Principios inmutables para el matrimonio

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EFESIOS 5.

 22.Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.

23.Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo.

24. Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas lo estén á sus maridos en todo.

28.Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama.

29. Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia;

30. Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

31. Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne.

Un pastor quedó impactado al revisar las respuestas de una hermana al examen de catecúmenos. ¿Cuántos sacramentos nos dio el Señor? Ella respondió 2. ¿Es el matrimonio un sacramento? La respuesta fue: no. ¿Qué es el matrimonio? La hermana contestó: es el lugar al que entran los hermanos que tienen que purificar muchos pecados.

Muchas personas tienen una idea similar del matrimonio; sin embargo, en realidad es una bendición de Dios, si se vive conforme a los principios de su Palabra, los cuales no se pueden cambiar. Veamos algunos de ellos.

EL MATRIOMONIO ES UN PACTO ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER, 31.

El significado.La palabra matrimonio viene del latín matrem-madre y monuim-calidad de o cargo. Matrimonium en origen significa el estatus de una mujer casada y la maternidad legal, el derecho a ser la madre legítima de los hijos de un varón. De acuerdo a las Escrituras el matrimonio es el pacto o compromiso de un hombre y una mujer para vivir unidos en amor, respeto, ayuda mutua y compañerismo, Malaquías 2.14,15.

Lo que no es matrimonio.El apóstol Pablo nos recuerda el momento cuando el Señor unió a Adam y Eva en matrimonio y estableció principios para esta institución: “dejará el hombre a su padre y a su madre”… Las Escrituras nos dicen que Dios creó un hombre y una mujer, los unió en matrimonio y los bendijo, Génesis 1.27,28. El Señor no creó dos o más hombres para casarlos con una mujer. No hizo un hombre y varias mujeres para formar un matrimonio. Tampoco creó dos hombres, o dos mujeres para que existiera una unión entre personas del mismo sexo. Dios no hizo homosexuales. Las relaciones que no sean un pacto legal entre un hombre y una mujer, no son matrimonio, les podemos llamar parejas pero no matrimonios. Dejará el hombre (un varón) á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer (una esposa).

Con leyes divinas.El matrimonio es una institución de Dios para la humanidad, es creación del Señor, en la que estableció leyes para el buen funcionamiento del mismo. Alterar estas leyes traerá grandes daños. ¿Qué pasaría si en un país sólo existieran parejas de homosexuales? ¿Qué sucedería si todos los matrimonios evitaran tener hijos? ¿Qué hubiera pasado si Adam y Eva hubieran decidido cuidar de sus mascotas en lugar de tener bebés?

EL MATRIMONIO ES PARA TODA LA VIDA, 28-30.

Una figura de nuestro Dios. Dios existe en tres personas, El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Son tres personas diferentes y un sólo Dios, pues los tres tienen la misma naturaleza y gloria. El matrimonio es una excelente figura que ilustra cómo pueden dos personas formar unidad. Los esposos están unidos, el versículo 31 dice: “y serán dos en una carne”. No sólo están juntos, sino unidos, son una sola carne. Por eso San Pablo dice que los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. Los matrimonios son una sola carne y una evidencia de esto es que los esposos llegan a parecerse mucho. ¿Me puedo separar de mi carne? Nadie aborrece a su carne, antes sustenta y cuida su cuerpo.

Contra el divorcio. El Señor Jesús nos enseña que el matrimonio puede ser disuelto por adulterio, la parte afectada está en su derecho de solicitar el divorcio ya que su cónyuge quebrantó su pacto, Mateo 19.3-9. San Pablo por inspiración del Espíritu Santo nos instruye que cuando uno de los cónyuges es inconverso y desea el divorcio, la esposa o esposo cristianos pueden aceptarlo, 1 Corintios 7.12-15; nuestra Confesión de Fe de Westminster le llama “deserción obstinada”. En ambos casos la parte inocente puede volver a casarse. Fuera de estos dos motivos no existe otra razón para un divorcio legítimo. Si en un matrimonio alguno de los cónyuges es maltratador, violento, alcohólico, vicioso, o irresponsable; la hermana o hermano no está obligado a sufrir estas cosas, puede proceder al divorcio, pero si se casa con otra persona caerá en adulterio.

