Sabiduría en las pruebas

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SABIDURÍA EN LAS PRUEBAS

 Job 2.9-13.

El hombre es corto de días, y harto de sinsabores, Job 14.1. Dios permite muchas pruebas en nuestra vida con varios propósitos. Algunas veces desea santificar el corazón de sus hijos; dar testimonio de su poder salvador; enseñar una lección muy importante; o pulir la fe de sus escogidos.

Si usted o un hermano se encuentra en una prueba, ¿cuál es el propósito?, sólo el Señor lo conoce. Dios puede revelarle el objetivo de la prueba o reservarlo. Si el Señor lo guarda, debemos respetar su voluntad, las cosas secretas pertenecen a Jehová, Deuteronomio 29.29.

No nos corresponde hallar una explicación a la prueba que enfrentamos o que viven los hermanos. Dios nos da la bendición de ejercitar su don de la fe, la dicha de confiar que todas las cosas nos ayudan a bien, porque Él es Sabio, Perfecto, Inmutable y Poderoso, Romanos 8.28.

LA EXPERIENCIA DE JOB.

Dios permitió varias pruebas en su siervo. El Señor permitió muchas adversidades muy dolorosas en la vida de Job. Aquel varón perdió sus bienes materiales, ganado, sus hijos y salud. A estos sufrimientos hay que agregar que Job no contó con el apoyo de su esposa, ella lo trató como a un extraño, Job 19.17. Y que el siervo de Dios perdió el respeto de sus amigos; fue menospreciado incluso por las personas en situación miserable, Job 19.18,19. Esto fue un golpe devastador para Job.

El Señor manifestó su obra perfecta. Dios permitió a Satanás quitar la hacienda y salud a Job, por eso la prueba fue muy difícil, él sufrió el ataque del maligno. ¿Por qué el Señor permitió esto? Para dar testimonio que su obra Redentora es perfecta en la vida de sus hijos. Satán dijo a Dios que la justifica de Job se debía a la abundancia de sus bienes; pero el Señor demostró que la perfección, rectitud, temor y obediencia de su siervo, eran el fruto de su obra en su corazón. Dios permitió que Job fuera probado, no porque confiera en aquel varón, sino porque el Señor sabía que nadie, ni nada, nos puede apartar de Él, Romanos 8.38,39.

Un ejemplo de buena actitud. Las pruebas causaron mucho sufrimiento en Job y su mujer. Sin embargo, Job, rasgó su manto, trasquilo su cabeza en señal de dolor, y adoró a Jehová. La obra de Dios triunfó en él, en lugar de blasfemar al Señor, le bendijo, Job. 1.20-22. Job reconoció que Dios es Dueño de todas las cosas y que es Soberano para dar y quitar conforme a su voluntad. Aquí tenemos un ejemplo de actitud en las pruebas, en medio del sufrimiento, debemos adorar al Señor, porque Él tiene un propósito sabio.

LA RESPUESTA DE SU MUJER, 9,10.

Con ironía. La Biblia Reina-Valera 1909, traduce: Bendice a Dios, y muérete. Y es lo correcto. Otras revisiones y versiones traducen: “Maldice a Dios, y muérete”. De acuerdo con el texto hebreo la palabra que encontramos en Job 2.9: “Bendice”, es la misma que Job usó, al decir: “Sea el nombre de Jehová bendito”. Para la esposa de Job, la prueba también fue dolorosa, perdió bienes y a los hijos que tanto amaba. Ella trató de entender a Dios y llegó a una conclusión, por lo que con ironía le dijo a su marido: Bendice a Dios, y muérete.

El significado. Job confió en la soberanía divina, hasta ese momento no deseaba una respuesta a sus pruebas, sin embargo, su esposa tenía una. Las palabras de su mujer tienen este sentido: Dios es malo; tú has sido perfecto, recto, temeroso y apartado de mal; le adoras, le ofreces sacrificios y mira lo que te hace. ¿Cómo puede el Señor hacernos esto, mientras que a los malvados les da bienes? Job, ¿aun retienes tu simplicidad? ¿Por qué no le preguntas a Dios qué quiere de nosotros? ¿Por qué no es justo con nosotros? Si no le vas a reclamar, bendícelo para que de una vez mueras y dejes de sufrir.

El efecto. Sostenido por la gracia del Señor Job permaneció firme y reprendió a su esposa por sus palabras faltas de sabiduría. Pero una mala semilla quedó en su corazón. ¿Tendrá razón mi esposa? Si hemos hecho lo correcto, ¿por qué nos vino todo este mal? Job esta en peligro de resbalar. Debemos tener cuidado, no nos toca dar respuesta a nuestras pruebas, tampoco nos corresponde explicar la prueba de nuestros hermanos. Debemos ser muy prudentes, en una prueba, basta preguntar a los familiares, ¿si el hermano ha sido un siervo fiel, por qué está sufriendo?, para dar una respuesta como la mujer de Job: ¿por qué el Señor es malo con él? Estas palabras llevan a un terreno peligroso.

LA EXPLICACIÓN DE SUS AMIGOS, 11-13.

Su falta de palabras. Job fue visitado por 4 amigos. En el capítulo 2 se hace mención de tres, pero el libro nos dice que también estuvo el joven Eliú, quien había permanecido callado para dar oportunidad a que la sabiduría de los viejos hablara, Job 32.1-7. Los amigos el ver la precaria situación de Job y su gran dolor, lloraron con gritos, rasgaron su manto sentados con él en la tierra permanecieron sin hablar durante una semana.

Otra respuesta. Job leyó el mensaje de su llanto, gritos y el terror de sus rostros. Ellos le dieron otra respuesta a su prueba. El mensaje fue este: ¿qué pecados cometiste para que Dios te castigara de esta manera? Y en efecto al comenzar los diálogos, los tres amigos le expresaron que sus males eran la consecuencia de sus pecados, porque el Señor no trata así a los justos Job 4.7-9. Incluso, Bildad tuvo el atrevimiento de decirle que sus hijos murieron por ser pecadores, Job 8.4. Qué palabras tan crueles. Muchas veces somos como los amigos de Job, al conocer la prueba de los hermanos preguntamos ¿qué pecado habrá cometido? Algunos cometen la imprudencia de acercarse para decirles: todo esto a sucedido porque estás mal en tu vida.

El efecto en Job. Las respuestas innecesarias de la mujer de Job y sus amigos le hicieron resbalar, no cayó porque el Señor le sostuvo. Primero Job maldijo su día, Job 3.1. Luego, Job quiso tener una respuesta de Dios a su prueba. Él sabía que las explicaciones de sus cercanos eran erróneas, entonces deseó que el Señor le diera la respuesta correcta. En lugar de dar ayuda y consuelo a Job, sus seres amados hicieron más difícil su prueba. Mas tarde, Dios le hizo ver a su siervo que su Sabiduría es incomprensible pero perfecta, que Él es Soberano para hacer sus obras y no siempre nos da una explicación porque no podemos comprenderle; sin embargo, tenemos la oportunidad de confiar en el Señor, Él siempre sabe lo que hace.

