Archivos diarios: 13/12/18

Un mensaje de esperanza

“UN MENSAJE DE ESPERANZA”

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”. Isaías 9.6,7.

El profeta Isaías ministró entre los años 740 y 680 a.C. Su libro es difícil de entender porque el profeta habla de acontecimientos de su tiempo y en un instante da un gran salto para anunciar la primera y segunda venida del Mesías. Sin embargo, no debemos desanimarnos en su lectura y estudio, ya que por medio de la iluminación del Espíritu Santo, haremos buena interpretación de este hermoso libro. 

En esta ocasión haremos un sencillo análisis a uno de los pasajes que anuncian al Cristo de Dios. 

EN TIEMPOS DIFICILES.

Después de la deportación. Isaías en los primeros versículos del capítulo 9, se dirige a los pobladores de la región norte de la tierra prometida, en donde estuvo Israel. Por sus pecados y en especial por su falta de arrepentimiento, las tribus del norte fueron disciplinadas por Dios y llevadas a cautiverio en el año 722 a.C. por los Asirios. Eran tiempos muy difíciles. 

De gran menosprecio. Esta zona fue repoblada por los asirios con gente extranjera que se mezcló con los israelitas que quedaron, así surgió el pueblo samaritano. Los judíos del sur comenzaron a menospreciar a los habitantes del norte ya que no los consideraban hebreos legítimos. A partir de entonces las personas de la zona norte sufrieron la daga del menosprecio.

La promesa de la Luz. El Señor por medio de Isaías dio esperanza a esta región al decir que su Luz les resplandecería. El apóstol Juan nos dice en su evangelio, que la Luz es Jesucristo, el Verbo encarnado (Juan 1.1-9). Dios dio mensaje de esperanza al norte de Israel al prometerles que les enviaría a su Hijo. El Todopoderoso cumplió su Palabra, Jesucristo nació en Bethlehem pero creció en Galilea, en el norte. Fue en el norte en donde el Señor Jesús pasó más tiempo de su ministerio terrenal y en donde realizó muchos milagros. Jesucristo llamó a sus discípulos del norte, con excepción de Judas los demás eran galileos. Luz resplandeció a los que andaban en tinieblas y moraban en tierra de sombra de muerte. 

EL ANUNCIO DEL MESÍAS SALVADOR.

Sus dos naturalezas.Dios nos dio una importante revelación sobre su Hijo. Nos dice que “niño nos es nacido”, se refiere a la naturaleza humana de Jesucristo. El Hijo de Dios fue engendrado por el Espíritu Santo en el vientre de María, fue encarnado, su naturaleza humana tuvo un principio. También nos dicen las Escrituras: “Hijo nos es dado”, se refieren a la naturaleza divina del Señor Jesús. Significa que el Hijo eterno de Dios, quien también es Dios, nos fue dado. Él siempre ha existido, por eso es que sólo nos fue dado; no fue hecho ni creado. Jesucristo es Dios y hombre, por eso es nuestro eficaz Salvador. Como Dios vino al mundo sin pecado para lavar los nuestros. Como hombre fue nuestro sustituto en la cruz. 

El Esposo de la Iglesia. “El principado sobre su hombro”, era una frase que se decía al varón en su boda, mientras el velo de la novia se colocaba sobre su hombro, era un recordatorio de que él era la cabeza de su esposa y debía cumplir este papel con responsabilidad. Cristo es el Esposo y Cabeza de la Iglesia, porque Él dio su vida por nosotros y nos gobierna por medio de su Palabra y del Espíritu Santo. Jesucristo ha hecho un pacto o promesa de boda: Los crean en Él serán salvos para siempre (Hechos 16.31). 

Admirable. Jesucristo es Admirable por sus perfecciones divinas, es Eterno, Inmutable, Infinito, Amoroso, Verdadero, Justo y Misericordioso. Es admirable por su Palabra, sus enseñanzas son verdaderas, sabias, prácticas y eternas. Es Admirable por sus obras de creación, providencia y redención. Por su muerte y resurrección para salvarnos. Jesucristo es el tema central de la Biblia; el de muchísimos libros y obras musicales. Él es Admirable.  

Consejero. Algunos dicen que ante una situación difícil debemos preguntarnos ¿qué haría Jesús? Pero más bien la pregunta es ¿qué hizo el Señor? Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la Palabra de Dios nos enseña la actuación sabia del Hijo de Dios en diversos problemas; de esta manera recibimos el consejo eficaz del Señor. Cristo es nuestro perfecto Consejero; a quien podemos consultar en oración y lectura de la Biblia en todo tiempo y lugar, no tenemos que hacer una cita con Él. 

