Ejemplos de los fieles

“Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza”. 1 Timoteo 4.12.

Es hermoso cuando alguien nos escribe una carta para saludarnos o darnos ánimo. El Señor Jesús por medio del apóstol Pablo, hizo dos cartas para Timoteo, seguro que, al recibirlas y leerlas, aquel joven tuvo mucha fortaleza y alegría.

Estas cartas que se registraron en la Palabra de Dios tienen un mensaje para todos los jóvenes cristianos.

Ninguno tenga en poco tu juventud.

¿Por qué Pablo escribió estas palabras? ¿A caso los jóvenes son menospreciados? Este es un mensaje para la juventud y para el resto de la iglesia. La verdad es que los niños, jóvenes y ancianos son tenidos en poco por la iglesia. Sin afán de echar en cara o quejarme, voy a compartir un poco de mi experiencia como pastor joven.

Por la gracia de Dios a los 15 años ingresé al Seminario y a los 21 años fui ordenado como ministro del Señor Jesucristo. Estas son algunas cosas que los hermanos me han dicho:

  • Usted no puede ser mi pastor, es un chamaco.
  • Un pastor, mientras observaba un barro que tenía en mi nariz le dijo a la iglesia: “Yo sé que los pastores no deben tener menos de 40 años, aquí tenemos un pastor joven, pues bueno”.
  • Hermano sus mensajes no llenan, no son alimento.
  • Tenemos nuevo pastor, nos enviaron un niño.
  • Lo que necesita la iglesia es un pastor con experiencia.

Amados hermanos: es evidente que tenemos que valorar a los jóvenes que el Señor nos ha dado. Debemos permitir que tengan mayor participación en la dirección de cultos y actividades, en la alabanza y predicación de las Escrituras, para su buen crecimiento espiritual. En lugar de criticarlos, debemos darles ánimo y orientación para que cada vez realicen mejor sus responsabilidades.

Queridos jóvenes: por cada hermano que pone una espina en nuestro corazón, el Señor tiene a otro creyente que la quita y nos alivia. También he encontrado a hermanos que me han fortalecido con estas palabras: “gracias a Dios por la sencillez de este mensaje, pude entender todo”. No se desalienten.

Pero sé ejemplo de los fieles.

El reto de nuestro Señor es que los jóvenes seamos ejemplo de los incrédulos, pero también de los fieles, de los hermanos consagrados. En cierta forma es fácil ser ejemplo para los que no conocen al Señor, un cristiano brilla en medio de la oscuridad. Pero el desafío es brillar entre los que tienen la luz de Cristo. De tal modo que los hermanos fieles en la Iglesia digan: “qué gran ejemplo nos dan los jóvenes”.

 En palabra.

Para ser buenos modelos debemos hacer buen uso de la lengua. Desde la secundaria vemos que de cada 10 palabras que los adolescentes dicen, 10 son groserías. Pero ustedes no deben hablar así. Las palabras de los jóvenes deben ser:

  • Sin obscenidades, una fuente no puede echar agua dulce y salada.
  • Con respeto, hacia los menores y mayores.
  • Con sabiduría, hay que pensar muy bien antes de hablar, para que no lastimemos a las personas.

 En conversación.

 ¿Tienes que esconder tus conversaciones?  Si es así, es señal de que no son buenas, recuerda que las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Por lo tanto, procura platicar de asuntos útiles, edificantes, de aquellos que si algún hermano te escucha no tengas que avergonzarte. Conversa acerca de la Palabra de Dios, temas escolares, el deporte, la ciencia, entre otros buenos temas.

En caridad.

Los jóvenes también debemos ser ejemplo en amor. Cultiva amistades con los niños, otros jóvenes y hermanos mayores de la iglesia. El amor verdadero se demuestra con hechos. Saluda a todos con un buen apretón de manos, una palmadita en la espalda; ora por los hermanos; y expresa tu amor: “hermanos, los amo en Cristo”. Recuerda que la iglesia es la gran familia que el Señor nos dio para amar y respetar.

En espíritu.

Alegre.A veces vemos a los jóvenes levantarse y llegar al desayuno malhumorados. Sin embargo, el espíritu del joven cristiano debe ser alegre. Para ello, es necesario que reconozcas y estés agradecido por todas las cosas que Dios te ha dado. La gratitud produce alegría.

Valiente.Muchas de las cosas grandes de la vida se hacen en la juventud. Sé prudente, analiza las cosas y tomas las precauciones necesarias. Pero que el miedo no te paralice. Sé valiente como David ante Goliat, o como los amigos de Daniel frente al rey de Babilonia. Dios está contigo.

Perseverante. En la semana de juventud aprendimos que éxito significa terminar las cosas que comenzamos. El Señor nos llama a una vida de éxito; persevera, no te rindas, avanza con la fortaleza de la oración y lectura de las Escrituras, hasta llegar a la meta.

En fe.

Fe es creer en Cristo como nuestro Salvador personal. La fe es un don que el Espíritu Santo nos da para creer en el Señor y su Palabra. La fe siempre produce obras o frutos:

Obediencia. Lo que obedecemos de las Santas Escrituras, es lo que en realidad creemos de ellas. Obedece a tus papás, a tus maestros y autoridades de la iglesia, porque esto es justo, es bueno. La desobediencia nunca trae buenos resultados.

Paz. A estas alturas de la vida, ya sabes que Dios permite muchas pruebas difíciles. Pero no permitas que la intranquilidad, estrés o angustia llenen tu corazón. Cree en el Señor, confía en Él y tendrás paz.

Acción. Tener fe en Dios, en sus cuidados y bendiciones, no significa quedarse con los brazos cruzados. Al contrario, por fe: estudia, trabaja, esfuérzate, cumple tus tareas, con la seguridad de que el Señor te prosperará conforme a su voluntad.

 En limpieza.

En tu persona. Los niños y las personas mayores requieren la ayuda para su aseo personal. Pero los jóvenes están llenos de energía y fuerza, deben estar limpios todos los días. A veces no hay mucho ánimo, pero debes bañarte de manera diaria y tener tu ropa limpia; recuerda que tu cuerpo es templo de Dios.

En tu cuarto y casa. ¿Cómo esta tu cuarto? Comienza por ordenarlo y luego mantenlo limpio. No dejes que mamá se encargue de todas las tareas de la casa. Coopera con amor, ayuda sin que sea una carga para ti, la familia somos un equipo, si todos participamos la casa será un oasis, un lugar placentero.

Sé participativo. En donde te encuentres, sé comedido. Participa en poner la mesa, recoge tu plato y vaso, ayuda a lavar los trastes, no tires basura. De esta manera serás de buen testimonio para la gloria de Dios.

 Hermanos:  

Es nuestro deber educar y apoyar a nuestros adolescentes y jóvenes para tengan buen testimonio ante el mundo y la iglesia. Oremos por ellos para que nada los aparte del Señor.

Jóvenes, no echen en saco roto la Carta del Señor Jesús. Si la ponen en práctica recibirán abundantes bendiciones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: