La Palabra del Perdón

LUNES “LA PALABRA DEL PERDÓN”

Flores Rojas 18

“Y JESÚS DECÍA: PADRE, PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN”

Lucas 23.34.

El evangelista Marcos nos dice que eran las tres cuando crucificaron a nuestro Señor Jesucristo, Marcos 15.25, en nuestro horario serían las 9 de la mañana, fue un viernes en la fiesta de los panes sin levadura, muy temprano. En este acto se violaron varias leyes judías, entre ellas: que no se realizaban juicios si se ejecutaban sentencias en días de fiesta; y que sólo era permitido ejecutar una sentencia después del sacrificio de la mañana que se realizaba a las 9. Sin embargo, Dios permitió estas violaciones al derecho judío, para ofrecer a su Hijo en rescate de nuestra vida, fue un acto deliberado. Hoy meditaremos en la primera palabra de nuestro Señor en la Cruz del calvario.

PARA MUCHOS PECADORES.

Una multitud que condenar. Las Escrituras nos presentan a muchos pecadores merecedores de castigo. 1. Los sacerdotes, escribas, y ancianos de Israel, quienes condenaron a muerte de forma injusta a Jesús. 2. El pueblo judío por rechazarle, ellos prefirieron que fuera liberado el delincuente Barrabás.  3. Judas Iscariote por traicionarle y venderle. 4. El gobernador Pilato por su falta de integridad, quien entregó a Cristo siendo inocente. 5. Los soldados romanos por ejecutar la cruenta crucifixión. 6. Los discípulos por abandonar al Hijo de Dios.

Incluidos nosotros. Lo que hicieron aquellas personas es un acto reprobable, sin embargo, no podemos señalarlos ni juzgarlos porque nosotros también somos pecadores, hemos desobedecido la ley de Dios muchas veces y de diferentes maneras. El pago de nuestros pecados es el castigo para siempre o la separación eterna de Dios. Pero las buenas noticias son que Jesucristo estuvo en la cruz para que lavarnos y perdonarnos de todos nuestros pecados.

La oración del Señor por ellos. El Señor Jesús oró a su padre y pidió por el perdón de los pecados de sus verdugos. Esto significa que Él por su gracia y amor infinitos ya los había perdonado. Jesucristo nos dio ejemplo para perdonar a los que nos ofenden y lastiman. Es muy importante perdonar ya que si no lo hacemos olvidamos la misericordia que recibimos cuando fuimos perdonados en Cristo, olvidamos la gracia divina; perjudicamos nuestra vida espiritual al guardar rencor en nuestro corazón; negamos la potestad del Espíritu Santo quien nos da poder para perdonar; y estaremos en peligro de repetir las mismas faltas que lastimarán a los que nos rodean, por ejemplo, un hombre que sufrió maltrato en su niñez, si no perdona, repetirá estas acciones con sus hijos u otros niños.

A LOS QUE NO SABEN LO QUE HACEN.

Por tener un corazón de piedra. Ninguno de ellos sabía lo que hacía, pues tenían endurecido como piedra su entendimiento así como su corazón. Sin embargo, sí eran culpables de sus actos de desprecio y muerte al Mesías; pues Jesús les dio muchas evidencias de su divinidad. Sus milagros innegables; sus enseñanzas sublimes, sabias, perfectas y verdaderas; su vida sin pecado; son pruebas contundentes de que Jesús es el Mesías prometido por Dios.

Quienes no tienen justificación. Sabemos que la ignorancia no libera de la culpa; cuando quebrantamos la ley por ignorarla, el desconocimiento no nos justifica. La oración del Señor Jesús por los que no saben lo que hacen manifiesta la grande gracia de Dios, que perdona a los que no tienen justificación. Todo pecador es responsable y culpable de su quebrantamiento a la ley de Dios.

Porque Jesús pagó sus pecados. El Señor Jesucristo estaba en la cruz para pagar nuestras iniquidades, para  lavarnos por medio de su sangre derramada, de sus sufrimientos y muerte. Por eso oró a su Padre por el perdón de los pecadores a quienes su sacrificio perfecto lavaría de todas sus maldades. Qué hermosa esperanza la que tenemos, Jesús oró para que en su sacrificio fuésemos perdonados.  La muerte de Cristo en la cruz es un acto justificador, es decir, que por medio de ella los pecadores somos perdonados sin que se abrogue la ley divina, pues Jesucristo la cumplió toda por nosotros.

 ESCUCHADA POR EL PADRE CELESTIAL.

Una oración insistente. Las Escrituras registran el término: “decía”; esta palabra nos indica que el Señor dijo esta plegaria varias veces. Fue una oración insistente en la que el Señor Jesús mantuvo comunión con su Padre. En momentos difíciles la oración es un importante recurso para ser consolados y fortalecidos. Por ello la oración debe ser perseverante. La oración insistente da testimonio nuestra dependencia de Dios y el Señor se manifiesta de manera poderosa por este medio. Al orar es posible que las circunstancias que vivimos continúan igual o se compliquen, aun así orar es una bendición porque recibimos del Señor paz y fe.

La respuesta divina. Las Escrituras en el libro de los Hechos 2.36-42, nos dicen que como tres mil personas que acudieron a la fiesta del pentecostés, cincuenta días después de aquel viernes,  se arrepintieron de sus pecados, fueron bautizadas en el nombre de Jesucristo y añadidas a la Iglesia. En el capítulo 6.7 de este mismo libro, encontramos que gran número de sacerdotes obedecían a la fe, es decir creían en Cristo como su Salvador y eran perdonados de sus pecados. Vemos la respuesta divina a la oración de nuestro Señor Jesucristo.

Una bendición para nosotros. En aquella oración fuimos incluidos nosotros, por eso también fuimos lavados y perdonados de nuestros pecados por Jesucristo nuestro Señor. Gracias a la oración del Señor su sacrificio fue efectivo para nuestras vidas. Ahora tenemos la responsabilidad de predicar a los inconversos las buenas nuevas de salvación en Cristo y orar por los que escuchen este mensaje para que Dios toque su corazón, se arrepientan de sus pecados, crean en Cristo y tengan la vida eterna.

 Estimados: Es una bienaventuranza o dicha permanente recibir el perdón de nuestros pecados, Salmo 32.1. El perdón de pecados o justificación en Cristo da paz al corazón, Romanos 5.1. Si usted aun no goza de estas bendiciones, apártese de sus pecados y crea en Cristo como su Salvador personal. Jesucristo le lavará de todos sus pecados y le dará la vida eterna en los cielos, porque para esto oró, sufrió y murió en la cruz del calvario.

Si usted ya ha sido perdonado, recuerde que ahora tiene el poder del Espíritu Santo para perdonar a los que le ofenden, no guarde sentimientos que afectarán su salud y vida espiritual, perdone, lleve una vida feliz y libre de cargas.

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