¿Difícil? Los discípulos al escuchar la enseñanza del Señor sobre el matrimonio dijeron que si esta es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse, Mateo 19.10; les pareció un asunto difícil. Pero en realidad, el matrimonio es una bendición, Proverbios 18.22. Es el divorcio algo muy difícil, es traumático; genera daños como cuando se separan dos hojas unidas con pegamento. Por eso debemos recordar que el matrimonio es para toda la vida, y que con la gracia de Dios podemos superar todas las adversidades que se presenten. Así como permanecemos unidos a Cristo como su cuerpo, debemos permanecer unidos en el matrimonio.

 EL ESPOSO ES CABEZA DE SU MUJER, 22-24.

 Un director sujeto a Cristo.Antes de la caída en pecado de nuestros primeros padres, Dios designó al varón como cabeza o director de su matrimonio y familia, por eso vemos que Adam puso nombre a su mujer, Génesis 2.23. Esto no significa que el hombre sea superior. Ante el Señor, varón y mujer somos iguales en valor, pero diferentes en funciones, Gálatas 3.27,28. Dios nos hizo diferentes en el aspecto físico, sentimental y en la manera de tomar decisiones, para complementarnos. Que el varón sea cabeza de su esposa es un declarativo del Señor, no un imperativo. San Pablo nos enseña que todo esposo es cabeza de su mujer. Implica ser un director obediente a las instrucciones de Cristo, 1 Corintios 11.3. Por ejemplo: Meditar siempre en las Escrituras; temer a Dios y andar en su camino; cuidar a su esposa; ser proveedor fiel; entre otros.

Un siervo amoroso.Ser cabeza no significa ser un varón que llega a casa para ser servido, sino un esposo que es siervo de su esposa y familia en todo tiempo. Así como nuestra cabeza sirve a nuestro cuerpo siempre. De la misma manera en que Cristo la Cabeza, sirvió a la iglesia al dar su vida para salvarla y la sirve con cuidados e intercesión continuos. El esposo como cabeza tiene la responsabilidad de proteger a su esposa; proveer sus necesidades por medio de su trabajo; ayudar en las tareas domésticas; velar por la buena salud de su mujer; edificar su vida espiritual; entre otras actividades. Ninguna mujer tendrá problemas para vivir sumisa o seguir el liderazgo de un varón que cumple con la Instrucción de la Palabra de Dios.

La esposa es la corona del varón. Las Escrituras nos dicen que la mujer virtuosa es corona de su marido, Proverbios 12.4. Qué hermosa enseñanza. La esposa virtuosa en especial es aquella que respeta, admira y motiva a su marido, como la mujer del sabio Salomón, Cantares 2.16,17.  Un esposo respetado por su mujer será un varón fortalecido para ser un vencedor, además de que siempre corresponderá amor a su esposa. Pero, cuando la mujer no respeta a su marido, es como carcoma, es un cáncer en sus huesos, como osteoporosis. Tendrá un marido debilitado, enfermo, con mucho dolor en su corazón. Estimada hermana sea corona y no carcoma en los huesos de su marido.

 HERMANOS:

 Disfrutemos de la bendición del matrimonio. Mostremos al mundo que el matrimonio es un de los regalos más grandes que el Señor nos ha dado, de manera que las familias cristianas seamos una influencia positiva para rescatar los hogares que están a nuestro alrededor.

Vivamos conforme a los principios que las Santas Escrituras nos dan para tener un matrimonio dichoso; no de acuerdo a nuestras ideas o a las propuestas de la sociedad. La obediencia al Señor siempre trae excelentes resultados.

Estos principios no se deben cambiar, son inmutables. Practicar todos los días cada uno de ellos produce los buenos frutos del amor y respeto para un matrimonio de bendición. Recordemos que el Señor nos pide estas cosas porque funcionan, dan bienestar a nuestra vida y glorifican el Nombre de Dios.

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