Archivo del autor: Dad de Gracia

Devocional familiar

Para motivar a las familias de la iglesia a realizar su devocional al menos una vez a la semana, desde el domingo pasado aparece en el boletín un espacio con ideas para llevar a cabo este momento de intimidad con Dios. Deseamos y oramos para que cada hogar se deleite en estos devocionales. Agradeceremos mucho nos compartan sus experiencias.

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PLANES DE LECTURA

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Estimados hermanos la lectura de la Palabra de Dios es indispensable para el desarrollo de nuestra vida espiritual. Si Dios nos lo permite en el año 2018, volveremos a leer la Biblia en orden cronológico, anexo este plan y otro en el que se puede leer el Antiguo y Nuevo Testamento de manera simultánea, deseo que todos disfrutemos de este banquete espiritual.

PLAN CRONOLÓGICO

PLAN A Y NT 

Navidad es compartir

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“Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, é incienso y mirra. 12 Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen á Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino. Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, é incienso y mirra. Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen á Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino”.

Mateo 2.11,12.

En navidad solemos hacer intercambio de regalos. No siempre todos están conformes con sus regalos. Es importante que tomemos en cuenta que dar regalos en navidad es una forma de simbolizar la gracia que hemos recibido. Por lo tanto, no debemos permitir que los regalos materiales opaquen el gozo por el regalo tan grande que hemos recibido, el de la salvación en Cristo. Hoy recordaremos el momento en que Jesús regaló salvación a los magos de oriente.

Los magos o sabios de oriente al ser guiados por el Señor por medio de la Estrella llegaron a la casa donde estaba el Señor Jesús y su madre, en cumplimiento a lo profetizado por el Señor en Isaías 60.3: “Y andarán las gentes á tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento”.

Los magos se postraron y le adoraron. No lo hicieron con Herodes, sino con Jesús porque le reconocieron como su Dios y Rey. Ellos también le dieron regalos, nada convencionales con los obsequios para un bebé, ya que Jesús es hombre, pero también es Dios.

ORO, JESÚS ES EL REY DE REYES.

Los magos dieron a Jesús oro, símbolo de la realeza. Este regalo anunció que Jesús es el Rey de reyes. El evangelista Mateo nos presenta a Jesús como el Rey de la iglesia de Dios. Esta iglesia fue visible en el Antiguo Testamento en Israel; y en el Nuevo Testamento en los elegidos de Israel y de muchas naciones gentiles, nosotros tenemos el privilegio de ser parte de ella.

La iglesia es el reino de Dios y no es de este mundo. Es un reino diferente, pues en él los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio (Mateo 11.4,5). Es un reino en el que suceden milagros, la muerte no tiene poder, y en el que no se hace acepción de personas.

Sólo Jesús es el Rey. Porque Él murió y resucitó para dar vida a cada miembro de su reino. Debemos apartarnos de todo intento de ser reyes en la iglesia. Todos somos miembros los unos de los otros y sólo Cristo nuestra Cabeza. Él ejerce su autoridad por medio de su Palabra, la cual es nuestra única norma de vida cristiana. Algunos hermanos han dicho que necesitamos un hermano que sea líder de las iglesias evangélicas, pero en realidad no se requiere, porque ya tenemos un Dirigente que es Cristo.

INCIENSO, JESÚS ES DIOS.

 Perfume. Dios mandó a su pueblo Israel, que los sacerdotes le ofrecieran perfume que debía ser elaborado con las siguientes especias: estacte, uña olorosa, gálbano aromático e incienso que es una resina aromática (Éxodo 30.34-38).

El altar. Los sacerdotes por suertes quemaban el perfume todos los días en el altar del incienso, que estaba en el lugar santo y que representó a Cristo en sus naturalezas humana y divina, pues estaba hecho de madera y oro. Se hacía dos veces al día, por la mañana y en la tarde (Éxodo 30.1-10). El incienso también se ofrecía una vez al año en el lugar santísimo, por medio del sumo sacerdote, en el día de la expiación (Hebreos 9.3,4).

El incienso simbolizó las oraciones del pueblo de Dios. Como somos pecadores nuestras oraciones no pueden ser atendidas a menos que el Hijo de Dios sea nuestro Mediador o intercesor. Si oramos con fe en el nombre de Cristo el Padre nos escucha por medio de su Hijo (Juan 14.13,14). El incienso ofrecido a Jesús es el reconocimiento de su divinidad como Hijo del Altísimo.

 MIRRA, JESÚS ES HOMBRE.

Símbolo del dolor físico. La mirra es una sabia que escurre cuando se hacen cortaduras al arbusto de mirra, por eso representa el dolor. Se empleaba como droga para mitigar el dolor, para elaborar perfumes, para embalsamar los cuerpos de los muertos, y para elaborar el aceite de la unción que se usaba para las consagraciones. La Mirra fue un símbolo de la humanidad de nuestro Señor Jesucristo. Jesucristo fue varón de dolores experimentado en quebranto.

Como hombre Jesús es nuestro vicario. Él ocupó nuestro lugar. Llevó nuestros pecados sobre Él, y los pagó con sus sufrimientos y muerte en la cruz del calvario. Cristo sufrió la ira de Dios que nosotros merecíamos, bebió la copa de la ira divina hasta la última gota, no nos dejó nada. Como hombre el Señor Jesús sufrió y murió en sustitución de cada uno de nosotros; también resucitó para ser Primicia de los que hayan partido de este mundo cuando Él venga a las nubes.

El Señor Jesús como hombre es nuestro perfecto Pontífice. Es nuestro Intercesor ante el trono del Padre, pues pasó por las dificultades y tentaciones que nosotros sufrimos y las venció todas. Él sabe lo que significa tener estas luchas. Por eso nos socorre de manera efectiva. Comprende de manera perfecta cada una de las situaciones que pasamos. Gracias a esto podemos acercarnos con confianza en oración a nuestro Padre Celestial.

HERMANOS:

Los regalos de los magos son de alto valor, fueron enviados por el Padre para sostener el hogar terrenal de su Hijo durante su infancia.

Es importante precisar que los obsequios de los magos le pertenecen a Jesús pues Él es del poseedor de todas las cosas. Aquel día en lugar de dar, los magos recibieron gracia de Dios. El Señor tocó sus corazones para que reconocieran su necesidad de Jesús, le aceptaran como su Rey y Dios, le adoraran y fueran salvos.

Nosotros también hemos recibido esta gracia; y el Señor nos dice que si recibimos de Gracia, debemos dar de gracia.

Todo pertenece al Señor, nosotros solamente somos sus administradores. Así es que Navidad es compartir la gracia que hemos recibido.

En esta Navidad, compartamos el mensaje y las bendiciones que Dios nos ha dado:

  • En el camino, con folletos en bolsas con dulces o galletas.
  • Con la familia, compartiendo la Palabra de Dios en las fiestas a las que somos invitados; así como las bendiciones materiales en los momentos que pasen pruebas.
  • Con los hermanos necesitados en la Iglesia por medio de despensas.
  • Con una campaña permanente de acopio de alimentos y ropa para nuestros hermanos en la fe y demás prójimos.

