Archivos del mes: 27 junio 2018

Felices por siempre

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Mateo 5.3-5.

Los cuentos terminan con la frase: “y vivieron felices por siempre”. Pero sólo los creyentes en Cristo como nuestro Salvador somos felices de manera permanente.

La Palabra bienaventurados significa muy dichosos, tiene el sentido de un gozo que permanece en el corazón aun cuando las circunstancias cambien.

Hay cosas que nos alegran de forma breve, por ejemplo: llegar antes de que cierren un negocio; encontrar pocas personas en el banco; hallar lugar para estacionarnos. Pero esta alegría pasa rápido.

La bienaventuranza es una dicha que dura por la eternidad. Y es algo que sólo Dios da a los que creen en su Hijo Jesucristo.

LOS POBRES EN ESPÍRITU.

Bienaventurados los pobres es espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.

El Señor Jesús comenzó el sermón del monte con las bienaventuranzas. Pudo usar una sola vez la palabra “bienaventurados”, pero la repitió 9 veces, para hacer énfasis en la dicha que nos da al salvar nuestra vida del pecado y la muerte eterna.

Bienaventurados los pobres en espíritu no significa, los desanimados, los de baja autoestima, o los que tienen complejo de inferioridad. De hecho la Palabra de Dios nos insta a vivir felices, no desalentados, 1 Tesalonicenses 5.16.

Pobres en espíritu son aquellos que por la gracia del Señor reconocen su necesidad de Cristo. Los que admiten que no tienen nada que ofrecer a Dios para tener la vida eterna en los cielos.

El antónimo de pobres es ricos, los ricos en espíritu son los que piensan que cuentan con algo para dar al Señor por su salvación, como si se tratara de una compra o canje. Sin embargo, todos somos miserables ante Dios, nadie tiene recursos para alcanzar la vida eterna. No se puede ser salvo por medio de obras, ya que aun lo mejor que hacemos siempre está manchado de pecado y por lo tanto no califica para Dios. La salvación tampoco se obtiene con dinero, pues todo le pertenece al Señor, nada es nuestro.

Todos somos miserables en lo espiritual. Pero sólo los que reconocen esta miseria y su necesidad de Cristo y creen en Él como su Salvador suficiente, son bienaventurados, porque de ellos es el reino de los cielos.

Dígale a Jesucristo que necesita de Él, que lave todos sus pecados con el sacrificio que Él hizo por usted en la cruz del calvario. Jesús le perdonará, le hará un hijo de Dios y heredero de su reino. Usted tendrá un lugar seguro en las mansiones eternas.

LOS QUE LLORAN.

Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.

El Señor Jesucristo enseñó que para vivir por la eternidad en su reino, dos cosas son necesarias: el arrepentimiento de pecados, y la fe en Él como nuestro Salvador, Mateo 4.17; Marcos 1.15.

Ya hablamos acerca de la fe en Jesús, pasemos al arrepentimiento. No significa remordimiento de consciencia. El arrepentimiento, es reconocer que hemos pecado y merecemos el castigo divino; es dejar estos actos malos y dar la media vuelta hacia  Jesucristo con fe en que Él puede lavarnos de todos nuestros pecados.

Una persona arrepentida, siente vergüenza, tristeza y dolor por sus pecados. Lo que antes era un motivo de orgullo, ahora causa llanto. Por eso el Señor Jesucristo dice que son bienaventurados los que lloran; los que lloran por el arrepentimiento de sus pecados, ya que ellos son perdonados y consolados por Dios.

El perdón de Dios, libera de la esclavitud del pecados y sus consecuencias; produce una dicha que se disfruta toda la vida, Salmo 32.1,2. La falta de arrepentimiento genera aflicción y muerte, Salmo 32.3-5; Proverbios 28.13.

El corazón arrepentido ya no se delita en el pecado, sino que lo aborrece porque sabe que quebranta la ley de Dios y causa muerte, Amos 5.15.

