Servir a Cristo

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Colosenses 3.23,24.

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor,

y no á los hombres; Sabiendo que del Señor recibiréis

la compensación de la herencia:

porque al Señor Cristo servís”.

 Si un hermano nos dice que debemos servir a Cristo, quizá estemos tentados a responder: claro que sí, sólo a Él. Puede parecer obvio, pero en realidad, no todos sirven a Cristo, algunos sirven a los hombres y por eso no perseveran en el ministerio. Reflexionemos en lo que el apóstol Pablo escribió a los colosenses.

🔹PARA HACER LAS COSAS DE LA MEJOR MANERA.

Si impartimos una clase, predicamos el mensaje de la Palabra de Dios, tocamos el piano u órgano, cantamos, visitamos, damos comida, o hacemos otros ministerios, debemos realizarlos con el pensamiento de que en verdad los llevamos a cabo al Señor Jesús. De esta manera haremos todas las cosas con ánimo, es decir, con empeño, del mejor modo posible, pues el Señor es digno de lo excelente.

Si servimos a los hombres estaremos tentados a hacer las cosas sin calidad. Con vergüenza tenemos que decir que muchas veces hemos visto a la iglesia comprar cosas “económicas”, con el argumento: “es para los niños que no cuidan o para los hermanos que no agradecen”; aun cuando se tienen recursos para obtener algo mejor. También observamos hacer tareas con disgusto, con mala cara, sin amor. Esto sucede porque la iglesia sirve a los hombres en lugar de hacerlo al Señor.

Las cosas que hemos realizado mal han sido para el Señor. Por ello, debemos pedirle perdón y comenzar a servirle a Él. Jesucristo no necesita de nosotros, es Autosuficiente, sin embargo, nos da el privilegio de ser útiles en su reino, nos da la bendición de servir para su gloria y bendición de nuestra vida. Hagamos todo para el Señor, en gratitud por su amor y misericordia.

🔹PARA MINISTRAR DE MANERA FIEL.

El servicio al Jesucristo no es fácil, nos enfrentamos al Maligno, al mundo que está enemistado con el Señor y a la iglesia. Es paradójico, pero sí, el ministerio es complicado debido a que muchas veces, en lugar de contar con el apoyo de la iglesia, recibimos de ella indiferencia, críticas y desalientos.

Pero si servimos a Cristo no dejemos el ministerio que Él nos ha encargado, aunque sea muy difícil. Jesucristo nunca nos deja de hablar, no nos hace malas caras, no nos difama, no murmura de nosotros, ni nos abandona. Él es fiel, aunque nosotros seamos infieles. ¿Por qué retirarnos del ministerio si el Señor nunca nos ha fallado?

Se cuenta que los verdugos de Policarpo, discípulo del apóstol Juan, antes de quemarlo vivo, le dijeron que si blasfemaba a Cristo o le negaba, ellos le dejarían con vida. Policarpo respondió: ¿Cómo podría hacer tal cosa en contra de Jesucristo, de quien sólo he recibido bien? Policarpo fue fiel hasta la muerte. De la misma manera, nosotros realizaremos un ministerio de fidelidad si en verdad servimos a Cristo, nuestro Salvador y Pastor.

🔹POR QUE DE ÉL VIENE LA RECOMPENSA.

¿Qué esperamos del servicio que realizamos? ¿Deseamos premio? Los miembros de la Iglesia debemos aprender a ser agradecidos con los que nos sirven, ¿cómo podemos mostrar gratitud? Que tal hacemos estas cosas: Orar por ellos, dar palabras de ánimo, ayudar en sus tareas, cubrir sus gastos traslado cuando los invitamos a predicar, proveerles el material que necesitan.

Pero, si no recibimos muestras de agradecimiento de la iglesia, no habrá desaliento si servimos a Cristo. El apóstol Pablo nos aclara que la recompensa viene del Señor, porque a Él servimos. De hecho, él ya nos dio una gran bendición, nuestra herencia eterna. Servimos a Cristo, no por lo que vamos a recibir, si no en gratitud por lo que ya hemos recibido.

Además, el Señor es tan grande en misericordia, que aun cuando es nuestro deber servirle porque Él nos rescató del pecado y la muerte eterna, promete dar recompensa por lo que hagamos para Él. Recordemos lo que nuestro Redentor le dijo a Pedro:“Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido: ¿qué pues tendremos? Y Jesús les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se sentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar á las doce tribus de Israel. Y cualquiera que dejare casas, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó tierras, por mi nombre, recibirá cien veces tanto, y heredará la vida eterna”.Mateo 19.27-29.

HERMANOS: Sirvamos a Cristo. Así el ministerio será:

Alegre

Con amor

Sincero

Con compromiso

Con iniciativa

De calidad

Con compañerismo

Sin competencias

Tendrá su recompensa

Y dará frutos para la gloria de Dios.

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