Que esta navidad y cada día compartamos un poco de la mucha gracia divina que hemos recibido en Cristo nuestro Salvador.

La carrera nivel 2

Jeremías1

“Si corriste con los de á pié, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz estabas quieto, ¿cómo harás en la hinchazón del Jordán?”, Jeremías 12.5.

Este texto de la Palabra de Dios es un desafío del Señor a Jeremías ya que el profeta estaba a punto de dejar su ministerio. Dios le dice que no se canse porque apenas había corrido con los de a pie, y el Señor le tenía preparada una carrera contra los que iban a caballo. El Señor también hace reflexionar a Jeremías al decirle que si en tierra de paz estaba quieto, ¿qué haría cuando el río Jordán se desbordara y las cosas se complicaran? Veamos la respuesta del profeta, que es un mensaje de aliento para nosotros en estos tiempos.

EL TESTIMONIO DE JEREMÍAS

El llamado de Dios. El Señor llamó a Jeremías al ministerio profético en el año 627 a.C., en los días del reinado de Josías, un rey que tuvo temor de Dios en su corazón. Habían sido tiempos de reformas importantes, pero de impacto sólo externo, pues el corazón de Judá seguía en la idolatría. Esto hacía difícil el ministerio de la predicación, pues el pueblo pensaba que estaba bien ante Dios. Al llamar a Jeremías el Señor le dijo que se ciñera y no tuviera temor; el pueblo pelearía contra él, pero Dios estaría con el profeta para librarlo (Jeremías 1.17-19).

Dificultades en el ministerio. Jeremías comenzó el ministerio de la predicación con los siguientes temas: La santidad primera de Israel; la infidelidad de Judá al dejar al Señor por los ídolos; el llamado al arrepentimiento; la desolación de la tierra por el rechazo del llamado divino; la impiedad de los poderosos, los males sociales; la vanidad de los ídolos; la cautividad de Judá por su apostasía y rebeldía. Después de estos lindos sermones los varones de Anathoth, el pueblo de Jeremías, una villa de sacerdotes, amenazaron de muerte al profeta.  

Los sentimientos del profeta. Después de que Jeremías recibió las amenazas de su familia, en lugar de apoyo, experimentó desaliento y deseos de dejar el ministerio; fue uno de varios momentos de desánimo que enfrentó el profeta. Jeremías ya había llorado mucho porque Dios le había revelado la muerte de muchos judíos a causa de su falta de arrepentimiento (Jeremías 9.1,2). Qué difícil era para los profetas recibir la visión de las cosas terribles que iban a acontecer. Fue en ese momento de prueba cuando el Señor desafió a Jeremías.

La aceptación del siguiente nivel. Jeremías aceptó el reto y continuó con el siguiente nivel de la carrera. Terminó bien la carrera con los de a pie, y siguió corriendo contra los de a caballo. En el siguiente nivel Jeremías enfrentó una terrible sequía; recibió la orden de no casarse; fue golpeado y puesto en cepo por el sacerdote; fue azotado; encarcelado; puesto en un pozo de lodo; encerrado en el patio de la cárcel; vio a mucha gente morir a filo de espada, de hambre y sed, fue testigo de todas las atrocidades de los caldeos al deportar a Judá a Babilonia. Sin embargo, Jeremías fue fiel profeta hasta el final. ¿Cómo lo logró? Fue el poder de Dios y su Palabra en su vida, así lo expresó Jeremías en los siguientes pasajes: Jeremías 20.7-9, Lamentaciones 3.22-26.

NUESTRO TESTIMONIO

El llamado del Señor. Dios también nos ha llamado a la vida eterna y a servirle en un ministerio. Y nos ha advertido que la ruta es difícil. Veamos algunos versículos en los que el Señor nos dice que no debemos esperar un camino fácil: Mateo 7.13,14; Mateo 10.16; Juan 16.33; 1 Pedro 5.8; Juan 15.18,19. Todos los creyentes en Cristo podemos constatar la verdad de las Palabras de nuestro Señor, pues enfrentamos diferentes adversidades.

Tiempos cada vez más difíciles. Hemos corrido con los de a pie. ¿Cómo nos estamos ahora?, ¿Estamos cansados? Dios nos dice que tiene preparada para nosotros una nueva carrera, pero será con los que van a caballo. La Palabra de Dios nos enseña que los tiempos y las pruebas serán más difíciles (Mateo 24.4-8). Es necesario que sea así porque los niveles más altos en nuestra carrera son un testimonio al mundo de la veracidad de Dios, cuando la gente ve nuestra fidelidad en medio de la adversidad, mira a Dios y su poder. Son un instrumento para nuestro desarrollo espiritual, las pruebas pulen la fe que el Señor nos ha dado y la hacen crecer. Son la comprobación de la verdad de la Palabra de Dios; el mundo nos aborrece porque aborrece a Dios; esto es triste, pero nos consuela que somos hijos de Dios y tenemos su amor eterno.

Dispuestos a los siguientes niveles. ¿Alguno ha pensado dejar la carrera? Dios nos llama a no cansarnos, aceptemos el reto porque no depende de nosotros, sino de la obra de Dios en nuestras vidas. Veamos algunos pasajes de las Escrituras: Mateo 1.23; Mateo 28.19,20; Juan 10.28; Filipenses 1.6; Efesios 5.25.27. Al decir sí a la siguiente carrera o al siguiente nivel, estamos confiando en la Obra perfecta del Señor en nosotros, estamos descansando en su Palabra, promesas y en sus perfecciones.

Hermanos:

Nuestro Señor Jesucristo nuestra Cabeza es la razón por la que no debemos huir de un siguiente nivel en nuestra carrera. Él corrió con los de a pie, con los de a caballo, y podemos decir que aun con los poderosos motorizados, y venció. Nuestro Salvador venció al pecado, la muerte y a todos sus enemigos, al resucitar y ascender al Padre celestial. Cristo nos da la victoria (1 Corintios 15.57,58).

La falta de resultados es algo que generalmente nos desanima en nuestra vida cristiana y en el ministerio. Claro que debemos buscar frutos de nuestro servicio al Señor, pero es Dios quien evalúa los resultados, y muchas veces lo hace de un modo distinto. Se podría decir que los 47 años de ministerio de Jeremías no tuvieron resultados buenos porque Judá fue deportado a Babilonia. Sin embargo, el ministerio del profeta sí tuvo sus frutos; de Babilonia regresó un pueblo que no volvió más a los ídolos. Judá tuvo que tocar fondo para ser restaurado por el Señor.

 Dejemos el resultado al Señor y sigamos fieles en esta carrera, el apóstol Pablo nos dice: Filipenses 3.12-14: No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si alcanzo aquello para lo cual fuí también alcanzado de Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante, Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús.

