Archivos diarios: 6/12/18

Matrimonio en bendiciones

“MATRIMONIO QUE PERDURA EN BENDICIONES”

Cantares 8.6.

“Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo: Porque fuerte es como la muerte el amor; Duro como el sepulcro el celo: Sus brasas, brasas de fuego, Fuerte llama”.

Se dice a los que tienen varios años de casados: “qué aguante”. Pero en realidad el matrimonio no es aguante sino bendición. Muchos matrimonios viven dificultades porque se olvidan de los principios de su pacto. Veamos lo que la Palabra de Dios nos dice al respecto.

Cumple tu compromiso. “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo”.

Estas palabras nos manifiestan el deseo de los cónyuges porque su pacto esté grabado en su ser, sea indeleble para ambos. El matrimonio es un pacto de unión como esposos entre un hombre y una mujer, para bridarse amor, respeto, ayuda, compañerismo y fidelidad durante toda la vida. Es una unión tan especial que los casados son una carne, por eso llegan a ser muy parecidos en su físico. Por ejemplo, Abraham dijo que Sara era su hermana y la gente le creyó porque se parecían.

Los novios hicieron promesas el uno al otro para contraer matrimonio. Nadie se casa sin hacer un compromiso, ninguno dice: “Te recibo como mi cónyuge, pero no te prometo ayuda ni compañía permanente”. ¿Recuerda sus promesas? Es momento de cumplirlas. El matrimonio se basa en el compromiso, no en los gustos, afinidad, ni siquiera en el amor; es el cumplimiento de los votos nupciales lo que sostiene el matrimonio.

Si los esposos no cumplen sus promesas el matrimonio se vuelve una relación de amarguras, o puede terminar en el divorcio. Ambas cosas son traumáticas para los cónyuges, los hijos y demás familiares; por eso deben y pueden evitarse con la práctica de los compromisos hechos.

Vive en amistad permanente. “Porque fuerte es como la muerte el amor; Duro como el sepulcro el celo”.

Nadie se puede resistir a la muerte; tampoco al amor. El sepulcro es duro porque no deja salir a quienes llegan allí; el matrimonio es celoso, retiene a los cónyuges. El pacto matrimonial no es una cadena que esclaviza, sino un lazo hermoso que une y del que no se desea soltar.

Para que el matrimonio sea una ligadura agradable es necesario que los cónyuges sean amigos por siempre. En general antes de ser novios las parejas fueron amigos, esta amistad debe permanecer. El esposo debe ser amigo de su mujer, Cantares 4.1. La esposa debe ser amiga de su marido, Tito 2.4. En el último versículo citado el apóstol Pablo uso un término griego que significa que la mujer debe ser amiga de su marido e hijos. Algunos padres dicen que no pueden ser amigos de sus hijos; es verdad que ellos son su autoridad, pero también deben ser sus amigos. La amistad será un vínculo fuerte entre ellos, que evitará que los hijos busquen relaciones o actividades perjudiciales.

Si los esposos son amigos, podrán:

Platicar, escuchar, responder con amor, buscar tiempo para estar juntos, disfrutar de la compañía, ayudar, honrar, buscar la felicidad del cónyuge, jugar y vivir el uno para el otro.

Es paradójico que los novios hacen todo lo anterior y se casan para disfrutar de estas cosas todos los días; pero cuando ya están en el matrimonio las olvidan. La muerte disuelve los lazos nupciales, nuestra meta es vivir como amigos, para disfrutar de este regalo de Dios.

Obedece a Cristo. “Sus brasas, brasas de fuego, Fuerte llama”.

El amor verdadero es una llama que no se extingue, nunca deja de ser porque su fuente es Dios, 1 Corintios 13.8.  Esto nos hace pensar que el matrimonio tiene que ver con el Señor, con Cristo. El esposo que ama a su mujer ama a Jesucristo; la esposa que respeta a su marido respeta al Señor Jesús. Los que no lo hacen fallan a Dios, ya que es el Señor quien manda cumplir estos principios, Efesios 5.33.

Los esposos deben amarse, respetarse y cumplir todos sus deberes porque Jesucristo lo manda, no porque su cónyuge lo merezca. Algunas veces el marido y la esposa sin darse cuenta son desamorados o irrespetuosos y esto propicia un círculo vicioso de maltratos y malas respuestas mutuas. La obediencia a Cristo nos lleva a un círculo de bendición.

Todo lo que el Señor nos manda es para bienestar de nuestra vida. Son principios que producen buenos frutos. El esposo que demuestra amor y ternura a su mujer recibirá respeto, admiración y ánimo. La esposa que honra a su marido tendrá el amor práctico de él. La desobediencia siempre traerá malos resultados. El matrimonio se trata de cumplir lo que Dios ha establecido para bendición de nuestra vida.

Estimados hermanos:

Todos los matrimonios enfrentan dificultades. Sólo el Señor puede dar la fortaleza y guía para vencerlas. Los esposos deben mantener relación estrecha con Dios por medio de la oración, meditación de su Palabra y obediencia. Esta comunión debe ser personal y como esposos. De esta manera tendrán un matrimonio que perdura en bendiciones.

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