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18 aniversario

La Biblia base como base inmutable en el matrimonio y en la familia

Mensaje por el 18 aniversario de la sociedad de matrimonios “Isaac y Rebeca”

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Esforzadores de la Biblia

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2 Timoteo 2.1.

El esfuerzo cristiano mundial celebra 137 años de vida, y esto es motivo de una gratitud especial a nuestro Dios quien ha sostenido su obra esforzadora.

En este aniversario es oportuno reflexionar en la vida que debemos llevar como esforzadores cristianos, de manera que esta organización siga dando frutos para la gloria de Dios. Para responder a este asunto analizaremos el ejemplo de dos siervos del Señor que fueron esforzadores cristianos.

DANIEL, PROFETA FIEL, Daniel 1.8,9; 6.10.

Consagrado al Señor. Daniel fue llevado cautivo a Babilonia en el año 606 a. C., cuando tenía unos 17 años. Lejos de su patria, él pudo adoptar las costumbres caldeas, pero en lugar de eso se consagró de manera total al Señor, al grado de no comer de los manjares reales porque estaban manchados de idolatría. Este es un ejemplo para que nosotros vivamos para el Señor, que estemos apartados para Él de manera íntegra. El tiempo, los recursos, talentos, fuerzas, amor, deben estar dedicados a Dios. Esto es bueno, pues quien conserva las cosas para sí, las pierde; pero quien las da al Señor, las gana. Recordemos que por esta consagración Daniel y sus amigos fueron hallado 10 veces mejores que los demás.

Durante toda su vida. En 1615 Peter Paul Rubens pintó a Daniel en el foso de los leones, pero hay un error en la pintura, ya que Daniel aparece joven. La Palabra de Dios nos enseña que habían pasado 70 años, ya no gobernaban los caldeos, sino los medo persas, Darío regía en Babilonia. Daniel tenía casi 90 años. Tenemos un testimonio de fidelidad desde la juventud hasta la vejez. Muchas personas han militado en el esfuerzo cristiano pero lo han abandonado, no han sido fieles. Aprendamos a ser fieles durante toda la vida que el Señor nos da, ya que sólo si somos fieles hasta la muerte recibiremos la corona de vida.

En la comunión con Dios. Dos factores fueron importantes para que Daniel permaneciera fiel. El primero, la gracia de Dios, Daniel es la obra de Dios, y por lo tanto Él le sostuvo hasta el final, la gloria es para el Señor. El segundo, la comunión con Dios, podemos apreciar que Daniel era un hombre que leía las Escrituras y oraba todos los días; lo hizo incluso cuando esto significó ser echado al foso de los leones. La comunión con Dios es indispensable en la vida del esforzador cristiano; no debemos tener una vida espiritual raquítica que nos lleve al temor, la desesperación, la ira, o el abandono de nuestros ministerios. Una buena vida de comunión con Dios, siempre nos protegerá en los momentos difíciles, Salmo 27.4-6.

PABLO, APÓSTOL SERVIDOR, 1 Corintios 15.10.

Por la gracia de Dios. Pablo reconoció que no era digno de ser apóstol porque fue perseguidor de la iglesia. Admitió que fue Dios por medio de su gracia quien le salvó y le dio el privilegio de ser su mensajero. Es por la gracia de Dios que todos ocupamos un lugar en la iglesia y en el esfuerzo cristiano. Debemos recordar esto para no caer en la soberbia de pensar que el Señor nos necesita o que sin nosotros la iglesia o la sociedad no va a funcionar; somos nosotros quienes necesitamos del Señor y su pueblo. La iglesia es la obra de Dios y por eso permanecerá hasta la eternidad.

 Sobresaliente. Pablo trabajó más que todos los apóstoles. Fue el primero en entender que en evangelio también era para los gentiles y que no necesitaban guardar la ley ceremonial. Fue el mayor escritor del Nuevo Testamento. Llevó el evangelio a más lugares. Pasó mas tribulaciones. Sin la obra del Señor por medio de Pablo el cristianismo hubiera quedado reducido a una secta judía. También debemos esforzarnos por tener un ministerio sobresaliente. No se trata de competir entre nosotros, tampoco de presunción, sino de motivarnos a hacer más para la gloria de Dios.

 De gran influencia positiva. Gracias al apóstol Pablo podemos ver que la ley y las profecías se cumplieron en Jesús, y que por lo tanto Él es el verdadero Cristo, nuestro Salvador; él como perito arquitecto puso el fundamento, 1 Corintios 3.10. El ministerio de Pablo ha influido de manera positiva a través de los siglos hasta nuestra vida, con toda razón él nos dice que seamos sus imitadores en Cristo, 1 Corintios 11.1. De igual manera nuestro reto es influir en la vida de los que nos rodean, de tal modo que sean motivados a creer, seguir, adorar y servir a Jesucristo. También tenemos la gracia de Dios que nos da poder para ser una buena influencia en estos tiempos.

 Hermanos:

El apóstol Pablo de dijo al joven Timoteo:

Pues tú… significa responsabilidad personal, no te detengas a mirar lo que hacen o no los demás. Se proactivo, ten iniciativa como esforzador cristiano.

Hijo mío… nos recuerda la gracia que hemos recibido los gentiles. En el tiempo en que Pablo no conocía a Cristo, le habría dicho a Timoteo: perro. Pero ahora le dice hijo, porque en Cristo somos una familia judíos y gentiles. Debemos estar agradecidos y rendidos al Señor de corazón.

Esfuérzate en la gracia… debemos esforzarnos en todo aquello que fortalezca y transmita la gracia salvadora. En la oración, lectura de la Palabra de Dios, las alabanzas, la predicación, las buenas obras.

Que es en Cristo Jesús. Los esforzadores cristianos deben quitar de su mente y corazón la frase: “no puedo”. Cristo es Dios en nuestras vidas, por lo tanto todo lo podemos en Él. Y si nos ayudamos unos a otros tendremos mayor bendición.

Salvos para servir

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“Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras,

las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas”.

Efesios 2.10.

El apóstol San Pablo en los versículos anteriores nos ha explicado que la salvación se recibe sólo por la gracia de Dios, es decir, como un regalo que no merecíamos pero que el Señor nos ha otorgado por su gran amor.

Ahora nos dice que fuimos salvos para buenas obras. No hay ninguna contradicción. No servimos para ser salvos, sino que servimos porque somos salvos.

¿Por qué?

PORQUE SOMOS NUEVAS CRIATURAS, 2 Corintios 5.17.

Hechura de Dios. Al ser salvos del pecado y la muerte eterna, por medio de la obra redentora de Cristo y no por nuestras obras, somos hechura de Dios, es Él quien nos ha hecho nuevas criaturas, y no nosotros a nosotros mismos. Esto es muy bueno, ya que al ser hechura de Dios, Él hará perfecta su obra en nuestra vida. No existe el peligro de que la obra divina quede inconclusa por nuestra inconstancia.

Personas con una nueva identidad. Como nuevas criaturas tenemos una nueva identidad. Éramos hijos de ira, ahora somos hijos de Dios. Estábamos muertos, ahora tenemos vida espiritual. Éramos extranjeros, ajenos; ahora pertenecemos al pueblo de Dios, a la república de Israel. No teníamos parte con Dios, ahora somos sus herederos y coherederos de Cristo.

Libres para obedecer. Como nuevas criaturas hemos sido liberados de la esclavitud del pecado y dotados de la capacidad de anhelar a Dios, adorarle y servirle. De tal manera que ninguna persona salva expresará con verdad que no puede servir a Dios. El cristiano que no sirve nada contra la corriente de Dios. Olvida que su Maestro vino para servir y nos dio ejemplo para que le sigamos. Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.

¿Con qué?

POR MEDIO DE BUENAS OBRAS, Santiago 2.14-18.

En Cristo. Las personas que no tienen la bendición de conocer a Cristo como su Salvador realizan acciones que algunos podrían llamar “buenas obras”, pero para Dios no lo son. Sólo los creyentes en Cristo pueden hacer buenas obras, porque es sólo por medio de Cristo que una acción califica como buena ante el Padre celestial.

La evidencia de fe viva. Como ya lo hemos señalado, no somos salvos por obras, sino que somos salvos para hacer buenas obras. Las buenas obras son el testimonio, la evidencia de que la fe que decimos tener en Cristo como nuestro Salvador es real. Nuestras acciones corroboran o desmienten nuestras palabras.

Uno de los propósitos del Señor. Dios nos salvó de la muerte eterna de manera voluntaria, de forma incondicional. Pero Él tiene propósitos en este acto soberano. Lo hizo para su gloria, para manifestar al mundo su amor y su justicia. También Dios nos salvó en Cristo para que le sirvamos por medio de buenas obras para su iglesia y los que aún no le conocen. Al servir somos bendecidos de manera muy especial, pues ocurren las cosas siguientes: crecemos espiritualmente, aprendemos más, conocemos más a Dios, maduramos y tenemos el gozo de compartir lo que por gracia hemos recibido.

¿Cómo?

EN LAS COSAS PREPARADAS POR DIOS, Mateo 10.30.

Conforme a su plan. Dios determinó, estableció todas las cosas en un plan perfecto, sabio e inquebrantable. Este plan es único, no existe plan “b” o “c” porque nada puede frustrar lo que el Señor ha determinado. Nada ha quedado fuera del plan de Dios, Él consideró aun los detalles, las cosas que pueden parecernos sin mucha importancia como cuántos cabellos tenemos. En este plan el Señor determinó las obras con las cuales quiere que le sirvamos.

No tenemos que inventarlas. De acuerdo a lo que el apóstol Pablo nos enseña podemos decir que Dios planeó salvarnos para servirle por medio de buenas obras que Él también estableció. Esto nos libera de varias cosas: 1. de la angustia de pensar qué obras quiere Dios que realicemos; 2. de todo orgullo, no son nuestras obras, son las que él preparo para que las llevemos a cabo; 3. del temor, no tenemos que detenernos por miedo a que las cosas no resulten bien, pues el Señor preparó las obras y todo lo necesario para que sean de bendición.

¿Cómo conocerlas? Tenemos que estar en constante oración, en ruego al Señor para que por medio de su Espíritu Santo nos llame a hacer lo que él quiere; y para que ponga en nuestro corazón el querer como el hacer. También es necesario que leamos todos los días nuestra Biblia, pues allí hallaremos respuestas del Señor. Nos ayudará mucho aprovechar las oportunidades de servicio; y tener comunión con los siervos fieles del Señor.

HERMANOS:

Todo lo que Dios hace para nosotros y en nosotros es perfecto; Él es digno de nuestro servicio:

Fiel, para toda la vida de acuerdo a nuestras diferentes aptitudes y experiencias.

Con amor, con corazón sincero.

Alegre, por el privilegio que tenemos de servir al Rey de reyes y Señor de señores.

Puntual, no cuando nos plazca, sino en el momento en que se requieren las cosas.

Desinteresado, sin buscar un beneficio personal, sino la gloria de Dios.

Bien hecho, las cosas mal realizadas no son útiles.

Con gratitud, por todo lo que el Señor en su amor hace por nosotros.

 

Aprovechando el tiempo

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“Las iglesias entonces tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor; y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas” Hechos 16.31.

(Ilustración copiada) Si tu tuvieras un banco que depositara a tu cuenta cada mañana $86,000.00, que no llevara ningún saldo al otro día, no te dejara guardar nada de efectivo en tu cuenta y cada noche cancelaba aquella parte de la cantidad que no usaste durante el día…¿qué harías?  ¡Sacar cada peso cada día, por supuesto, y usarlo a tu ventaja! Pues, tú tienes un banco así y se llama TIEMPO.  Cada mañana te deposita 86,400 segundos.  Cada noche registra como pérdida cualquier cantidad de él lo que fallaste en invertir a un buen propósito.  No añade ningún saldo del restante del día anterior.  Cada día abre una nueva cuenta contigo. Si fallas en usar el depósito de ese día, es tu pérdida.  No se puede regresar.  No hay crédito para mañana.