¿Se ha arrepentido de sus pecados y cree en Jesucristo como su Salvador? Entonces usted es miembro de la familia de Dios y un heredero de su reino. Sin embargo, no significa que no enfrentará pruebas en este mundo. Los hijos de Dios también pasamos por momentos difíciles y derramamos lágrimas en medio de las aflicciones.

Sin embargo, contamos con la presencia y consuelo del Espíritu Santo, Juan 14.16. Él nos fortalece para superar las pruebas. Uno de los propósitos de Dios al permitir que sus hijos enfrentemos adversidades, es prepararnos para consolar de manera correcta a nuestros hermanos y llevar el mensaje de salvación y fortaleza a los que aun no creen en Cristo.

LOS MANSOS.

Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Manso significa apacible, tranquilo; lo contrario es airado, intranquilo, agresivo. La mansedumbre es una cualidad de los creyentes en Cristo como su Salvador; es parte del fruto de la presencia del Espíritu Santo en la vida de los hijos de Dios, Gálatas 5.22,23.

Jesucristo nos da ejemplo de mansedumbre, fue provocado a responder de manera agresiva por los fariseos, escribas, sacerdotes, ancianos, herodianos, saduceos, judíos, gentiles, e incluso por sus discípulos; sin embargo, mantuvo su carácter manso, de lo contrario les hubiera ido muy mal a sus incitadores, Mateo 22.15-22. Por eso Él nos llama a seguir su ejemplo de mansedumbre, Mateo 11.29.

Los mansos son dichosos por las razones siguientes:

  1. Tienen evidencia de ser hijos de Dios, pues tienen el fruto de su presencia en su vida.
  2. Al estar tranquilos, en situaciones difíciles, toman decisiones correctas y dan buenas respuestas, Proverbios 15.1.
  3. Desactivan los conflictos,17.14.
  4. Viven con sabiduría y paz: “a palabras necias, oídos sordos”, Proverbios 26.4.
  5. Recibirán la tierra por heredad. Al final de su plan eterno, Dios hará un cielo nuevo y una nueva tierra. Allí viviremos en la presencia del Señor y en compañía de todos los redimidos. Seremos dichosos de manera plena y por la eternidad.

 Hacia aquel mundo nuevo debemos poner nuestros ojos. Este tiempo de pecado, maldad y violencia es temporal. Nos espera una patria maravillosa, no desmayemos.

 No debe haber cristianos que permanezcan violentos, agresivos ni de mal carácter. Si Cristo es nuestra Cabeza, debemos ser como Él.

 Hermanos:

El dinero, los bienes materiales, la diversión y el estudio, dan alegría muy breve y dejan aflicción permanente, porque son vanidad, cosas vacías. Por ejemplo: Al rico no le deja dormir la hartura, Eclesiastés 5.12; y en la mucha sabiduría, hay mucha molestia, Eclesiastés 1.18.

Sólo Cristo puede hacerle feliz para siempre. Arrepiéntase de sus pecados y pida a Jesucristo que sea su Salvador porque cree en Él como el único medio eficaz para lavarle. Disfrute de una vida feliz ahora y por la eternidad.

Lavado total

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“Dícele Jesús: El que está lavado, no necesita sino que lave los pies, mas está todo limpio: y vosotros limpios estáis, aunque no todos”. Juan 13.1,3-15.

Un soldado que estaba en la guerra, recibió una carta de su novia, ella escribió para decirle que daba por terminada su relación y pedirle que le regresara su fotografía. Sus amigos le aconsejaron; que le enviara una caja con fotografías de las novias de todos y le escribiera: “Busca tu fotografía y me regresas las demás, perdón pero no recuerdo cual es la tuya”. La venganza no es el mejor camino, Jesús nos muestra la vía del perdón, así como Él perdonó o lavó nuestras maldades.

EL LAVADO DE PIES, 1,3-5.

El Señor Jesucristo lavó los pies de sus discípulos, en la noche de la última pascua. La vivienda en donde llevaron a cabo esta celebración era prestada; por lo tanto no tenían un siervo que hiciera este servicio, como era costumbre al llegar a casa.

