Pan para vida eterna

Shavuot7

“PAN PARA VIDA ETERNA”

Juan 6.24-35.

24Como vió pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron á Capernaum buscando á Jesús.

25Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: Rabbí, ¿cuándo llegaste acá?

26Respondióles Jesús, y dijo; De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis.

27Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios.

28Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

29Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

30Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras?

31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer.

32Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

33Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

34Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan.

35Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Un dicho expresa: “A todo nos acostumbramos, menos a no comer”. El pan o la comida es indispensable para vivir. ¿Qué tal si hallamos un pan que nos dé vida eterna? No es imposible, este Pan es Jesucristo.

SE RECIBE POR MEDIO DE LA FE, 24-29.

El Señor Jesús dijo a las personas que le buscaron hasta Capernaum, que trabajaran por la comida que permanece para vida eterna; ya que le siguieron sólo por interés material. Nuestra tendencia es buscar las cosas terrenales. No es malo trabajar y comprar las cosas que necesitamos y deseamos. Lo malo es enfocar nuestra vida sólo en lo material, porque es pasajero. Jesús nos llama a buscar lo permanece para vida eterna.

La doctrina judía acerca de la salvación predica que la vida eterna se obtiene por medio del conocimiento de la Ley de Dios, hacer oraciones, o realizar buenas obras; por eso, en otros momentos, algunos le preguntaron al Señor, ¿qué tengo que hacer para ser salvo? En realidad no tenemos que hacer algo para recibir la vida eterna; porque tampoco podemos. No tenemos capacidad de pagar con dinero, oro o plata, nuestra deuda de pecado, porque nada es nuestro. ¿Podremos pagar con obras? Nuestra deuda tan grande, que ninguna obra paga el mal que hemos hecho por nuestros pecados.

Para ser salvos, Dios en su amor nos ha dado un medio de redención que es Jesucristo. Se requiere reconocer nuestros pecados y su consecuencia de muerte; apartarnos de ellos y creer en Cristo como nuestro Salvador eficaz. El Señor respondió a los judíos que la obra de Dios es que creamos, en el que Él ha enviado. La salvación se recibe por medio de la fe en Jesucristo como nuestro Redentor.

ES UN ASUNTO PERSONAL, 30-32.

La salvación no se recibe por medio de la Ley, las oraciones o las obras. Los judíos creyeron que tenían un “as bajo la manga”, en todo caso, creyeron que eran salvos por ser hijos de Abraham e Israel. Por eso, respondieron al Señor, que ellos descienden de una generación que comió pan que cayó del cielo. En otras palabras, los judíos pensaron que por su nacionalidad tenían pase automático al cielo.

En verdad los israelitas comieron pan que descendió del cielo durante 40 años, mientras viajaron a la tierra prometida. Pero el Señor Jesús les enseñó, que el maná fue un pan temporal e imperfecto, porque también se corrompía; fue un símbolo del verdadero pan del cielo que es Jesucristo.

De la misma manera, muchas personas piensan que no necesitan a Jesucristo porque descienden de una generación de grandes siervos de Dios. Pero la salvación es un asunto personal. Gracias a Dios por el testimonio de nuestros abuelos y padres; pero sin Cristo no hay vida eterna. El ministerio de nuestros antepasados, no nos dará salvación.

SATISFACE DE MANERA COMPLETA, 33-35.

Jesús es el único pan de vida. Porque Él llevó sobre sí todos nuestros pecados y los pagó de manera eficaz con sus sufrimientos y muerte en la cruz del Calvario. Su resurrección al tercer día garantiza nuestra redención de todo pecado y muerte. Jesucristo venció el sepulcro, en Él tenemos vida eterna.

El Señor dice que el que viene a Él, nunca tendrá hambre; y el que cree en Él, jamás tendrá sed. Quien cree en Jesucristo como su Salvador, no necesita a alguien más para ser salvo. Jesucristo da redención con estas características: 1. Inmediata, se recibe desde el momento de creer en Cristo. 2. Completa, no se requiere de otra persona. 3. Segura, no se pierde, está garantizada por medio del Espíritu Santo.

El Señor es tan maravilloso que además de dar salvación y satisfacer nuestra alma, también conforme a su voluntad, suple las necesidades materiales de los creyentes en Él. Su provisión permanente, oportuna y congruente con nuestras necesidades. Podemos decir como el salmista David: Jehová es mi Pastor; nada me faltará.

HERMANOS:

Si no comemos, morimos. Sin Jesús, las personas tendrán que morir, es decir pasar la eternidad separados de Dios, en el lago de fuego y azufre. Por ello, le invitamos a pedir perdón a Dios por sus pecados y a decirle a Jesucristo que cree en Él como su Salvador personal. No se pierda de la bendición de disfrutar del Pan para vida eterna. El Señor Jesús suplirá sus necesidades espirituales y le bendecirá de manera que no le falte el sustento y abrigo material.

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