La carreta del cristiano

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Texto: Hebreos 12.

Introducción:Cuenta la historia que Alejandro Magno no sólo realizó una conquista civil sino también cultural. De esta manera, en la tierra de Israel se establecieron lugares para que los jóvenes judíos aprendieran los deportes y conocimientos de los griegos. El impacto de la cultura griega fue tan fuerte que el Nuevo Testamento se escribió en griego. Los hebreos se familiarizaron con los deportes; por eso Pablo comparó la vida cristiana con una carrera atlética.

PRESENCIADA POR MUCHOS, “POR tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea”

Olimpia era la ciudad en la que se llevaban a cabo las competencias deportivas; llegaban personas de muchos lugares que incluso ponían sus tiendas alrededor para apreciar las competencias. Los corredores eran observados por muchas personas quienes ponían atención para que los participantes no hicieran trampa. De la misma manera toda persona que corre en la vida cristiana está bajo la mirada de muchos, quienes, al avistar trampas o pecados en los creyentes, se decepcionan, escandalizan y hacen públicas sus observaciones.

Por eso, el esforzador cristiano está comprometido a correr con limpieza de pecado. Sin hacer trampa. Para motivar a otros a correr y no ser piedra de tropiezo.

 OTORGADA POR DIOS, “corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta”

En las Olimpiadas no participaba toda persona persona. Los requisitos para los competidores eran: 1. Ser personas libres, no esclavos. 2. Hablar griego, de otra manera, ¿cómo se comunicarían? La carrera del esforzador cristiano tampoco la corren todas las personas. Sólo es para los que Dios en soberanía, misericordia y gracia llama a la vida eterna. Si tú estás en la carrera es porque el Señor tuvo compasión de tu vida.

La carrera del esforzador para las personas libres. Para quienes por medio de Jesús gozan la libertad del pecado y la condenación. Es para los que hablan el lenguaje de Dios, revelado en las Santas Escrituras. Si reúnes estos requisitos, no tienes nada de qué jactarte, ya que son regalos del Señor.

TIENE COMO META JESÚS,“Puestos los ojos en al autor y consumador de la fe, en Jesús”

La carrera más común era la de 192 metros; los griegos tenían carreras de hasta 4600 m. Al llegar a la meta el ganador recibía una corona de laurel, que en poco tiempo se estropeaba. El esforzador cristiano tiene una meta: el Señor Jesucristo, ser como Él y llegar a morar con nuestro Salvador.

Durante la carrera cristiana todo esforzador debe poner sus ojos sólo en Jesús. La mente y corazón del cristiano deben estar enfocados sólo en Jesús, ya que el Señor es nuestra Meta y Entrenador. Durante la carrera debemos seguir con fidelidad sus instrucciones, atender sus Palabras para llegar con éxito hasta la meta. Nuestro Redentor tiene preparada para nosotros la corona incorruptible de vida eterna.

REQUIERE FORTALEZA Y ÁNIMO,“el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse á la diestra del trono de Dios. Reducid pues á vuestro pensamiento á aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, porque no os fatiguéis en vuestros ánimos desmayando”

En una competencia deportiva se necesita que el cuerpo haya tenido buen entrenamiento, pero también se requiere el espíritu adecuado. Muchos corredores se fatigan en su mente o espíritu y llegan a la meta. El esforzador cristiano se encontrará con muchas adversidades que el enemigo pondrá con el fin de que desistamos.

Esta carrera no es fácil. Pero nos infunde fortaleza y ánimo saber que nuestro Salvador, en su ministerio terrenal sufrió contradicción de pecadores, sin embargo, venció con todas las adversidades y completó su obra redentora. Él es Poderoso para sostenernos hasta llegar a su presencia.

 HERMANOS:

San Pablo dice: “corramos con paciencia”, es decir, sin desespera para no abandonar la carrera. ¿Cuántos han dejado de correr? ¿Cuántos esforzadores han abandonado su lugar, comisión, o responsabilidades? Dios nos llama a correr sin desmayar. No estamos solos, contamos con el Espíritu Santo para llevar a la Mera, por eso el apóstol escribió: “Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”,Filipenses 1.6.   

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