La Palabra de Dios nos dice que ningún discípulo tomó la iniciativa de lavar los pies, o cuando menos lavar los suyos. Prefirieron comer con los pies sucios. De igual manera, ningún hombre tiene el deseo de lavar sus pecados, sino hasta que es tocado por la gracia divina. De forma proactiva nuestro Señor Jesucristo tomó los instrumentos y elementos necesarios para lavar los pies de sus discípulos.

El Señor Jesús tomó el lugar de los esclavos, ellos eran los encargados de lavar los pies de sus amos y visitantes. Las Santas Escrituras nos dicen que Jesús no vino al mundo para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos. Jesús vino como Siervo o Esclavo para lavar nuestros pecados con su muerte y resurrección.

EL SIGNIFICADO, 6-11.

Pedro al principio se negó a ser lavado por el Señor, pero luego pidió ser lavado completo. El Señor aprovechó este incidente para explicar que este servicio era un símbolo del lavado que Cristo hace de nuestros pecados, limpieza que todos necesitamos.

Es interesante ver que el Señor Jesucristo lavó los pies, no la cabeza, manos u otra parte del cuerpo. Los pies son la parte del cuerpo que menos queremos mostrar: tienen dedos con diferente forma; y por más higiene que tengamos, llegan a oler mal; incluso se contagian de hongos.

Esto quiere decir que Jesús lavó lo peor de sus discípulos; el mensaje era este: he venido para lavar todos sus pecados, incluidos los peores. Los discípulos habían pecado, ofendido al Señor y aun lo harían, pues en unas horas le abandonarían. Pero Jesús lavó o perdonó todo esto. No importa cuanto hayamos pecado; o si hemos cometido pecados con grandes agravantes: la Sangre de Cristo nos limpia de todo pecado, 1 Juan 1.7.

EL RESULTADO, 12-15.

Al ser lavados los discípulos entendieron que Jesús había limpiado sus corazones de sus pecados. La Palabra de Dios nos enseña que todos hemos pecado, hemos quebrantado la Palabra de Dios. La Biblia nos dice que nuestros pecados son como manchas en nuestro ser, que nos impiden entrar al cielo, un lugar santo, limpio. Por eso requerimos del lavado del Señor.

Dios desea que todos vayamos a su morada, por eso nos dio un medio para lavar nuestros pecados, este medio es su Hijo Jesucristo. Solamente la sangre de Cristo puede lavarnos de nuestros pecados; porque Jesús nunca cometió pecado y pagó nuestros pecados con su muerte en la cruz. No hay otro medio, Hechos 4.12. Las palabras de Pedro: “no me lavarás los pies”, manifiestan su soberbia, pensó que no necesitaba ser lavado. Las obras y la religiosidad, no nos lavan de pecado; necesitamos de Jesús.

La sangre de Cristo es el único recurso espiritual que puede lavar nuestros pecados, aun los peores. Para ser lavados se requiere: reconocer y confesar a Dios nuestros pecados, así como creer en Cristo como nuestro único y suficiente Salvador. Los discípulos quedaron limpios, no nos privemos de esta bendición.

HERMANOS:

Esta historia nos enseña a perdonar las ofensas los unos a los otros. Si Jesús nos ha perdonado todos nuestros pecados, nosotros debemos perdonar a los que nos ofenden.

Si usted a un no tiene un corazón limpio, tome en cuenta que el Señor Jesucristo le puede lavar de todos sus pecados. Pídale que sea su Salvador y Él le dejará libre de todo pecado. No se prive de disfrutar de esta Palabra del Señor: Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios, Mateo 5.8.

 

 

Ejemplos de los fieles

“Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza”. 1 Timoteo 4.12.

Es hermoso cuando alguien nos escribe una carta para saludarnos o darnos ánimo. El Señor Jesús por medio del apóstol Pablo, hizo dos cartas para Timoteo, seguro que, al recibirlas y leerlas, aquel joven tuvo mucha fortaleza y alegría.

Estas cartas que se registraron en la Palabra de Dios tienen un mensaje para todos los jóvenes cristianos.

Ninguno tenga en poco tu juventud.

