Archivos diarios: 24/05/18

El Espíritu Santo

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“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” Juan 14.16.

Solemos pasar por alto al Espíritu de Dios. Se predica y escribe poco acerca de su obra. Al cantar y orar casi no le mencionamos. Esto no debe suceder porque sin la labor del Espíritu Santo, no tendríamos la dicha de recibir los beneficios de la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo. Dios permita que la enseñanza de la Palabra de Dios en esta semana avive en nuestro corazón el amor, gratitud y adoración al Espíritu del Señor.

ES DIOS, Hechos 5.3,4.

Las sectas se caracterizan por enseñar que no hay Trinidad; dicen que el Espíritu Santo no es una persona divina, sino una fuerza o energía de Dios. Sin embargo, la Palabra del Señor con toda claridad nos dice que el Espíritu Santo es Dios. El apóstol Pedro le dijo a Ananías que había mentido al Espíritu Santo, que no había mentido a los hombres sino a Dios.

El Espíritu Santo tiene las mismas perfecciones o atributos que el Padre y el Hijo. Dios tiene cualidades o atributos incomunicables, que le pertenecen a Él; y las tres Personas Divinas las poseen; por ejemplo, la Infinitud, Eternidad e Inmutabilidad. El Espíritu Santo es Infinito, no tiene límites en su conocimiento, presencia, ni poder, Salmo 139.7,8. Es eterno, no tiene principio ni fin, Hebreos 9.14. Es inmutable, no cambia, 1 Juan 5.7 y Santiago 1.17.

El Espíritu Santo participa en las Obras de Dios, como son: la Creación, su Providencia y la Redención., Génesis 1.2.;  Hechos 13.4; Tito 3.3-7.

ES UNA PERSONA DIVINA, Hechos 16.6-7.

Es cierto que la palabra Espíritu, no se usa como nombre personal, como es el caso de las palabras padre e hijo. Por ejemplo, Abraham, significa padre de muchedumbres; o Benjamín, hijo de la diestra. La palabra Espíritu, que también se usa en la Biblia como viento, aliento, soplo, es impersonal. Sin embargo, las Escrituras con toda claridad nos enseñan que el Espíritu Santo es una persona. El libro de los Hechos dice el Espíritu Santo no permitió al apóstol San Pablo hablar en Asia, ni ir a Bithynia; vemos qué Él toma decisiones.

San Pablo nos dice que no debemos contristar al Espíritu Santo, lo cual prueba que Él es una persona, pues tiene sentimientos, Efesios 4.30.

El Espíritu Santo es Inteligente, pues Él es nuestro Maestro. El Señor Jesucristo nos dice que el Espíritu Santo nos enseña y recuerda su Palabra, Juan 14.26; 16.13.

Es hermoso saber que el Espíritu Santo es una Persona Divina, Él nos escucha, nos comprende y atiende. No estamos solos el Espíritu de Dios está con nosotros siempre.

ES EL VICACIO DE CRISTO, Juan 14.26.

El Espíritu Santo es el Vicario de Cristo, es decir, quien está con nosotros en lugar del Señor Jesús. Es importante mencionar que cuando el Señor Jesús dijo que el Padre nos daría otro Consolador; el término “otro”, implica alguien igual al Señor, es decir que el Consolador, el Espíritu Santo, también es Dios.

Se llama Consolador al Espíritu Santo porque siempre está con nosotros para santificar, consolar, fortalecer y sostener nuestra vida.

Todo aquel que dice estar en lugar de Cristo en la tierra es un blasfemo, pues se está haciendo pasar por Dios. Desde la fiesta de pentecostés posterior a la ascensión del Señor Jesús, el Espíritu Santo está con el pueblo de Dios de manera permanente. Por su puesto que también tenemos al Padre y al Hijo con nosotros, pues Dios es Omnipresente. El Padre y el Hijo nos han dado al Espíritu Santo para guiar y sostener nuestra vida hasta que lleguemos a su gloriosa presencia.

