Archivos del mes: 30 abril 2018

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“LA PALABRA DE DIOS BASE INMUTABLE EN EL MATRIMONIO

Y EN LA FAMILIA”

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Mateo 19.1-15.

  3.Entonces se llegaron á él los Fariseos, tentándole, y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar á su mujer por cualquiera causa?

4.Y él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo,

5.Y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá á su mujer, y serán dos en una carne?

6.Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.

7.Dícenle: ¿Por qué, pues, Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiarla?

8.Díceles: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar á vuestras mujeres: mas al principio no fué así.

9.Y yo os digo que cualquiera que repudiare á su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera.

10.Dícenle sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.

11.Entonces él les dijo: No todos reciben esta palabra, sino aquellos á quienes es dado.

12.Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos; el que pueda ser capaz de eso, séalo.

13.Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les riñeron.

14.Y Jesús dijo: Dejad á los niños, y no les impidáis de venir á mí; porque de los tales es el reino de los cielos.

15.Y habiendo puesto sobre ellos las manos se partió de allí.

Un pastor quedó impactado al revisar las respuestas de una hermana al examen de catecúmenos. ¿Cuántos sacramentos nos dio el Señor? Ella respondió 2. ¿Es el matrimonio un sacramento? La respuesta fue: no. ¿Qué es el matrimonio? La hermana contestó: es el lugar al que entran los hermanos que tienen que purificar muchos pecados.

Muchas personas tienen una idea similar del matrimonio; sin embargo, en realidad es una bendición de Dios, si se vive conforme a los principios de su Palabra, los cuales no se pueden cambiar. Veamos algunos de ellos.

EL MATRIOMONIO ES UN PACTO ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER, 3.6.

El significado.La palabra matrimonio viene del latín matrem-madre y monuim-calidad de o cargo. Matrimonium en origen significa el estatus de una mujer casada y la maternidad legal, el derecho a ser la madre legítima de los hijos de un varón. De acuerdo a las Escrituras el matrimonio es el pacto o compromiso de un hombre y una mujer para vivir unidos en amor, respeto, ayuda mutua y compañerismo, Malaquías 2.14,15.

Lo que no es matrimonio.Dios creó un hombre y una mujer, los unió en matrimonio y los bendijo, Génesis 1.27,28. El Señor no creó dos o más hombres para casarlos con una mujer. No hizo un hombre y varias mujeres para formar un matrimonio. Tampoco creó dos hombres, o dos mujeres para que existiera una unión entre personas del mismo sexo. Dios no hizo homosexuales. Las relaciones que no sean un pacto legal entre un hombre y una mujer, no son matrimonio, les podemos llamar parejas pero no matrimonios.

Con leyes divinas.El matrimonio es una institución de Dios para la humanidad, es creación del Señor, en la que estableció leyes para el buen funcionamiento del mismo. Alterar estas leyes traerá grandes daños. ¿Qué pasaría si en un país sólo existieran parejas de homosexuales? ¿Qué sucedería si todos los matrimonios evitaran tener hijos? ¿Qué hubiera pasado si Adam y Eva hubieran decidido cuidar de sus mascotas en lugar de tener bebés?

 EL MATRIMONIO ES PARA TODA LA VIDA, 7-12.

 Una figura de nuestro Dios. Dios existe en tres personas, El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Son tres personas diferentes y un sólo Dios, pues los tres tienen la misma naturaleza y gloria. El matrimonio es una excelente figura que ilustra cómo pueden dos personas formar unidad. Los esposos están unidos, Génesis 2.24 dice: “y serán una sola carne”. No sólo juntos, sino unidos, son una sola carne. Por eso los esposos llegan a parecerse mucho. ¿Me puedo separar de mi carne?

 Contra el divorcio. El Señor Jesús nos enseña que el matrimonio puede ser disuelto por adulterio, la parte afectada está en su derecho de solicitar el divorcio ya que su cónyuge quebrantó su pacto. San Pablo por inspiración del Espíritu Santo nos instruye que cuando uno de los cónyuges es inconverso y desea el divorcio, la esposa o esposo cristianos pueden aceptarlo, 1 Corintios 7.12-15; nuestra Confesión de Fe de Westminster le llama “deserción obstinada”. En ambos casos la parte inocente puede volver a casarse. Fuera de estos dos motivos no existe otra razón para un divorcio legítimo. Si en un matrimonio alguno de los cónyuges es maltratador, violento, alcohólico, vicioso, o irresponsable; la hermana o hermano no está obligado a sufrir estas cosas, puede proceder al divorcio, pero si se casa con otra persona caerá en adulterio.

 ¿Difícil? Los discípulos dijeron que si esta es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Pero en realidad, el matrimonio es una bendición, Proverbios 18.22. El divorcio es muy difícil, es traumático; genera daños como cuando se separan dos hojas unidas con pegamento. Por eso debemos recordar que el matrimonio es para toda la vida, y que con la gracia de Dios podemos superar todas las adversidades que se presenten.