LOS DÍAS DE PAZ QUE EL SEÑOR NOS DA.

La iglesia desde sus inicios ha enfrentado persecución. La iglesia primitiva se enfrentó a terribles actos de violencia de parte de las autoridades religiosas de los judíos quienes no creían en Jesús como el Mesías y no querían que más hermanos suyos se convirtieran a Jesucristo. A través de los siglos la Iglesia del Señor ha sido perseguida en diferentes lugares. ¿Por qué el Señor ha permitido esto? Para manifestar al mundo la realidad de Jesucristo y su obra. Si el evangelio fuera un invento de los apóstoles no hubieran sufrido hasta la muerte por Cristo. El hecho de que la iglesia permanezca en medio de la llama de la persecución es la evidencia de que es la obra del Dios vivo y verdadero.

Dios concedió calma a su pueblo. Saulo el gran perseguidor de la Iglesia fue redimido por el Señor. Además dicen los historiadores que los judíos estuvieron entretenidos en evitar que el emperador Calígula pusiera una estatua suya en el templo de Jerusalem. Así el Señor dio días de paz a su iglesia desde Judea hasta Galilea. En la actualidad vivimos en la ciudad de México días de mucha delincuencia y maldad; sin embargo, no somos perseguidos por ser cristianos. Podemos abrir la casa de Dios y con libertad celebrar cultos al Señor. Podemos comprar una Biblia y leerla sin que nos sea decomisada. Tenemos la bendición de celebrar cultos en casa sin ser denunciados. Tenemos días de paz en este sentido.

Para edificación de la iglesia. Los hermanos de aquel tiempo aprovecharon los días de paz para ser edificados, para crecer en su vida espiritual y en membresía. De igual manera debemos aprovechar estos días para ser edificados. Seamos cristianos que leen la Palabra de Dios y la predican todos los días. Que oran sin cesar. Realicemos cultos en nuestro hogar. Asistamos con fidelidad a la casa de Dios, pues no está prohibido hacerlo. El Señor nos da las condiciones y recursos para ser edificados, entonces debemos crecer para su gloria.

DANDO TESTIMONIO DE CRISTO EN NUESTRA VIDA.

Andando en el temor del Señor. Los tiempos de paz permitieron a las iglesias andar en el temor del Señor, es decir mostrarse al mundo como cristianos, sin tener que esconderse para proteger sus vidas. Andar en el temor del Señor, significa vivir como Cristianos: en obediencia, testimonio, adoración, amor y servicio a Jesucristo nuestro Redentor. ¿Andamos en el temor del Señor? ¿Los que nos rodean ven a Cristo en nuestra vida, en nuestras conversaciones, acciones y redes sociales?

No es una carga. Andar en el temor del Señor puede parecer algo pesado, pero no lo es, ya que se trata de vivir conforme a nuestra identidad de hijos de Dios. De acuerdo con lo que el apóstol Pablo escribió a la Iglesia de Corinto, ser cristianos es tener el perfume del Señor en nuestra vida, 2 Corintios 2.15. Cuando nos ponemos perfume no es ninguna carga que los demás lo perciban. Que el perfume de Cristo llegue a otros por medio de nuestras vidas.

Para alcanzar a otros para Cristo. Sabemos que los judíos siempre han sido un pueblo que excluye a los gentiles, sin en embargo, leemos en el Nuevo Testamento, que había muchos prosélitos, es decir, gentiles convertidos al judaísmo. Eran atraídos por la sabiduría de sus leyes y estilo de vida. Y ahora los judíos cristianos eran más influyentes y atrayentes. Los cristianos y las familias en Cristo somos embajadores del cielo en la tierra. Nuestro testimonio es de vidas trasformadas, que tenemos el amor y la paz del Señor. Los que nos rodean deben ser atraídos a Jesucristo por su hermosa obra en nuestras vidas.

PARA SER MULTIPLICADOS.

Con consuelo del Espíritu Santo. La Tercera persona de la Trinidad nos fue dada por el Padre y el Hijo para estar con nosotros. El Espíritu Santo nos regeneró, nos movió al arrepentimiento de pecados, nos dio fe en Cristo como nuestro Salvador, aplicó la obra salvadora de Jesucristo en nuestra vida. También nos santifica, consuela y fortalece, nos hace perseverar, y hará nuestras vidas perfectas para entrar al reino de Dios. El Espíritu Santo está con nosotros siempre.

Necesitamos ser llenos del Espíritu Santo. Ya tenemos al Espíritu Santo en nuestro corazón, pero la Palabra de Dios nos exhorta a ser llenos de Él, Efesios 5.18. Para esto tenemos que disfrutar de los medios de gracia: La Palabra de Dios, la oración, el ayuno, los himnos, el bautismo, la santa cena. La evidencia de la llenura del Espíritu Santo es la práctica del fruto del Espíritu, Gálatas 5.22,23: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.

No restados, ni divididos. Con el consuelo y poder del Espíritu Santo las iglesias de Judea, Galilea y Samaria, eran multiplicadas. Con tristeza vemos que nuestras iglesias en lugar de ser multiplicadas son mermadas con la retirada de varios hermanos o las divisiones en dos o más grupos. Esto sucede porque en lugar de vivir en el fruto del Espíritu muchos aún viven en las obras de la carne: disoluciones, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, discordancias, envidias, Gálatas 5.19-22. Debemos evitar estas cosas y aprovechar estos tiempos para ser multiplicados con la bendición del Espíritu Santo.

Hermanos: Ha pasado un año, por la gracia de Dios estamos comenzando uno nuevo. ¿Aprovechamos el año que ha terminado? Si no fue así, claro que nada podemos hacer para regresar en el tiempo; pero sí podemos arrepentirnos de los que hicimos mal o de nuestras omisiones  y aprovechar al máximo este nuevo año.

Nada debe atemorizarnos, tampoco desalentarnos, porque el Espíritu Santo está con nosotros para darnos su Omnipotente consuelo, fortaleza, guía, sabiduría, enseñanza, fe, perseverancia y toda bendición.