Dios fuerte. Jesucristo es Dios fuerte, ¿qué tan fuerte? Él es Infinito en su poder, es Omnipotente. Él tiene potestad para sanar todas las enfermedades; pagar todas nuestras deudas; para lavar pecados; resucitar muertos y darnos vida eterna. Él hizo el universo y lo sustenta en todo momento. Nada es imposible para Él. 

Padre eterno. Jesús es el Hijo Unigénito de Dios, pero fue anunciado como nuestro Padre porque la función de un padre es dar vida, sustentar y cuidar. El Mesías nos ha dado vida eterna al pagar nuestros pecados en la cruz; nos sustenta con su Palabra; y nos cuida como un Pastor a sus ovejas. Por otra parte, por medio del Señor Jesús fuimos adoptados como hijos de Dios. Jesucristo es nuestro Padre eterno porque nunca nos abandonará. Es una experiencia traumática ser abandonados por alguno de nuestros padres, pero Jesús nunca nos dejará. 

Príncipe de paz.Sólo Jesús da paz verdadera, paz permanente. Esta paz viene de la justificación que recibimos de Jesucristo. Al creer en Cristo, el cumplimiento que Él hizo de la ley de Dios al morir en nuestro lugar, es aplicado por el Espíritu Santo en nuestra vida. En Cristo somos declarados inocentes de todo pecado, justos ante Dios. Esto nos da la paz que nadie nos puede arrebatar (Romanos 5.1).

PALABRA CONFIABLE.

El Mesías ya vino.El Mesías anunciado por Isaías ya vino, es el Señor Jesucristo. Él cumplió con precisión lo profetizado en la Palabra de Dios. Jesucristo cumplió más de 300 profecías, por eso podemos confiar que él es Mesías. La mayoría de los judíos no creen en Jesucristo como su Mesías, porque no pueden ver que Dios anunció dos venidas del Cristo, la primera ya ocurrió. El Mesías vino la primera vez para redimirnos con su muerte y resurrección.

Cristo vendrá otra vez. Lo que el profeta Isaías nos dice en el versículo 7 se cumplirá de manera total cuando Jesucristo venga por segunda vez a la tierra. Entonces Israel le reconocerá como su Mesías y será salvo. El Señor librará a su pueblo de sus enemigos y establecerá un reino de mil años en la tierra, serán tiempos de paz y verdadera justicia. El celo o cuidado de Dios hará que estos eventos se cumplan. La Palabra de Dios es tan confiable que muchas profecías en Isaías se anuncian en tiempo pasado, como si ya hubieran ocurrido, ya que nada puede frustrar el plan divino. Y todo lo anunciado acerca de esta segunda venida se cumplirá sin faltar un detalle. 

Hermanos: Es interesante observar que Dios prometió enviarnos un Salvador en momentos difíciles; y que cada vez que dio información relevante sobre nuestro Redentor, lo hizo en circunstancias muy difíciles.

Cuando Adam y Eva cayeron en pecado, Dios prometió un Salvador.

Cuando Achâz el rey de Judá estaba amenazado por los reinos de Israel y Siria, Dios anunció que el Salvador nacería de una virgen. 

Cuando Israel había sido deportado a Asiria y sus tierras pobladas por gentiles, Dios declaró que el Salvador tendría dos naturalezas y dio una descripción de su carácter. 

De esta manera el mensaje del nacimiento del Mesías, es un mensaje de Esperanza. Jesús vino para resolver el problema más grande que teníamos: la muerte eterna por nuestros pecados. Él también puede solucionar otras situaciones difíciles que enfrentamos. 

¿Tienes problemas? Aun no eres salvo, estás enfermo, tienes deudas, o enemistades; cree en Cristo como tu Dios fuerte y Salvador, como tu Médico, tu Consejero y Pastor, como tu Padre eterno y Príncipe de paz. 

Deja tus cargas o problemas en las manos de Cristo y verás cómo el Señor resuelve todo conforme a su voluntad. Vive en la Esperanza que nos da Jesucristo y disfruta una vida de paz y amor divinos. 

Navidad es compartir

“Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, é incienso y mirra. 12 Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen á Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino. Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, é incienso y mirra. Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen á Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino”.

Mateo 2.11,12. 

En navidad solemos hacer intercambio de regalos. No siempre todos están conformes con sus obsequios. Es importante que tomemos en cuenta que dar regalos en navidad es una forma de simbolizar la gracia que hemos recibido. Por lo tanto, no debemos permitir que los regalos materiales opaquen el gozo del don de la salvación en Cristo. Hoy recordaremos el momento en que Jesús regaló salvación a los magos de oriente.

Aquellos personajes guiados por Dios a través de la Estrella llegaron a la casa donde estaba el Señor Jesús y su madre, para cumplir lo profetizado en las Escrituras, “Y andarán las gentes á tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento”, Isaías 60.3.