Fortaleciendo nuestra fe en Cristo

“FORTALECIENDO NUESTRA FE EN CRISTO”

Temario de estudios para el 2018, Dios mediante.

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ENERO

“LAS SANTAS ESCRITURAS 1”

Capítulo 1 de nuestra Confesión de Fe, secciones 1-5.

FEBRERO

“LAS SANTAS ESCRITURAS 2”

Capítulo 1 de nuestra Confesión de Fe, secciones 6-10.

MARZO

“DIOS Y LA SANTÍSIMA TRINIDAD”

Capítulo 2 de nuestra Confesión de Fe.

ABRIL

“EL DECRETO ETERNO DE DIOS”

Capítulo 3 de nuestra Confesión de Fe.

MAYO

“LA CAÍDA DEL HOMBRE”

Capítulo 6 de nuestra Confesión de Fe.

JUNIO

“EL PACTO DE DIOS CON EL HOMBRE”

Capítulo 7 de nuestra Confesión de Fe

JULIO

“CRISTO EL MEDIADOR”

Capítulo 8 de nuestra Confesión de Fe.

AGOSTO

“EL LIBRE ALBEDRÍO”

Capítulo 9 de nuestra Confesión de Fe

SEPTIEMBRE

“EL LLAMAMIENTO EFICAZ”

Capítulo 10 de nuestra Confesión de Fe.

OCTUBRE

“LA JUSTIFICACIÓN”

Capítulo 11 de nuestra Confesión de Fe.

NOVIEMBRE

“LA ADOPCIÓN Y LA SANTIFICACIÓN”

Capítulos 12 y 13 de nuestra Confesión de Fe.

DICIEMBRE

“NUESTROS CREDOS”

Estudio de los credos apostólico y niceno.

Navidad en todos los días

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Lucas 2.6-20.

Los centros comerciales, oficinas, escuelas y otros lugares, ya lucen hermosos adornos de navidad. Pero tan pronto pase el 25 de diciembre notaremos que muchos de estos sitios retirarán la decoración y artículos navideños. En unos días nosotros también habremos de quitar el árbol y los motivos de navidad (no queremos decir que no debamos guardarlos). Sin embargo, la navidad no debe abandonar nuestros corazones; la navidad no es un asunto de un día, pues significa la presencia permanente del Señor Jesucristo en nuestro corazón, transformando nuestras vidas todo el tiempo. El pasaje del evangelio de Lucas 2 nos enseña algunos aspectos para vivir la navidad en todos los días de nuestra existencia.

HUMILDAD, 6-9.

6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir. 7 Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. 8 Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado. 9 Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor.

En la primera navidad. Sabemos que José y María no eran ricos en dinero. Ellos pertenecían a la familia real de David, pero esta casa había sido olvidada. Al llegar a Belem no pudieron disponer de un alojamiento digno, aun el mesón fue inaccesible para ellos. Así, Jesús nació en un pesebre; no tuvo ropa ni una cuna real; su nacimiento fue anunciado a pastores, personas sencillas. Es notable que Dios el Padre quiso que su Hijo naciera en humildad.

Característica del Hijo de Dios.  Jesucristo vino en humildad porque es el Hijo de Dios y por lo tanto Dios mismo. El hecho de que Jesús naciera en un pesebre no lo hace menos Dios; y si hubiera nacido en una casa lujosa tampoco lo hubiera hecho más Dios. Por eso mismo cuando Jesucristo inició su ministerio terrenal nunca alardeo de su conocimiento, riqueza o poder. La presunción es la manifestación de lo que no se tiene. Jesús no tuvo que presumir, Él es Creador y Poseedor de todas las cosas.

Como esclavo. El Señor Jesús nació en humildad porque vino como Siervo de Dios. Como Esclavo para dar su vida en rescate por muchos. Él es el Siervo de Dios anunciado por el profeta Isaías (Isaías 52.13). El Hijo de Dios se humilló al encarnarse, pues siendo el Creador se hizo hombre (como su criatura). Como hombre se hizo esclavo; y se entregó a la vergonzosa y cruel muerte de cruz, para lavar nuestros pecados y darnos vida eterna.

En nuestro corazón. Si Jesús nuestro Señor y Salvador vino en humildad, nosotros también debemos ser humildes de corazón (Mateo 11.29,30). La humildad es necesaria para entrar y permanecer en el reino de Dios. Para entrar, porque la humildad nos lleva a reconocer nuestros pecados, nuestra miseria espiritual y la necesidad que tenemos de Jesús como nuestro único Salvador.  Humildad para permanecer, porque ella nos ayuda a reconocer que no es por nuestra suficiencia, capacidad o poder; sino por la gracia del Señor que perseveramos en la vida cristiana hasta que lleguemos a la presencia de Dios. La soberbia nos pone en competencia con Dios, por eso es algo terrible, el soberbio le está diciendo al Señor: “gracias por tu gracia, pero yo hice mi parte”.

Bendición. La humildad es parte del fruto de la presencia del Espíritu Santo en nuestro corazón (Gálatas 6.23). Es algo que sencillamente hemos recibido y debemos practicar todos los días. Recordemos que la humildad hace a nuestro corazón agradecido y bendecido, pues el Señor da gracia a los humildes, pero resiste a los soberbios (1 Pedro 5.5). La humildad es una bendición porque mantiene sana nuestras relaciones con Dios y nuestros prójimos.

ADORACIÓN, 10-14.

10 Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. 12 Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre. 13 Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían: 14 Gloria en las alturas á Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

De los ángeles. El nacimiento de Jesucristo no fue el único anunciado por un ángel, el de Juan Bautista también fue proclamado por el ángel Gabriel (Lucas 1.19); pero sólo el Señor Jesús recibió la adoración de los ángeles en su nacimiento, porque es Dios encarnado, el Creador de todo, incluidos los ángeles. Los pastores tuvieron la maravillosa experiencia de escuchar al coro angelical.

Con mucha alegría. Jesucristo nuestro Dios y nuestro Salvador es digno de adoración por la eternidad. Debemos adorarle en reconocimiento y gratitud por habernos salvado de nuestros pecados y la condenación eterna por medio de su muerte y resurrección. Esta adoración debe ser con gran gozo, no de una manera mecánica, ni con un corazón malhumorado, pues el don de la salvación es maravilloso, implica: ser adoptados hijos de Dios, pertenecer a su familia; ser hechos herederos del Señor y coherederos de Cristo; tener asegurada morada en el reino de Dios y gozar de su presencia directa por la eternidad. ¡Gloria a Dios!

En culto a Dios. Aquella noche hubo un culto de navidad, tenemos el mensaje del ángel, el coro angelical y la alabanza de los pastores, ellos también adoraron a Dios. Así debemos dar culto al Señor siempre, no sólo en navidad o cuando tenemos actividades en la casa de Dios. Todos los días debemos apartar tiempo para: recibir el mensaje del Señor por medio de la lectura de su Palabra; disfrutar de la intimidad con Dios a través de la oración; y alabar a nuestro Dios con el canto de himnos, salmos y canciones espirituales (Colosenses 3.16). La adoración es una bendición porque fortalece mucho nuestra vida espiritual.

