Edificados sobre la Roca

“EDIFICADOS SOBRE LA ROCA”

Mateo 7.24-27. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace,

le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;

Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos,

y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña. Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace,

le compararé á un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos,

é hicieron ímpetu en aquella casa; y cayó, y fué grande su ruina.

 Hace pocos años los noticieros informaron que en Santa Fe, Ciudad de México, los derrumbes de tierra pusieron en riesgo a hermosos edificios. ¿Por qué la gente edifica sobre algo inseguro? ¿Por qué hay quienes compran este tipo de departamentos? Por la vanidad de vivir en un lugar alto y costoso, sin tomar en cuenta la seguridad. ¡Cuidado!, nos puede pasar lo mismo. Por eso el Señor nos habla de la importancia de edificar nuestra vida sobre la Roca y no sobre las cosas endebles.

CRISTO, veamos algunos casos en los que la Palabra de Dios nos habla de Cristo como la Roca de Salvación.

La Peña de Horeb.Éxodo 17.1-7. El Señor Jesús nos dice que comparará a quien oye sus Palabras y las practica, a un hombre prudente que edificó su casa en la peña y soportó los embates de las tormentas. La Peña es Cristo, simbolizado en la  Roca de Horeb que Moisés hirió con su vara, para que salieran aguas que salvaron a Israel de morir de sed. El Señor Jesús fue herido con sus sufrimientos y muerte en la cruz del Calvario para pagar todos nuestros pecados y darnos vida eterna.

La Roca para ver a Dios.Éxodo 33.19-23. Moisés tuvo un deseo fuerte por ver al Señor. En su misericordia, Dios le puso en la hendidura de una peña, para viera las espaldas del Señor, es decir un poco de su gloriosa presencia. Esta peña también representó a Cristo. El Señor Jesús lavó nuestros pecados por medio de su muerte y resurrección. Somos salvos en las hendiduras o heridas de sus pies, manos y costado. Todas las personas que se arrepienten de sus pecados y creen Él como su Salvador, son dichosas porque su corazón está limpio de pecados y verán a Dios en su reino eterno, Mateo 5.8. Cristo es la Roca que nos da el gozo de ver al Dios Vivo y Verdadero.

La Piedra angular.Mateo 16.18. El Señor dijo: sobre esta piedra edificaré mi iglesia. No se refirió a Pedro, sino a Él mismo. En Efesios 2.20, el apóstol Pablo dice que Jesucristo es la piedra angular, la base de la Iglesia. Por lo tanto, nada destruirá al pueblo de Dios. La Iglesia enfrentará tormentas de muchas aguas y pruebas de fuego, pero no será ahogada, ni quemada, Isaías 43.2. Las puertas de la muerte no prevalecerán contra ella. Disfrutemos de la seguridad que tenemos en nuestro Salvador y confiemos en Él siempre.

POR MEDIO DE LA PALABRA DE DIOS.

Para crecer.Los creyentes en Cristo estamos edificados o cimentados en Él. Pero necesitamos crecer en la gracia y conocimiento del Señor Jesucristo, 2 Pedro 3.18.  Somos una casa espiritual que necesita que el Señor continúe en nuestra edificación, mantenimiento y limpieza. De esta manera nuestra vida será un templo digno de nuestro Salvador.

El deber de oír o leer.Hoy tenemos un privilegio que la gente de los tiempos bíblicos no disfrutó, tener un ejemplar de las Santas Escrituras. Se necesitaba del trabajo de un escriba durante 10 años para tener una copia del Antiguo Testamento. La mayoría sólo podía escuchar las Escrituras; por ello, la instrucción del Señor para recibir su Palabra, es oír. Ahora cada miembro de la familia cuenta con un ejemplar de la Palabra de Dios. Para crecer en la vida espiritual, además de orar, necesitamos oír o leer las Escrituras todos los días.

Hacedores de ella.El crecimiento en la gracia del Señor requiere que practiquemos lo que aprendemos en las Escrituras. Santiago dice que los oidores olvidadizos se engañan a sí mismos, son como el hombre que se mira en el espejo y olvida arreglar su rostro, Santiago 1.25. En su Palabra, Dios nos indica lo que quiere que hagamos o lo que no debemos hacer; una vez que la recibimos tenemos el deber de obedecer al Señor. Evitemos engañarnos con los pensamientos siguientes: “no entendí”, “esto es para los demás”, “lo haré más tarde” o “bueno, nadie es perfecto”.

PARA EVITAR UNA RUINA GRANDE.

Una base mala. El Señor Jesús nos dice que el hombre que oye sus Palabras pero no las hace es semejante a un insensato que edificó su casa sobre la arena. Es causa de mucha angustia y estrés descubrir que la casa está construida sobre un terreno no apto para soportar peso. La casa está perdida. La vida de las personas que no se arrepienten de sus pecados, ni creen en Jesucristo como su Salvador, continúa en perdición. Los que tienen sus fundamentos en los bienes materiales, la fama o el conocimiento humano, se darán cuenta que edificaron sobre la arena, en cosas inestables y vacías. Por eso es necesario que nuestra vida esté cimentada sólo en Cristo.

Un edificio débil. No es suficiente oír o leer la Palabra de Dios, es indispensable practicar su instrucción en la vida diaria. No tiene utilidad saber que las verduras son buenas para la salud, si no las comemos; de la misma manera no basta conocer la Palabra de Dios, hay que ponerla en obra . Si sólo leemos las Escrituras pero no las obedecemos, tendremos una vida espiritual débil. No resistiremos las muchas tempestades de esta vida terrenal. El hombre es corto de días y harto de sinsabores, Job 14.1; por ello, debemos hacer lo que el Señor nos manda, para ser una edificación fuerte en Cristo.

Destrucción. Una casa edificada en la arena quedará destruida, si la lluvia, los ríos y vientos descienden sobre ella. Lo mismo sucederá a quienes no ponen en práctica la Palabra de Dios. Su matrimonio, familia, trabajo o ministerio están en peligro de destrucción. Todo lo que Dios nos dice en las Escrituras tiene el propósito de liberarnos de la muerte eterna, de consecuencias malas y experiencias amargas. Desobedecer al Señor traerá destrucción. Hagamos lo que el Señor nos pide para recibir su bendición y prosperidad.

HERMANOS: La Palabra de Dios dice: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo”,1 Corintios 3.11. No lo pongamos nosotros, edifiquemos sobre la Roca, no en la arena de las cosas de este mundo. Nuestra vida gozará de la salvación en el Señor Jesús y de su fortaleza para superar las adversidades.

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