¿Por qué Pablo escribió estas palabras? ¿A caso los jóvenes son menospreciados? Este es un mensaje para la juventud y para el resto de la iglesia. La verdad es que los niños, jóvenes y ancianos son tenidos en poco por la iglesia. Sin afán de echar en cara o quejarme, voy a compartir un poco de mi experiencia como pastor joven.

Por la gracia de Dios a los 15 años ingresé al Seminario y a los 21 años fui ordenado como ministro del Señor Jesucristo. Estas son algunas cosas que los hermanos me han dicho:

  • Usted no puede ser mi pastor, es un chamaco.
  • Un pastor, mientras observaba un barro que tenía en mi nariz le dijo a la iglesia: “Yo sé que los pastores no deben tener menos de 40 años, aquí tenemos un pastor joven, pues bueno”.
  • Hermano sus mensajes no llenan, no son alimento.
  • Tenemos nuevo pastor, nos enviaron un niño.
  • Lo que necesita la iglesia es un pastor con experiencia.

Amados hermanos: es evidente que tenemos que valorar a los jóvenes que el Señor nos ha dado. Debemos permitir que tengan mayor participación en la dirección de cultos y actividades, en la alabanza y predicación de las Escrituras, para su buen crecimiento espiritual. En lugar de criticarlos, debemos darles ánimo y orientación para que cada vez realicen mejor sus responsabilidades.

Queridos jóvenes: por cada hermano que pone una espina en nuestro corazón, el Señor tiene a otro creyente que la quita y nos alivia. También he encontrado a hermanos que me han fortalecido con estas palabras: “gracias a Dios por la sencillez de este mensaje, pude entender todo”. No se desalienten.

Pero sé ejemplo de los fieles.

El reto de nuestro Señor es que los jóvenes seamos ejemplo de los incrédulos, pero también de los fieles, de los hermanos consagrados. En cierta forma es fácil ser ejemplo para los que no conocen al Señor, un cristiano brilla en medio de la oscuridad. Pero el desafío es brillar entre los que tienen la luz de Cristo. De tal modo que los hermanos fieles en la Iglesia digan: “qué gran ejemplo nos dan los jóvenes”.

 En palabra.

Para ser buenos modelos debemos hacer buen uso de la lengua. Desde la secundaria vemos que de cada 10 palabras que los adolescentes dicen, 10 son groserías. Pero ustedes no deben hablar así. Las palabras de los jóvenes deben ser:

  • Sin obscenidades, una fuente no puede echar agua dulce y salada.
  • Con respeto, hacia los menores y mayores.
  • Con sabiduría, hay que pensar muy bien antes de hablar, para que no lastimemos a las personas.

 En conversación.

 ¿Tienes que esconder tus conversaciones?  Si es así, es señal de que no son buenas, recuerda que las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Por lo tanto, procura platicar de asuntos útiles, edificantes, de aquellos que si algún hermano te escucha no tengas que avergonzarte. Conversa acerca de la Palabra de Dios, temas escolares, el deporte, la ciencia, entre otros buenos temas.

En caridad.

Los jóvenes también debemos ser ejemplo en amor. Cultiva amistades con los niños, otros jóvenes y hermanos mayores de la iglesia. El amor verdadero se demuestra con hechos. Saluda a todos con un buen apretón de manos, una palmadita en la espalda; ora por los hermanos; y expresa tu amor: “hermanos, los amo en Cristo”. Recuerda que la iglesia es la gran familia que el Señor nos dio para amar y respetar.

En espíritu.

Alegre.A veces vemos a los jóvenes levantarse y llegar al desayuno malhumorados. Sin embargo, el espíritu del joven cristiano debe ser alegre. Para ello, es necesario que reconozcas y estés agradecido por todas las cosas que Dios te ha dado. La gratitud produce alegría.

Valiente.Muchas de las cosas grandes de la vida se hacen en la juventud. Sé prudente, analiza las cosas y tomas las precauciones necesarias. Pero que el miedo no te paralice. Sé valiente como David ante Goliat, o como los amigos de Daniel frente al rey de Babilonia. Dios está contigo.

