La vida en la paz del Señor

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SALMO 90

El Salmo 90 fue escrito por Moisés durante el peregrinaje de Israel hacia la tierra prometida. En esta obra encontramos referencias a momentos que el siervo de Dios vivió en el desierto. Moisés tenía mas de ochenta años y nos da testimonio de su experiencia con el Todopoderoso.

REFUGIO EN CADA GENERACIÓN, 1-3.

SEÑOR, tú nos has sido refugio En generación y en generación. Adonaí, el Poseedor de todas las cosas y Soberano sobre todo el universo es habitación de generación a generación. Sólo Él, no los bienes materiales, trabajo, familia, ni el dinero.

 Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.El Señor es eterno, existe antes que nacieran los montes. Él creó la tierra y el mundo. Dios posee la perfección de la aseidad, significa que existe por sí mismo, nadie le creó, sino que Él es el Creador y Sustentador de todo. Nada, nadie jamás hará que el Señor desaparezca.

 Moisés en su papel de dirigente fue testigo de la fidelidad de Dios en cada generación de Israel; de tal manera que disfrutó de paz; el Señor continuaría fiel en las generaciones venideras. El siervo de Dios estuvo tranquilo acerca de sus hijos, el Señor sería refugio para ellos, así como lo fue para sus padres y en su vida.

Los padres cristianos, en especial en la edad madura, con prioridad nos preocupamos por nuestros hijos. Deseamos que sean salvos, que adoren a Dios y le sirvan; que tengan una familia unida; que cuenten con trabajo y todo lo necesario. Tendremos paz si educamos, enseñamos con el ejemplo y oramos. Dios resolverá los asuntos que nos inquietan, Él es refugio de generación en generación.

CON SU SABIDURÍA, 3-12.

Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres. No es un llamado al arrepentimiento, es la orden divina para que los hombres a consecuencia del pecado volvamos al polvo de donde Adam fue formado. Nuestra estancia en este mundo es temporal. Por lo tanto, tenemos que poner la mirada en las cosas de arriba, donde está Cristo.

Porque mil años delante de tus ojos, Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche. La vida del hombre es breve. Mil años para el Señor quien es eterno, son apenas como un día, de hecho, como el día de ayer, que ya pasó. Son como una vigilia, los hebreos contaban la noche de las 18:00 a las 6:00 horas y la dividían en 3 vigilias de 4 horas cada una. Mil años son como el día de ayer y una vigilia de 4 horas. En la actualidad la mayoría de las personas viven menos de un siglo, de manera que nuestra vida es muy corta.

 Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; Como la hierba que crece en la mañana: En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca. La brevedad de la vida es semejante a un torrente de aguas que no se detiene; como un sueño que pasa rápido; como la hierba que no dura mucho tiempo. Un cedro vive hasta dos milenios, pero la hierba no dura ni siquiera una estación del año.

Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos conturbados. La brevedad y fragilidad de la vida no son naturales, son el castigo divino a la caída del hombre en el pecado, son el resultado de nuestras faltas a la Palabra de Dios.

Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros á la luz de tu rostro.  Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.

¿No estás de acuerdo con estos versículos? Te preguntas ¿por qué tengo que enfermar, envejecer y morir, si no soy malo? Ante la luz de Dios nuestros pecados quedan expuestos. La Palabra del Señor es verdadera y Él es Justo. Es conforme a justicia que nuestros días declinen a causa de la ira de Dios y que nuestros años sean breves.

Los días de nuestra edad son setenta años; Que si en los más robustos son ochenta años, Con todo su fortaleza es molestia y trabajo; Porque es cortado presto, y volamos. Debido a la multiplicación del pecado, el Señor acortó los días del hombre en la tierra. En general nuestros años son 70, en los más vigorosos 80, pero son tiempos de molestias por lo cansado del cuerpo. Al final todos los hombres terminan su estancia en este mundo.

¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido? Cada uno de nosotros somos testigos de la realidad de lo que la Palabra de Dios nos dice. Hemos visto que todas las personas envejecemos, enfermamos y sufrimos muchos males. Alguna vez hemos estado en el funeral de un ser amado.

