Aprovechando el tiempo

2017-12-13-PHOTO-00000363

“Las iglesias entonces tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor; y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas” Hechos 16.31.

(Ilustración copiada) Si tu tuvieras un banco que depositara a tu cuenta cada mañana $86,000.00, que no llevara ningún saldo al otro día, no te dejara guardar nada de efectivo en tu cuenta y cada noche cancelaba aquella parte de la cantidad que no usaste durante el día…¿qué harías?  ¡Sacar cada peso cada día, por supuesto, y usarlo a tu ventaja! Pues, tú tienes un banco así y se llama TIEMPO.  Cada mañana te deposita 86,400 segundos.  Cada noche registra como pérdida cualquier cantidad de él lo que fallaste en invertir a un buen propósito.  No añade ningún saldo del restante del día anterior.  Cada día abre una nueva cuenta contigo. Si fallas en usar el depósito de ese día, es tu pérdida.  No se puede regresar.  No hay crédito para mañana.

LOS DÍAS DE PAZ QUE EL SEÑOR NOS DA.

La iglesia desde sus inicios ha enfrentado persecución. La iglesia primitiva se enfrentó a terribles actos de violencia de parte de las autoridades religiosas de los judíos quienes no creían en Jesús como el Mesías y no querían que más hermanos suyos se convirtieran a Jesucristo. A través de los siglos la Iglesia del Señor ha sido perseguida en diferentes lugares. ¿Por qué el Señor ha permitido esto? Para manifestar al mundo la realidad de Jesucristo y su obra. Si el evangelio fuera un invento de los apóstoles no hubieran sufrido hasta la muerte por Cristo. El hecho de que la iglesia permanezca en medio de la llama de la persecución es la evidencia de que es la obra del Dios vivo y verdadero.

Dios concedió calma a su pueblo. Saulo el gran perseguidor de la Iglesia fue redimido por el Señor. Además dicen los historiadores que los judíos estuvieron entretenidos en evitar que el emperador Calígula pusiera una estatua suya en el templo de Jerusalem. Así el Señor dio días de paz a su iglesia desde Judea hasta Galilea. En la actualidad vivimos en la ciudad de México días de mucha delincuencia y maldad; sin embargo, no somos perseguidos por ser cristianos. Podemos abrir la casa de Dios y con libertad celebrar cultos al Señor. Podemos comprar una Biblia y leerla sin que nos sea decomisada. Tenemos la bendición de celebrar cultos en casa sin ser denunciados. Tenemos días de paz en este sentido.

Para edificación de la iglesia. Los hermanos de aquel tiempo aprovecharon los días de paz para ser edificados, para crecer en su vida espiritual y en membresía. De igual manera debemos aprovechar estos días para ser edificados. Seamos cristianos que leen la Palabra de Dios y la predican todos los días. Que oran sin cesar. Realicemos cultos en nuestro hogar. Asistamos con fidelidad a la casa de Dios, pues no está prohibido hacerlo. El Señor nos da las condiciones y recursos para ser edificados, entonces debemos crecer para su gloria.

DANDO TESTIMONIO DE CRISTO EN NUESTRA VIDA.

Andando en el temor del Señor. Los tiempos de paz permitieron a las iglesias andar en el temor del Señor, es decir mostrarse al mundo como cristianos, sin tener que esconderse para proteger sus vidas. Andar en el temor del Señor, significa vivir como Cristianos: en obediencia, testimonio, adoración, amor y servicio a Jesucristo nuestro Redentor. ¿Andamos en el temor del Señor? ¿Los que nos rodean ven a Cristo en nuestra vida, en nuestras conversaciones, acciones y redes sociales?

No es una carga. Andar en el temor del Señor puede parecer algo pesado, pero no lo es, ya que se trata de vivir conforme a nuestra identidad de hijos de Dios. De acuerdo con lo que el apóstol Pablo escribió a la Iglesia de Corinto, ser cristianos es tener el perfume del Señor en nuestra vida, 2 Corintios 2.15. Cuando nos ponemos perfume no es ninguna carga que los demás lo perciban. Que el perfume de Cristo llegue a otros por medio de nuestras vidas.

Para alcanzar a otros para Cristo. Sabemos que los judíos siempre han sido un pueblo que excluye a los gentiles, sin en embargo, leemos en el Nuevo Testamento, que había muchos prosélitos, es decir, gentiles convertidos al judaísmo. Eran atraídos por la sabiduría de sus leyes y estilo de vida. Y ahora los judíos cristianos eran más influyentes y atrayentes. Los cristianos y las familias en Cristo somos embajadores del cielo en la tierra. Nuestro testimonio es de vidas trasformadas, que tenemos el amor y la paz del Señor. Los que nos rodean deben ser atraídos a Jesucristo por su hermosa obra en nuestras vidas.

PARA SER MULTIPLICADOS.

Con consuelo del Espíritu Santo. La Tercera persona de la Trinidad nos fue dada por el Padre y el Hijo para estar con nosotros. El Espíritu Santo nos regeneró, nos movió al arrepentimiento de pecados, nos dio fe en Cristo como nuestro Salvador, aplicó la obra salvadora de Jesucristo en nuestra vida. También nos santifica, consuela y fortalece, nos hace perseverar, y hará nuestras vidas perfectas para entrar al reino de Dios. El Espíritu Santo está con nosotros siempre.

Necesitamos ser llenos del Espíritu Santo. Ya tenemos al Espíritu Santo en nuestro corazón, pero la Palabra de Dios nos exhorta a ser llenos de Él, Efesios 5.18. Para esto tenemos que disfrutar de los medios de gracia: La Palabra de Dios, la oración, el ayuno, los himnos, el bautismo, la santa cena. La evidencia de la llenura del Espíritu Santo es la práctica del fruto del Espíritu, Gálatas 5.22,23: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.

No restados, ni divididos. Con el consuelo y poder del Espíritu Santo las iglesias de Judea, Galilea y Samaria, eran multiplicadas. Con tristeza vemos que nuestras iglesias en lugar de ser multiplicadas son mermadas con la retirada de varios hermanos o las divisiones en dos o más grupos. Esto sucede porque en lugar de vivir en el fruto del Espíritu muchos aún viven en las obras de la carne: disoluciones, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, discordancias, envidias, Gálatas 5.19-22. Debemos evitar estas cosas y aprovechar estos tiempos para ser multiplicados con la bendición del Espíritu Santo.

Hermanos: Ha pasado un año, por la gracia de Dios estamos comenzando uno nuevo. ¿Aprovechamos el año que ha terminado? Si no fue así, claro que nada podemos hacer para regresar en el tiempo; pero sí podemos arrepentirnos de los que hicimos mal o de nuestras omisiones  y aprovechar al máximo este nuevo año.

Nada debe atemorizarnos, tampoco desalentarnos, porque el Espíritu Santo está con nosotros para darnos su Omnipotente consuelo, fortaleza, guía, sabiduría, enseñanza, fe, perseverancia y toda bendición.

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