Archivos diarios: 9/03/18

La instrucción a nuestros hijos

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“Instruye al niño en su carrera: Aun cuando fuere viejo no se apartará de ella” Pr. 22.6.

Si tuviéramos que comer papas durante algunos días, y solamente estuvieran hervidas, ¿en unos cuantos días nos cansaríamos de ellas?. Pero si fueran preparadas de diferentes maneras, las disfrutaríamos por varias semanas. De la misma manera sucede con la instrucción, debemos variar la receta, es decir la forma de darla a nuestros hijos.

EN LA IGLESIA, 1 Timoteo 3.15.

En este pasaje vemos que Pablo le dice a Timoteo que la Iglesia, es columna y apoyo de la verdad. El mejor aliado que tenemos para la instrucción de nuestros hijos es la Iglesia. Ella nos apoya por medio de la Escuela Dominical, los Departamentos de Cuna e Infantil, la Sociedad Infantil de Esfuerzo Cristiano, Campamentos, clases bíblicas y la Escuela Bíblica de Vacaciones. Por eso es muy importante que velemos para que nuestros hijos participen en estos espacios.

Claves para potenciar la enseñanza en la Iglesia:

Orar juntos. Es nuestro deber decir a nuestros hijos que Dios les va a enseñar algo durante el domingo. Podemos lograr este propósito, si oramos con nuestros hijos, algo como: “Dios… ayúdanos a aprender hoy más de ti”.

Seguimiento. Después de la Escuela Dominical o del culto de medio día, preguntemos qué aprendieron nuestros hijos, para reforzar la enseñanza. Tomemos el tiempo para repasar las enseñanzas durante la semana.

Agradezca. La mayoría de hermanos que trabajan mucho en la iglesia, reciben pocas demostraciones de aprecio. Enseñemos a nuestros hijos a ser agradecidos, envíe algún regalo en navidad o el cumpleaños de los maestros y superintendentes.

EN EL QUEHACER COTIDIANO, Deuteronomio 6.6,7. Dios indicó a su pueblo que la enseñanza de su Palabra debe darse en el diario vivir.

A la hora de la comida. Es una oportunidad para comentar la obra de Dios en el vivir de papá y mamá; por ejemplo contar cómo el Señor libró de un accidente. Es muy bueno personalizar las enseñanzas, es decir, comentar cómo aprendimos por ejemplo a depender de Dios, cómo Él suplió una necesidad. Y es muy importante buscar el momento apropiado; demasiado pronto, hará que el hambre distraiga a los hijos; pero si esperamos a que estén totalmente satisfechos, no querrán oír, pues estarán pensando en su próxima actividad.

Al acostarse. El momento de acostarse generalmente es un tiempo que los padres aprovechamos para orar con nuestros hijos y leer con ellos la Palabra de Dios. Es un buen momento para demostrar afecto, y al dar tiempo individual a nuestros hijos, enseñarles que Dios les ama y nuestra relación con Él es personal. Debemos esforzarnos por ser interesantes y no aburridos, para que sea una experiencia enriquecedora para los hijos. Ayudará conseguir un buen libro de historias bíblicas.

Los ratos libres. Leer, escuchar música, ver películas; procuremos que estas actividades tengan contenido bíblico. Es importante ser sensibles a los intereses de nuestros hijos, y no querer ser los únicos en saber las enseñanzas cristianas, sino dar oportunidad a que ellos encuentren las verdades.

Hermanos:

Uno de los grandes obstáculos en la enseñanza es la falta de equilibrio. Si de chicos fuimos saturados de versículos bíblicos, tal vez optemos por un rol de padres “cariñosos”, que hacen muchas concesiones; en lugar de ser instructores y administradores de disciplina.

Pero si padecimos de falta de instrucción, tal vez tengamos la tendencia de ir al otro extremo; más instrucción y disciplina.

El secreto del éxito está en mantener un equilibrio. Sin ser negligentes en la instrucción, pues preparará a nuestro hijos al fracaso. Instruyamos con amor, y disciplina, para que nuestros hijos sean como saetas en mano del valiente, Salmo 127. 4.

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