Archivos diarios: 26/12/18

Culto de Navidad

“LA GRACIA DE LA NAVIDAD”

Mateo 1. 2,3,5,6,17,21-23. La navidad o el nacimiento del Señor Jesús es una historia de gracia. Es bueno recordar que gracia es un regalo dado a quien no lo merece. 

PARA LA ACEPTACIÓN DE LA FAMILIA DEL SEÑOR, 2, 3, 6, 17. 

El evangelio de Mateo en su primer capítulo nos muestra la genealogía del Señor Jesucristo, desde luego, en relación con su naturaleza humana. Este pasaje de la Palabra de Dios es una fotografía de la familia del Señor. Sus integrantes no fueron personas perfectas, sino pecadores, que recibieron la bendición de ser aceptados como familiares de Cristo, sólo por la gracia divina. Para consumar esta admisión tuvo lugar la navidad. Echemos una mirada a algunos personajes. 

Abraham, 2.Perteneció a Ur de los caldeos, una ciudad idólatra, lo que nos indica que durante un tiempo practicó este pecado. Mintió al decir que su esposa era su hermana. No esperó al Señor y engendró un hijo con la sierva de su esposa.

Judá, 3.Bisnieto de Abraham, fue quien tuvo la idea de vender a su hermano menor José para deshacerse de él y de sus sueños. Mintió a su padre Jacob al hacerle creer que su hermano había muerto. Engendró dos varones con la viuda de su hijo, una situación escandalosa.  

David, 6.Fue rey de Israel; entre otros pecados, cometió adulterio con Bethsabé y además mató a su marido.

El reino del sur, Judá, 17.El pueblo de Judá aun cuando conocía al Dios Vivo y Verdadero, cayó en la adoración de ídolos, sacrificios humanos y pecados sexuales.  Fue llevado cautivo a Babilonia en el 606 a. C. Una vez que se arrepintió de sus pecados, fue retornado por el Señor en el año 536 a. C.

Ningún hebreo merecía pertenecer a la familia de Jesús, todos recibieron esta bendición por gracia. Por gracia están en la fotografía y corazón de Dios. 

PARA LA INCLUCIÓN DE LOS GENTILES EN LA FAMILIA DE CRISTO, 5. 

La Palabra de Dios llama gentiles a las personas que no son descendientes de Abraham, Isaac y Jacob. Desde los días del Antiguo Testamento Dios incluyó a gentiles en su familia. 

Rahab.La Palabra de Dios nos enseña que Rahab era ciudadana de Jericó. Se dedicó a la prostitución y es seguro que participó en la adoración idólatra de su pueblo que incluía el sacrificio de niños. Ella debió morir con todos los habitantes de Jericó, sin embargo, Dios la salvó en compañía de su familia. Fue esposa del israelita Salmón y madre del terrateniente Booz. 

Ruth.Fue una mujer moabita que se casó con un israelita y enviudó. Era extranjera por lo que no debía ser tomada por esposa por ningún hijo de Israel. Sin embargo, Dios la salvó y le permitió formar una familia con Booz un varón trabajador, poderoso y temeroso del Señor. 

La iglesia neotestamentaria.Los pueblos gentiles están llenos de idolatría, inmoralidad e injustica. Sin embargo, la mayoría de los redimidos por Cristo en los días del Nuevo Testamento somos gentiles, no pertenecemos al pueblo de Israel. Pero el Señor tuvo misericordia de nuestra vida.  

Los gentiles que hemos recibido la salvación de Dios, por gracia ya no somos extranjeros, sino juntamente ciudadanos con los santos y domésticos de Dios (Efesios 2.19). Estamos incluidos en la foto de la gran familia de Jesucristo.  

PARA SALVACIÓN DE NUESTRA VIDA, 21-23. 

De los muchos pecados. El Mesías vino para salvarnos de nuestros pecados y librarnos de la separación de Dios, por eso fue nombrado Jesús, que significa Salvador. Jesucristo llevó nuestros pecados sobre sí y los pagó con sus sufrimientos y muerte en la cruz, ocupó nuestro lugar. El nacimiento de un bebé es un motivo de alegría, oramos para que Dios lo guarde de padecimientos y lo bendiga. El Señor Jesús nació para tener una muerte cruenta en una cruz. ¡Cuán grande es la gracia de Dios, nos dio a su Hijo sin merecerlo!

En cumplimiento a la promesa divina. El evangelista Mateo registra que el nacimiento del Señor Jesús es el cumplimiento de la Palabra de Dios. El Señor siempre cumple sus promesas. Por ello todos podemos confiar en Cristo, creer en Él sin titubeos. Jesús salva y sostiene a los que confían en Él como su Salvador.  

Y disfrutar de la presencia diaria de Dios. Ser salvos significa pertenecer a la familia de Dios y tener una herencia en el reino eterno del Señor. Mientras llegamos a nuestra morada celestial, disfrutamos de la presencia del Señor en nuestra vida. Por eso Jesucristo es Emmanuel, Dios con nosotros. En todo momento Él nos consuela, fortalece, guía, cuida, sustenta, pastorea. Lo hace por gracia, ya que a menudo fallamos y le quedamos mal. 

HERMANOS: 

1. Mateo 1 nos muestra que la navidad es una manifestación de la gracia de Dios, no la merecíamos, sin embargo, fuimos favorecidos por el amor de Dios. 

2. La navidad nos recuerda que nada puede frustrar el plan divino, ni quebrantar su Palabra. La historia de Israel está llena de altibajos y pecado, pero nada impidió que viniera el Mesías. Nosotros nos equivocamos, fallamos, pero Dios no. Confiemos en el Señor con plenitud, descansemos en sus promesas. Algunos no van a Cristo por temor de fallar, esto puede ocurrir, pero recuerde que Jesucristo es perfecto, Él le sostendrá hasta llegar a su presencia.

3. Así como en la familia del Señor, en nuestra familia se pueden presentar situaciones difíciles. Todos deseamos que nuestros hijos y sus hogares tengan una buena trayectoria, sin embargo, en ocasiones se presentan pecados como la fornicación, el adulterio y el abandono. Cuando el pecado creció, sobrepujó la gracia, Romanos 5.1. Son momentos para esperar en la gracia del Señor. Tal vez en este momento hay un lugar en su familia que está vacío porque un ser amado no desea estar. Son pruebas dolorosas, para superarlas, ore, dé buen testimonio y confíe en Dios y su gracia, espere a que la gracia del Señor le llame y traiga de vuelta a casa como lo hizo con nosotros. 

4. ¿Tiene en mente a personas que no merecen su saludo, afecto, respeto o ayuda? Deles gracia. Es el camino para la paz y bienestar del alma. Salude, ame, respete y ayude por gracia. De hecho, nadie merece algo. Dar gracia es importante por dos motivos: 1. La gracia antecede a la paz. Por ello el saludo favorito del apóstol Pablo era: Gracia y paz, 1 Co. 1.3. Si da gracia tendrá paz, si no lo hace su corazón estará lleno de rencores y amarguras. .2 Es nuestro deber como cristianos, debemos dar la gracia que hemos recibido, Mt.10.8, así lo mandó el Señor Jesús.  QUE LA GRACIA Y PAZ DE DIOS INUNDEN NUESTRA VIDA PERSONAL Y FAMILIAR. 

A %d blogueros les gusta esto: