Archivos del mes: 25 octubre 2018

Instituto

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Por el día de la reforma del siglo XVI

Anc. Gob. Raúl Guido Garay

 

 

34 Aniversario “Salem”

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Coro juvenil “Salem”

Director: Hno. Daniel Álvarez Padilla

 

 

Una cena con grandes propósitos

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Marcos 14.22-25.

22Y estando ellos comiendo, tomó Jesús pan, y bendiciendo, partió y les dió, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo.
23Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, les dió: y bebieron de él todos.
24Y les dice: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.
25De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día cundo lo beberé nuevo en el reino de Dios.

Al ser invitados a comer, preguntamos, ¿Qué se celebra? o ¿cuál es el propósito? Hoy estaremos a la Mesa con nuestro Dios y Salvador. Pero antes, es necesario recordar algunos de los propósitos de este Sacramento.

Sobre este asunto, nuestro Catecismo Mayor de Westminster nos enseña lo siguiente:

168. ¿Qué es la Cena del Señor?

R.La Cena del Señor es un sacramento del Nuevo Pacto, m)en el cual, dando y recibiendo pan y vino conforme a la ordenanza de Jesucristo, se simboliza su muerte; y aquellos que participan dignamente, se alimentan de su cuerpo y de su sangre, para su nutrimiento espiritual y crecimiento en la gracia; n) confirman así su unión y comunión con él; ñ)testifican y renuevan su gratitud o)y comprometimiento para con Dios p) y su amor y amistad del uno con el otro como miembros del mismo cuerpo místico. q)

m) Lc. 22.20; n) Mt. 26.26, 27; Jn. 6.55,56; 1 Co. 11.23-27; ñ) 1 Co. 10.16; o) 1 Cr. 11.25; p) 1 Co. 10.16-21; q) 1 Co. 1017.

RECORDAR EL CUERPO DEL SEÑOR, PARTIDO POR NOSOTROS, 22.

En la institución de la Santa Cena nuestro Señor tomó pan. Era pan sin levadura, el pan ázimo con el que se celebraba la pascua. Un pan duro e insípido. Este pan simboliza el cuerpo de nuestro Señor que fue ofrecido en sacrificio para pagar o limpiar nuestros pecados. Por eso el pan pascual no tenía levadura, ya que simbolizó a Cristo sin pecados (la levadura es una figura del pecado).

Jesús bendijo el pan y lo partió con sus manos para darlo a sus discípulos. Los judíos no acostumbraban a cortar el pan con cuchillo. El pan simboliza el cuerpo partido del Señor en su crucifixión, lacerado, desfigurado, pero sin huesos rotos. La oración elevada antes de participar de la Santa Cena no transforma el pan en cuerpo o carne de Cristo, sino que lo consagra como alimento y símbolo del cuerpo del Señor. No existe transustanciación, ni consubstanciación.

El Señor escogió el pan para simbolizar su sacrificio, porque el pan nos alimenta y da vida, de la misma manera que su sacrificio expiatorio aplicado en nuestro corazón quita el hambre espiritual y da vida eterna. Al participar de la Canta Cena, el Espíritu Santo alimenta y fortalece nuestra alma.

RECORDAR LA SANGRE DEL SEÑOR, DERRAMADA EN NUESTRO LUGAR, 23-24.

En la pascua se tomaba vino, el Talmud dice que el vino se mezclaba con agua. Después de dar el pan, el Señor Jesús tomó la copa, dio gracias a Dios y la dio a sus discípulos. Él les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada. Las palabras del Señor no significan que Él transformó la copa en su sangre, sino que la consagró como símbolo de su sangre derramada para el lavamiento de nuestros pecados.

Algunos piensan que es necesario transformar el pan y la copa en verdaderos cuerpo y sangre, para que de esta manera el Señor Jesús vuelva a ser sacrificado para limpieza de nuestros pecados actuales.  Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña que el sacrificio del Hijo de Dios fue perfecto, bastó para lavar todos los pecados de los escogidos, de tal manera que ya no es necesario ningún sacrificio (Hebreos 9.28).