La providencia divina

Mateo 6.25-34

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Mat. 6.33  Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Algo que nos preocupa es la difícil situación económica que enfrentamos en estos tiempos. Ante esto nuestro Señor Jesucristo, nos recuerda que contamos con “la providencia de Dios”. Esto significa que el Señor gobierna y sustenta nuestras vidas, conforme a su plan eterno. Analicemos alguno aspectos de este tema.

EN LAS NECESIDADES PRINCIPALES.

Sin duda que nuestras necesidades más importantes son el alimento, el vestido, el techo y los servicios. Por ello el comercio de alimentos, de vestido, y vivienda, son los más rentables. El Señor Jesucristo nos dice que de estas necesidades, Dios siempre hará provisión; de manera que nunca habrá justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan (Salmo 37.25).

El Señor nos promete que así como las aves tienen comida, de parte de Dios; así también nuestro Padre celestial nos dará el pan diario. Y así como los lirios son vestidos por Dios, él también nos dará siempre con qué cubrirnos. Seguramente que en nuestro caminar con Dios, hemos visto la mano del Señor proveyendo en nuestra vida. Estas experiencias, son una razón para depender del Señor en todo tiempo.

Es importante entender que Dios no nos promete lujos banales, Cristo no dijo: “Mirad como vuelan las aves”. Pero sí nos promete darnos lo necesario para la vida. Quizá no tengamos banquetes, o vestidos carísimos, pero sí lo ideal para cada necesidad.

ES MOTIVO PARA ESTAR TRANQUILOS.

Es natural preocuparnos por el qué vamos a comer o vestir el día de mañana; y cómo vamos hacer frente a los compromisos económicos. Pero esto es algo que debemos superar; y más bien estar tranquilos,  por las siguientes razones:

La preocupación por el mañana niega el amor de Dios, al implicar que él no cuida de nosotros. Niega su sabiduría, al implicar que no sabe lo que hace. Y niega su poder al implicar que él no es capaz de proveer para superar nuestras necesidades. Además de que la preocupación quebranta la paz espiritual y es causa de muchas enfermedades tanto físicas como espirituales.

Por otra parte, preocuparnos no resuelve las cosas, por eso nuestro Señor Jesucristo nos dice que nadie sólo por preocuparse, puede añadir 45 cm a su estatura. No es fácil estar tranquilos en medio de la necesidades. Pero si oramos, poniendo nuestra situación nuestra carga en las manos de Dios, y confiando en su Palabra; podremos superar todo y tendremos paz en nuestro corazón.

TIENE EVIDENCIAS.

¿Cómo podemos saber que realmente Dios proveerá; que saldremos de las necesidades que enfrentamos? El Señor sabiendo que nuestro corazón es incrédulo; además de los testimonios de los hermanos; nos da algunas evidencias de su Providencia en su Palabra.

Qué pena, pero el Señor nos manda a nosotros los hombres, seres racionales, a la escuela de las aves y de los lirios para aprender de ellos. Las aves nunca siembran, y por lo tanto nunca cosechan; los lirios ni siquiera pueden moverse por sí solos; sin embargo las aves siempre tienen comida diaria; y los lirios siempre están vestidos de manera hermosa.

El Señor nos pide reflexionar sobre el hecho de que si Dios cuida de las aves y los lirios, ¿no cuidará de nosotros que tenemos su soplo de vida, que fuimos hechos a su semejanza?. Definitivamente que Dios siempre cuidará de nosotros; por eso podemos decir como el Salmista David: “Jehová es mi pastor, nada me faltará”.

ESTIMADO LECTOR: Lo anterior no quiere decir que no debemos trabajar; debemos trabajar y estar en acción, pero con la confianza en Dios y su providencia. El Señor nos pide buscar primeramente su reino, y nos promete que todo lo demás vendrá por añadidura.

Un mensaje de esperanza

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Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto. Isaías 9.6,7.

El profeta Isaías ministró entre los años 740 y 680 a.C. Su libro es difícil de entender porque el profeta habla de acontecimientos de su tiempo y en un instante da un gran salto para anunciar la primera y segunda venida del Mesías. Sin embargo, no debemos desanimarnos en su lectura y estudio, ya que si al leer la Palabra de Dios tomamos notas y consideramos el contexto completo de las Santas Escrituras, haremos buena interpretación de este hermoso libro.

En esta ocasión haremos un sencillo análisis a uno de los pasajes que anuncian al Mesías de Dios.

EN TIEMPOS DIFICILES.

Después de la deportación. Isaías en los primeros versículos del capítulo 9, se dirige a los pobladores de la región norte de la tierra prometida, en donde estuvo Israel, el reino del norte. Por causa de sus pecados y en especial por su falta de arrepentimiento, las tribus del norte fueron disciplinadas por Dios, y llevadas a cautiverio en el año 722 a.C. por los Asirios. Eran tiempos muy difíciles.

 De gran menosprecio. Esta zona fue repoblada por los asirios con gente extranjera que se mezcló con los israelitas que quedaron, así surgió el pueblo samaritano. Los judíos del sur comenzaron a menospreciar a los habitantes del norte ya que no los consideraban legítimos hebreos. A partir de entonces las personas de la región norte sufrieron la daga del menosprecio.

 La promesa de la Luz. El Señor por medio de Isaías dio esperanza a las regiones del norte al decir que su Luz les resplandecería. De acuerdo a lo que el apóstol Juan nos dice en su evangelio, esta Luz es Jesucristo, el Verbo encarnado (Juan 1.1-9). Dios dio mensaje de esperanza al norte de Israel al prometerles que les enviaría a su Hijo. El Todopoderoso cumplió su Palabra, Jesucristo nació en Bethlehem pero creció en Galilea, en el norte. Fue en el norte en donde el Señor Jesús pasó más tiempo de su ministerio terrenal y en donde realizó muchos milagros. Jesucristo llamó a sus discípulos del norte, con excepción de Judas los demás eran galileos. Luz resplandeció a los que andaban en tinieblas y moraban en tierra de sombra de muerte.