 SÓLO LOS BUENOS ESPOSOS SON BUENOS PADRES, 13-15.

¿Buen padre pero mal esposo?Después de la enseñanza del Señor Jesús sobre el matrimonio y el divorcio, de manera providencial unos padres llevaron a sus hijos para que Él pusiera sus manos sobre ellos y orara; esto tiene significado para nosotros. Muchas veces escuchamos esta frase: es un mal esposo pero excelente padre. La realidad es que los malos cónyuges son malos padres. Sólo los esposos que se aman y respetan son padres que pueden comunicar a sus hijos de manera eficiente el amor, instrucción, disciplina y cuidado que ellos necesitan.

Generan un hogar seguro. Los matrimonios que practican el amor, respeto y deberes que el Señor nos ha impuesto en su Palabra, generan hijos seguros, con confianza y tranquilidad, pues saben que sus padres estarán juntos para hacer frente con firmeza a toda adversidad que se presente. Sin embargo, los esposos que la mayor parte del tiempo están en conflicto, maltratos, violencia o en falta de amor y respeto; generan hijos inseguros, con falta de amor y traumas, e incluso los ponen en riesgo de caer en el pecado de la homosexualidad, como muchos que han sufrido estas cosas y dicen: si esto significa ser hombre o mujer, no quiero serlo. Las victimas de ver a sus padres en violencia están en peligro de repetir estos patrones en su matrimonio.

 Conducen a sus hijos a Cristo. Los buenos esposos inculcan a sus hijos los valores del amor, tolerancia, bondad, respeto, cuidado y responsabilidad; que les ayudarán a formar sus hogares. Pero en especial, los buenos matrimonios acercan a sus hijos a Cristo. Al hablar a sus hijos del amor de Dios en Cristo para salvar nuestra vida del pecado, pueden comprender el mensaje porque han visto el amor de sus padres.

 HERMANOS:

 Disfrutemos de la bendición del matrimonio. Mostremos al mundo que el matrimonio es un de los regalos más grandes que el Señor nos ha dado, de manera que las familias cristianas seamos una influencia positiva para rescatar los hogares que están a nuestro alrededor.

Vivamos conforme a los principios que las Santas Escrituras nos dan para tener un matrimonio dichoso; no de acuerdo a nuestras ideas o a las propuestas de la sociedad. La obediencia al Señor siempre trae excelentes resultados.

El sentido de ser cristianos

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La fortaleza de Dios

“LA FORTALEZA DE DIOS EN LA VIDA DE LOS NIÑOS”

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“De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer cesar al enemigo, y al que se venga”, Salmo 8.2.

Un grupo de niños jugaba sobre un lago congelado, uno de ellos pisó una parte frágil y cayó al agua. La corriente lo arrastró unos metros, por lo que sus amigos lo siguieron y rompieron el hielo para rescatarlo. Sus padres y otros vecinos se preguntaron cómo fue posible que los niños hicieran tal proeza. Un anciano que escuchaba la historia respondió: “los niños lo lograron porque no había un adulto que les dijera que no podían hacerlo”.

El Salmo ocho era cantado por el pueblo de Israel durante la vendimia. En estos días de fiesta las familias se gozaban por la bendición de Dios en el fruto de la vid. Los judíos daban gracias al Omnipotente por su grandeza mostrada en la vida del hombre y de los niños.

 EL SEÑOR ES TAN GRANDE QUE MUESTRA SU FORTALEZA EN LOS CHIQUITOS.

 Una historia que ilustra esta enseñanza es la conquista de Jerusalem.El rey jebuseo puso frente a la ciudad a ciegos y cojos, el mensaje para David era el siguiente: “con ellos basta para detenerte, no podrás conquistarnos”, 2 Samuel 5.6-9.

David mandó que aquellas personas fueran asesinadas y tomó la ciudad de Jerusalem.Parece que se trata de un acto cruel, pero recordemos que desde los días de Moisés, Dios mandó que los pueblos cananeos fueran destruidos, pues su maldad era mucha y debían ser castigados.

El rey jebuseo fue soberbio y pereció. Sin embargo, nuestro Dios es infinito en su grandeza y poder, de tal modo que escogió a los chiquitos y a los que maman para manifestar su Omnipotencia. Él no necesita de las fuerzas, conocimientos o capacidades de los adultos; con los niños puede hacer grandes proezas.

 EJEMPLOS EN LA PALABRA DE DIOS.

La historia del pueblo del Señor es real y hermosa, en ella podemos hallar hechos realizados por niños, algo que no es común en los relatos de otras naciones. Esto nos muestra lo importante que son los niños y cómo el Señor manifiesta su grandeza por medio de ellos.