Hermanos:

Todos pasamos por variadas pruebas: enfermedad, falta de trabajo, problemas familiares, falta de recursos económicos, problemas matrimoniales, y muchos más.

Seamos muy prudentes. En las pruebas que enfrentamos o que padecen los hermanos, nuestro papel es orar.

No demos respuestas a las pruebas. Sólo Dios sabe cuál es su propósito. Si la respuesta no es correcta, afectaremos la vida espiritual de nuestros hermanos. Si alguien nos dice: ¿Qué quiere el Señor de mí?, debemos responder, oraré para que Dios le muestre su voluntad.

La mayoría de los hermanos que enfrenta una prueba se va de la iglesia por la vergüenza de ser interrogados o el temor de ser juzgados. Quienes sufren no tienen que marchar a otra iglesia, debemos abrigarlos con oración, amor y respeto.

Si los hermanos nos comentan algo de su situación, si tenemos la oportunidad de acercarnos a ellos, debemos hacer oración y alentarles con versículos como:

Isaías 43.1,2.

Romanos 8.28.

2 Corintios 2.3-7.

1 Pedro 1.3-9.

Si observamos o sabemos de un problema que requiere atención, por ejemplo, un comportamiento malo en la casa de Dios o conflictos entre hermanos de la iglesia, debemos dar informe a los Ancianos Gobernantes, quienes con sabiduría del Señor sabrán tratar el asunto.

No murmuremos, ni hagamos chisme de los hermanos en sus pruebas. Seamos verdaderos amigos en Cristo Jesús.

Por otra parte, si usted ha padecido los comentarios de los hermanos en su prueba, lo mejor es que perdone y no guarde rencor en su corazón. Dios libró a Job de sus pruebas después de que él ofreció holocaustos por sus amigos y oró por ellos. Job perdonó a quienes le lastimaron, de esta manera vivió sin cargas y con paz, Job 42.7-10.

Edificados sobre la Roca

“EDIFICADOS SOBRE LA ROCA”

Mateo 7.24-27. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace,

le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;

Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos,

y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña. Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace,

le compararé á un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos,

é hicieron ímpetu en aquella casa; y cayó, y fué grande su ruina.

 Hace pocos años los noticieros informaron que en Santa Fe, Ciudad de México, los derrumbes de tierra pusieron en riesgo a hermosos edificios. ¿Por qué la gente edifica sobre algo inseguro? ¿Por qué hay quienes compran este tipo de departamentos? Por la vanidad de vivir en un lugar alto y costoso, sin tomar en cuenta la seguridad. ¡Cuidado!, nos puede pasar lo mismo. Por eso el Señor nos habla de la importancia de edificar nuestra vida sobre la Roca y no sobre las cosas endebles.

CRISTO, veamos algunos casos en los que la Palabra de Dios nos habla de Cristo como la Roca de Salvación.

La Peña de Horeb.Éxodo 17.1-7. El Señor Jesús nos dice que comparará a quien oye sus Palabras y las practica, a un hombre prudente que edificó su casa en la peña y soportó los embates de las tormentas. La Peña es Cristo, simbolizado en la  Roca de Horeb que Moisés hirió con su vara, para que salieran aguas que salvaron a Israel de morir de sed. El Señor Jesús fue herido con sus sufrimientos y muerte en la cruz del Calvario para pagar todos nuestros pecados y darnos vida eterna.

La Roca para ver a Dios.Éxodo 33.19-23. Moisés tuvo un deseo fuerte por ver al Señor. En su misericordia, Dios le puso en la hendidura de una peña, para viera las espaldas del Señor, es decir un poco de su gloriosa presencia. Esta peña también representó a Cristo. El Señor Jesús lavó nuestros pecados por medio de su muerte y resurrección. Somos salvos en las hendiduras o heridas de sus pies, manos y costado. Todas las personas que se arrepienten de sus pecados y creen Él como su Salvador, son dichosas porque su corazón está limpio de pecados y verán a Dios en su reino eterno, Mateo 5.8. Cristo es la Roca que nos da el gozo de ver al Dios Vivo y Verdadero.

La Piedra angular.Mateo 16.18. El Señor dijo: sobre esta piedra edificaré mi iglesia. No se refirió a Pedro, sino a Él mismo. En Efesios 2.20, el apóstol Pablo dice que Jesucristo es la piedra angular, la base de la Iglesia. Por lo tanto, nada destruirá al pueblo de Dios. La Iglesia enfrentará tormentas de muchas aguas y pruebas de fuego, pero no será ahogada, ni quemada, Isaías 43.2. Las puertas de la muerte no prevalecerán contra ella. Disfrutemos de la seguridad que tenemos en nuestro Salvador y confiemos en Él siempre.

POR MEDIO DE LA PALABRA DE DIOS.

Para crecer.Los creyentes en Cristo estamos edificados o cimentados en Él. Pero necesitamos crecer en la gracia y conocimiento del Señor Jesucristo, 2 Pedro 3.18.  Somos una casa espiritual que necesita que el Señor continúe en nuestra edificación, mantenimiento y limpieza. De esta manera nuestra vida será un templo digno de nuestro Salvador.

El deber de oír o leer.Hoy tenemos un privilegio que la gente de los tiempos bíblicos no disfrutó, tener un ejemplar de las Santas Escrituras. Se necesitaba del trabajo de un escriba durante 10 años para tener una copia del Antiguo Testamento. La mayoría sólo podía escuchar las Escrituras; por ello, la instrucción del Señor para recibir su Palabra, es oír. Ahora cada miembro de la familia cuenta con un ejemplar de la Palabra de Dios. Para crecer en la vida espiritual, además de orar, necesitamos oír o leer las Escrituras todos los días.

Hacedores de ella.El crecimiento en la gracia del Señor requiere que practiquemos lo que aprendemos en las Escrituras. Santiago dice que los oidores olvidadizos se engañan a sí mismos, son como el hombre que se mira en el espejo y olvida arreglar su rostro, Santiago 1.25. En su Palabra, Dios nos indica lo que quiere que hagamos o lo que no debemos hacer; una vez que la recibimos tenemos el deber de obedecer al Señor. Evitemos engañarnos con los pensamientos siguientes: “no entendí”, “esto es para los demás”, “lo haré más tarde” o “bueno, nadie es perfecto”.

PARA EVITAR UNA RUINA GRANDE.

Una base mala. El Señor Jesús nos dice que el hombre que oye sus Palabras pero no las hace es semejante a un insensato que edificó su casa sobre la arena. Es causa de mucha angustia y estrés descubrir que la casa está construida sobre un terreno no apto para soportar peso. La casa está perdida. La vida de las personas que no se arrepienten de sus pecados, ni creen en Jesucristo como su Salvador, continúa en perdición. Los que tienen sus fundamentos en los bienes materiales, la fama o el conocimiento humano, se darán cuenta que edificaron sobre la arena, en cosas inestables y vacías. Por eso es necesario que nuestra vida esté cimentada sólo en Cristo.

Un edificio débil. No es suficiente oír o leer la Palabra de Dios, es indispensable practicar su instrucción en la vida diaria. No tiene utilidad saber que las verduras son buenas para la salud, si no las comemos; de la misma manera no basta conocer la Palabra de Dios, hay que ponerla en obra . Si sólo leemos las Escrituras pero no las obedecemos, tendremos una vida espiritual débil. No resistiremos las muchas tempestades de esta vida terrenal. El hombre es corto de días y harto de sinsabores, Job 14.1; por ello, debemos hacer lo que el Señor nos manda, para ser una edificación fuerte en Cristo.

Destrucción. Una casa edificada en la arena quedará destruida, si la lluvia, los ríos y vientos descienden sobre ella. Lo mismo sucederá a quienes no ponen en práctica la Palabra de Dios. Su matrimonio, familia, trabajo o ministerio están en peligro de destrucción. Todo lo que Dios nos dice en las Escrituras tiene el propósito de liberarnos de la muerte eterna, de consecuencias malas y experiencias amargas. Desobedecer al Señor traerá destrucción. Hagamos lo que el Señor nos pide para recibir su bendición y prosperidad.

HERMANOS: La Palabra de Dios dice: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo”,1 Corintios 3.11. No lo pongamos nosotros, edifiquemos sobre la Roca, no en la arena de las cosas de este mundo. Nuestra vida gozará de la salvación en el Señor Jesús y de su fortaleza para superar las adversidades.

Ricos en Cristo

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Marcos 10.17-27.

 Ser rico en lo material es una bendición de Dios, la riqueza no es pecado. Abraham, el padre de la fe, fue riquísimo. Job, el varón perfecto, fue rico. David, un hombre conforme al corazón de Dios, también tuvo riqueza. Sin embargo, los tesoros materiales pueden cambiar el corazón de las personas; muchos ricos se vuelven soberbios y humillan a los pobres, Salmo 123.4. El problema de la abundancia del dinero es que crea una mentalidad de autosuficiencia y de poderlo todo.

Veamos lo que la Palabra de Dios nos enseña en la historia del joven rico.

Y saliendo él para ir su camino, vino uno corriendo, é hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?

Un joven rico corrió a Jesús y se hincó ante Él porque le reconoció como el Hijo de Dios, como el Gran Maestro de Israel. El joven sabía que el Señor podía resolver su pregunta: ¿qué haré para poseer la vida eterna?

Observemos la autosuficiencia del joven, con su riqueza había obtenido las cosas que deseaba, ropa, comida, viajes, placeres, carros, siervos. Pensó que de igual manera, con tantos recursos, de algún modo podía poseer la vida eterna.

Uno de los goces de las riquezas es la capacidad de complacerse con todo lo que se quiere, . Pero la vida eterna no se puede comprar y recibir como recompensa por hacer obras.

Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.

El Señor Jesús no negó que es Dios, Él afirmó su divinidad. En otras palabras le dijo al joven, me llamas Maestro bueno porque sabes que soy Dios. Sí, lo soy, y voy a contestar tu pregunta.

Los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso testimonio: No defraudes: Honra á tu padre y á tu madre.

Cristo respondió al joven que tenía que cumplir los mandamientos de Dios, hizo mención de la ley moral que nos enseña nuestros deberes para con los hombres. La respuesta del Señor descarta la posibilidad de comprar la vida eterna, nadie puede ser salvo por medio del dinero.

Tal vez, el joven rico pensó que Jesús le diría: bueno, ya que lo mencionas, si haces un donativo a este ministerio, o si nos compras un buen carro, recibirás la vida eterna. Jesús pudo haber dicho: Pedrito, anota los números de sandalias y talla de túnica de todos, hoy vamos a dar salvación a este joven por su buena aportación. Pero la vida eterna no se vende.

Si alguien quiere hacer algo para poseer la salvación, tiene que cumplir toda la ley de Dios, sin faltar a un mandamiento. ¿Quién es capaz de esto?

 El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad.

El joven rico en su espíritu de soberbia, dijo que todo esto había guardado desde pequeño. Pero, ¿cómo le iría si le preguntamos a sus padres, ha sido obediente en todo? La verdad es que todos desobedecemos los mandamientos de Dios, por lo tanto, no podemos recibir la salvación por medio de obras.

Entonces Jesús mirándole, amóle, y díjole: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

En su amor, Jesús no desmintió al joven rico. Le dijo que le faltaba vender todo lo que tenía, darlo a los pobres y seguirle tomando su cruz. No significa que para ser salvos tenemos que ser pobres en lo material. Jesús le mostró otra vez al joven rico que era incapaz de recibir la vida eterna por sí mismo.

Aun si el joven hubiera vendido todo y lo hubiera repartido a los pobres, no sería salvo sino por Jesús. Por eso el Señor le dijo: sígueme tomando tu cruz, es decir; cree en mí, y sé mi discípulo.

Todo aquel que cree en Cristo como su Salvador es hecho nueva criatura. Los cristianos mueren a sí mismos para vivir para el Señor. Esto es lo que significa tomar la cruz.

Mas él, entristecido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

El joven rico, no pudo hacer lo que el Señor le pidió. Tampoco fue humilde para decir a Jesús: pensé que podía hacer algo para poseer la vida eterna, pero me doy cuenta que no es así, ¿hay otra forma en que pueda ser salvo? Aquel joven se fue con la tristeza de ver que su dinero no podía conseguir todo y que él no era capaz de renunciar a sus muchas posesiones.

Entonces Jesús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió á decir: Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas!

El Señor Jesús dijo que es difícil que los que tienen riquezas entren al reino de Dios, porque su confianza está en sus bienes, piensan que con ellas pueden conseguir todo y no necesitan del Señor.

Los discípulos se espantaron con las palabras de Jesús, porque los judíos pensaban que los ricos eran personas bendecidas por Dios debido a su buena relación con Él. Si los bendecidos no podían entrar al reino del Señor, ¿qué esperanza tenían los pobres que no disfrutaban del beneficio de Dios?

Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.