EL ANUNCIO DEL MESÍAS SALVADOR.

Sus dos naturalezas. Dios nos dio una importante revelación sobre su Hijo. Nos dice que “niño nos es nacido”, se refiere a la naturaleza humana de Jesucristo. El Hijo de Dios fue engendrado por el Espíritu Santo en el vientre de María, fue encarnado, su naturaleza humana tuvo un principio. También nos dicen las Escrituras: “Hijo nos es dado”, se refieren a la naturaleza divina del Señor Jesús. Significa que el Hijo eterno de Dios, quien es Dios, nos fue dado. Él siempre ha existido, por eso es que sólo nos fue dado; no fue hecho ni creado. Jesucristo es Dios y hombre, por eso es nuestro eficaz Salvador. Como Dios vino al mundo sin pecado para lavar nuestros pecados. Como hombre fue nuestro sustituto en la cruz.

El Esposo de la Iglesia. El principado sobre su hombro, era una frase que se decía al varón en su boda, mientras el velo de la novia se colocaba sobre su hombro, era un recordatorio de que él era la cabeza de su esposa y debía cumplir este papel con responsabilidad. Cristo es el Esposo y Cabeza de la Iglesia, porque Él dio su vida por nosotros y nos gobierna por medio de su Palabra y del Espíritu Santo. Jesucristo ha hecho un pacto o promesa de boda: Los crean en Él serán salvos para siempre (Hechos 16.31).

 Admirable. Jesucristo es Admirable por sus perfecciones divinas, es Eterno, Inmutable, Infinito, Amoroso, Verdadero, Justo y Misericordioso. Es admirable por su Palabra, sus enseñanzas son verdaderas, sabias, prácticas y eternas. Es Admirable por sus obras de creación, providencia y redención. Por su muerte y resurrección para salvarnos. Jesucristo es el tema central de la Biblia; el de muchísimos libros y obras musicales. Él es Admirable.

 Consejero. Algunos dicen que ante una situación difícil debemos preguntarnos ¿qué haría Jesús? Pero más bien la pregunta es ¿qué hizo el Señor? Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la Palabra de Dios nos enseña la actuación sabia del Hijo de Dios en diversos problemas; por medio de esto recibimos el consejo eficaz del Señor. Cristo es nuestro perfecto Consejero; a quien podemos consultar en oración y lectura de la Biblia en todo tiempo y lugar, no tenemos que hacer una cita con Él.

 Dios fuerte. Jesucristo es Dios fuerte, ¿qué tan fuerte? Él es Infinito en su fortaleza, es Omnipotente. Él tiene poder para sanar todas las enfermedades; pagar todas nuestras deudas; para lavar pecados; resucitar muertos y darnos vida eterna. Él hizo el universo y lo sustenta en todo momento. Nada es imposible para Él.

 Padre eterno. Jesús es el Hijo Unigénito de Dios, pero fue anunciado como nuestro Padre porque la función de un padre es dar vida, sustentar y cuidar. El Mesías nos ha dado vida eterna al pagar nuestros pecados en la cruz; nos sustenta con su Palabra; y nos cuida como un Pastor a sus ovejas. Por otra parte por medio del Señor Jesús fuimos adoptados como hijos de Dios. Jesucristo es nuestro Padre eterno porque nunca nos abandonará. Es una experiencia traumática ser abandonados por alguno de nuestros padres, pero Jesús nunca nos dejará.

 Príncipe de paz. Sólo Jesús da paz verdadera, paz permanente. Esta paz viene de la justificación que recibimos de Jesucristo. Al creer en Cristo, el cumplimiento que Él hizo de la ley de Dios al morir en nuestro lugar, es aplicado por el Espíritu Santo en nuestra vida o cargado a nuestra cuenta. De manera que en Cristo somos declarados inocentes de todo pecado, justos ante Dios. Esto nos da paz que nadie nos puede arrebatar (Romanos 5.1).

RELIZAD CONFIABLE.

El Mesías ya vino. El Mesías anunciado por Isaías ya vino, es el Señor Jesucristo. Él cumplió con precisión lo profetizado en la Palabra de Dios. Jesucristo cumplió más de 300 profecías, por eso podemos confiar en que él es Mesías. La mayoría de los judíos no creen en Jesucristo como su Mesías, porque no pueden ver que Dios anunció dos venidas del Cristo, la primera ya ocurrió. El Mesías vino la primera vez para redimirnos con su muerte y resurrección; y para extender su reino que en el Antiguo Testamento fue visible en Israel, a muchas las naciones del mundo, por eso es que su Iglesia está formada por personas de diversos pueblos. La iglesia o reino del Señor no tiene fin, es para la eternidad.

Porque Cristo vendrá otra vez. Lo que el profeta Isaías nos dice en el versículo 7 se cumplirá de manera total cuando Jesucristo venga por segunda vez a la tierra. Entonces Israel le reconocerá como su Mesías y será salvo. El Señor librará a su pueblo de sus enemigos y establecerá un reino de mil años en la tierra, serán tiempos de paz y verdadera justicia. El celo o cuidado de Dios hará que estos eventos se cumplan. La Palabra de Dios es tan confiable que muchas profecías en Isaías se anuncian en tiempo pasado, como si ya hubieran ocurrido, ya que nada puede frustrar el plan divino. Y todo lo anunciado acerca de esta segunda venida se cumplirá sin faltar un detalle.

Para esperar al Señor preparados. Cuando Cristo vino la primera vez era esperado de las gentes, pero no estaban preparadas y no le reconocieron. Por esto nos preguntamos ¿qué pasó con el testimonio de los sacerdotes, escribas, pastores, magos que fueron testigos del nacimiento del Señor? Fueron ignorados. Que no nos suceda lo mismo. Estemos preparados para cuando Cristo venga otra vez. Que seamos hallados en fe en Él, en adoración sincera, en servicio, en predicación del evangelio en exclamación como Juan: “Ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22.20).

Hermanos: Es interesante observar que Dios prometió enviarnos un Salvador en momentos difíciles; y que cada vez que dio información relevante sobre nuestro Redentor, lo hizo en circunstancias muy difíciles.

