Rios de agua viva

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Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre. (Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él: pues aun no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado.) Juan 7.37-39.

Tres minutos sin aire, tres días sin agua, tres semanas sin alimento; conducen a la muerte. Sin liquido los pensamientos se desvanecen, la piel se reseca, los órganos dejan de trabajar, necesitamos agua para vivir.

De la misma manera el alma requiere del agua espiritual, sin ella se enfrentan graves consecuencias: carácter irritado, preocupación, culpa, temor, muerte. Jesús nos llama a saciar nuestra sed en Él.

UN LLAMADO EN LA FIESTA.

De los Tabernáculos.Esta importante celebración se llevaba a cabo durante una semana a parir del 15 del mes séptimo (septiembre-octubre). En el último día la procesión llevaba agua del estanque de Siloé hasta templo, el sacerdote daba vueltas alrededor del altar y lo empapaba con agua. Esta fiesta tuvo el propósito de recordar la travesía de Israel por el desierto para ir a la Tierra Prometida.

Del Hijo de Dios.Jesús aprovechó la celebración, era la última gran fiesta del año religioso, había mucha gente que necesitaba saciar su sed espiritual. En tan sólo 6 meses, después de celebrar la Pascua, el Señor sería crucificado, resucitaría y regresaría al Padre. Por ello, se puso de pie, alzó su voz y dijo: “Si alguno tiene sed de mí venga y beba”.

A todos.Este es un llamado universal, Jesús no mencionó un sector en especial. Esto se debe al hecho de que todos los seres humanos tenemos la necesidad de Cristo, así como todos requerimos del agua, ¿alguno puede vivir sin este preciado líquido? Necesitamos de Cristo porque somos pecadores y estamos desterrados del reino de Dios.

PARA LOS QUE CREEN EN CRISTO.

Y se arrepienten de sus pecados. Comience por reconocer su sed espiritual. Admita que es pecador, que está separado de Dios y necesita de Él. Pida perdón al Señor por sus pecados y deje de cometerlos, esto es vivir el arrepentimiento. Nos tarde en acudir a Dios, Él no le rechazará.

Como su Único Redentor.Cristo nos llama a ir a Él, a creer en Él como nuestro Salvador personal. Sólo Jesucristo puede salvar nuestra vida del pecado y la muerte eterna, porque Él cargó nuestros pecados y los pagó o lavó todos con sus sufrimientos, muerte en la cruz del Calvario y resurrección. Muchas personas pretenden calmar su sed por medio del trabajo, los bienes materiales, las religiones y los placeres carnales, pero estas cosas son como el agua salada, aumentan la sed en lugar de quitarla. Acuda a Cristo, sólo Él saciará su sed.

Ríos de aguda viva.El Señor Jesús nos dice que del vientre del creyente en Él correrán ríos de agua viva. Los salvos por Cristo somos saciados en Él, pero también somos un medio para que el mensaje de redención llegue a otras personas y reciban las aguas de la vida eterna. Por lo tanto, los que disfrutamos de la salvación, debemos vivir en obediencia a Jesús, para que el agua del Señor corra sin obstrucciones por medio de nuestro buen testimonio.

POR EL ESPÍRITU SANTO.

Prometido por el Señor. Jesús prometió a sus discípulos que después de su regreso al reino de su Padre, enviaría al Espíritu Santo. La Palabra del Señor se cumplió en la fiesta del Pentecostés, 10 días posteriores a su ascensión. Dios y su Hijo enviaron a la Tercera Persona de la Trinidad para ejecutar el plan de salvación en nuestra vida.

Garantiza nuestra salvación. El Espíritu Santo transforma el corazón de las personas para que procedan al arrepentimiento de sus pecados, también les da fe para creer en Cristo como su Salvador. Sin su intervención, nadie puede ir a Cristo. El Espíritu de Dios también se queda a morar en la vida de los redimidos, para purificarlos cada día y sostenerlos hasta llegar a la morada del Señor. Por eso, Él garantiza nuestra redención.

Nos bendice para dar fruto. El Espíritu Santo produce en los creyentes su fruto de amor, gozo, paz, tolerancia, compasión, bondad, fe, tranquilidad, y templanza. Él se encarga de que por medio de nuestra vida corran los ríos de estos dones para  bendición nuestra y de los que nos rodean.

Estimado:

¿Cómo esta su alma? ¿Se encuentra sedienta?, Vaya a Cristo, pídale que sea su Salvador. Él saciará su sed de manera eficaz. Si ya lo hizo, mantenga una buena relación con el Señor, así su alma rebosará de agua espiritual.

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