Salvos para servir

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“Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras,

las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas”.

Efesios 2.10.

El apóstol San Pablo en los versículos anteriores nos ha explicado que la salvación se recibe sólo por la gracia de Dios, es decir, como un regalo que no merecíamos pero que el Señor nos ha otorgado por su gran amor.

Ahora nos dice que fuimos salvos para buenas obras. No hay ninguna contradicción. No servimos para ser salvos, sino que servimos porque somos salvos.

¿Por qué?

PORQUE SOMOS NUEVAS CRIATURAS, 2 Corintios 5.17.

Hechura de Dios. Al ser salvos del pecado y la muerte eterna, por medio de la obra redentora de Cristo y no por nuestras obras, somos hechura de Dios, es Él quien nos ha hecho nuevas criaturas, y no nosotros a nosotros mismos. Esto es muy bueno, ya que al ser hechura de Dios, Él hará perfecta su obra en nuestra vida. No existe el peligro de que la obra divina quede inconclusa por nuestra inconstancia.

Personas con una nueva identidad. Como nuevas criaturas tenemos una nueva identidad. Éramos hijos de ira, ahora somos hijos de Dios. Estábamos muertos, ahora tenemos vida espiritual. Éramos extranjeros, ajenos; ahora pertenecemos al pueblo de Dios, a la república de Israel. No teníamos parte con Dios, ahora somos sus herederos y coherederos de Cristo.

Libres para obedecer. Como nuevas criaturas hemos sido liberados de la esclavitud del pecado y dotados de la capacidad de anhelar a Dios, adorarle y servirle. De tal manera que ninguna persona salva expresará con verdad que no puede servir a Dios. El cristiano que no sirve nada contra la corriente de Dios. Olvida que su Maestro vino para servir y nos dio ejemplo para que le sigamos. Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.

¿Con qué?

POR MEDIO DE BUENAS OBRAS, Santiago 2.14-18.

En Cristo. Las personas que no tienen la bendición de conocer a Cristo como su Salvador realizan acciones que algunos podrían llamar “buenas obras”, pero para Dios no lo son. Sólo los creyentes en Cristo pueden hacer buenas obras, porque es sólo por medio de Cristo que una acción califica como buena ante el Padre celestial.

La evidencia de fe viva. Como ya lo hemos señalado, no somos salvos por obras, sino que somos salvos para hacer buenas obras. Las buenas obras son el testimonio, la evidencia de que la fe que decimos tener en Cristo como nuestro Salvador es real. Nuestras acciones corroboran o desmienten nuestras palabras.

Uno de los propósitos del Señor. Dios nos salvó de la muerte eterna de manera voluntaria, de forma incondicional. Pero Él tiene propósitos en este acto soberano. Lo hizo para su gloria, para manifestar al mundo su amor y su justicia. También Dios nos salvó en Cristo para que le sirvamos por medio de buenas obras para su iglesia y los que aún no le conocen. Al servir somos bendecidos de manera muy especial, pues ocurren las cosas siguientes: crecemos espiritualmente, aprendemos más, conocemos más a Dios, maduramos y tenemos el gozo de compartir lo que por gracia hemos recibido.

¿Cómo?

EN LAS COSAS PREPARADAS POR DIOS, Mateo 10.30.

Conforme a su plan. Dios determinó, estableció todas las cosas en un plan perfecto, sabio e inquebrantable. Este plan es único, no existe plan “b” o “c” porque nada puede frustrar lo que el Señor ha determinado. Nada ha quedado fuera del plan de Dios, Él consideró aun los detalles, las cosas que pueden parecernos sin mucha importancia como cuántos cabellos tenemos. En este plan el Señor determinó las obras con las cuales quiere que le sirvamos.

No tenemos que inventarlas. De acuerdo a lo que el apóstol Pablo nos enseña podemos decir que Dios planeó salvarnos para servirle por medio de buenas obras que Él también estableció. Esto nos libera de varias cosas: 1. de la angustia de pensar qué obras quiere Dios que realicemos; 2. de todo orgullo, no son nuestras obras, son las que él preparo para que las llevemos a cabo; 3. del temor, no tenemos que detenernos por miedo a que las cosas no resulten bien, pues el Señor preparó las obras y todo lo necesario para que sean de bendición.

¿Cómo conocerlas? Tenemos que estar en constante oración, en ruego al Señor para que por medio de su Espíritu Santo nos llame a hacer lo que él quiere; y para que ponga en nuestro corazón el querer como el hacer. También es necesario que leamos todos los días nuestra Biblia, pues allí hallaremos respuestas del Señor. Nos ayudará mucho aprovechar las oportunidades de servicio; y tener comunión con los siervos fieles del Señor.

HERMANOS:

Todo lo que Dios hace para nosotros y en nosotros es perfecto; Él es digno de nuestro servicio:

Fiel, para toda la vida de acuerdo a nuestras diferentes aptitudes y experiencias.

Con amor, con corazón sincero.

Alegre, por el privilegio que tenemos de servir al Rey de reyes y Señor de señores.

Puntual, no cuando nos plazca, sino en el momento en que se requieren las cosas.

Desinteresado, sin buscar un beneficio personal, sino la gloria de Dios.

Bien hecho, las cosas mal realizadas no son útiles.

Con gratitud, por todo lo que el Señor en su amor hace por nosotros.

 

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