María, Éxodo 2.4-10.Dios dio sabiduría a María quien era una muchacha, para detenerse a ver qué sucedería con su hermanito. Ella le ofreció a la hija del Faraón buscar quien cuidara del bebé que había rescatado del agua. De esta mera María fue un medio para que Moisés creciera en su hogar bajo el cuidado de sus padres.

 Samuel, 1 Samuel 1.24-28.Ana cumplió su promesa a Dios y llevó a Samuel al sacerdote Elí, después de destetarlo. Tendría unos cuatro o cinco años de edad,  no se detuvo por el pensamiento de que en lugar de ser una ayuda, Samuel complicaría todo en la vida de Elí, sabía que podía ser útil. El Señor usó a Samuel para ser su fiel profeta.

 Joás, 2 Reyes 11.21; 12.1,2.Él reinó en Judá desde los siete años. ¿Qué puede hacer un niño al frente de una nación? Pues el Señor le capacitó de tal modo que Joás hizo lo recto a los ojos de Dios.

Josías, 2 Reyes 22.1,2.Tenía ocho años cuando comenzó a reinar en Judá. También hizo lo correcto ante Dios, las Escrituras nos dicen que siguió el ejemplo de David su padre.

El Señor Jesús, Lucas 2.46-52.A los 12 años, el Señor Jesucristo impactó con sus conocimientos a los doctores de la Ley. Por otra parte, desde esta tierna edad el Señor manifestó su celo para ocuparse en los negocios de su Padre, en lugar de distraerse en las cosas superficiales de este mundo.

 Los muchachos en el templo, Mateo 21.14-16. Los escribas, sacerdotes y ancianos de Israel, aun con el basto conocimiento que tenían de las Escrituras, no reconocieron a Jesús como su Mesías. Sin embargo, los muchachitos por la gracia de Dios pudieron ver en Jesús al Hijo de David. En ellos de manera especial se cumplió el Salmo 8.2; con las bocas de los pequeños el Señor venció a sus enemigos.

 ¿Cómo es que estos niños hicieron estas tan importantes? Porque de la boca de ellos Dios fundó la fortaleza.

 QUE EL SEÑOR NOS HA DADO.

 En nuestros hijos podemos ver la grandeza del Señor, pues ellos practican los valores cristianos de una manera que a nosotros nos cuesta. Veamos algunos ejemplos.

 Perdón.Los niños también discuten y se enojan. Pero no tardan en perdonar, de modo que pronto los vemos juntos en juegos y risas.

Adoración. Nuestros hijos pasan todo el día cantando los himnos que aprenden el domingo. Es hermoso escuchar su voz por toda la casa.

Oración.Las súplicas de los niños son sinceras, prácticas y no mecánicas. Si alguien les pide que oren por un motivo especial, en verdad lo hacen.

Humildad. Los niños pequeños y los que maman, no hacen distinción de marcas, razas, posiciones económicas, ni niveles de conocimiento. No hay presunción en su vida.

¿En quiénes se manifiesta la grandeza y fortaleza del Señor?

Hermanos:

El Señor Jesús puso a un niño en medio de sus discípulos y les dijo que si no eran como él, no podrían entrar al reino de los cielos, Mateo 18.1-4. Es bueno que los niños deseen ser como nosotros los adultos. Pero es indispensable que nosotros seamos como ellos, de lo contrario no tendremos entrada en el reino del Señor. Debemos ser humildes como los niños para reconocer nuestra necesidad de Cristo como nuestro Salvador.

El Señor fundó la fortaleza de la boca de los chiquitos y de los que maman. Queridos padres, maestros y hermanos, No les digamos a nuestros niños que no pueden. Ellos pueden hacer muchas cosas grandes para la gloria de Dios. Sembremos en su corazón el principio de que todo lo pueden en Cristo que les fortalece.

No estorbemos a nuestros niños para ir a Jesucristo. Seamos los medios para que le conozcan y experimenten el poder Salvador y transformador de nuestro Señor Jesús.

Principios inmutables para el matrimonio

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EFESIOS 5.

 22.Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.

23.Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo.

24. Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas lo estén á sus maridos en todo.

28.Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama.

29. Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia;

30. Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

31. Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne.

Un pastor quedó impactado al revisar las respuestas de una hermana al examen de catecúmenos. ¿Cuántos sacramentos nos dio el Señor? Ella respondió 2. ¿Es el matrimonio un sacramento? La respuesta fue: no. ¿Qué es el matrimonio? La hermana contestó: es el lugar al que entran los hermanos que tienen que purificar muchos pecados.

Muchas personas tienen una idea similar del matrimonio; sin embargo, en realidad es una bendición de Dios, si se vive conforme a los principios de su Palabra, los cuales no se pueden cambiar. Veamos algunos de ellos.

EL MATRIOMONIO ES UN PACTO ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER, 31.