FE, 15-20.

15 Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos pues hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado. 16 Y vinieron apriesa, y hallaron á María, y á José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño. 18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. 19 Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón. 20 Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho.

En Dios y su Palabra. José y María fueron llamados para una gran misión, ser los padres terrenales del Señor Jesús, el Hijo de Dios. Pero las circunstancias en que recibieron a Jesús en sus brazos, llaman nuestra atención: no tenían dinero, no hubo lugar en el mesón y no tenían ropa apropiada para el Bebé pues le envolvieron en pañales. Es posible que José y María se preguntaran: ¿por qué Dios permite que su Hijo venga al mundo con esas incomodidades?

Si ellos tuvieron algún grado de duda producida por la situación en que se encontraban, Dios avivó en sus corazones la llama de la fe en Él. La visita de los pastores quienes les contaron acerca del mensaje del ángel y del coro angelical; confirmó la Palabra de Dios dada al joven matrimonio. Por eso María guardó todo esto en su corazón. Nada estaba fuera de lugar, ni era una contingencia, Dios preparó todas estas circunstancias para el nacimiento del Señor Jesús, para anunciar la misión salvadora del Señor Jesús. Siempre debemos confiar en Dios y su Palabra.

En situaciones difíciles. De la misma manera que José y María, nosotros enfrentamos pruebas al desempeñar el ministerio que Dios nos ha encargado, y nos preguntamos del por qué o para qué de estas dificultades; son oportunidades para tener fe en el Señor, para confiar en Él. La fe necesita un campo de ejercicio. Si Dios nos manda a un ministerio y concede muchos recursos económicos, buena salud y frutos abundantes; no tendríamos oportunidad de aplicar la fe que nos ha dado el Espíritu Santo. Si enfrentamos situaciones difíciles, pero somos fieles en el ministerio, damos testimonio de fe verdadera en Dios y sus promesas. Creer en el Señor aun cuando las cosas no van bien, es un testimonio que impactará a otros para que confíen sólo en el Señor.

Para obedecer. José y María creyeron en el Señor, por eso fueron obedientes al ministerio que Dios les dio y cuidaron bien de Jesús. Lo alimentaron, abrigaron, le enseñaron a caminar, a leer, a realizar un oficio y especialmente le instruyeron en las Santas Escrituras. La evidencia de su buen ministerio la vemos cuando el Señor Jesús se quedó en Jerusalem y los doctores se pasmaron de su entendimiento (Lucas 2.47). Tener fe en Dios es obedecer su Palabra. Todos los días debemos practicar fe en el Señor por medio de la obediencia a todo lo que Él nos pide, esto implica llevar a cabo con responsabilidad el ministerio o misión que Dios nos ha dado. La fe que el Espíritu Santo nos ha dado no perecerá jamás, pero si no obedecemos a las Santas Escrituras o no la aplicamos en servicio a nuestros prójimos, no crecerá. Seamos siervos obedientes todos los días de manera que el mundo sea testigo de la fe que tenemos en nuestro Dios.

ESTIMADO LECTOR:

Navidad significa que el Señor Jesús vino al mundo para salvarnos de nuestros pecados. La salvación en Cristo es un presente para toda la eternidad. Por ello Jesucristo también es Emmanuel, es decir, Dios con nosotros por siempre (Mateo 1.23).

Los redimidos por Cristo tenemos la bendición de su presencia permanente en nuestra vida que nos alimenta, protege, guía y sostiene. Por eso decimos que navidad es un motivo de gozo en todos los días del año. Podemos guardar los motivos navideños, pero debemos conservar la humildad de corazón, adoración con gozo a Dios y fe en obediencia al Señor todos los días.

Si usted aun no es salvo, apártese de sus pecados y crea en Cristo como su Salvador, pídale que le lave de todas sus maldades. Que el Señor le bendiga en esta nueva vida.

La casa del Señor

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12 Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendían y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendían palomas; 13 Y les dice: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho.

El Señor Jesucristo purificó el templo de Jerusalem en dos ocasiones, al iniciar y concluir su ministerio terrenal. Cuando nuestro Salvador era pequeño ya existía el comercio en la casa de Dios, pero Él esperó hasta iniciar sus oficios de Profeta, Sacerdote y Rey, para limpiar su casa de estas prácticas ajenas a la comunión con el Todopoderoso. Todo tiene su tiempo. En este día analizaremos el segundo momento en que nuestro Redentor purificó el recinto de Dios.

 EL TEMPLO DE JERUSALEM, 12.

 Su historia. El templo que el Señor Jesús purificó fue el que Herodes el grande (37-4 a.C.) comenzó a construir en el año 18 a. C., y que fue terminado en el 64 d. C., aproximadamente, unos 6 años antes de ser destruido por el general romano Tito (70 d.C.). Cuando Jesucristo realizó lo que hoy vamos a estudiar, este templo tenía poco más de 50 años en construcción. Era un edificio de mármol, con adornos de marfil, oro y piedras preciosas. Fue edificado con bloques de piedras que medían alrededor de 11 metros por tres y por cuatro metros, con un peso de varias toneladas. Conservaba el mobiliario descrito en el Antiguo Testamento, excepto el Arca del Pacto.

Sus dirigentes. El templo estaba bajo la custodia de la casa sacerdotal. Para estos tiempos los gobernantes romanos eran quienes designaban al sumo sacerdote. De esta manera Quirino en el año 6 d.C., nombró a Anás sumo sacerdote, quien tuvo gran poder al grado de influir para que sus hijos y yerno ocuparan este cargo. En el año 18 d.C., el gobernador Valerio Grato nombró como sumo sacerdote a Caifás, yerno de Anás, y ocupó este oficio hasta el año 36 d. C., cuando fue depuesto por Lucio Vitelio. La casa sacerdotal de Anás perteneció a la secta de los saduceos que no creía en los milagros, los ángeles, ni en la resurrección. Esa es una de las razones de su enemistad contra nuestro Señor Jesús, pues el Señor predicó su resurrección; además de que el Hijo de Dios señaló la corrupción que practicaban en el templo de Jerusalem.