Se ha dicho que el ojo de una aguja era una puerta pequeña en los grandes portones de la ciudad de Jerusalem. Aunque no hay evidencia histórica de esta enseñanza. Las palabras de nuestro Maestro son una figura literaria que los judíos usaban para intensificar un pensamiento. Semejante a cuando decimos: te lo he dicho mil veces; con el propósito de manifestar que hemos repetido algo en muchas ocasiones. El punto es que es difícil que los ricos entren en el reino de Dios por su espíritu de autosuficiencia.

Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse?

Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

Lo que es difícil para el hombre, es posible para Dios. Él tiene poder para dar vida eterna a ricos, pobres, esclavos, libres, sabios, incultos, judíos y gentiles.

Porque Dios nos dio a su Hijo para pagar nuestros pecados con su muerte en la cruz y resurrección.

La salvación no se puede comprar, tampoco obtener por medio de obras. Ya que lo que impide al hombre tener la vida eterna son sus pecados, y sólo la Cristo nos lava de ellos porque él los lavó en el Calvario.

Los hombres aun cuando no tengamos muchos millones en una cuenta bancaria, somos ricos de espíritu porque confiamos que por nuestro buen comportamiento, por lo mucho que sabemos de la Biblia o la vida religiosa que llevamos tenemos la vida eterna. Como si se tratara de un intercambio.

Se requiere que seamos pobres en espíritu. El Señor Jesús dice: “Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos”, Mateo 5.3. Pobres en espíritu no significa tristes, deprimidos, desanimados o con baja autoestima. Quiere decir, el espíritu o corazón que reconoce su necesidad de Cristo como su Salvador, Protector, Guía y Sustentador. Por eso de los pobres en espíritu es el reino de los cielos.

Si usted aun no disfruta de la salvación o vida eterna en los cielos, tome en cuenta que nada puede hacer para recibirla. Cristo hizo todo lo que se requiere por nosotros.

Reconozca su necesidad de Jesús, pida perdón a Dios por sus pecados y crea en Jesucristo como su Único Salvador. De esta manera tendrá vida eterna.

Como salvo por Cristo, sea pobre en espíritu. Si Dios le bendice con muchos bienes materiales, dones, capacidades, salud, sabiduría y fortaleza; seguirá necesitando del Señor. No caiga en un espíritu de autosuficiencia.

Tal vez no todos los cristianos seamos ricos en lo material. Pero todos somos ricos en el Señor, con Él lo tenemos todo. El dinero y los bienes en este mundo son temporales, no son nuestros, la prueba de esto es que nadie se lleva algo cuando es llamado por Dios a su presencia, Job 1.21.

La riqueza en Cristo es incorruptible y por la eternidad.  

El Espíritu Santo

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“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” Juan 14.16.

Solemos pasar por alto al Espíritu de Dios. Se predica y escribe poco acerca de su obra. Al cantar y orar casi no le mencionamos. Esto no debe suceder porque sin la labor del Espíritu Santo, no tendríamos la dicha de recibir los beneficios de la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo. Dios permita que la enseñanza de la Palabra de Dios en esta semana avive en nuestro corazón el amor, gratitud y adoración al Espíritu del Señor.

ES DIOS, Hechos 5.3,4.

Las sectas se caracterizan por enseñar que no hay Trinidad; dicen que el Espíritu Santo no es una persona divina, sino una fuerza o energía de Dios. Sin embargo, la Palabra del Señor con toda claridad nos dice que el Espíritu Santo es Dios. El apóstol Pedro le dijo a Ananías que había mentido al Espíritu Santo, que no había mentido a los hombres sino a Dios.

El Espíritu Santo tiene las mismas perfecciones o atributos que el Padre y el Hijo. Dios tiene cualidades o atributos incomunicables, que le pertenecen a Él; y las tres Personas Divinas las poseen; por ejemplo, la Infinitud, Eternidad e Inmutabilidad. El Espíritu Santo es Infinito, no tiene límites en su conocimiento, presencia, ni poder, Salmo 139.7,8. Es eterno, no tiene principio ni fin, Hebreos 9.14. Es inmutable, no cambia, 1 Juan 5.7 y Santiago 1.17.

El Espíritu Santo participa en las Obras de Dios, como son: la Creación, su Providencia y la Redención., Génesis 1.2.;  Hechos 13.4; Tito 3.3-7.

ES UNA PERSONA DIVINA, Hechos 16.6-7.

Es cierto que la palabra Espíritu, no se usa como nombre personal, como es el caso de las palabras padre e hijo. Por ejemplo, Abraham, significa padre de muchedumbres; o Benjamín, hijo de la diestra. La palabra Espíritu, que también se usa en la Biblia como viento, aliento, soplo, es impersonal. Sin embargo, las Escrituras con toda claridad nos enseñan que el Espíritu Santo es una persona. El libro de los Hechos dice el Espíritu Santo no permitió al apóstol San Pablo hablar en Asia, ni ir a Bithynia; vemos qué Él toma decisiones.

San Pablo nos dice que no debemos contristar al Espíritu Santo, lo cual prueba que Él es una persona, pues tiene sentimientos, Efesios 4.30.

El Espíritu Santo es Inteligente, pues Él es nuestro Maestro. El Señor Jesucristo nos dice que el Espíritu Santo nos enseña y recuerda su Palabra, Juan 14.26; 16.13.

Es hermoso saber que el Espíritu Santo es una Persona Divina, Él nos escucha, nos comprende y atiende. No estamos solos el Espíritu de Dios está con nosotros siempre.

ES EL VICACIO DE CRISTO, Juan 14.26.

El Espíritu Santo es el Vicario de Cristo, es decir, quien está con nosotros en lugar del Señor Jesús. Es importante mencionar que cuando el Señor Jesús dijo que el Padre nos daría otro Consolador; el término “otro”, implica alguien igual al Señor, es decir que el Consolador, el Espíritu Santo, también es Dios.

Se llama Consolador al Espíritu Santo porque siempre está con nosotros para santificar, consolar, fortalecer y sostener nuestra vida.

Todo aquel que dice estar en lugar de Cristo en la tierra es un blasfemo, pues se está haciendo pasar por Dios. Desde la fiesta de pentecostés posterior a la ascensión del Señor Jesús, el Espíritu Santo está con el pueblo de Dios de manera permanente. Por su puesto que también tenemos al Padre y al Hijo con nosotros, pues Dios es Omnipresente. El Padre y el Hijo nos han dado al Espíritu Santo para guiar y sostener nuestra vida hasta que lleguemos a su gloriosa presencia.

HERMANOS:

Dios nos bendiga para dar el reconocimiento y adoración que el Espíritu Santo merece, sin Él no tendríamos la bendición de ser salvos.