  • Cuando Adam y Eva cayeron en pecado, Dios prometió un Salvador.
  • Cuando Achâz el rey de Judá estaba amenazado por los reinos de Israel y Siria, Dios anunció que el Salvador nacería de una virgen.
  • Cuando Israel había sido deportado a Asiria y sus tierras pobladas por gentiles, Dios declaró que el Salvador tendría dos naturalezas y dio una descripción de su carácter.

De esta manera el mensaje del nacimiento del Mesías, fue un mensaje de Esperanza. Porque si Él vino para resolver el problema más grande que teníamos, que era la muerte eterna por nuestros pecados; también puede resolver otras situaciones difíciles que enfrentamos.

¿En esta noche tiene problemas? Aun no es salvo, o está enfermo, tiene deudas, o enemistades; confíe en Cristo como su Dios fuerte y Salvador, como su Médico, su Consejero y Pastor, su Padre eterno y Príncipe de paz. Le invitamos a creer en Cristo y dejar sus cargas o problemas en Él, y verá cómo el Señor resuelve todo conforme a su voluntad. Viva en la Esperanza que nos da Jesucristo y tenga una navidad y vida llena de felicidad, gracia y paz.

ALABANZA CORAL

CORO “JERUSALEM”

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Nuevas de gran gozo

“Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”. Lucas 2.10,11.

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¿Cuántas noticias hemos recibido hoy? Algunas nos han alegrado, tal vez otras nos causado tristeza. Hoy queremos darle una buena noticia, la noticia de la navidad. El anuncio del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo, es una noticia tan grata, que las noticias difíciles son disipadas por la luz de estas buenas nuevas. Veamos dos razones:

1 PORQUE DIOS NOS HA PROVISTO DE UN SALVADOR.

El Mesías o Cristo. Él fue anunciado como el Salvador de nuestras vidas. ¿Por qué necesitamos un Salvador? Porque hemos pecado, es decir, hemos quebrantado la ley de Dios, y en consecuencia estamos desterrados o separados de Dios, pues “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6.23). Este es un problema que nosotros no podemos resolver, pues las obras, la vida religiosa y el dinero no pueden lavarnos de pecados. Las buenas noticias son que Dios tuvo a bien proveernos de un Salvador.

Quien vino para morir en nuestro lugar. Dios en su misericordia, al ver nuestra incapacidad para lavar nuestras vidas de nuestros pecados, nos dio a su Hijo para ser nuestro Salvador, Jesús es el Hijo de Dios y su nombre significa Salvador. Sólo Jesucristo puede salvarnos porque Dios cargó nuestros pecados en Él, y Jesús los pagó con sus sufrimientos y muerte en la cruz del calvario. Jesucristo fue nuestro sustituto en la cruz del calvario, pagó en nuestro lugar. Además de que el Señor resucitó y prepara morada en la casa de su Padre para los que creen en Él. Por estas razones Jesucristo es el único medio de Salvación.

Por su amor infinito. El gran amor de Dios o su mucho amor como lo dijo el apóstol Pablo a los efesios, es lo que hizo posible que hayamos sido provistos de un Salvador. ¿Quién daría a su hijo para que muriera en lugar del ratero, del mentiroso, secuestrador, homicida, violador, fornicario o adúltero? Sólo Dios pudo hacerlo. En su amor envió a su Hijo a este mundo en humildad, para sufrir todas las adversidades y tentaciones que nosotros enfrentamos de manera que Jesús fuera nuestro perfecto Sustituto en la cruz.

2 PORQUE TENEMOS A JESUCRISTO QUIEN ES DIOS.

Declarado por mensajero del Señor. El ángel les dijo a los pastores que el Mesías es el Señor, es decir es Dios, Señor es un nombre de Dios. Para ser salvos es necesario arrepentirnos de nuestros pecados y creer en Jesucristo como el único Salvador de nuestras vidas. Al hacerlo de inmediato, somos lavados de nuestros pecados, somos justificados, adoptados como hijos de Dios y santificados. Los salvos somos hijos de Dios, pertenecemos a la gran familia del Señor y gozamos de la presencia permanente de Jesús en nuestras vidas. Tenemos a Dios en nuestros corazones.

Todos los días. Jesucristo nos prepara un lugar en el reino celestial, pero también está con nosotros todos los días y nos da su guía, provisión, fortaleza y cuidados (Mateo 28.20). Policarpo, un cristiano del primer siglo, prefirió morir que negar a Jesucristo, porque dijo: ¿Cómo podría negar a Jesús si solamente he recibido cosas buenas de Él? Nosotros también hemos probado y disfrutado la fidelidad del Señor en nuestras vidas, por lo tanto debemos confiar en Cristo siempre y vivir la paz de su presencia.

Con nosotros. Otro de los nombres de Jesucristo es Emmanuel, que significa, con nosotros Dios. Es posible que algunas veces nos sintamos solos, pero no debemos confiar en nuestros sentimientos porque son engañosos; Jesucristo nunca nos abandona ni un instante. En otras ocasiones, tal vez no veamos al Señor a nuestro lado; pero bastará rogar a Dios que ilumine nuestra vista (Salmo 13) y observaremos que Jesucristo está obrando en nuestra vida de manera fiel y poderosa.

 HERMANOS:

 Las buenas noticias son que Dios nos ha dado un Salvador de nuestros pecados, de modo que disfrutemos de la bendición de ser hijos de Dios y recibir herencia eterna en los cielos.

 Las buenas noticias son que el Salvador es Emmanuel, Dios con nosotros. Por lo tanto no debemos temer, sino ser valientes para caminar cada día en adoración y servicio al Señor hasta llegar a su gloriosa presencia. No estamos solos, está con nosotros el Infinito, Eterno e Inmutable Dios.

 Reciba estas buenas noticias en su corazón y disfrute de una feliz navidad y una feliz vida en Jesucristo.

Promesa cumplida

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“No será quitado el cetro de Judá,

Y el legislador de entre sus pies,

Hasta que venga Shiloh;

Y a él se congregarán los pueblos”

Génesis 49.10.