HERMANOS:

Dios nos bendiga para dar el reconocimiento y adoración que el Espíritu Santo merece, sin Él no tendríamos la bendición de ser salvos.

Templos del Espíritu Santo

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1 Corintios 6.18-20. 

  1. Huid la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre hiciere, fuera del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
  2. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
  3. Porque comprados sois por precio: glorificad pues á Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

 El templo es el inmueble consagrado a Dios. La iglesia es la comunidad de personas redimidas por Jesucristo. El templo no es la iglesia; pero los cristianos sí somos templos, pues el Dios Trino y Uno habita en nuestro corazón. San Pablo nos enseña que somos templos del Espíritu Santo. Veamos lo que esto significa.

EN LIMPIEZA, 18.

Huir del pecado. A nadie le gusta estar en un lugar sucio. Debemos ofrecer a Dios nuestra vida para que sea su templo, pero debe ser un recinto limpio, digno de Él. Para mantener nuestro templo en limpieza tenemos que huir del pecado. No debemos enfrentar al pecado, ni tomar el riesgo de jugar con las tentaciones; ya que los restos de corrupción que quedan en nuestra vida nos hacen susceptibles de pecar. La Palabra de Dios nos exhorta a huir de la fornicación y desde luego de otros pecados. Por ejemplo, si te quedas solo con una compañera de trabajo que te atrae, debes alejarte de esa situación, antes de caer en pecado.

De los pecados fuera del cuerpo. La desobediencia a la Ley de Dios es pecado, y todo pecado merece la ira y castigo del Señor. Sin embargo, algunos pecados tienen más agravantes y consecuencias destructivas. En algunos pecados hay una participación mayor de nuestro espíritu, por ejemplo, los malos pensamientos, los planes malvados, las malas palabras, el chisme, las mentiras, la envidia, el odio, la soberbia, la falta de amor. Debemos evitar estos pecados porque ensucian nuestro templo.

De los pecados contra el cuerpo. Otros pecados se cometen con una mayor participación del cuerpo. Por ejemplo, el adulterio, la fornicación, el alcoholismo, la drogadicción, la glotonería. Estos pecados tienen mayores agravantes si los comete un cristiano. Primero, porque el pecado está en aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace, Santiago 4.17. Segundo, porque quien comete estas infracciones a la Ley de Dios ensucia el templo del Espíritu Santo, contamina su casa. ¿Cómo nos sentiríamos si alguien hace algo malo, y además lo realiza en nuestra recámara? Debemos huir de los pecados que destruyen el templo del Señor.

 PROPIEDAD DE DIOS, 19,20 a.

Porque fuimos llamados por el Espíritu del Señor. Nuestra vida le pertenece a Dios porque fuimos llamados a la vida eterna por el Espíritu Santo. Él transformó nuestro corazón de piedra a uno de carne, nos dio vida espiritual, nos llevó al arrepentimiento de pecados, nos dio fe para creer en Cristo como nuestro Salvador, nos justificó, adoptó como hijos de Dios, nos santifica y ha de glorificar.

Ya no somos nuestros. En este sentido el apóstol Pablo dijo: Vivo ya no yo, sino Cristo en mí, Gálatas 2.20. Se dice que cuando Martin Lutero solía contestar a los que le llamaban: “aquí no vive el hermano Martin, aquí vive Cristo”. Somos templos propiedad de Dios, por lo tanto, no podemos negarnos a Él. Debemos vivir para el Señor, dispuestos a dar con amor lo que Él requiera de nosotros.

 Porque fuimos comprados por Cristo. También pertenecemos a Dios porque Él nos dio a su Hijo Jesucristo quien nos libro de nuestra deuda de pecados. Teníamos una deuda impagable con el Señor por no cumplir con su Palabra. Jesús pagó con su muerte y resurrección toda nuestra deuda. Él nos compró para darnos libertad. En gratitud debemos vivir consagrados al Señor. Ya no se trata de nuestra vida, planes o deseos; sino de lo que Dios nuestro Redentor desea para nosotros.