Templos del Espíritu Santo

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1 Corintios 6.18-20. 

  1. Huid la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre hiciere, fuera del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
  2. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
  3. Porque comprados sois por precio: glorificad pues á Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

 El templo es el inmueble consagrado a Dios. La iglesia es la comunidad de personas redimidas por Jesucristo. El templo no es la iglesia; pero los cristianos sí somos templos, pues el Dios Trino y Uno habita en nuestro corazón. San Pablo nos enseña que somos templos del Espíritu Santo. Veamos lo que esto significa.

EN LIMPIEZA, 18.

Huir del pecado. A nadie le gusta estar en un lugar sucio. Debemos ofrecer a Dios nuestra vida para que sea su templo, pero debe ser un recinto limpio, digno de Él. Para mantener nuestro templo en limpieza tenemos que huir del pecado. No debemos enfrentar al pecado, ni tomar el riesgo de jugar con las tentaciones; ya que los restos de corrupción que quedan en nuestra vida nos hacen susceptibles de pecar. La Palabra de Dios nos exhorta a huir de la fornicación y desde luego de otros pecados. Por ejemplo, si te quedas solo con una compañera de trabajo que te atrae, debes alejarte de esa situación, antes de caer en pecado.

De los pecados fuera del cuerpo. La desobediencia a la Ley de Dios es pecado, y todo pecado merece la ira y castigo del Señor. Sin embargo, algunos pecados tienen más agravantes y consecuencias destructivas. En algunos pecados hay una participación mayor de nuestro espíritu, por ejemplo, los malos pensamientos, los planes malvados, las malas palabras, el chisme, las mentiras, la envidia, el odio, la soberbia, la falta de amor. Debemos evitar estos pecados porque ensucian nuestro templo.

De los pecados contra el cuerpo. Otros pecados se cometen con una mayor participación del cuerpo. Por ejemplo, el adulterio, la fornicación, el alcoholismo, la drogadicción, la glotonería. Estos pecados tienen mayores agravantes si los comete un cristiano. Primero, porque el pecado está en aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace, Santiago 4.17. Segundo, porque quien comete estas infracciones a la Ley de Dios ensucia el templo del Espíritu Santo, contamina su casa. ¿Cómo nos sentiríamos si alguien hace algo malo, y además lo realiza en nuestra recámara? Debemos huir de los pecados que destruyen el templo del Señor.

 PROPIEDAD DE DIOS, 19,20 a.

Porque fuimos llamados por el Espíritu del Señor. Nuestra vida le pertenece a Dios porque fuimos llamados a la vida eterna por el Espíritu Santo. Él transformó nuestro corazón de piedra a uno de carne, nos dio vida espiritual, nos llevó al arrepentimiento de pecados, nos dio fe para creer en Cristo como nuestro Salvador, nos justificó, adoptó como hijos de Dios, nos santifica y ha de glorificar.

Ya no somos nuestros. En este sentido el apóstol Pablo dijo: Vivo ya no yo, sino Cristo en mí, Gálatas 2.20. Se dice que cuando Martin Lutero solía contestar a los que le llamaban: “aquí no vive el hermano Martin, aquí vive Cristo”. Somos templos propiedad de Dios, por lo tanto, no podemos negarnos a Él. Debemos vivir para el Señor, dispuestos a dar con amor lo que Él requiera de nosotros.

 Porque fuimos comprados por Cristo. También pertenecemos a Dios porque Él nos dio a su Hijo Jesucristo quien nos libro de nuestra deuda de pecados. Teníamos una deuda impagable con el Señor por no cumplir con su Palabra. Jesús pagó con su muerte y resurrección toda nuestra deuda. Él nos compró para darnos libertad. En gratitud debemos vivir consagrados al Señor. Ya no se trata de nuestra vida, planes o deseos; sino de lo que Dios nuestro Redentor desea para nosotros.

PARA LA GLORIA DE DIOS, 20 b.

En alma y cuerpo. El neoplatonismo explica que el cuerpo es sólo como un envase del alma. Pero Dios nos creó de manera perfecta, nos dio cuerpo y espíritu. Tenemos dos elementos unidos a la perfección. Por eso en los momentos de tristeza, el cuerpo nos delata. Si pasamos por una enfermedad física, nuestra alma se aflige. Las Santas Escrituras nos enseñan que debemos glorificar a Dios con nuestro espíritu y cuerpo.

 Debemos cuidar la salud. Para glorificar a Dios con nuestro cuerpo, debemos realizar actividades que sean agradables al Señor, por ejemplo, desempeñar un trabajo honesto, servir y ayudar a los demás. Pero también es necesario cuidar nuestra salud, para dar a nuestro Dios un templo en buen estado. Debemos procurar una alimentación saludable, acudir al médico para las revisiones correspondientes con el fin de prevenir enfermedades y realizar ejercicio.

 Porque somos el cuerpo de Cristo. En el Antiguo testamento, Dios estableció leyes para el cuidado de la salud de su pueblo, por ejemplo, el día de reposo y la prohibición de comer animales impuros. Israel debía ser el testimonio al mundo de ser pueblo del Señor en su vida espiritual y física. Como el cuerpo de Cristo, también debemos glorificar a Dios con nuestra adoración fiel y un cuerpo saludable.

 Hermanos:

Algunos hermanos enfermos se preguntan por qué vino la enfermedad a su cuerpo, si siempre cuidaron su salud. San Pablo como judío, cumplió las leyes sanitarias del Señor, sin embargo, Dios permitió un aguijón en su carne, para mantenerlo en humildad, 2 Corintios 12.6-10. A veces el Señor permite enfermedades por propósitos especiales que Él tiene para nuestra vida.

Un día, Dios nos dará un cuerpo incorruptible, que no será afectado por la enfermedad, envejecimiento ni muerte. Entre tanto, es nuestro deber cuidar de nuestro espíritu y cuerpo, para que el Señor more en un templo en buen estado.

Cristianos reconocidos

“CRISTIANOS RECONOCIDOS”

Cómo ser Salvo

“Mas á Dios gracias, el cual hace que siempre triunfemos en Cristo Jesús,

y manifiesta el olor de su conocimiento por nosotros en todo lugar.

Porque para Dios somos buen olor de Cristo en los que se salvan,

y en los que se pierden”, 2 Corintios 2.14,15.

 No existen diferencias físicas entre los cristianos y los que no lo son. Si subimos a un camión o entramos al metro, no podremos distinguir a los creyentes en Cristo de los incrédulos.

 Tal vez te has preguntado por qué no fuimos transformados al estado de incorrupción desde el momento en el que Jesucristo nos rescató del pecado y la muerte eterna. De esta manera el mundo notaría el poder salvador del Señor y las diferencias de los cristianos. Por qué tenemos que esperar hasta que Él venga a las nubes por su iglesia. Veamos algunas razones.