El significado.La palabra matrimonio viene del latín matrem-madre y monuim-calidad de o cargo. Matrimonium en origen significa el estatus de una mujer casada y la maternidad legal, el derecho a ser la madre legítima de los hijos de un varón. De acuerdo a las Escrituras el matrimonio es el pacto o compromiso de un hombre y una mujer para vivir unidos en amor, respeto, ayuda mutua y compañerismo, Malaquías 2.14,15.

Lo que no es matrimonio.El apóstol Pablo nos recuerda el momento cuando el Señor unió a Adam y Eva en matrimonio y estableció principios para esta institución: “dejará el hombre a su padre y a su madre”… Las Escrituras nos dicen que Dios creó un hombre y una mujer, los unió en matrimonio y los bendijo, Génesis 1.27,28. El Señor no creó dos o más hombres para casarlos con una mujer. No hizo un hombre y varias mujeres para formar un matrimonio. Tampoco creó dos hombres, o dos mujeres para que existiera una unión entre personas del mismo sexo. Dios no hizo homosexuales. Las relaciones que no sean un pacto legal entre un hombre y una mujer, no son matrimonio, les podemos llamar parejas pero no matrimonios. Dejará el hombre (un varón) á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer (una esposa).

Con leyes divinas.El matrimonio es una institución de Dios para la humanidad, es creación del Señor, en la que estableció leyes para el buen funcionamiento del mismo. Alterar estas leyes traerá grandes daños. ¿Qué pasaría si en un país sólo existieran parejas de homosexuales? ¿Qué sucedería si todos los matrimonios evitaran tener hijos? ¿Qué hubiera pasado si Adam y Eva hubieran decidido cuidar de sus mascotas en lugar de tener bebés?

EL MATRIMONIO ES PARA TODA LA VIDA, 28-30.

Una figura de nuestro Dios. Dios existe en tres personas, El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Son tres personas diferentes y un sólo Dios, pues los tres tienen la misma naturaleza y gloria. El matrimonio es una excelente figura que ilustra cómo pueden dos personas formar unidad. Los esposos están unidos, el versículo 31 dice: “y serán dos en una carne”. No sólo están juntos, sino unidos, son una sola carne. Por eso San Pablo dice que los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. Los matrimonios son una sola carne y una evidencia de esto es que los esposos llegan a parecerse mucho. ¿Me puedo separar de mi carne? Nadie aborrece a su carne, antes sustenta y cuida su cuerpo.

Contra el divorcio. El Señor Jesús nos enseña que el matrimonio puede ser disuelto por adulterio, la parte afectada está en su derecho de solicitar el divorcio ya que su cónyuge quebrantó su pacto, Mateo 19.3-9. San Pablo por inspiración del Espíritu Santo nos instruye que cuando uno de los cónyuges es inconverso y desea el divorcio, la esposa o esposo cristianos pueden aceptarlo, 1 Corintios 7.12-15; nuestra Confesión de Fe de Westminster le llama “deserción obstinada”. En ambos casos la parte inocente puede volver a casarse. Fuera de estos dos motivos no existe otra razón para un divorcio legítimo. Si en un matrimonio alguno de los cónyuges es maltratador, violento, alcohólico, vicioso, o irresponsable; la hermana o hermano no está obligado a sufrir estas cosas, puede proceder al divorcio, pero si se casa con otra persona caerá en adulterio.

¿Difícil? Los discípulos al escuchar la enseñanza del Señor sobre el matrimonio dijeron que si esta es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse, Mateo 19.10; les pareció un asunto difícil. Pero en realidad, el matrimonio es una bendición, Proverbios 18.22. Es el divorcio algo muy difícil, es traumático; genera daños como cuando se separan dos hojas unidas con pegamento. Por eso debemos recordar que el matrimonio es para toda la vida, y que con la gracia de Dios podemos superar todas las adversidades que se presenten. Así como permanecemos unidos a Cristo como su cuerpo, debemos permanecer unidos en el matrimonio.

 EL ESPOSO ES CABEZA DE SU MUJER, 22-24.

 Un director sujeto a Cristo.Antes de la caída en pecado de nuestros primeros padres, Dios designó al varón como cabeza o director de su matrimonio y familia, por eso vemos que Adam puso nombre a su mujer, Génesis 2.23. Esto no significa que el hombre sea superior. Ante el Señor, varón y mujer somos iguales en valor, pero diferentes en funciones, Gálatas 3.27,28. Dios nos hizo diferentes en el aspecto físico, sentimental y en la manera de tomar decisiones, para complementarnos. Que el varón sea cabeza de su esposa es un declarativo del Señor, no un imperativo. San Pablo nos enseña que todo esposo es cabeza de su mujer. Implica ser un director obediente a las instrucciones de Cristo, 1 Corintios 11.3. Por ejemplo: Meditar siempre en las Escrituras; temer a Dios y andar en su camino; cuidar a su esposa; ser proveedor fiel; entre otros.