PARA LA GLORIA DE DIOS, 20 b.

En alma y cuerpo. El neoplatonismo explica que el cuerpo es sólo como un envase del alma. Pero Dios nos creó de manera perfecta, nos dio cuerpo y espíritu. Tenemos dos elementos unidos a la perfección. Por eso en los momentos de tristeza, el cuerpo nos delata. Si pasamos por una enfermedad física, nuestra alma se aflige. Las Santas Escrituras nos enseñan que debemos glorificar a Dios con nuestro espíritu y cuerpo.

 Debemos cuidar la salud. Para glorificar a Dios con nuestro cuerpo, debemos realizar actividades que sean agradables al Señor, por ejemplo, desempeñar un trabajo honesto, servir y ayudar a los demás. Pero también es necesario cuidar nuestra salud, para dar a nuestro Dios un templo en buen estado. Debemos procurar una alimentación saludable, acudir al médico para las revisiones correspondientes con el fin de prevenir enfermedades y realizar ejercicio.

 Porque somos el cuerpo de Cristo. En el Antiguo testamento, Dios estableció leyes para el cuidado de la salud de su pueblo, por ejemplo, el día de reposo y la prohibición de comer animales impuros. Israel debía ser el testimonio al mundo de ser pueblo del Señor en su vida espiritual y física. Como el cuerpo de Cristo, también debemos glorificar a Dios con nuestra adoración fiel y un cuerpo saludable.

 Hermanos:

Algunos hermanos enfermos se preguntan por qué vino la enfermedad a su cuerpo, si siempre cuidaron su salud. San Pablo como judío, cumplió las leyes sanitarias del Señor, sin embargo, Dios permitió un aguijón en su carne, para mantenerlo en humildad, 2 Corintios 12.6-10. A veces el Señor permite enfermedades por propósitos especiales que Él tiene para nuestra vida.

Un día, Dios nos dará un cuerpo incorruptible, que no será afectado por la enfermedad, envejecimiento ni muerte. Entre tanto, es nuestro deber cuidar de nuestro espíritu y cuerpo, para que el Señor more en un templo en buen estado.

Cristianos reconocidos

“CRISTIANOS RECONOCIDOS”

Cómo ser Salvo

“Mas á Dios gracias, el cual hace que siempre triunfemos en Cristo Jesús,

y manifiesta el olor de su conocimiento por nosotros en todo lugar.

Porque para Dios somos buen olor de Cristo en los que se salvan,

y en los que se pierden”, 2 Corintios 2.14,15.

 No existen diferencias físicas entre los cristianos y los que no lo son. Si subimos a un camión o entramos al metro, no podremos distinguir a los creyentes en Cristo de los incrédulos.

 Tal vez te has preguntado por qué no fuimos transformados al estado de incorrupción desde el momento en el que Jesucristo nos rescató del pecado y la muerte eterna. De esta manera el mundo notaría el poder salvador del Señor y las diferencias de los cristianos. Por qué tenemos que esperar hasta que Él venga a las nubes por su iglesia. Veamos algunas razones.

  1. Muchos buscarían ser cristianos, sólo por interés, para ver si pueden librarse del cuerpo viejo o enfermo. Así como muchas personas siguieron a Jesucristo por la comida, no por la fe en Él como su Salvador, Juan 6.26.
  2. La corrupción que todavía se encuentra en la vida de los creyentes es un medio de santificación. El Apóstol Pablo nos dice que tenía un aguijón en su carne, tal vez una enfermedad que Dios permitió para que no fuera soberbio, 2 Corintios 12.6-11.
  3. Ya no tendríamos la posibilidad de engendrar hijos. El Señor Jesús nos enseña que en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos, mas todos son como los ángeles, Mateo 22.30.