Perseverante. En la semana de juventud aprendimos que éxito significa terminar las cosas que comenzamos. El Señor nos llama a una vida de éxito; persevera, no te rindas, avanza con la fortaleza de la oración y lectura de las Escrituras, hasta llegar a la meta.

En fe.

Fe es creer en Cristo como nuestro Salvador personal. La fe es un don que el Espíritu Santo nos da para creer en el Señor y su Palabra. La fe siempre produce obras o frutos:

Obediencia. Lo que obedecemos de las Santas Escrituras, es lo que en realidad creemos de ellas. Obedece a tus papás, a tus maestros y autoridades de la iglesia, porque esto es justo, es bueno. La desobediencia nunca trae buenos resultados.

Paz. A estas alturas de la vida, ya sabes que Dios permite muchas pruebas difíciles. Pero no permitas que la intranquilidad, estrés o angustia llenen tu corazón. Cree en el Señor, confía en Él y tendrás paz.

Acción. Tener fe en Dios, en sus cuidados y bendiciones, no significa quedarse con los brazos cruzados. Al contrario, por fe: estudia, trabaja, esfuérzate, cumple tus tareas, con la seguridad de que el Señor te prosperará conforme a su voluntad.

 En limpieza.

En tu persona. Los niños y las personas mayores requieren la ayuda para su aseo personal. Pero los jóvenes están llenos de energía y fuerza, deben estar limpios todos los días. A veces no hay mucho ánimo, pero debes bañarte de manera diaria y tener tu ropa limpia; recuerda que tu cuerpo es templo de Dios.

En tu cuarto y casa. ¿Cómo esta tu cuarto? Comienza por ordenarlo y luego mantenlo limpio. No dejes que mamá se encargue de todas las tareas de la casa. Coopera con amor, ayuda sin que sea una carga para ti, la familia somos un equipo, si todos participamos la casa será un oasis, un lugar placentero.

Sé participativo. En donde te encuentres, sé comedido. Participa en poner la mesa, recoge tu plato y vaso, ayuda a lavar los trastes, no tires basura. De esta manera serás de buen testimonio para la gloria de Dios.

 Hermanos:  

Es nuestro deber educar y apoyar a nuestros adolescentes y jóvenes para tengan buen testimonio ante el mundo y la iglesia. Oremos por ellos para que nada los aparte del Señor.

Jóvenes, no echen en saco roto la Carta del Señor Jesús. Si la ponen en práctica recibirán abundantes bendiciones.

Rios de agua viva

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Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre. (Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él: pues aun no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado.) Juan 7.37-39.

Tres minutos sin aire, tres días sin agua, tres semanas sin alimento; conducen a la muerte. Sin liquido los pensamientos se desvanecen, la piel se reseca, los órganos dejan de trabajar, necesitamos agua para vivir.

De la misma manera el alma requiere del agua espiritual, sin ella se enfrentan graves consecuencias: carácter irritado, preocupación, culpa, temor, muerte. Jesús nos llama a saciar nuestra sed en Él.

UN LLAMADO EN LA FIESTA.

De los Tabernáculos.Esta importante celebración se llevaba a cabo durante una semana a parir del 15 del mes séptimo (septiembre-octubre). En el último día la procesión llevaba agua del estanque de Siloé hasta templo, el sacerdote daba vueltas alrededor del altar y lo empapaba con agua. Esta fiesta tuvo el propósito de recordar la travesía de Israel por el desierto para ir a la Tierra Prometida.

Del Hijo de Dios.Jesús aprovechó la celebración, era la última gran fiesta del año religioso, había mucha gente que necesitaba saciar su sed espiritual. En tan sólo 6 meses, después de celebrar la Pascua, el Señor sería crucificado, resucitaría y regresaría al Padre. Por ello, se puso de pie, alzó su voz y dijo: “Si alguno tiene sed de mí venga y beba”.