  1. Muchos buscarían ser cristianos, sólo por interés, para ver si pueden librarse del cuerpo viejo o enfermo. Así como muchas personas siguieron a Jesucristo por la comida, no por la fe en Él como su Salvador, Juan 6.26.
  2. La corrupción que todavía se encuentra en la vida de los creyentes es un medio de santificación. El Apóstol Pablo nos dice que tenía un aguijón en su carne, tal vez una enfermedad que Dios permitió para que no fuera soberbio, 2 Corintios 12.6-11.
  3. Ya no tendríamos la posibilidad de engendrar hijos. El Señor Jesús nos enseña que en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos, mas todos son como los ángeles, Mateo 22.30.

Sin embargo, sí existen diferencias en los cristianos, pues el que está en Cristo es una nueva criatura, 2 Corintios 5.17. El creyente en Cristo es distinto en:

Su carácter.El cristiano tiene la presencia del Espíritu Santo en su vida, por lo tanto es una persona amorosa, con un corazón lleno de gozo, paz, tolerancia, bondad, fe, tranquilidad y templanza, Gálatas 5.22,23.

Sus hábitos.El cristiano ha nacido de nuevo, tiene hambre y sed espiritual, Juan 3.5; Salmo 42.1,2. Ora, lee y estudia la Palabra de Dios, canta, se congrega con otros redimidos para adorar al Señor y ser edificado, predica y sirve a Cristo.

Sus intereses.San Pablo nos dice que si hemos resucitado con Cristo, debemos buscar las cosas de arriba donde está el Señor, Colosenses 3.1. El cristiano vive y trabaja en este mundo, pero su corazón y vista está en el reino de Dios, Mateo 6.33.

Su olor. La Palabra del Señor también nos dice que los cristianos tenemos el perfume de Cristo en nuestra vida, de modo que somos buen olor a los salvos y a los que no lo son. Nuestra responsabilidad es perfumar de Dios todo lugar a donde Él nos lleve, para que más personas sean salvas por Jesucristo. Qué el mundo pueda identificarnos y glorificar a nuestro Padre por medio de nuestro testimonio, Mateo 5.16.

Fidelidad al Señor

“LA BIENAVENTURANZA DE LA FIDELIDAD AL SEÑOR”

 Lucas 12.35-38.

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Un operador de tren, solía decir a los pasajeros, les advierto que si Cristo viene por su iglesia, no podré conducir hasta el final. La gente le escuchaba sin entender. Pero un día, otro cristiano le contestó: “me tiene sin preocupación, Jesús también viene por mí”

¿Esperamos con fidelidad a nuestro Salvador Jesucristo?

UN SENCILLO COMENTARIO DE LA PALABRA DE DIOS.

35. Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras antorchas encendidas;

PREPARACIÓN.

Ceñir los lomos significa cruzar la parte baja de la túnica y atarla con el cinto para tener fuerza y libertad de movimiento. El Señor Jesús nos habla de la importancia de estar preparados como las personas que esperan el regreso de su señor de una boda. Los hebreos tenían la costumbre de llevar a cabo las ceremonias nupciales en la noche, por eso era necesario tener las antorchas encendidas. En la actualidad, si se va la energía eléctrica, de inmediato usamos el celular como lámpara, pero en aquellos tiempos tomaba tiempo encender una antorcha. El Señor pide que estemos preparados.

36. Y vosotros semejantes á hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere, y llamare, luego le abran.

ATENCIÓN.

Desde antes de la boda los judíos llamaban al varón: “el esposo”, y a la contrayente: “su mujer”, porque el compromiso de boda era tomado con mucha seriedad, Mateo 1.19,20. Para realizar la boda, en la noche, el esposo iba en busca de su mujer, se encontraban a mitad del camino y volvían a la casa del varón; el esposo no tenía que esperar una hora como sucede en las nupcias occidentales. Después de la ceremonia los esposos ofrecían una gran cena. Los invitados regresaban tarde a casa. Por lo tanto, los siervos tenían que estar atentos para escuchar la voz de su señor y abrirle.

37. Bienaventurados aquellos siervos, á los cuales cuando el Señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que se ceñirá, y hará que se sienten á la mesa, y pasando les servirá.

GOZO.

Los siervos que permanecían despiertos hasta la llegada de su señor, eran recompensados por él. En lugar de que ellos le sirvieran, su señor les atendía, les daba de comer y beber. Era un gesto de gracia por su lealtad. Qué gozo tan grande sentían los siervos por ser honrados de esta manera. Bienaventurados, se traduce del griego “macarios” que significa un gozo imborrable. Los siervos no olvidan la gracia que recibieron, el gozo permanecía en su corazón.

 38. Y aunque venga á la segunda vigilia, y aunque venga á la tercera vigilia, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos.

CONSTANCIA.

Los judíos contaban la noche de seis a seis y la dividían en tres vigilias. La segunda vigilia era entre las 22:00 y 2 horas; la tercera entre las 2:00 y 6:00 horas. La cena, los saludos, la plática y convivencia, implicaba pasar en la boda varias horas. Los amos podían regresar hasta la tercera vigilia. Eran bienaventurados los siervos que permanecían despiertos, sin distraerse; que eran constantes en su deberes.

 ¿QUÉ SIGNIFICA PARA NOSOTROS?

 El Señor Jesús vendrá por su Iglesia. La Palabra de Dios nos enseña que Jesucristo vendrá a las nubes por su iglesia, para llevarla a la casa de su Padre y celebrar las Bodas del Cordero, es decir, la unión del Señor con los redimidos. A este evento se le conoce como el Rapto, porque ningún hombre sabe cuando ocurrirá. Cuando Cristo venga los muertos en él serán resucitados y los creyentes que estemos vivos seremos transformados a un estado incorruptible en alma y cuerpo, 1 Tesalonicenses 4.13-18.

 Tenemos que estar preparados. ¿Cómo lo hacemos? Lo más importante es que cada hombre reconozca, se arrepienta (aparte) de sus pecados y crea en Jesucristo como su único Salvador. Tome en cuenta que el Señor sólo vendrá por quienes creen en Él y le siguen.

 Debemos ser leales. Muchos evangélicos no esperan a Cristo, porque no creen que el Señor ha de venir a las nubes. Algunos se burlan de la doctrina del Rapto, el apóstol Pedro habló de ellos, 2 Pedro 3.1-10. ¿Por qué no creen?

Porque dicen que esta enseñanza no es clara en las Escrituras.Sin embargo, todo lector de la Palabra de Dios se dará cuenta que la venida de Cristo a las nubes es una enseñanza indiscutible.