 Mercaderes en sus atrios.

 a) Los vendedores de animales. Anás estableció la venta de animales “aprobados” para los sacrificios. Los sacerdotes rechazaban los animales que el pueblo traía para obligarlo a comprar los que se vendían en los atrios del templo. Los precios de estos animales eran muy altos, de esta manera la familia de Anás se hizo rica y despreciable, incluso en el Talmud maldice a la casa de Anás.

 b) Los cambiadores. El estatero, una moneda de plata equivalente a 4 denarios, era la que se aceptaba para pagar el impuesto del templo. Quienes traían otra moneda tenían que cambiarla para poder dar su contribución. Los cambiadores cobraban una tasa muy alta. Por eso el Señor Jesús dijo que habían hecho de su casa una cueva de ladrones.

c) Los comerciantes de palomas. Las palomas eran la ofrenda de los pobres, ellos tampoco escapaban de la ambición de Anás y su familia, se les vendían estas aves a precios exagerados. A los sacerdotes no les importaba la vida espiritual del pueblo, sino la riqueza que podían obtener de Israel, sin importarles la profanación de la casa de Dios. Por ello Jesús echó a los vendedores de animales, trastornó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas. Notemos que también echó a los que compraban, porque el pueblo aceptó la comodidad de comprar animales caros y se hizo cómplice del delito de los sacerdotes. Además de que al ofrecer animales comprados el pueblo perdió el espíritu de reflexión al ver que un animal apreciado moría en su lugar.

 CASA DE ORACIÓN, 13.

 Propiedad de nuestro Salvador. En aquellos días sólo estaba permitido un templo para el pueblo de Dios, pues uno de los propósitos de este lugar era realizar los sacrificios que simbolizaban el ofrecimiento del Mesías para lavar nuestros pecados. Dios es infinito en su presencia, no se le puede encerrar en un edificio, sin embargo, Él prometió habitar en el templo para manifestar su gloria y bendiciones a sus hijos. El templo es propiedad de Dios, por lo tanto, también lo es de su Hijo Unigénito. Por ello con autoridad el Señor Jesús echó de su casa a los que la profanaron. En la actualidad es aprobado por la Palabra de Dios que en diferentes lugares se construyan templos consagrados a Él (Juan 4.20-24).

Llamada así por la Palabra de Dios. Nuestro Salvador mencionó las palabras del profeta Isaías, quien por inspiración del Espíritu Santo llamó al Templo Casa de Oración. En los patios del templo, los reyes y el pueblo podían acercarse para orar, cantar y escuchar la Palabra de Dios. ¿Por qué el templo no fue llamado casa de alabanza o de enseñanza? Si bien estas actividades también se realizan, la oración encabeza el motivo de estar en el templo: “estar en comunión con Dios”. Muchos de los Salmos son oraciones; y las Escrituras tienen una estrecha relación con la oración, pues en ellas recibimos respuesta a nuestras plegarias. Velemos para que nuestros templos sean casas de oración, ya que con tristeza tenemos que admitir que la oración es la parte del culto menos practicada; y los cultos de oración los menos concurridos.

 Convertida en cueva de ladrones. Qué paradoja, los sacerdotes convirtieron la casa de oración en un lugar de corrupción y robo, incluso a los pobres. Tengamos cuidado para no profanar el Templo de Dios. Nosotros ya no veremos a vendedores de animales, ni cambistas de dinero, pero en algunas ocasiones, vemos a hermanos que se distraen de la comunión con el Señor para preparar y vender comida en la casa de Dios, esto no es correcto. El templo es el lugar que Dios nos ha dado para edificarnos en la intimidad con Él, no hagamos de la casa de Oración un lugar de chismes, quejas, críticas, juicios, ni mucho menos vanidades Dios es el único digno de honra y gloria.

 HERMANOS:

Damos gracias al Señor por las mejoras que Él nos ha permitido hacer en su casa. Continuemos con la renovación y mantenimiento de todas las áreas del templo de Dios.

El Señor por medio de las recientes experiencias nos ha recordado que Él provee de manera oportuna todo lo necesario, nos da sus cuidados y dirección para hacer su obra.

Velemos para que esta Casa de Oración y todos sus anexos siempre estén en buen estado; bien pintados; limpios; ordenados, si usamos algo hay que guardarlo en su lugar; y que sean utilizados para la comunión con nuestro Salvador.

Debemos hacerlo porque nuestro Dios es digno de lo mejor. Además de que si lo hacemos de corazón Él recompensará nuestro humilde servicio. En las Santas Escrituras aprendemos que cuando el pueblo de Israel se olvidó de la casa de Dios, hubo crisis en todos los aspectos; pero al retomar el cuidado del Templo, el Señor derramó bendiciones en Israel.

Siervos del Señor

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13 Vosotros me llamáis, Maestro, y, Señor: y decís bien; porque lo soy. 

14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros. 

15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

Al llevar a cabo una fiesta, no esperamos que la persona que deseamos complacer haga las compras, limpie la casa o lave los trastes. Pero, ¿qué pasaría si el Señor Jesucristo viniera a nuestra casa porque queremos agasajarlo? Él tomaría la escoba y ayudaría en la limpieza; pediría que le dejemos algunos trastes para lavar. ¿Cómo lo sabemos? Porque en la fiesta de la pascua Él tomó los artículos necesarios y lavó los pies de sus discípulos. Así, nos dejó ejemplo para que todos los cristianos seamos siervos del Señor.

NUESTRO DIOS, 13.

El Maestro. Jesucristo es el Maestro, con “M” y no con “m”, porque es infinito en su conocimiento. Como Dios Jesús sabe todas las cosas, es Omnisciente. Su sabiduría se refleja en sus enseñanzas por parábolas; en sus respuestas a preguntas “difíciles” que le hicieron sus enemigos, como cuando los herodianos le preguntaron si era lícito dar el tributo al Cesar, y nuestro Redentor respondió: “Pues dad a César lo que es de César; y lo que es de Dios, a Dios” (Lucas 20.25).

El reconocimiento de los discípulos. Aquellos varones llamaban a Cristo, Señor, este no era sólo un título de respeto, sino la admisión de la divinidad de Jesucristo. Señor es otro nombre del Dios Vivo y Verdadero. Jesús dijo ser Dios, y sus milagros, su carácter perfecto, sus profecías cumplidas (por ejemplo, la destrucción del templo de Jerusalem), son evidencia de su naturaleza divina.

No hay opción Jesucristo es Dios. Algunos dicen que Jesús fue un loco como muchos que han declarado ser Dios, pero sus enseñanzas llenas de sabiduría no corresponden a las palabras de un demente. Otros explican que Jesús es un gran Maestro, pero no es Dios. Sin embargo, si Jesucristo es un excelente Maestro y afirma ser Dios, es porque lo es; de lo contrario no puede ser un gran Maestro, pues estaría mintiendo. Jesús es Dios, y no debemos pasarlo por alto, si bien Él nos da confianza, no debemos olvidar que Jesucristo es la segunda Persona de la Divinidad, por lo que debemos ser reverentes, humildes y obedientes a Él.

QUIEN VINO COMO SIERVO, 14.

En humildad. Nuestro Redentor, siendo Dios, se hizo hombre, se encarnó, esto es un acto de humillación porque Dios tomó la forma de su criatura. Además, como hombre se hizo esclavo, por ello en la cena pascual lavó los pies de sus discípulos, este era el oficio de los esclavos. La humildad es una cualidad de los sabios, el orgullo pertenece a los necios. Nada puede arrebatar a Jesús su divinidad por eso se humilló como esclavo. Nosotros como creyentes en Cristo debemos ser humildes para ser esclavos del Señor. Si somos soberbios estaremos demostrando que no somos hijos del Rey, o que no estamos seguros de nuestra identidad como hijos de Dios, y por eso necesitamos de la presunción para sentirnos bien.