Sin embargo, sí existen diferencias en los cristianos, pues el que está en Cristo es una nueva criatura, 2 Corintios 5.17. El creyente en Cristo es distinto en:

Su carácter.El cristiano tiene la presencia del Espíritu Santo en su vida, por lo tanto es una persona amorosa, con un corazón lleno de gozo, paz, tolerancia, bondad, fe, tranquilidad y templanza, Gálatas 5.22,23.

Sus hábitos.El cristiano ha nacido de nuevo, tiene hambre y sed espiritual, Juan 3.5; Salmo 42.1,2. Ora, lee y estudia la Palabra de Dios, canta, se congrega con otros redimidos para adorar al Señor y ser edificado, predica y sirve a Cristo.

Sus intereses.San Pablo nos dice que si hemos resucitado con Cristo, debemos buscar las cosas de arriba donde está el Señor, Colosenses 3.1. El cristiano vive y trabaja en este mundo, pero su corazón y vista está en el reino de Dios, Mateo 6.33.

Su olor. La Palabra del Señor también nos dice que los cristianos tenemos el perfume de Cristo en nuestra vida, de modo que somos buen olor a los salvos y a los que no lo son. Nuestra responsabilidad es perfumar de Dios todo lugar a donde Él nos lleve, para que más personas sean salvas por Jesucristo. Qué el mundo pueda identificarnos y glorificar a nuestro Padre por medio de nuestro testimonio, Mateo 5.16.

Fidelidad al Señor

“LA BIENAVENTURANZA DE LA FIDELIDAD AL SEÑOR”

 Lucas 12.35-38.

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Un operador de tren, solía decir a los pasajeros, les advierto que si Cristo viene por su iglesia, no podré conducir hasta el final. La gente le escuchaba sin entender. Pero un día, otro cristiano le contestó: “me tiene sin preocupación, Jesús también viene por mí”

¿Esperamos con fidelidad a nuestro Salvador Jesucristo?

UN SENCILLO COMENTARIO DE LA PALABRA DE DIOS.

35. Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras antorchas encendidas;

PREPARACIÓN.

Ceñir los lomos significa cruzar la parte baja de la túnica y atarla con el cinto para tener fuerza y libertad de movimiento. El Señor Jesús nos habla de la importancia de estar preparados como las personas que esperan el regreso de su señor de una boda. Los hebreos tenían la costumbre de llevar a cabo las ceremonias nupciales en la noche, por eso era necesario tener las antorchas encendidas. En la actualidad, si se va la energía eléctrica, de inmediato usamos el celular como lámpara, pero en aquellos tiempos tomaba tiempo encender una antorcha. El Señor pide que estemos preparados.

36. Y vosotros semejantes á hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere, y llamare, luego le abran.

ATENCIÓN.

Desde antes de la boda los judíos llamaban al varón: “el esposo”, y a la contrayente: “su mujer”, porque el compromiso de boda era tomado con mucha seriedad, Mateo 1.19,20. Para realizar la boda, en la noche, el esposo iba en busca de su mujer, se encontraban a mitad del camino y volvían a la casa del varón; el esposo no tenía que esperar una hora como sucede en las nupcias occidentales. Después de la ceremonia los esposos ofrecían una gran cena. Los invitados regresaban tarde a casa. Por lo tanto, los siervos tenían que estar atentos para escuchar la voz de su señor y abrirle.

37. Bienaventurados aquellos siervos, á los cuales cuando el Señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que se ceñirá, y hará que se sienten á la mesa, y pasando les servirá.

GOZO.

Los siervos que permanecían despiertos hasta la llegada de su señor, eran recompensados por él. En lugar de que ellos le sirvieran, su señor les atendía, les daba de comer y beber. Era un gesto de gracia por su lealtad. Qué gozo tan grande sentían los siervos por ser honrados de esta manera. Bienaventurados, se traduce del griego “macarios” que significa un gozo imborrable. Los siervos no olvidan la gracia que recibieron, el gozo permanecía en su corazón.