A todos.Este es un llamado universal, Jesús no mencionó un sector en especial. Esto se debe al hecho de que todos los seres humanos tenemos la necesidad de Cristo, así como todos requerimos del agua, ¿alguno puede vivir sin este preciado líquido? Necesitamos de Cristo porque somos pecadores y estamos desterrados del reino de Dios.

PARA LOS QUE CREEN EN CRISTO.

Y se arrepienten de sus pecados. Comience por reconocer su sed espiritual. Admita que es pecador, que está separado de Dios y necesita de Él. Pida perdón al Señor por sus pecados y deje de cometerlos, esto es vivir el arrepentimiento. Nos tarde en acudir a Dios, Él no le rechazará.

Como su Único Redentor.Cristo nos llama a ir a Él, a creer en Él como nuestro Salvador personal. Sólo Jesucristo puede salvar nuestra vida del pecado y la muerte eterna, porque Él cargó nuestros pecados y los pagó o lavó todos con sus sufrimientos, muerte en la cruz del Calvario y resurrección. Muchas personas pretenden calmar su sed por medio del trabajo, los bienes materiales, las religiones y los placeres carnales, pero estas cosas son como el agua salada, aumentan la sed en lugar de quitarla. Acuda a Cristo, sólo Él saciará su sed.

Ríos de aguda viva.El Señor Jesús nos dice que del vientre del creyente en Él correrán ríos de agua viva. Los salvos por Cristo somos saciados en Él, pero también somos un medio para que el mensaje de redención llegue a otras personas y reciban las aguas de la vida eterna. Por lo tanto, los que disfrutamos de la salvación, debemos vivir en obediencia a Jesús, para que el agua del Señor corra sin obstrucciones por medio de nuestro buen testimonio.

POR EL ESPÍRITU SANTO.

Prometido por el Señor. Jesús prometió a sus discípulos que después de su regreso al reino de su Padre, enviaría al Espíritu Santo. La Palabra del Señor se cumplió en la fiesta del Pentecostés, 10 días posteriores a su ascensión. Dios y su Hijo enviaron a la Tercera Persona de la Trinidad para ejecutar el plan de salvación en nuestra vida.

Garantiza nuestra salvación. El Espíritu Santo transforma el corazón de las personas para que procedan al arrepentimiento de sus pecados, también les da fe para creer en Cristo como su Salvador. Sin su intervención, nadie puede ir a Cristo. El Espíritu de Dios también se queda a morar en la vida de los redimidos, para purificarlos cada día y sostenerlos hasta llegar a la morada del Señor. Por eso, Él garantiza nuestra redención.

Nos bendice para dar fruto. El Espíritu Santo produce en los creyentes su fruto de amor, gozo, paz, tolerancia, compasión, bondad, fe, tranquilidad, y templanza. Él se encarga de que por medio de nuestra vida corran los ríos de estos dones para  bendición nuestra y de los que nos rodean.

Estimado:

¿Cómo esta su alma? ¿Se encuentra sedienta?, Vaya a Cristo, pídale que sea su Salvador. Él saciará su sed de manera eficaz. Si ya lo hizo, mantenga una buena relación con el Señor, así su alma rebosará de agua espiritual.

Sabiduría en las pruebas

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Base inmutable del matrimonio

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Sabiduría en las pruebas

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SABIDURÍA EN LAS PRUEBAS

 Job 2.9-13.

El hombre es corto de días, y harto de sinsabores, Job 14.1. Dios permite muchas pruebas en nuestra vida con varios propósitos. Algunas veces desea santificar el corazón de sus hijos; dar testimonio de su poder salvador; enseñar una lección muy importante; o pulir la fe de sus escogidos.

Si usted o un hermano se encuentra en una prueba, ¿cuál es el propósito?, sólo el Señor lo conoce. Dios puede revelarle el objetivo de la prueba o reservarlo. Si el Señor lo guarda, debemos respetar su voluntad, las cosas secretas pertenecen a Jehová, Deuteronomio 29.29.

No nos corresponde hallar una explicación a la prueba que enfrentamos o que viven los hermanos. Dios nos da la bendición de ejercitar su don de la fe, la dicha de confiar que todas las cosas nos ayudan a bien, porque Él es Sabio, Perfecto, Inmutable y Poderoso, Romanos 8.28.