Las Santas Escrituras registran que el Señor tomó el vaso o la copa, no dicen que tomó el vino. Se usa la palabra copa para expresar que Jesucristo fue a la cruz de manera voluntaria para beber o sufrir la ira de Dios en nuestro lugar (la copa es símbolo de ira). Nuestro Redentor dijo: esto es mi sangre del nuevo pacto… Existe un solo pacto, testamento o promesa de vida en Cristo; a este testamento en los tiempos en los que era una promesa por cumplirse, se le conoce como Antiguo Testamento. Después de la muerte y resurrección del Mesías, en los días de la promesa cumplida, se le llama Nuevo Testamento.

La copa nos recuerda la sangre derramada de Cristo, su muerte como Testador para que en Él recibamos la herencia eterna prometida por el Padre celestial.

CONFIRMAR NUESTRA SALVACIÓN, 25.

Nuestro Redentor dijo que volverá a beber el fruto de la vid nuevo en el reino de Dios. En unas horas el Señor sería entregado en manos de los pecadores, llevado a juicios falsos, sería condenado a muerte, azotado y crucificado de manera vergonzosa y cruel en el Calvario. Pero el Hijo de Dios estaba seguro de que resucitaría y volvería a su Padre, porque el plan eterno de Dios es perfecto y nada lo puede frustrar.

La exaltación de Jesucristo que consiste en su resurrección y ascensión al cielo es garantía de nuestra Salvación. Significa que: 1. El pago de nuestros pecados fue efectivo, no quedó cuenta pendiente por cubrir. 2. Cristo venció al pecado y la muerte, por lo tanto, los redimidos por el Señor viviremos con Él. 3. Nuestro Salvador nos prepara morada en su reino eterno, tenemos una herencia segura. 4. El Hijo de Dios, quien está a la diestra del Padre, intercede por nosotros de manera continua, tenemos asistencia para seguir en el camino. 5. Cristo volverá a las nubes por su iglesia y tomaremos con Él el fruto de la vid; no en la copa de ira, sino el fruto de la vid en gozo.

Cada vez que celebramos la Santa Cena anunciamos la muerte del Señor hasta que Él venga. Entre tanto que nuestro Salvador vuelve, no estamos solos, el Espíritu Santo está con nosotros. Él aplicó la obra redentora en nuestra vida; además, nos santifica, consuela, fortalece, enseña, guía, sana y da poder para hacer la voluntad del Padre. Estamos sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia (Efesios 1.13,14). Por todo lo expuesto, debemos participar con fervor de la Cena del Señor, para ser llenos del Espíritu Santo.

HERMANOS: Como conclusión a este mensaje, escuchemos otras enseñanzas importantes de nuestro Catecismo Mayor de Westminster sobre la Santa Cena.

171. ¿Cómo deben prepararse los que reciben el sacramento de la Cena del Señor antes de venir a él?

R.Aquellos que reciben el sacramento de la Cena del Señor, deben prepararse antes de venir a él, por un examen de sí mismos, x) si están en Cristo, y)de sus pecados y necesidades, z)de la verdad y medida de su conocimiento, a)fe, b)arrepentimiento, c) amor a Dios y a los hermanos, d) caridad para con todos los hombres, e)perdón de aquellos que les han hecho mal, f) de sus deseos de obtener a Cristo, g)y de su nueva obediencia, h) así como por renovar el ejercicio de aquellas gracias, i)por meditación seria j)y oración ferviente. l)

x) 1 Cr. 11.28; y) 2 Co. 13.5; z) 1 Cr. 5.7; compárese con Ex. 12.15; a) 1 Cr. 11.29; b) 2 Co. 13.5; c) Zac. 12.10; 1 Cr. 11.31; d) 1 Co. 10.17; e) 1 Co. 5.8; 1 Co. 1118,20; f) Mt. 5.23,24; g) Jn. 7.37; Lc. 15.3; Is. 55.1; h) 1 Co. 5:8; i) Heb. 10.21,22,24; Sal. 26.6: j) 1 Co. 11.24; l) Mt. 26.26; 2 Cr. 30.18,19.

174. ¿Qué se requiere de aquellos que reciben el sacramento de la Cena del Señor al tiempo de la administración de él?

R.Se requiere de aquellos que reciben el sacramento de la Cena del Señor, que, durante el tiempo de la administración de él, con toda atención y santa reverencia esperen en Dios en esta ordenanza, u) observando diligentemente las acciones y elementos sacramentales, v)discerniendo cuidadosamente el cuerpo del Señor, x)y meditando con ternura en su muerte y sufrimientos, y) y se sientan estimulados al ejercicio vigoroso de sus gracias; z)en juzgarse a sí mismos a) y entristecerse por su pecado, b)en tener una hambre y sed ardiente de Cristo, c)alimentándose de él por la fe, d)recibiendo de su plenitud, e) confiando en sus méritos, f) regocijándose en su amor, g)dando gracias por su favor, h)renovando su pacto con Dios i) y su amor para todos los santos. j)

u) Heb. 12.28; Lv. 10.3; v) Ga. 3.1; x) 1 Co. 11.29; y) Lc. 22.19; z) Ef. 3.17-19; a) 1 Co. 1131; b) Zac. 12.10; c) Ap. 22.17; d) Ga. 2.20; Jn. 6.35; e) Jn. 1.16; Col. 1.19; f) Fil. 3.9; g) 1 Pd. 1.8; 2 Cr. 30:21; h) Sal. 22.26; i) Jr. 50.5; Sal. 50.5; j) 1 Co. 10.17; Hch. 2.42.

175. ¿Cuál es el deber de los cristianos después que han recibido el sacramento de la Cena del Señor?

R.El deber de los cristianos después de que han recibido el sacramento de la Cena del Señor, es pensar seriamente cómo han obrado en ella y con cuál resultado; l) si hallan avivamiento y consuelo, bendecir a Dios, ll) pedir la continuación de ello; m) velar contra las recaídas, n)cumplir sus votos, ñ)y animarse a la asistencia frecuente a esta ordenanza; o)pero si no encuentran ningún beneficio inmediato, revisar más escrupulosamente su preparación para el sacramento y su conducta durante el mismo, p)y si pueden ser aprobados por Dios y por su propia conciencia, esperar el fruto a su tiempo debido; q)pero si ven que han salido vacíos de cada una de estas cosas, deben humillarse, r)y asistir en lo sucesivo con más cuidado y diligencia. s)

l) 1 Co. 11.17,30,31; Sal. 73.28; ll) 2 Co. 2: 14; Hch. 2.42,46,47; m) Ro. 15.13; Sal. 36.10; n) 1 Co. 10.12; Ro. 11.20; ñ) Sal. 50.14; o) 1 Co. 11.25.26; Sal. 27.4; Hch. 2.42; p) Sal. 77.6; Sal. 139.23,24; q) Sal. 123.1,2; Is. 8.17; r) Os. 14.2; 6.1, 2; s) 2 Co. 7.11; 1 Cr. 15.12-14.

Breve manual de discipulado

BREVE MANUAL DE DISCIPULADO

PARA LAS IGLESIAS PRESBITERIANAS

Hno. Juan Francisco Hernández Flores

Este humilde material de discipulado es el fruto de una serie de estudios dominicales impartidos en la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora “El Divino Redentor” de la Col. Nativitas Ciudad de México, en el año 2016, con el tema general “Creciendo juntos, Discipulando a la iglesia”.

Con gratitud a Dios y amor fraternal compartimos este manual a todo el pueblo de Dios. Es nuestro granito de arena para discipular a los nuevos convertidos e incluso a los miembros de la iglesia, ya que con el tiempo surge la necesidad de ser afirmados en los temas básicos de la vida cristiana.  A Dios sea toda la gloria y majestad.

Cómo ser Salvo

MANUAL DISCIPULADO

Pan para vida eterna

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“PAN PARA VIDA ETERNA”

Juan 6.24-35.

24Como vió pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron á Capernaum buscando á Jesús.

25Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: Rabbí, ¿cuándo llegaste acá?

26Respondióles Jesús, y dijo; De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis.

27Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios.

28Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

29Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

30Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras?

31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer.

32Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

33Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

34Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan.

35Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Un dicho expresa: “A todo nos acostumbramos, menos a no comer”. El pan o la comida es indispensable para vivir. ¿Qué tal si hallamos un pan que nos dé vida eterna? No es imposible, este Pan es Jesucristo.

SE RECIBE POR MEDIO DE LA FE, 24-29.

El Señor Jesús dijo a las personas que le buscaron hasta Capernaum, que trabajaran por la comida que permanece para vida eterna; ya que le siguieron sólo por interés material. Nuestra tendencia es buscar las cosas terrenales. No es malo trabajar y comprar las cosas que necesitamos y deseamos. Lo malo es enfocar nuestra vida sólo en lo material, porque es pasajero. Jesús nos llama a buscar lo permanece para vida eterna.

La doctrina judía acerca de la salvación predica que la vida eterna se obtiene por medio del conocimiento de la Ley de Dios, hacer oraciones, o realizar buenas obras; por eso, en otros momentos, algunos le preguntaron al Señor, ¿qué tengo que hacer para ser salvo? En realidad no tenemos que hacer algo para recibir la vida eterna; porque tampoco podemos. No tenemos capacidad de pagar con dinero, oro o plata, nuestra deuda de pecado, porque nada es nuestro. ¿Podremos pagar con obras? Nuestra deuda tan grande, que ninguna obra paga el mal que hemos hecho por nuestros pecados.

Para ser salvos, Dios en su amor nos ha dado un medio de redención que es Jesucristo. Se requiere reconocer nuestros pecados y su consecuencia de muerte; apartarnos de ellos y creer en Cristo como nuestro Salvador eficaz. El Señor respondió a los judíos que la obra de Dios es que creamos, en el que Él ha enviado. La salvación se recibe por medio de la fe en Jesucristo como nuestro Redentor.

ES UN ASUNTO PERSONAL, 30-32.

La salvación no se recibe por medio de la Ley, las oraciones o las obras. Los judíos creyeron que tenían un “as bajo la manga”, en todo caso, creyeron que eran salvos por ser hijos de Abraham e Israel. Por eso, respondieron al Señor, que ellos descienden de una generación que comió pan que cayó del cielo. En otras palabras, los judíos pensaron que por su nacionalidad tenían pase automático al cielo.

En verdad los israelitas comieron pan que descendió del cielo durante 40 años, mientras viajaron a la tierra prometida. Pero el Señor Jesús les enseñó, que el maná fue un pan temporal e imperfecto, porque también se corrompía; fue un símbolo del verdadero pan del cielo que es Jesucristo.

De la misma manera, muchas personas piensan que no necesitan a Jesucristo porque descienden de una generación de grandes siervos de Dios. Pero la salvación es un asunto personal. Gracias a Dios por el testimonio de nuestros abuelos y padres; pero sin Cristo no hay vida eterna. El ministerio de nuestros antepasados, no nos dará salvación.

SATISFACE DE MANERA COMPLETA, 33-35.

Jesús es el único pan de vida. Porque Él llevó sobre sí todos nuestros pecados y los pagó de manera eficaz con sus sufrimientos y muerte en la cruz del Calvario. Su resurrección al tercer día garantiza nuestra redención de todo pecado y muerte. Jesucristo venció el sepulcro, en Él tenemos vida eterna.

El Señor dice que el que viene a Él, nunca tendrá hambre; y el que cree en Él, jamás tendrá sed. Quien cree en Jesucristo como su Salvador, no necesita a alguien más para ser salvo. Jesucristo da redención con estas características: 1. Inmediata, se recibe desde el momento de creer en Cristo. 2. Completa, no se requiere de otra persona. 3. Segura, no se pierde, está garantizada por medio del Espíritu Santo.

El Señor es tan maravilloso que además de dar salvación y satisfacer nuestra alma, también conforme a su voluntad, suple las necesidades materiales de los creyentes en Él. Su provisión permanente, oportuna y congruente con nuestras necesidades. Podemos decir como el salmista David: Jehová es mi Pastor; nada me faltará.

HERMANOS:

Si no comemos, morimos. Sin Jesús, las personas tendrán que morir, es decir pasar la eternidad separados de Dios, en el lago de fuego y azufre. Por ello, le invitamos a pedir perdón a Dios por sus pecados y a decirle a Jesucristo que cree en Él como su Salvador personal. No se pierda de la bendición de disfrutar del Pan para vida eterna. El Señor Jesús suplirá sus necesidades espirituales y le bendecirá de manera que no le falte el sustento y abrigo material.

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