 38. Y aunque venga á la segunda vigilia, y aunque venga á la tercera vigilia, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos.

CONSTANCIA.

Los judíos contaban la noche de seis a seis y la dividían en tres vigilias. La segunda vigilia era entre las 22:00 y 2 horas; la tercera entre las 2:00 y 6:00 horas. La cena, los saludos, la plática y convivencia, implicaba pasar en la boda varias horas. Los amos podían regresar hasta la tercera vigilia. Eran bienaventurados los siervos que permanecían despiertos, sin distraerse; que eran constantes en su deberes.

 ¿QUÉ SIGNIFICA PARA NOSOTROS?

 El Señor Jesús vendrá por su Iglesia. La Palabra de Dios nos enseña que Jesucristo vendrá a las nubes por su iglesia, para llevarla a la casa de su Padre y celebrar las Bodas del Cordero, es decir, la unión del Señor con los redimidos. A este evento se le conoce como el Rapto, porque ningún hombre sabe cuando ocurrirá. Cuando Cristo venga los muertos en él serán resucitados y los creyentes que estemos vivos seremos transformados a un estado incorruptible en alma y cuerpo, 1 Tesalonicenses 4.13-18.

 Tenemos que estar preparados. ¿Cómo lo hacemos? Lo más importante es que cada hombre reconozca, se arrepienta (aparte) de sus pecados y crea en Jesucristo como su único Salvador. Tome en cuenta que el Señor sólo vendrá por quienes creen en Él y le siguen.

 Debemos ser leales. Muchos evangélicos no esperan a Cristo, porque no creen que el Señor ha de venir a las nubes. Algunos se burlan de la doctrina del Rapto, el apóstol Pedro habló de ellos, 2 Pedro 3.1-10. ¿Por qué no creen?

Porque dicen que esta enseñanza no es clara en las Escrituras.Sin embargo, todo lector de la Palabra de Dios se dará cuenta que la venida de Cristo a las nubes es una enseñanza indiscutible.

Explican que los pasajes sobre la venida del Señor son poéticos o figurados.Es verdad que algunos textos como Apocalipsis usan un lenguaje figurado, pero tienen una enseñanza y significado literal. Por otra parte los pasajes que nos hablan del Rapto, como 1 Tesalonicenses 4 o 1 Corintios 15 no son poesía.

Porque expresan que ya habría ocurrido.Dios tiene un plan y tiempo para que la venida del Señor acontezca, Él no se tarda.

Les parece algo fantástico.Lo mismo decía la gente en tiempos de Noé y el diluvio anunciado por el Señor sucedió, una evidencia de este evento, son los fósiles, los dinosaurios fosilizados son los misioneros de Dios. El Señor es Hacedor de maravillas. Cristo vendrá.

¿Por qué la fidelidad produce gozo? Porque:

 Nos mantiene en santidad. Si Jesucristo es nuestro Salvador, cuando Él venga de acuerdo a su promesa de salvación, nos arrebatará. Nadie quiere ser hallado en medio de un acto pecaminoso, o distraído en el mundo. Saber que el Señor puede venir en este momento, nos lleva a mantener nuestra vida en santidad, para que el Hijo de Dios nos encuentre fieles a Él.

 Nos ayuda a aprovechar mejor el tiempo. En verdad, Jesús puede venir hoy, todo está preparado para que ocurra su venida. Por lo tanto, debemos usar mejor el tiempo, los dones y recursos que el Señor nos ha dado.

 Nos motiva a evangelizar. ¿Algún familiar, amigo o compañero no conoce a Cristo como su Salvador? Tenemos que evangelizarlo para que también esté preparado.

 Nos da la gracia de la recompensa. Somos siervos de Jesucristo, no tenemos ningún derecho, pero en su gracia, además de venir por nosotros, el Señor promete dar recompensa a quienes sean fieles en sus deberes. Gracias a Dios por la bienaventuranza que nos da:

“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor”, Mateo 25.21.

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