LA EXPERIENCIA DE JOB.

Dios permitió varias pruebas en su siervo. El Señor permitió muchas adversidades muy dolorosas en la vida de Job. Aquel varón perdió sus bienes materiales, ganado, sus hijos y salud. A estos sufrimientos hay que agregar que Job no contó con el apoyo de su esposa, ella lo trató como a un extraño, Job 19.17. Y que el siervo de Dios perdió el respeto de sus amigos; fue menospreciado incluso por las personas en situación miserable, Job 19.18,19. Esto fue un golpe devastador para Job.

El Señor manifestó su obra perfecta. Dios permitió a Satanás quitar la hacienda y salud a Job, por eso la prueba fue muy difícil, él sufrió el ataque del maligno. ¿Por qué el Señor permitió esto? Para dar testimonio que su obra Redentora es perfecta en la vida de sus hijos. Satán dijo a Dios que la justifica de Job se debía a la abundancia de sus bienes; pero el Señor demostró que la perfección, rectitud, temor y obediencia de su siervo, eran el fruto de su obra en su corazón. Dios permitió que Job fuera probado, no porque confiera en aquel varón, sino porque el Señor sabía que nadie, ni nada, nos puede apartar de Él, Romanos 8.38,39.

Un ejemplo de buena actitud. Las pruebas causaron mucho sufrimiento en Job y su mujer. Sin embargo, Job, rasgó su manto, trasquilo su cabeza en señal de dolor, y adoró a Jehová. La obra de Dios triunfó en él, en lugar de blasfemar al Señor, le bendijo, Job. 1.20-22. Job reconoció que Dios es Dueño de todas las cosas y que es Soberano para dar y quitar conforme a su voluntad. Aquí tenemos un ejemplo de actitud en las pruebas, en medio del sufrimiento, debemos adorar al Señor, porque Él tiene un propósito sabio.

LA RESPUESTA DE SU MUJER, 9,10.

Con ironía. La Biblia Reina-Valera 1909, traduce: Bendice a Dios, y muérete. Y es lo correcto. Otras revisiones y versiones traducen: “Maldice a Dios, y muérete”. De acuerdo con el texto hebreo la palabra que encontramos en Job 2.9: “Bendice”, es la misma que Job usó, al decir: “Sea el nombre de Jehová bendito”. Para la esposa de Job, la prueba también fue dolorosa, perdió bienes y a los hijos que tanto amaba. Ella trató de entender a Dios y llegó a una conclusión, por lo que con ironía le dijo a su marido: Bendice a Dios, y muérete.

El significado. Job confió en la soberanía divina, hasta ese momento no deseaba una respuesta a sus pruebas, sin embargo, su esposa tenía una. Las palabras de su mujer tienen este sentido: Dios es malo; tú has sido perfecto, recto, temeroso y apartado de mal; le adoras, le ofreces sacrificios y mira lo que te hace. ¿Cómo puede el Señor hacernos esto, mientras que a los malvados les da bienes? Job, ¿aun retienes tu simplicidad? ¿Por qué no le preguntas a Dios qué quiere de nosotros? ¿Por qué no es justo con nosotros? Si no le vas a reclamar, bendícelo para que de una vez mueras y dejes de sufrir.

El efecto. Sostenido por la gracia del Señor Job permaneció firme y reprendió a su esposa por sus palabras faltas de sabiduría. Pero una mala semilla quedó en su corazón. ¿Tendrá razón mi esposa? Si hemos hecho lo correcto, ¿por qué nos vino todo este mal? Job esta en peligro de resbalar. Debemos tener cuidado, no nos toca dar respuesta a nuestras pruebas, tampoco nos corresponde explicar la prueba de nuestros hermanos. Debemos ser muy prudentes, en una prueba, basta preguntar a los familiares, ¿si el hermano ha sido un siervo fiel, por qué está sufriendo?, para dar una respuesta como la mujer de Job: ¿por qué el Señor es malo con él? Estas palabras llevan a un terreno peligroso.