Explican que los pasajes sobre la venida del Señor son poéticos o figurados.Es verdad que algunos textos como Apocalipsis usan un lenguaje figurado, pero tienen una enseñanza y significado literal. Por otra parte los pasajes que nos hablan del Rapto, como 1 Tesalonicenses 4 o 1 Corintios 15 no son poesía.

Porque expresan que ya habría ocurrido.Dios tiene un plan y tiempo para que la venida del Señor acontezca, Él no se tarda.

Les parece algo fantástico.Lo mismo decía la gente en tiempos de Noé y el diluvio anunciado por el Señor sucedió, una evidencia de este evento, son los fósiles, los dinosaurios fosilizados son los misioneros de Dios. El Señor es Hacedor de maravillas. Cristo vendrá.

¿Por qué la fidelidad produce gozo? Porque:

 Nos mantiene en santidad. Si Jesucristo es nuestro Salvador, cuando Él venga de acuerdo a su promesa de salvación, nos arrebatará. Nadie quiere ser hallado en medio de un acto pecaminoso, o distraído en el mundo. Saber que el Señor puede venir en este momento, nos lleva a mantener nuestra vida en santidad, para que el Hijo de Dios nos encuentre fieles a Él.

 Nos ayuda a aprovechar mejor el tiempo. En verdad, Jesús puede venir hoy, todo está preparado para que ocurra su venida. Por lo tanto, debemos usar mejor el tiempo, los dones y recursos que el Señor nos ha dado.

 Nos motiva a evangelizar. ¿Algún familiar, amigo o compañero no conoce a Cristo como su Salvador? Tenemos que evangelizarlo para que también esté preparado.

 Nos da la gracia de la recompensa. Somos siervos de Jesucristo, no tenemos ningún derecho, pero en su gracia, además de venir por nosotros, el Señor promete dar recompensa a quienes sean fieles en sus deberes. Gracias a Dios por la bienaventuranza que nos da:

“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor”, Mateo 25.21.

La mujer, Viña hermosa

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 “Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa”, Salmo 128.3ª

Para los hebreos la vid era tan especial que cuando surgieron las sinagogas, se esculpieron racimos de uvas en las fachadas de los recintos. El Salmista compara a la mujer con la vid porque es muy importante en la familia, sociedad e iglesia de Cristo.

COMO PARRA.

La parra es la vid que se cultiva con gran dedicación y amor, no es silvestre. La vid se extiende sobre el suelo y las ramas que llevan fruto, son levantadas por los viñadores. De esta manera la parra crece hermosa.

De todos los cultivos en Israel, los viñedos eran los más cuidados. En los campos con vides se construía una barda con piedras y arbustos espinosos para que no entraran los animales. También se edificaba una torre de piedra y se ponía un vigilante. El terreno era despedregado. Se hacía un lagar para extraer el jugo de la uva.

La Palabra de Dios nos enseña que el varón debe cuidar con amor a su esposa, Efesios 5.33. El hombre debe expresar amor a su mujer todos los días con las palabras: “Te amo”. También debe demostrar su amor con hechos. Es privilegio del varón ser el protector de su mujer, su proveedor y cabeza, es decir su líder servicial. La mujer que recibe amor será radiante, feliz y hermosa, Efesios 5.25-28. Además, corresponderá respeto a su marido.

LLEVA BUENOS FRUTOS.

La parra, la vid cultivada, da buenos frutos, sus uvas son dulces. Las uvas silvestres se caracterizan por dar frutos ácidos que lastiman los dientes, Ezequiel 18.2. Con los frutos de las parras, los israelitas elaboraban jugo fresco, vino, pasas y mermeladas.

Así también la mujer es una fuente de ricas bendiciones para el hogar. No sólo por las cosas que hace para atender a la familia; sino por las bendiciones espirituales que transmite a su hogar. Ella ora por todos, enseña la Palabra de Dios, da consejos con sabiduría y alienta a confiar en el Señor.

En Israel la vid se cosecha entre los meses de septiembre y octubre, la vendimia era una gran celebración familiar. La fiesta de los Tabernáculos coincidía con los días de la cosecha de las uvas. De la misma manera la mujer genera un ambiente alegre y festivo en el hogar, pues el Señor le ha dado un corazón lleno de amor. Es muy importante tomar en cuenta que Dios manda a las mujeres ser amigas de su esposo e hijos, para que siempre propicien la alegría en la familia y la casa sea un oasis para todos, Tito 2.3,4.

A LOS LADOS DEL HOGAR.

En algunas ocasiones la Vid se extendía sobre techo de la casa. De esta manera los pámpanos daban sus frutos a los lados de la casa. El Salmista compara a este hermoso cuadro con las bendiciones que recibimos de la mujer.

El Señor nos muestra el ministerio múltiple de la mujer en la familia. Dios le dio gran capacidad para atender muchas necesidades. La mujer virtuosa que nos presenta Proverbios 31.10-31, ilustra lo que nuestras hermanas realizan. Preparan la ropa, hacen buenos negocios, son emprendedoras, generosas, tienen lista la comida, son previsoras, buenas consejeras, temen a Jehová, entre muchas cosas más.

Por lo tanto, las Escrituras también nos enseñan que es deber de los hijos amar y honrar a mamá. Ella debe recibir obediencia y ayuda de sus hijos en todas las tareas de la casa, para que siempre sea una Vid saludable y no enferma por el exceso de actividades. Corresponde al esposo alabarla, es decir, reconocer y expresarle sus virtudes. El varón debe dar las gracias a su esposa por lo que ella es y hace; también debe apoyarla de forma incondicional en sus labores y diferentes situaciones que enfrenta. Así como recompensarla con las cosas que le gustan y con buenas sorpresas. Así todos cuidaremos de nuestra Vid y ella será feliz y bella en todo tiempo.

HERMANOS:

Damos gracias a Dios por la presencia de la mujer en nuestra familia terrenal y en la iglesia. Oramos para que el Señor conceda salud y muchas bendiciones a nuestras hermanas. Seamos obedientes a Dios y cuidemos con amor de la Vid que ha dado a nuestra vida, de esta manera el Señor será glorificado en cada hogar.

Base inmutable

“LA PALABRA DE DIOS BASE INMUTABLE EN EL MATRIMONIO

Y EN LA FAMILIA”

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Mateo 19.1-15.

  3.Entonces se llegaron á él los Fariseos, tentándole, y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar á su mujer por cualquiera causa?

4.Y él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo,

5.Y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá á su mujer, y serán dos en una carne?

6.Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.

7.Dícenle: ¿Por qué, pues, Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiarla?

8.Díceles: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar á vuestras mujeres: mas al principio no fué así.

9.Y yo os digo que cualquiera que repudiare á su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera.