También es verdadero el mensaje de esperanza en Jesucristo. Él murió en la cruz del Calvario para lavar nuestros pecados y resucitó al tercer día para salvar nuestra vida en alma y cuerpo. Todo aquel que se aparta de sus pecados y cree en Él como su Salvador tiene vida eterna con Dios.

Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría. Es una oración que todos debemos elevar a Dios, que Él nos enseñe a contar nuestros días para vivir con sabiduría, de modo que en todo glorifiquemos a Dios.

Estimados hermanos nuestra vida es breve, por lo tanto:

Es necesario vivirla de la mejor manera, no en pleitos, enojos, tristezas o amarguras. Debemos aprovechar la vida al máximo.

Es importante estar preparados para cuando el Señor nos llame. Es indispensable apartarnos de nuestros pecados y creer en Cristo como nuestro Salvador, para que al partir vayamos a vivir al reino de los cielos.

Es conveniente orar siempre para que el Señor nos enseñe a contar nuestros días y a vivir con sabiduría cada etapa de la vida: la infancia, juventud, madurez, la paternidad, la senectud. Cada momento representa diferentes retos que sólo con la dirección de Dios sabremos vivir y superar.

POR SU MISERCORDIA, 13-17.

Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.

Sácianos presto de tu misericordia: Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días. Si el Señor es nuestro refugio por qué a veces nos sentimos solos? Dios siempre está con nosotros, pero en algunas ocasiones no lo sentimos ya que nuestro corazón es engañoso. Por ello Moisés oró para que el Señor se volviera, es decir, concediera a su pueblo sentir su presencia. Es bueno orar para que Dios abra nuestros ojos y veamos que Él está en cada momento de nuestra vida.

Moisés también oró para que el Señor les saciara de su misericordia, es decir, de su amor y compasión. Por medio de su misericordia el Señor no nos da lo que merecen nuestras acciones, sino que nos concede bendiciones. Jesucristo es la manifestación más grande de la misericordia divina, por medio de quien recibimos salvación en lugar de condenación. La misericordia de Dios es motivo de adoración y alegría.

Alégranos conforme á los días que nos afligiste, Y los años que vimos mal. El Señor permite días de aflicción en nuestra vida para enseñarnos a depender de Él; si todo fuera fácil, viviríamos sin comunión con el Señor. Los días difíciles también nos permiten ser testigos del poder de Dios para sanar, resolver problemas y necesidades.

Debemos imitar la oración de Moisés y pedir al Señor que nos provea días de alegría. Es una oración con sentido porque nuestro Padre Sabio y Misericordioso sabe dar buenas dádivas a sus hijos.

Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos.

Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: Y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, La obra de nuestras manos confirma.

Al conocer la misericordia del Señor, Moisés hizo peticiones para que la obra de Dios continuara en su pueblo y su gloria en Israel y sus descendientes. Cuánta esperanza el Señor nos da por medio del apóstol Pablo quien nos dice que la obra divina no quedará inconclusa en nuestra vida, Filipenses 1.6.

El siervo del Señor terminó el Salmo con oración para que Dios dirigiera la obra de su pueblo y la fortaleciera. Siempre debemos orar para que el Señor nos conduzca de modo que hagamos la obra que Él quiere y Dios la sostenga contra toda adversidad.

¿Tuvo respuesta la oración de Moisés? El Señor Misericordiosos contestó la plegaria de su siervo. Dios ha sido refugio en cada generación de Israel hasta este día. Evidencia de la fidelidad del Señor, es que el pasado 14 de mayo de 2018, Israel celebró el 70 aniversario de su reconocimiento como país. De la misma manera el Señor será con nosotros y nuestros hijos, por eso debemos vivir confiados en Dios y con paz en el corazón.

Hermanos: Dios ha tenido misericordia de nuestra al rescatarnos del pecado y la muerte eterna. Esto significa que Él siempre será nuestro Salvador, Protector, Guía, Proveedor y Consolador. Dios también conforme a su misericordia será en la vida de nuestra familia, así como se ha manifestado en nosotros. Así es que vivamos cada día con gratitud, alegría, amor, fe, fortaleza, consuelo y mucha paz.

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