LA EXPLICACIÓN DE SUS AMIGOS, 11-13.

Su falta de palabras. Job fue visitado por 4 amigos. En el capítulo 2 se hace mención de tres, pero el libro nos dice que también estuvo el joven Eliú, quien había permanecido callado para dar oportunidad a que la sabiduría de los viejos hablara, Job 32.1-7. Los amigos el ver la precaria situación de Job y su gran dolor, lloraron con gritos, rasgaron su manto sentados con él en la tierra permanecieron sin hablar durante una semana.

Otra respuesta. Job leyó el mensaje de su llanto, gritos y el terror de sus rostros. Ellos le dieron otra respuesta a su prueba. El mensaje fue este: ¿qué pecados cometiste para que Dios te castigara de esta manera? Y en efecto al comenzar los diálogos, los tres amigos le expresaron que sus males eran la consecuencia de sus pecados, porque el Señor no trata así a los justos Job 4.7-9. Incluso, Bildad tuvo el atrevimiento de decirle que sus hijos murieron por ser pecadores, Job 8.4. Qué palabras tan crueles. Muchas veces somos como los amigos de Job, al conocer la prueba de los hermanos preguntamos ¿qué pecado habrá cometido? Algunos cometen la imprudencia de acercarse para decirles: todo esto a sucedido porque estás mal en tu vida.

El efecto en Job. Las respuestas innecesarias de la mujer de Job y sus amigos le hicieron resbalar, no cayó porque el Señor le sostuvo. Primero Job maldijo su día, Job 3.1. Luego, Job quiso tener una respuesta de Dios a su prueba. Él sabía que las explicaciones de sus cercanos eran erróneas, entonces deseó que el Señor le diera la respuesta correcta. En lugar de dar ayuda y consuelo a Job, sus seres amados hicieron más difícil su prueba. Mas tarde, Dios le hizo ver a su siervo que su Sabiduría es incomprensible pero perfecta, que Él es Soberano para hacer sus obras y no siempre nos da una explicación porque no podemos comprenderle; sin embargo, tenemos la oportunidad de confiar en el Señor, Él siempre sabe lo que hace.

Hermanos:

Todos pasamos por variadas pruebas: enfermedad, falta de trabajo, problemas familiares, falta de recursos económicos, problemas matrimoniales, y muchos más.

Seamos muy prudentes. En las pruebas que enfrentamos o que padecen los hermanos, nuestro papel es orar.

No demos respuestas a las pruebas. Sólo Dios sabe cuál es su propósito. Si la respuesta no es correcta, afectaremos la vida espiritual de nuestros hermanos. Si alguien nos dice: ¿Qué quiere el Señor de mí?, debemos responder, oraré para que Dios le muestre su voluntad.

La mayoría de los hermanos que enfrenta una prueba se va de la iglesia por la vergüenza de ser interrogados o el temor de ser juzgados. Quienes sufren no tienen que marchar a otra iglesia, debemos abrigarlos con oración, amor y respeto.

Si los hermanos nos comentan algo de su situación, si tenemos la oportunidad de acercarnos a ellos, debemos hacer oración y alentarles con versículos como:

Isaías 43.1,2.

Romanos 8.28.

2 Corintios 2.3-7.

1 Pedro 1.3-9.

Si observamos o sabemos de un problema que requiere atención, por ejemplo, un comportamiento malo en la casa de Dios o conflictos entre hermanos de la iglesia, debemos dar informe a los Ancianos Gobernantes, quienes con sabiduría del Señor sabrán tratar el asunto.

No murmuremos, ni hagamos chisme de los hermanos en sus pruebas. Seamos verdaderos amigos en Cristo Jesús.

Por otra parte, si usted ha padecido los comentarios de los hermanos en su prueba, lo mejor es que perdone y no guarde rencor en su corazón. Dios libró a Job de sus pruebas después de que él ofreció holocaustos por sus amigos y oró por ellos. Job perdonó a quienes le lastimaron, de esta manera vivió sin cargas y con paz, Job 42.7-10.

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