Un siervo amoroso.Ser cabeza no significa ser un varón que llega a casa para ser servido, sino un esposo que es siervo de su esposa y familia en todo tiempo. Así como nuestra cabeza sirve a nuestro cuerpo siempre. De la misma manera en que Cristo la Cabeza, sirvió a la iglesia al dar su vida para salvarla y la sirve con cuidados e intercesión continuos. El esposo como cabeza tiene la responsabilidad de proteger a su esposa; proveer sus necesidades por medio de su trabajo; ayudar en las tareas domésticas; velar por la buena salud de su mujer; edificar su vida espiritual; entre otras actividades. Ninguna mujer tendrá problemas para vivir sumisa o seguir el liderazgo de un varón que cumple con la Instrucción de la Palabra de Dios.

La esposa es la corona del varón. Las Escrituras nos dicen que la mujer virtuosa es corona de su marido, Proverbios 12.4. Qué hermosa enseñanza. La esposa virtuosa en especial es aquella que respeta, admira y motiva a su marido, como la mujer del sabio Salomón, Cantares 2.16,17.  Un esposo respetado por su mujer será un varón fortalecido para ser un vencedor, además de que siempre corresponderá amor a su esposa. Pero, cuando la mujer no respeta a su marido, es como carcoma, es un cáncer en sus huesos, como osteoporosis. Tendrá un marido debilitado, enfermo, con mucho dolor en su corazón. Estimada hermana sea corona y no carcoma en los huesos de su marido.

 HERMANOS:

 Disfrutemos de la bendición del matrimonio. Mostremos al mundo que el matrimonio es un de los regalos más grandes que el Señor nos ha dado, de manera que las familias cristianas seamos una influencia positiva para rescatar los hogares que están a nuestro alrededor.

Vivamos conforme a los principios que las Santas Escrituras nos dan para tener un matrimonio dichoso; no de acuerdo a nuestras ideas o a las propuestas de la sociedad. La obediencia al Señor siempre trae excelentes resultados.

Estos principios no se deben cambiar, son inmutables. Practicar todos los días cada uno de ellos produce los buenos frutos del amor y respeto para un matrimonio de bendición. Recordemos que el Señor nos pide estas cosas porque funcionan, dan bienestar a nuestra vida y glorifican el Nombre de Dios.

La Palabra del encargo

“LA PALABRA DEL ENCARGO”

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“ENTONCES JESÚS, CLAMANDO A GRAN VOZ, DIJO: PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU. Y HABIENDO DICHO ESTO, ESPIRÓ”, Lucas 23.46.

Los sacerdotes levitas realizaban los sacrificios diarios a las 9:00 y 15:00 horas. El Señor Jesucristo fue crucificado entre estos sacrificios. Fueron seis horas de terribles agonías físicas y espirituales, hasta que a las 15:00 horas, en el tiempo del sacrificio de la tarde, el Señor dio su Espíritu. La Palabra de Dios nos dice que la paga del pecado es la muerte, y esto es lo que nuestro Salvador sufrió en la cruz. Jesucristo estuvo desamparado de su Padre, así padeció la separación de Dios que nosotros merecíamos por nuestros pecados. También pasó por la muerte física, es decir, la separación de su cuerpo. En los últimos momentos de su obra expiatoria en la cruz exclamó la Séptima Palabra, que llamaremos la Palabra del Encargo.

 ANTES DE SU MUERTE.

En humillación.El Señor sabía que se acercaba el momento cumbre de su humillación, su muerte. La cruz había sido cruenta y vergonzosa, Él fue crucificado desnudo, como solía hacerse cuando se ejecutaba este castigo. Pero la muerte, fue un acto tremendo de humillación; porque Jesucristo es el Dios de la vida; sin embargo, Él murió en la cruz.  El Señor tuvo a bien humillarse y morir en nuestro lugar para cumplir la Ley de Dios que demanda la muerte del pecador, Romanos 6.23. Así nuestro Redentor cumplió todos los requerimientos de la justicia divina, y por medio de Él somos justificados o perdonados de nuestros pecados.

De manera extraordinaria.Jesucristo no murió de forma ordinaria, lo hizo con humildad, pero también con poder, pues dio su vida de manera voluntaria, nadie se la quitó, Juan 10.17,18. El Señor nos dice que Él tiene poder par poner su vida, y para volverla a tomar. Por esto mismo en la cruz con gran voz, no con debilidad, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Luego inclinó la cabeza, y expiró, Juan 19.30. Cuando una persona muere las cosas suceden de forma invertida. Pero nuestro Señor inclinó primero su cabeza, y luego murió, para que entendamos que él quiso humillarse y dar su vida por nosotros.