10.Dícenle sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.

11.Entonces él les dijo: No todos reciben esta palabra, sino aquellos á quienes es dado.

12.Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos; el que pueda ser capaz de eso, séalo.

13.Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les riñeron.

14.Y Jesús dijo: Dejad á los niños, y no les impidáis de venir á mí; porque de los tales es el reino de los cielos.

15.Y habiendo puesto sobre ellos las manos se partió de allí.

Un pastor quedó impactado al revisar las respuestas de una hermana al examen de catecúmenos. ¿Cuántos sacramentos nos dio el Señor? Ella respondió 2. ¿Es el matrimonio un sacramento? La respuesta fue: no. ¿Qué es el matrimonio? La hermana contestó: es el lugar al que entran los hermanos que tienen que purificar muchos pecados.

Muchas personas tienen una idea similar del matrimonio; sin embargo, en realidad es una bendición de Dios, si se vive conforme a los principios de su Palabra, los cuales no se pueden cambiar. Veamos algunos de ellos.

EL MATRIOMONIO ES UN PACTO ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER, 3.6.

El significado.La palabra matrimonio viene del latín matrem-madre y monuim-calidad de o cargo. Matrimonium en origen significa el estatus de una mujer casada y la maternidad legal, el derecho a ser la madre legítima de los hijos de un varón. De acuerdo a las Escrituras el matrimonio es el pacto o compromiso de un hombre y una mujer para vivir unidos en amor, respeto, ayuda mutua y compañerismo, Malaquías 2.14,15.

Lo que no es matrimonio.Dios creó un hombre y una mujer, los unió en matrimonio y los bendijo, Génesis 1.27,28. El Señor no creó dos o más hombres para casarlos con una mujer. No hizo un hombre y varias mujeres para formar un matrimonio. Tampoco creó dos hombres, o dos mujeres para que existiera una unión entre personas del mismo sexo. Dios no hizo homosexuales. Las relaciones que no sean un pacto legal entre un hombre y una mujer, no son matrimonio, les podemos llamar parejas pero no matrimonios.

Con leyes divinas.El matrimonio es una institución de Dios para la humanidad, es creación del Señor, en la que estableció leyes para el buen funcionamiento del mismo. Alterar estas leyes traerá grandes daños. ¿Qué pasaría si en un país sólo existieran parejas de homosexuales? ¿Qué sucedería si todos los matrimonios evitaran tener hijos? ¿Qué hubiera pasado si Adam y Eva hubieran decidido cuidar de sus mascotas en lugar de tener bebés?

 EL MATRIMONIO ES PARA TODA LA VIDA, 7-12.

 Una figura de nuestro Dios. Dios existe en tres personas, El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Son tres personas diferentes y un sólo Dios, pues los tres tienen la misma naturaleza y gloria. El matrimonio es una excelente figura que ilustra cómo pueden dos personas formar unidad. Los esposos están unidos, Génesis 2.24 dice: “y serán una sola carne”. No sólo juntos, sino unidos, son una sola carne. Por eso los esposos llegan a parecerse mucho. ¿Me puedo separar de mi carne?

 Contra el divorcio. El Señor Jesús nos enseña que el matrimonio puede ser disuelto por adulterio, la parte afectada está en su derecho de solicitar el divorcio ya que su cónyuge quebrantó su pacto. San Pablo por inspiración del Espíritu Santo nos instruye que cuando uno de los cónyuges es inconverso y desea el divorcio, la esposa o esposo cristianos pueden aceptarlo, 1 Corintios 7.12-15; nuestra Confesión de Fe de Westminster le llama “deserción obstinada”. En ambos casos la parte inocente puede volver a casarse. Fuera de estos dos motivos no existe otra razón para un divorcio legítimo. Si en un matrimonio alguno de los cónyuges es maltratador, violento, alcohólico, vicioso, o irresponsable; la hermana o hermano no está obligado a sufrir estas cosas, puede proceder al divorcio, pero si se casa con otra persona caerá en adulterio.

 ¿Difícil? Los discípulos dijeron que si esta es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Pero en realidad, el matrimonio es una bendición, Proverbios 18.22. El divorcio es muy difícil, es traumático; genera daños como cuando se separan dos hojas unidas con pegamento. Por eso debemos recordar que el matrimonio es para toda la vida, y que con la gracia de Dios podemos superar todas las adversidades que se presenten.

 SÓLO LOS BUENOS ESPOSOS SON BUENOS PADRES, 13-15.

¿Buen padre pero mal esposo?Después de la enseñanza del Señor Jesús sobre el matrimonio y el divorcio, de manera providencial unos padres llevaron a sus hijos para que Él pusiera sus manos sobre ellos y orara; esto tiene significado para nosotros. Muchas veces escuchamos esta frase: es un mal esposo pero excelente padre. La realidad es que los malos cónyuges son malos padres. Sólo los esposos que se aman y respetan son padres que pueden comunicar a sus hijos de manera eficiente el amor, instrucción, disciplina y cuidado que ellos necesitan.

Generan un hogar seguro. Los matrimonios que practican el amor, respeto y deberes que el Señor nos ha impuesto en su Palabra, generan hijos seguros, con confianza y tranquilidad, pues saben que sus padres estarán juntos para hacer frente con firmeza a toda adversidad que se presente. Sin embargo, los esposos que la mayor parte del tiempo están en conflicto, maltratos, violencia o en falta de amor y respeto; generan hijos inseguros, con falta de amor y traumas, e incluso los ponen en riesgo de caer en el pecado de la homosexualidad, como muchos que han sufrido estas cosas y dicen: si esto significa ser hombre o mujer, no quiero serlo. Las victimas de ver a sus padres en violencia están en peligro de repetir estos patrones en su matrimonio.

 Conducen a sus hijos a Cristo. Los buenos esposos inculcan a sus hijos los valores del amor, tolerancia, bondad, respeto, cuidado y responsabilidad; que les ayudarán a formar sus hogares. Pero en especial, los buenos matrimonios acercan a sus hijos a Cristo. Al hablar a sus hijos del amor de Dios en Cristo para salvar nuestra vida del pecado, pueden comprender el mensaje porque han visto el amor de sus padres.

 HERMANOS:

 Disfrutemos de la bendición del matrimonio. Mostremos al mundo que el matrimonio es un de los regalos más grandes que el Señor nos ha dado, de manera que las familias cristianas seamos una influencia positiva para rescatar los hogares que están a nuestro alrededor.

Vivamos conforme a los principios que las Santas Escrituras nos dan para tener un matrimonio dichoso; no de acuerdo a nuestras ideas o a las propuestas de la sociedad. La obediencia al Señor siempre trae excelentes resultados.

El sentido de ser cristianos

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