Los magos se postraron y adoraron a Jesús. No lo hicieron con Herodes, sólo ante Cristo porque le reconocieron como su Dios y Rey. Ellos también le dieron regalos, nada convencionales con los obsequios para un bebé, ya que Jesús es hombre, pero también es Dios.

ORO, JESÚS ES EL REY DE REYES.

Los magos dieron a Jesús oro, símbolo de la realeza. Este regalo anunció que Jesús es el Rey de reyes. El evangelista Mateo nos presenta a Jesús como el Rey de la iglesia de Dios. Esta iglesia fue visible en el Antiguo Testamento en Israel y en el Nuevo Testamento en los elegidos de Israel y de muchas naciones gentiles, nosotros tenemos el privilegio de ser parte de ella.   

La iglesia es el reino de Dios y no es de este mundo.Es un reino diferente, pues en él los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio (Mateo 11.4,5). Es un reino en el que suceden milagros, la muerte no tiene poder y en el que no se hace acepción de personas. 

Sólo Jesús es el Rey.Porque Él murió y resucitó para dar vida a cada miembro de su reino. Debemos apartarnos de todo intento de ser reyes en la iglesia. Todos somos miembros los unos de los otros y sólo Cristo es nuestra Cabeza. Él ejerce su autoridad por medio de su Palabra, la cual es nuestra única norma de vida cristiana. Algunos hermanos han dicho que necesitamos un hermano que sea líder de las iglesias evangélicas, pero en realidad no se requiere, porque ya tenemos un Dirigente que es Cristo.  

INCIENSO, JESÚS ES DIOS.

Perfume. En el Antiguo Testamento, Dios mandó que los sacerdotes le ofrecieran perfume. Debía ser elaborado con las siguientes especias: estacte, uña olorosa, gálbano aromático e incienso que es una resina aromática (Éxodo 30.34-38). 

El altar.Cada día un sacerdote era escogido por medio de suertes para quemar el perfume en el altar del incienso, estaba en el lugar santo y representó a Cristo en sus naturalezas humana y divina, ya que estaba hecho de madera y oro. El perfume se ofrecía dos veces al día, por la mañana y en la tarde (Éxodo 30.1-10). El incienso también se presentaba una vez al año en el lugar santísimo, por medio del sumo sacerdote, en el día de la expiación (Hebreos 9.3,4). 

Símbolo de la oración.Las oraciones sólo son elevadas a Dios por medio de la intercesión de su Hijo Jesucristo, de otra manera no pueden ser atendidas. El incienso es símbolo de nuestras oraciones por las cuales el Señor Jesús en su carácter de Hijo Unigénito de Dios intercede para que recibamos respuesta. El incienso fue un testimonio de la divinidad de Jesucristo. 

MIRRA, JESÚS ES HOMBRE. 

Símbolo del dolor físico.La mirra es una sabia que escurre cuando se hacen cortaduras al arbusto de mirra, por eso representa el dolor. Se empleaba como droga para mitigar el dolor, para elaborar perfumes, para embalsamar los cuerpos de los muertos y para elaborar el aceite de la unción que se usaba para las consagraciones. La Mirra fue un símbolo de la humanidad de nuestro Señor Jesucristo. Recordemos que Jesús fue varón de dolores experimentado en quebranto. 

Cristo es nuestro vicario. Él ocupó nuestro lugar, llevó nuestros pecados sobre Él y los pagó con sus sufrimientos y muerte en la cruz del calvario. Jesús sufrió la ira de Dios que nosotros merecíamos, bebió la copa hasta la última gota, no nos dejó nada. Como hombre el Señor Jesús sufrió y murió en sustitución de cada uno de nosotros; también resucitó para ser Primicia de los que hayan partido de este mundo y resucitarán cuando Él venga a las nubes. 

El Señor Jesús es nuestro Pontífice.Es nuestro perfecto Intercesor ante el trono del Padre, ya que pasó por las dificultades y tentaciones que nosotros sufrimos y las venció todas. Él sabe lo que significa tener estas luchas. Por eso nos socorre de manera efectiva. Comprende cada una de las situaciones que enfrentamos. 

HERMANOS: 

Los regalos de los magos son de alto valor, fueron enviados por el Padre para sostener el hogar terrenal de su Hijo durante su infancia. 

Es importante precisar que los obsequios de los magos le pertenecen a Jesús pues Él es del Poseedor de todas las cosas. Aquel día en lugar de dar, los magos recibieron gracia de Dios. El Señor tocó sus corazones para que reconocieran su necesidad de Jesús, creyeran en Él como su Rey y Dios, le adoraran y fueran salvos. 

En esta navidad y durante toda la vida, compartamos la gracia divina que hemos recibido en Cristo nuestro Salvador.  

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