Confirmada por las autoridades.  Las Escrituras nos enseñan que cuando José de Arimatea pidió a Pilato el cuerpo de Jesucristo, él se maravilló de que Jesús ya había muerto, pues los crucificados permanecían vivos por algunos días en la cruz. La ley romana impedía que el cuerpo de los crucificados fuera bajado y sepultado, debían permanecer en la cruz para ser devorados por las aves o animales de rapiña. Sin embargo, Pilato concedió el cuerpo a José, esto significa dos cosas: 1. Jesús había muerto realmente. 2. Como Pilato no aplicó la ley, ya que entregó a Jesús a muerte siendo inocente, ahora para “calmar” su conciencia, permitió la sepultura del cuerpo del Señor. Qué hermoso es ver a Dios obrar en con su providencia para cumplir su plan salvador.

AL PADRE CELESTIAL.

Para estar con Él.Llamamos a la Séptima Palabra, la Palabra del Encargo, porque el Señor encomendó su Espíritu al Padre. Mientras Jesucristo pagaba nuestros pecados, al estar separado de su Padre, tuvo que dirigirse a Él diciéndole Dios, “Dios mío, Dios mío..”, Marcos 15.34. Pero ahora le vuelve a decir: “Padre”; qué alivio para el Señor, se acercaba el momento de estar nuevamente en comunión con Él. Esta Palabra nos enseña que nuestro Redentor después de morir fue al cielo, para estar con su Padre. Así cumplió la promesa que hizo al malhechor arrepentido: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Cuando el ladrón arrepentido, murió, lo cual sucedió después, Jesús ya le esperaba en el reino celestial.

Para retornar. Por otra parte, el Señor encargó su Espíritu a su Padre, porque habría de regresar para resucitar y vencer la muerte. Así culminaría la obra de redención y nos daría garantía de vida eterna en Él. Cuando el Credo de los apóstoles dice: que el Señor descendió a los infiernos; quiere decir que su cuerpo descendió al sepulcro; infierno se usa como sinónimo de sepulcro. Después de expirar, el cuerpo del Señor fue ungido y envuelto en lienzos conforme a la costumbre de los reyes y luego fue colocado en un sepulcro nuevo, Juan 19.38-42.

En su morada eterna.Después de dejar su cuerpo, el Espíritu del Señor Jesucristo de inmediato fue al Padre, a su morada eterna. Nuestro Salvador en su naturaleza divina es infinito, Él está en todas partes, es Omnipresente. Pero para que podamos entender cómo se llevó a cabo la obra salvadora, la Palabra de Dios nos enseña que el Señor Jesús, después de morir en la cruz del calvario fue a su Padre.

NOS DA SEGURIDAD.

De nuestra casa eterna.Nuestro Mesías sabía con seguridad a dónde iría después de morir; el Hijo de Dios iría a su Hogar eterno. El reino de los cielos es la casa eterna del Señor y de sus hijos. Por lo tanto, los creyentes en Cristo tenemos la certeza de que al morir también iremos a gozar de la presencia de Dios y de la compañía de todos los redimidos por el Señor. Confiamos en la Palabra de nuestro Salvador que nos dice que en la casa de su Padre muchas moradas hay y que Él ha ido ha preparar lugar seguro para nosotros, Juan 14.1-6.

Del regreso del Señor.El encargo fue exitoso, Cristo fue recibido por su Padre y al tercer día volvió para levantarse victorioso de la sepultura, Él fue hecho primicia de los que durmieron, 1 Corintios 15.20.  Nuestro Salvador promete venir a las nubes por su Iglesia y también cumplirá con esta Palabra como lo hizo con su promesa de redención. Cuando Él venga todos los creyentes en Cristo que hayan muerto, resucitarán; y los que estemos vivos seremos transformados, para estar con nuestro Dios por la eternidad con alma y cuerpo perfectos e incorruptibles, 1 Tesalonicenses 4.13-18.

Para vivir tranquilos.La Palabra de Dios dice que los que mueren en Cristo, duermen, porque sus cuerpos descansan, mientras que su alma goza de la presencia del Señor. La muerte no significa el fin de las cosas; en Cristo la muerte física es una separación temporal del espíritu del cuerpo; así como el que duerme lo hace por unas horas y luego se levanta; los cuerpos de los que parten de este mundo en Cristo, resucitarán cuando Él venga a las nubes. Por lo tanto, no debemos temer a la muerte, es nuestro descanso en el Señor. Debemos vivir tranquilos, considerando lo que el apóstol Pablo nos dice:

“Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ó que vivamos, ó que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió á vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven”. Romanos 14.8,9.

 ESTIMADO:

Si el Señor Jesús, el Hijo Unigénito de Dios, encargó su Espíritu al Padre Eterno, con mayor razón nosotros los humanos, debemos encargar nuestro espíritu a Dios.

Si no lo ha hecho, le invitamos a que confiese sus pecados al Señor, se aparte de ellos y crea en Cristo como su Salvador. Dígale a Jesucristo que sea su Salvador y que le encarga su espíritu. Al hacer esto, Dios le lavará de todos sus pecados, le adoptará como su hijo y le dará herencia eterna en los cielos.

Observemos que el Señor Jesús dijo: “en tus manos”. Esta frase nos habla de un encuentro lleno de amor, el Señor deseaba ser recibido por su Padre con sus dos manos Todopoderosas, ser abrazado de su Padre para nunca más estar separado de Él. Es maravilloso saber que así seremos recibidos por nuestro Redentor cuando vayamos a Él.

Recordemos que todos los días tenemos el privilegio de encargar a Dios nuestro espíritu para que Él nos tenga en sus Omnipotentes y Omnipresentes manos. No somos autosuficientes, necesitamos del Señor, por eso debemos depender de Él siempre. Si nuestro espíritu está en las manos de Dios, estará:

Liberado de toda opresión, Deuteronomio 26.8.

Provisto de todo lo que necesitamos, Salmo 123.1-2.

Bienaventurado, Salmo 16.11.

Seguro, porque nadie nos puede arrebatar de su mano, Juan 10.28.

La resurrección de nuestro Redentor

DOMINGO

 “LA RESURRECCIÓN DE NUESTRO REDENTOR”

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“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho”. 1 Corintios 15.20.

Desde el mismo día de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo muchos han negado que Él se levantó de la sepultura; sin embargo, la resurrección del Señor es un evento con muchas evidencias irrefutables. San Pablo en su primera carta a los Corintios nos da pruebas de la resurrección del Señor y nos dice que por lo tanto debemos creer con firmeza que nuestro Salvador venció la muerte y que es Primicia de la resurrección.

LA MUERTE DEL SEÑOR JESÚS, Juan 19.30-34.  

En la cruz.Después de que el Señor dijo la séptima Palabra, inclinó la cabeza y dio el espíritu. Él no murió como todos los hombres, que dan el espíritu y luego inclinan la cabeza; porque Jesús puso su vida por nosotros, no le fue arrebatada. Algunos han dicho que el Señor Jesucristo no murió, sino que quedó desmayado y al recobrar la consciencia dijo haber resucitado. Pero tal cosa es imposible. La crucifixión siempre terminaba con la muerte. Recordemos que el Señor fue crucificado por soldados romanos expertos en éste horrendo método de muerte.

Sin quebrar sus huesos.La Palabra de Dios dice que como ya se acercaba el sábado y la ley mosaica impedía que los cuerpos quedaran en la cruz, Deuteronomio 21.13; los judíos pidieron a Pilato que se quebraran las piernas a los crucificados. Así lo hicieron los soldados romanos a los dos hombres que fueron crucificados a los lados del Señor, con el propósito de que sus cuerpos se vencieran y murieran asfixiados. Pero no lo hicieron al Señor Jesús porque estaba muerto. De esta manera se cumplió la Ley que indicaba que no deberían quebrarse los huesos del cordero pascual, Éxodo 12.46.

La evidencia médica.Un soldado abrió el costado del Señor con una lanza, causando una herida grande, Juan 20.27. El apóstol Juan, señala que al ser traspasado el cuerpo de nuestro Salvador, salió sangre y agua, evidencia médica de que el Señor realmente había muerto; si no fuera así sólo hubiera brotado sangre. El proceso de crucifixión que comenzaba con los azotes, hacía que la piel y tendones fueran destrozados, que brotaran los órganos internos; muchos morían siendo azotados. Por los que no existe la posibilidad de que el Señor sólo haya quedado desmayado.

La prueba de la sepultura.El cuerpo de nuestro Salvador fue sepultado conforme a la costumbre judía. Se ungía el cuerpo con ungüento y se envolvía completo con lienzos; esto se repetía varias veces. El cuerpo del Señor fue sepultado con la dignidad de Rey, fue ungido con unos 37 litros de ungüento y envuelto en lienzos de cabeza a pies. Posteriormente fue colocado en un sepulcro el cual fue sellado con una gran piedra, Juan 19.38-42. Todo esto confirma que el Señor Jesús sí murió en el calvario para pagar todos nuestros pecados.

EL PRIMER DÍA DE LA SEMANA, Juan 20.1-8.

Al tercer día de su muerte.El evangelio de Juan nos enseña que el primer día de la semana, cuando todavía estaba obscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido quitada. Se requería de unos 10 hombres para removerla, que hubieran sido descubiertos por los soldados que custodiaban; por lo tanto, la piedra estaba removida porque el Señor resucitó. Alguno dicen que el Señor no cumplió con el tiempo de sepultura de tres días y tres noches como dijo, Mateo 12.38-40. Es verdad que su cuerpo estuvo en el sepulcro una fracción del viernes, el sábado completo, y una fracción del primer día de la semana. Pero debemos contar el tiempo como lo hacían los judíos, una fracción del día se contaba como el día completo.

La evidencia de la incomprensión.María Magdalena informó a Pedro y Juan que se habían llevado el cuerpo del Señor y no sabían dónde se encontraba. María no entendió la doctrina de la muerte y resurrección del Señor; ya que ella y los discípulos estaban confundidos como los demás judíos que esperaban que Jesús reestablecería el reino de Israel. Es importante orar para que el Espíritu Santo nos dé entendimiento de la Palabra de Dios de manera que interpretemos correctamente y no de acuerdo a nuestros paradigmas. Esta incomprensión de los discípulos aporta una evidencia importante, pues algunos dicen que el Señor no resucitó, sino que sus seguidores lo imaginaron. Sin embargo, la Escritura nos muestra que ellos no entendieron a su Maestro por lo que no esperaban su resurrección y mucho menos podía ocurrir sólo en sus mentes.

La prueba de los lienzos.Juan llegó primero al sepulcro y vio los lienzos echados. Luego Pedro vio los lienzos echados y el sudario que había estado en la cabeza del Señor envuelto en un lugar aparte. Posteriormente Juan entró y al ver nuevamente los lienzos, creyó que el Señor había resucitado. ¿Por qué?  Si alguien hubiera robado el cuerpo del Señor, los lienzos no estarían en el sepulcro. Si le habían robado, quitando al Señor los lienzos, estarían desenredados, pero estos seguían envueltos. Así es que Juan tuvo en los lienzos evidencia irrefutable de la resurrección del Señor Jesús.

POR EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO, Romanos 8.11.

 Un acto portentoso.La resurrección del Señor Jesús es un evento que manifiesta la Omnipotencia divina. Ya que el cuerpo del Señor fue herido, molido, destrozado en la cruz del calvario. Sin embargo, nuestro Señor se levantó del sepulcro con su mismo cuerpo, pero transformado, perfecto, glorificado. Solamente con las marcas en sus manos y costado para que sus discípulos vieran que era su Maestro. Incluso vemos que al principio María Magdalena no le reconoció, porque la última imagen que tenía del Señor en su mente, era la de su cuerpo desfigurado, Juan 20.11-16.

El testimonio de las Escrituras.El apóstol San Pablo, al escribir a los romanos, nos enseña que fue el Espíritu Santo quien con su poder levantó a nuestro Señor Jesús de los muertos. El Espíritu Santo dio poder al Señor Jesús en su humanidad para realizar milagros, Mateo 12.28; y el mismo Espíritu de Dios resucitó al Señor de la sepultura. La resurrección de Jesucristo es muy importante, ya que, si no hubiera ocurrido, significaría que su muerte no fue efectiva para pagar nuestros pecados. Pero toda vez que su sacrificio satisfizo toda la ley de Dios, el Espíritu Santo quien le engendró, también le resucitó.

Resucitará a los salvos.El apóstol agrega que el Espíritu Santo también resucitará a todos los que mueran teniendo su presencia en sus vidas, es decir, a todos los creyentes en Cristo. Será cuando Cristo venga a las nubes por su iglesia. Entonces los cuerpos de los que murieron en Cristo serán levantados y unidos a sus almas. Serán cuerpos perfectos, sin corrupción, glorificados. Los que estén vivos seremos transformados, hechos perfectos en alma y cuerpo para disfrutar de la presencia del Señor, 1 Tesalonicenses 4.13.18. Por lo tanto, los creyentes no debemos temer a la muerte, pues Cristo ya la venció, 1 Corintios 15.54-58.

 HERMANOS:

A lo largo de esta semana hemos aprendido que el Espíritu Santo tuvo una participación importante en la vida y ministerio de nuestro Redentor Jesucristo. También aprendimos que el Espíritu Santo es quien aplicó en nuestra vida la obra redentora del Hijo de Dios para que seamos salvos.

Vivamos agradecidos al Dios Trino y uno que nos rescató con amor y poder. Seamos llenos del Espíritu Santo para agradar al Señor y dar testimonio a los que nos rodean.

 El pecado y la muerte fueron vencidos por el Señor Jesucristo, el Espíritu Santo hizo nuestra esa victoria en nuestra vida. Por lo tanto debemos:

 Ser consolados. Volveremos a ver y convivir con nuestros seres amados que han partido a la presencia de Dios.

Ser fieles.Muchos son influidos por el mundo y se distraen en las cosas materiales y en las diversiones o placeres del mundo. Pero nosotros debemos ser fieles al Señor y vivir para Él.

Ser firmes.La batalla ha sido ganada, no hay lugar para el desánimo ni el abandono de nuestra trinchera.

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