Para morir de manera cruenta. Como esclavo Jesucristo se entregó a la crucifixión, una muerte muy dolorosa y vergonzosa. Fue vendido a precio de esclavo, Judas recibió 30 monedas de plata. Fue tratado por los judíos y los romanos como un esclavo, pues no se le realizó un juicio, sino una serie de farsas de juicios, que le condenaron a muerte siendo inocente de toda culpa. Nuestro Maestro y Dios, se humilló hasta lo más bajo.

Para lavar todos “nuestros” pecados. Mientras celebraban la cena de la pascua, el Señor Jesús lavó los pies de sus discípulos, no sus manos, tampoco sus rostros. El mensaje de este acto es que Cristo vino para lavar todos nuestros pecados, incluidos los más vergonzosos y agravantes que hemos cometido. Así como lavó los pies sudorosos, malolientes y polvorosos de los discípulos, la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado. Para esto nuestro Redentor se humilló.

SEGUIDORES DE SU EJEMPLO, 15.

Jesús vino para servir. El Señor rompió el protocolo de la pascua para ocuparse del oficio de los esclavos, esto fue un testimonio de que él es el siervo o esclavo de Dios, es el cumplimiento de la profecía de Isaías, quien anunció al Mesías como el Siervo de Dios (Isaías 52.13-53.12). Por esto mismo Jesús dijo que no vino para ser servido, sino para servir (Mateo 20.28). Aun cuando el Hijo de Dios ya nos salvó al pagar nuestros pecados con su muerte y resurrección, nos sigue sirviendo, Él intercede por nosotros ante el Padre celestial (Romanos 8.34); y es nuestra Cabeza como iglesia, es decir nos dirige siempre (Efesios 5.23).

Somos esclavos de Dios. Si nuestro Señor Jesucristo es el Siervo de Dios, con mayor razón nosotros somos esclavos de Dios, pues fuimos comprados con la sangre de Cristo (1 Corintios 6.20). Es nuestro deber seguir el ejemplo de nuestro Maestro y ser siervos humildes los unos de los otros. No olvidemos que somos siervos-esclavos, de manera que en todo lo que hagamos por la iglesia del Señor, no debemos esperar una remuneración, reconocimiento, ni mucho menos gloria de los hermanos. La recompensa la dará nuestro Dios a su tiempo.

Todos los redimidos. Todos los creyentes, los cristianos debemos ser siervos fieles. Pero, ¿qué tal si unos oran, otros leen, otros predican o cantan, y otros son los que sirven en la limpieza o en la atención de las necesidades de la iglesia? Entonces dejaríamos de ser siervos para convertirnos en artistas. Cristo nos llamó para ser siervos, todos debemos cantar, orar, adorar, y todos debemos servir; claro, conforme a nuestros dones y posibilidades; pero nadie debe sólo ser un espectador.

HERMANOS:

Debemos ser siervos del Señor en amor y gratitud por habernos salvado de nuestros pecados y la muerte eterna.

El camino del siervo no es fácil, en particular porque es criticado. Sin embargo, no debemos permitir que las críticas nos afecten porque casi siempre vienen de quienes no sirven y no saben de lo que hablan.

Seamos siervos fieles pues nuestro Maestro y Señor nos dice:

No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado (Gálatas 6.9).

Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor (Mateo 25.23).

Siervos de Jehová

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De la serie “Yo y mi casa serviremos a Jehová”

 Y si mal os parece servir á Jehová, escogeos hoy á quién sirváis; si á los dioses á quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron de esotra parte del río, ó á los dioses de los Amorrheos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos á Jehová.

 Josué 23 y 24

Josué era viejo y entrado en días y faltaba conquistar buena parte de la tierra prometida. Además, el siervo de Dios conocía la dureza del corazón de Israel, por lo que llamó a todo el pueblo para llevarlo a un compromiso sincero de fidelidad al Señor confiando sólo en Él. En este estudio final de la serie “Yo y mi casa serviremos a Jehová” veremos lo que la Palabra de Dios nos enseña en los últimos dos capítulos del libro de Josué.

PARA CONQUISTAR TODA LA TIERRA, Josué 23.

La porción pendiente. Al final del ministerio de Josué, faltaba tomar un 40% aproximadamente de la tierra que Dios prometió a su pueblo. Era necesario que Israel conquistara esta porción, porque de lo contrario los pueblos que la habitaban le ocasionarían fuertes problemas. Con tristeza tenemos que decir que los israelitas no lo hicieron. El libro de los jueces nos explica que Dios permitió que quedaran algunos de los pueblos cananeos para probar a su pueblo; y ellos fallaron varias veces por lo que enfrentaron muchas opresiones de sus vecinos (Jueces 2.21,22; 3.1-4).  Es importante que sigamos venciendo con la gracia de Dios las cosas que afectan nuestra vida espiritual, pues de esta manera evitaremos muchos problemas.

Por medio de la obediencia a la Palabra de Dios. Josué motivó a Israel a confiar en el Señor para continuar con la conquista, pues Él vencería a los reyes faltantes, así como había destruido a poderosos reinos cananeos.  También exhortó al pueblo a ser obediente a la Ley divina, pues la obediencia al Señor trae victoria en toda empresa. Para prosperar en nuestra vida espiritual es indispensable leer las Santas Escrituras y practicarlas todo el tiempo, además de orar al Señor siempre.

Con fidelidad al Señor. En tanto el Señor destruía a los malvados pueblos faltantes, los israelitas debían ser fieles a Jehová, no apartarse de Él para seguir a sus ídolos. Si Israel era infiel, Dios no echaría a estas gentes, ya que el Señor no puede recompensar al pecado. Debemos ser fieles a Dios, no ceder su lugar en nuestro corazón a la familia, los amigos, el trabajo, el deporte o las distracciones. Seamos cuidadosos para no convertir a personas, eventos, o cosas en ídolos, pues la salvación, fortaleza y bendición sólo están en nuestro Dios Vivo y Verdadero.

EN GRATITUD POR SU REDENCIÓN, Josué 24.1-14.

Del pecado y la muerte eterna. Josué recordó a los israelitas que el Señor sacó a Abraham de la idolatría, el pecado y la condenación, para hacerle padre de su pueblo redimido. Es bueno que no olvidemos que tenemos un lugar en la iglesia de Cristo, porque fuimos rescatados por el Señor del pecado y la muerte eterna, ya que de esta manera seremos humildes y tendremos un corazón agradecido a Dios.