Después de que Dios creó a Adam y Eva, como Padre el Señor les bendijo, (Génesis 1.28). Esta bendición fue la base para que en las familias de Dios se practicara la bendición paternal. El padre ponía sus manos sobre la cabeza de sus hijos y transmitía la bendición de Dios.

En Génesis 49, encontramos que Jacob llamó a sus hijos para bendecirles (1800 a. C., aproximadamente); la bendición que dio a Judá confirma la promesa de Dios de darnos un Salvador de nuestros pecados y de la muerte eterna.

Dios ha cumplido su promesa en Jesucristo, analicemos este importante asunto.

LA PROMESA DE DIOS. La promesa del Señor de un Redentor incluye varias promesas:

  1. El Señor prometió a la casa de Israel que ellos serían un reino. Dicen las Escrituras, no será quitado el “cetro”; los cetros son bastones cortos, bastones de mando, usados por los reyes como símbolo de dignidad y poder. Así es que Dios prometió que la familia de Israel sería un reino. Esta promesa incluye el crecimiento de la casa de Israel y la posesión de una tierra propia; recordemos que en el momento que Jacob bendijo a sus hijos eran extranjeros en Egipto.
  2. Dios prometió que el rey sería de la tribu de Judá. Este derecho le correspondía a Rubén por ser el primogénito, pero como él se metió con Bilha concubina de su padre y perdió este privilegio (Génesis 35.22). Judá fue escogido, no por ser el mejor hijo, pues de él fue la idea de vender a José; Judá fue escogido por gracia de Dios para ser la tribu de la familia real.
  3. La tercera Palabra del Señor. Dios dice que un día sería quitado el cetro de Judá, es decir que alguien diferente estaría gobernando. Así mismo dice que sería quitado el legislador de entre sus pies, lo cual confirma que llegaría el día en que un extranjero gobernaría al pueblo de Dios.
  4. Dios prometió que entonces vendría Shiloh, que significa Pacificador. Unos mil cien años después, esta promesa fue ratificada por el profeta Isaías quien dijo: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isaías 9.6).
  5. La quinta promesa es que los pueblos se congregarán a Shiloh, al Mesías Salvador.

EL CUMPLIMIENTO.

  1. La primera promesa se cumplió, Israel fue transformado en un reino. Primero el Señor hizo crecer a su pueblo en medio de la esclavitud en Egipto, lo cual es un milagro. Después Dios los libertó y llevó a la Tierra que fluye leche y miel (1446 a. C. aproximadamente). Por 400 años Israel fue gobernado por jueces, hasta que el pueblo pidió un rey, y fue ungido Saúl, así comenzó la monarquía en el año 1050 a. C., aproximadamente.
  2. Dios prometió que el rey de su pueblo sería de Judá; pero Saúl era de Benjamín. Sabemos que Saúl fue rechazado como rey por su desobediencia (1 Samuel 13.13-14;15.22-26); entonces fue ungido David como rey, quien era de la tribu de Judá, (1010 a. C. aproximadamente). A este rey, Dios le prometió un reino para siempre, (2 Samuel 7.1-17). Así se cumplió la segunda promesa.
  3. El Señor dijo que sería quitado el cetro de Judá. Después de la muerte de David sus hijos siguieron gobernando; pero pasaron muchas cosas terribles: el reino fue dividido en dos; Israel el reino del norte fue deportado a Asiria en el 722 a. C.; y Judá, el reino del sur, por el pecado de idolatría fue deportado a Babilonia en el 606 a. C. En el año 586 a.C. los babilonios destruyeron la ciudad de Jerusalem y Sedecías fue exiliado a Babilonia, así dejó de reinar la casa de David. En el año 539   C., Ciro el persa conquistó Babilonia y el 536 ordenó el regreso del pueblo de Dios a su tierra. Los judíos estuvieron bajo la dominación de los Medo-persas, y luego del imperio Greco-macedónico; hasta que en el año 37 a. C., el sanado romano nombró a Herodes rey de los judíos, quien era Idumeo, es decir, un extranjero. Así fue quitado el cetro de Judá.
  4. La llegada del Pacificador. En el año 5 o 4 a. C. (esto porque nuestro calendario es incorrecto), nació en Bethlehem de Judea, Shiloh, el Pacificador, nuestro Mesías. Se cumplió con precisión la Palabra de Dios. Mateo 2.1; y Lucas 2.1-3, nos hablan de este momento histórico. Jesucristo es Shiloh, o el que trae la paz, porque Él vino para salvarnos de nuestros pecados y de la muerte eterna (Romanos 5.1).
  5. La quinta promesa. El Señor dijo que los pueblos se congregarán al Mesías. Esta Palabra también se ha cumplido porque de todos los pueblos el Señor tiene creyentes o discípulos. Jesucristo mandó que el evangelio sea predicado a todos los gentiles, no solamente a judíos (Mateo 28.19). La iglesia de Cristo está formada por elegidos de todos los pueblos. Y esta promesa se cumplirá de manera plena cuando Jesucristo venga por segunda vez y establezca un reino de mil años en la tierra (Apocalipsis 20.4).

HERMANOS: Pasaron 1800 años pero Dios cumplió en tiempo y forma su promesa de darnos un Salvador. El mensaje de la NAVIDAD es un mensaje de fe y seguridad. FE porque debemos creer en todas las promesas de Dios, ya que Él es fiel para cumplirlas. SEGURIDAD, porque nada frustró el plan de Dios, por lo tanto, estamos seguros en Él. Si Dios cumple todas sus promesas, debemos esforzarnos por cumplir las cosas que prometemos a nuestro Señor, de manera que seamos fieles siervos de Dios.

Navidad oportuna

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MATEO 2.1-12.

Gracias a Dios hemos llegado a una época hermosa del año, Navidad. Es un tiempo para dar gracias al Señor por el don de la salvación en Cristo, a través de una adoración ferviente , la oración y  la meditación en las Santas Escrituras. En esta ocasión le invitamos a reflexionar en la historia de los magos que nos presenta Mateo, con el pensamiento de que el nacimiento de nuestro Salvador fue oportuno en todos los aspectos.

EN EL TIEMPO ADECUADO, 1-3.

En días del rey Herodes (37-4 a.C.). La Palabra de Dios nos dice que el Señor Jesús nació cuando Judea era gobernada por Herodes el idumeo. Los magos de oriente le preguntaron dónde estaba el Rey de los judíos que había nacido; esto desconcertó a Herodes porque el emperador romano le había nombrado rey del pueblo judío, y no debería haber otro monarca.  De inmediato Herodes a los estudiosos de los judíos para saber el paradero del Señor. El Idumeo era una persona muy celosa de su trono, al grado que había matado a sus hijos para conservar el poder.

Durante el imperio romano. La venida del Hijo de Dios a este mundo, su ministerio, muerte, resurrección y ascensión ocurrieron  dentro del dominio del imperio romano. De esta manera, el mensaje de salvación en  Jesucristo  llegó a muchas partes, ya que Roma abarcaba  la cuenca del Mediterráneo, Europa, África  y Asia. La historia de nuestra redención no sucedió en un rincón como Pablo se lo expresó a Festo y al rey Herodes Agripa (Hechos 26.26).

En condiciones especiales. Durante este tiempo se tenían las condiciones necesarias para la difusión del evangelio. Los romanos habían construido muchas y buenas carreteras; circulaba una moneda imperial; el griego y el latín eran idiomas que se hablaban en el imperio; existía la posibilidad de viajar por el territorio romano sin necesidad de visa; toda vez que la filosofía de los griegos no había dado satisfacción a los corazones, el mensaje del evangelio fue escuchado con atención.

EN EL LUGAR IDEAL, 4-8.

No en Jerusalem. Los príncipes de los sacerdotes y los escribas informaron a Herodes que el Rey de los judíos estaba en Bethlehem porque así lo declaraba el libro del profeta Miqueas. Jesús nació en Bethlehem y no en Jerusalem en cumplimiento a la Palabra divina. Nuestro Señor cumplió más de 300 profecías en su primera venida, por eso podemos confiar que Jesucristo es el Mesías prometido por Dios.

En Bethlehem. El Señor nació en este pequeño pueblo en las montañas de Judea porque Él pertenece a la familia del rey David, y Bethlehem era el lugar de la casa davídica. Como Hijo de David el Señor Jesús es el legítimo Rey de Israel, con esto nuestro Salvador cumplió otra profecía. Hacía mucho tiempo que la casa de David había sido olvidada por eso no se encontraba en Jerusalem, ni en el trono de Israel. Esta es otra razón por la que Jesús no nació en Jerusalem, y es el motivo por el cual José y María, descendientes de David, eran personas de condición precaria.

En humildad. El nacimiento del Señor en el pueblo de Bethlehem y no en la gran ciudad de Jerusalem, es un mensaje de humildad. Él es el Rey de reyes, pero vino humilde, como esclavo, para dar su vida en rescate por muchos (Mateo 20.28). Recodemos que años después Jesucristo entró a Jerusalem montado sobre un burrito y no en un corcel, para declarar otra vez, su carácter humilde (Mateo 21.7). Los creyentes en Cristo, los hijos de Dios debemos distinguirnos por ser humildes como nuestro Maestro.

CON LOS RECURSOS NECESARIOS, 9-12.

En tiempos difíciles. José y María estaban comprometidos cuando recibieron la misión de ser los padres terrenales de Jesús. La boda, el viaje a Bethlehem para el censo, y la llegada temprana de nuestro Salvador fueron eventos en los que se necesitaron recursos económicos. Entendemos que cuando los magos llegaron a Jerusalem en busca del Rey de los judíos, el Señor Jesús tendría unos dos años de edad, lo que significa que las necesidades iban incrementando, como sucede en todos los hogares, cuando los hijos van creciendo.

Ante un traslado inmediato. Herodes pidió a los magos que le informaran la ubicación exacta del Rey de los judíos con el argumento de que deseaba adorarle. En realidad su intención era deshacerse de Él. Se hacía necesario que José, María y Jesús realizaran un viaje para estar en un lugar seguro. Para esto necesitarían de recursos económicos. Dios ya tenía preparados los medios para estas y otras necesidades, de manera que nada les faltara. El Señor siempre provee las cosas que necesitamos.

Por medio de los dones. Al llegar a la casa donde estaba el Señor, los magos creyentes en Cristo, se postraron ante Jesús y le adoraron, en reconocimiento de que Él era su Dios y Salvador. Como parte de su adoración le ofrendaron dones, le entregaron oro, incienso y mirra. Dones que nosotros no llevaríamos a un niño; sin embargo, los magos lo hicieron guiados por la providencia divina. Estos dones declaran la identidad y misión de Jesús. Oro, Él es Rey; incienso, es Dios; mirra, Él es el Hijo del hombre, quien vino para morir en nuestro lugar y pagar nuestros pecados. Estos dones tan caros, también fueron los recursos que Dios proveyó para satisfacer las necesidades de su Hijo y de sus padres terrenales.

HERMANOS: El nacimiento de nuestro Señor Jesucristo tuvo lugar en el momento decretado por Dios. En el tiempo, lugar y condiciones, que en su Sabiduría Él estableció. Todo aconteció de una forma oportuna, perfecta, nada frustró el plan divino.

Confiemos en Cristo nuestro Salvador, Él es nuestro Pastor que nos alimenta, cuida y salva, nada nos faltará. Bethlehem significa casa de panes, y esto no es casualidad sino providencial, pues Jesús es el Pan de Vida.

Quien reconoce sus pecados, se aparta de ellos, y cree en Cristo como su Salvador, es adoptado como hijo de Dios, hecho heredero del reino del Señor. Los salvos por Cristo recibimos sus cuidados y sustento todos los días, en nuestra vida espiritual y material. Así como en la navidad, el Señor obra de manera oportuna en nuestra vida, por eso debemos depender de Él siempre y agradecer todas sus bendiciones.

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