Para ser familia de Dios. Al llamar a Abraham el Señor le prometió una simiente numerosa para ser bendición a las naciones de la tierra, aun cuando él y su esposa ya eran viejos. Dios cumplió su Palabra, en los tiempos de Josué Israel era una familia de varios millones de personas. Y años más tarde de Israel nos fue dado Jesucristo nuestro Redentor quien es Salvador de muchas personas entre las naciones del mundo. Por medio de Cristo fuimos adoptados como hijos de Dios, y tenemos un lugar en su familia que es la Iglesia, por eso también debemos estar agradecidos.

Y su hermosa herencia. Josué recordó al pueblo que el Señor les sacó de la esclavitud en Egipto y les dio posesión de la hermosa tierra de Canaán al echar a los pueblos paganos con su poder. En Cristo tenemos una herencia eterna en los cielos, un motivo más para que rebosemos en gratitud a nuestro Dios. El propósito de Josué en este mensaje fue resaltar la redención eficaz y gratuita de Dios, para que Israel tuviera en su corazón reconocimiento y gratitud sincera al Señor que le llevara a un servicio con entereza y verdad. La iglesia de Cristo servimos a Dios no para ser salvos, sino por gratitud al Señor que salvó nuestras vidas del tormento eterno por su misericordia y amor incondicional.

EL EJEMPLO DE JOSUÉ, Josué 24.15-33.

Con iniciativa. Para servir al Señor, Josué fue un ejemplo; él tomó la iniciativa y dijo: “que Yo y mi casa serviremos a Jehová”. No esperó a que otro comenzara. Esto dio resultado, Josué contagió al pueblo del deseo de ser siervos de Dios y no a los ídolos. Muchas veces nosotros esperamos a que algún hermano haga algo en la obra de Dios para seguirle; y si deja el servicio nos detenemos también. Es momento de seguir el ejemplo de Josué y servir a Jehová con iniciativa; con nuestros ojos puestos sólo en el Señor Jesucristo para no desmayar.

Un líder en su casa. Josué apuntó a su familia como siervos del Señor. Esto implicó un liderazgo espiritual en su casa. El servicio a Jehová comienza en nuestra familia, a ellos en primer lugar debemos predicar y enseñar la Palabra de Dios; con ellos y por ellos debemos orar; nuestro ministerio debe comenzar en casa. No podemos engañar a nuestra familia, por eso a ellos en primera instancia debemos dar buen testimonio. De lo contrario nuestro servicio será falso y sin poder; la gente dirá, ¿por qué no empieza en su casa? Por otra parte, si somos siervos fieles en nuestra familia, los motivaremos para que también sirvan al Señor de corazón.

Quien confió en Dios. La respuesta del pueblo fue que ellos también servirían a Jehová. Pero Josué les dijo que no podrían hacerlo porque eran rebeldes. Esto nos enseña que solos no podemos servir a Dios porque aún somos pecadores; sólo con la gracia, poder y bendición del Señor podemos ser siervos perseverantes. No debemos confiar en nuestras propias fuerzas, sino en el Señor. La confianza en Dios para ser siervos fieles significa una vida de dependencia en comunión estrecha con Él. Israel entendió esto e hizo un compromiso de obediencia a Dios.

 Hermanos:

Josué cumplió su misión, tomó la tierra prometida y la repartió a las tribus de Israel. Fue llamado por el Señor a su presencia a la edad de 110 años. La Palabra de Dios le llama siervo de Jehová, un título hermoso.

Recordemos que este personaje se llamó Oseas que significa salvación, y de manera providencial Moisés le puso por nombre Josué, que significa Jehová salva (Números 13.16). Josué fue un siervo de Dios que dio testimonio que sólo Jehová salva.

Al concluir nuestro humilde estudio de este libro deseamos que nuestra vida y la de nuestra familia proclame que la salvación sólo se halla en Jesucristo el Hijo de Dios.

Si el Señor permite el próximo año en el boletín semanal se publicará un devocional para que cada familia de la iglesia lo realice en algún día de la semana. Hoy confiando en nuestro Dios y movidos por la gratitud de nuestro corazón, hagamos el compromiso de ser siervos fieles de Jehová. Digamos como Josué: “Que yo y mi casa serviremos a Jehová”.

Hagamos el compromiso de hacer estos devocionales, con el propósito de servir a nuestro Señor en casa para luego hacerlo en todo lugar, de manera que todos sepan que la salvación pertenece a Jehová.

La providencia de nuestro Dios

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De la serie “Yo y mi casa serviremos a Jehová”

Josué 21 y 22

La obra de providencia de Dios significa que el Señor además de crear todas las cosas de la nada, las gobierna y cuida todo el tiempo. El universo no es como un reloj al que Dios da cuerda y deja trabajar solo. En el estudio de hoy veremos cómo en su providencia el Señor dio mantenimiento a los levitas; y libró a los guerreros de las tribus del oriente del Jordán de ser destruidos.

EN LA REPARTICIÓN DE LAS CIUDADES LEVÍTICAS, Josué 21.  

Para los sacerdotes. Leví (unido) tuvo tres hijos: Gersón, Coath y Merari (Génesis 46.11). Aarón y Moisés eran descendientes de Coath (Éxodo 6.16-20). Dios escogió a Aarón y a sus hijos para ser sus sacerdotes. Todos los varones descendientes de Aarón tenían el derecho de ser sacerdotes, con excepción de quienes tuvieran alguna falta física (Levítico 21.16-24); debido a que los sacerdotes fueron tipos (imágenes, figuras) de Cristo quien es perfecto (1 Pedro 1.19).

 Los sacerdotes eran “mediadores” entre Dios y los hombres por medio de los sacrificios que realizaban los cuales simbolizaron a Cristo quien es nuestro verdadero Mediador. Tres eran sus funciones principales relacionadas con el culto: 1. El servicio en el santuario: celebrar de forma correcta los sacrificios, preparar el aceite de la luminaria, elaborar y ofrecer el perfume, elaborar el aceite de la unción y el mantenimiento del recinto (Números 4.16). 2. La enseñanza de la Ley de Dios al pueblo (Deuteronomio 31.9-13; 33.10). 3. Consultar a Jehová por el pueblo por medio del efod (1 Samuel 23.9), el Urim-luces y Thummim-perfecciones (pectoral) (Éxodo 28.13). Tiempo después el rey David organizó a los hijos de Aarón en 24 órdenes (1 Crónicas 24.1-19) para una mejor distribución del servicio.

 Para los levitas. Se llama levitas a los hijos de Coath que no pertenecían a la familia de Aarón y a los descendientes de Gersón y Merari; ellos fueron consagrados para ser ayudantes de los sacerdotes. Los levitas tuvieron la responsabilidad de desarmar, transportar y armar el Tabernáculo cada vez que el pueblo de Israel avanzaba y asentaba en donde Dios les indicaba. Los levitas eran los encargados de cuidar del Tabernáculo y sus objetos de la manera siguiente: Los hijos de Gersón: Todas las cortinas, las cubiertas del Tabernáculo y del atrio, así como sus cuerdas, salvo el velo que envolvía el arca (Números 3.25,26). Los hijos de Coath, las cosas más sagradas, el arca, la mesa del pan, el candelero, los altares, los vasos, el velo (Números 3.31). Los hijos de Merari, las tablas, sus barras, columnas sus basas, estacas y cuerdas (Números 3.36-37). Los Coathitas tenían que esperar a que los sacerdotes cubrieran el santuario y sus vasos, así como las cosas del lugar santísimo, de manera que no murieran por tocar o ver las cosas santas (Números 4.15-20).

Los levitas también tenían la responsabilidad de poner sus tiendas junto al Tabernáculo, para protegerlo de profanación y librar al pueblo del castigo divino. Las familias de Gersón debían acampar al occidente; las familias de los hijos de Coath al sur; las familias de Merari al norte; Moisés, Aarón y sus hijos al oriente a la entrada del Tabernáculo.

Los levitas fueron consagrados para toda la vida, no podían renunciar a este privilegio. Sin embargo, como el servicio en el Tabernáculo requería de fuerza, Dios en su amor estableció que el tiempo de servicio activo fuera de los 25 a los 50 años (Números 8.24-26). Después de los 50 años los levitas servían como supervisores. En Números 4 se dice que la edad para iniciar en el servicio era a los 30 años. Estos 5 años de diferencia nos indica que los levitas recibían durante este tiempo una preparación especializada.

La tribu de Leví no recibió heredad en la tierra prometida como las demás tribus, fue una determinación práctica. La tribu de Leví era la más pequeña, el número total de un mes arriba era de 22 000, eran pocos en comparación con las demás tribus, por ejemplo, de 20 años en adelante la Tribu de Manasés tenía 32 200 varones, y la de Judá 74 600. El ministerio levítico era tan demandante que no tendrían tiempo de cultivar ni de cuidar la tierra, de manera que no recibieron heredad. Sin embargo, el Señor les proveyó de todo lo que necesitaron:

  1. Les asignó 48 ciudades con sus ejidos para que vivieran y tuvieran tierra suficiente para cuidar de sus animales (Números 35.1-8). De estas villas, 6 fueron de refugio, y 13 para los sacerdotes.
  2. Estableció que el pueblo de Israel diera los diezmos a los levitas para su manutención. Dios también indicó que los levitas dieran a los sacerdotes el diezmo de los diezmos que recibían. De esta manera Dios cuidó la vida de sus siervos (Números 18).
  3. A Aarón y a sus hijos les asignó los primeros frutos de todo lo que el pueblo de Israel cultivaba. De igual manera el Señor les dio los primogénitos de los hijos los animales limpios. Los sacerdotes también recibieron los 5 ciclos de plata que el pueblo de Israel daba para redimir los primogénitos de los hombres y los primogénitos de los animales impuros.
  4.  Además, el Señor dio a los sacerdotes la carne de algunas ofrendas, lo mejor de los animales, el pecho y la espaldilla derecha.

En nuestro pasaje de Josué 21 vemos el momento en que se cumplió el mandamiento divino de dar 48 ciudades a la tribu de Leví. Llama nuestra atención el que este asunto se dejó al final, y que fueron los mismos padres de los levitas quienes se acercaron al sacerdote Eleazar, a Josué y a los padres de las tribus de Israel, en Silo, para pedir que les fueran dadas las ciudades prometidas por Dios. de lo que los israelitas recibieron dieron a los levitas. Esto nos enseña que la iglesia tiene el privilegio de compartir con los siervos del Señor las bendiciones que Dios le provee; al hacerlo con amor tendrá recompensa, y los servidores del Señor contarán con lo necesario atender la obra de Dios (Marcos 9.41, Filipenses 4.15-20).

EN EL ASUNTO DEL ALTAR DE TESTIMONIO, Josué 22.

Construido por los guerreros de las tribus de oriente. Una vez conquistada la tierra de occidente, Josué llamó a los Rubenitas, Gaditas y a la media tribu de Manasés, les exhortó a ser diligentes en obedecer los mandamientos de Dios, les bendijo y envió a la tierra que el Señor les dio por medio de Moisés al oriente del río Jordán. Antes de cruzar el río estos guerreros construyeron un altar que sirviera de memorial o testimonio de unidad entre las tribus de Israel que vivían al oriente y occidente del Jordán; así como de pertenencia y fidelidad a Jehová. En nuestros tiempos es bueno tener un texto de la Palabra de Dios que nos recuerde las promesas divinas, así como las cosas que nosotros hemos ofrecido al Señor.

 Investigado por el sacerdote y los príncipes de Israel. Una vez que la noticia del altar testimonial llegó a los israelitas, se juntaron en Silo para pelear contra Rubén, Gad y Manasés. Pero antes de tener el enfrentamiento, Dios obró su providencia, para que el sacerdote Phinees y diez príncipes de Israel investigarán este asunto. Rubén, Gad y Manasés les explicaron que no construyeron un altar de holocaustos para apartarse de Jehová, sino que era un altar para testimonio, de manera que el futuro ellos no fueran desconocidos. Esta información fue satisfactoria para el sacerdote y los príncipes, quienes quedaron contentos. La Palabra de Dios nos da una lección muy importante, antes de proceder contra alguien, primero debemos investigar, pues si hacemos caso a lo que oímos podemos cometer una injusticia, ya que muchas veces se trata de malos entendidos o chismes.

 Para salvación de dos tribus y media. Phinees y los príncipes dieron a conocer al resto de Israel el resultado de su investigación, y en lugar de salir a pelear contra Rubén, Gad y la media tribu de Manasés, bendijeron a Dios. El Señor en su fidelidad no permitió que estas tribus fueran exterminadas. Para conmemorar esto aquel altar fue nombrado “Ed” que significa testimonio, fue el testimonio de que Jehová es Dios.  Una evidencia de la existencia y realidad de nuestro Dios, es que Él siempre libra a su pueblo de ser destruido. Así lo prometió el Señor por medio del profeta Isaías (Isaías 43.1-7); y nuestro Señor Jesucristo dijo que las puertas del infierno no prevalecerán contra su iglesia (Mateo 16.18). Nuestra vida está a salvo en Dios, confiemos en Él siempre.

Hermanos:

Dios dirige a su creación y en especial a su iglesia. Por eso la Palabra de Dios nos dice que Cristo es nuestra Cabeza (Colosenses 1.18).

Ya que nuestro Redentor lleva a cabo su obra de providencia de manera fiel debemos evitar:

  • Ponernos como cabeza, es decir tratar de dirigir en lugar del Señor.
  • Tratar de ayudar a Dios, Él no necesita que le demos una mano.
  • Desesperarnos en las necesidades, debemos confiar y depender del Señor, Él ya tiene contempladas todas las cosas.
  • Tener temor. El miedo nos invade cuando pasamos por pruebas, pero nuestro Redentor nos pide no temer, pues nadie podrá destruir a su pueblo escogido.
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