Un mensaje de esperanza

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Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto. Isaías 9.6,7.

El profeta Isaías ministró entre los años 740 y 680 a.C. Su libro es difícil de entender porque el profeta habla de acontecimientos de su tiempo y en un instante da un gran salto para anunciar la primera y segunda venida del Mesías. Sin embargo, no debemos desanimarnos en su lectura y estudio, ya que si al leer la Palabra de Dios tomamos notas y consideramos el contexto completo de las Santas Escrituras, haremos buena interpretación de este hermoso libro.

En esta ocasión haremos un sencillo análisis a uno de los pasajes que anuncian al Mesías de Dios.

EN TIEMPOS DIFICILES.

Después de la deportación. Isaías en los primeros versículos del capítulo 9, se dirige a los pobladores de la región norte de la tierra prometida, en donde estuvo Israel, el reino del norte. Por causa de sus pecados y en especial por su falta de arrepentimiento, las tribus del norte fueron disciplinadas por Dios, y llevadas a cautiverio en el año 722 a.C. por los Asirios. Eran tiempos muy difíciles.

 De gran menosprecio. Esta zona fue repoblada por los asirios con gente extranjera que se mezcló con los israelitas que quedaron, así surgió el pueblo samaritano. Los judíos del sur comenzaron a menospreciar a los habitantes del norte ya que no los consideraban legítimos hebreos. A partir de entonces las personas de la región norte sufrieron la daga del menosprecio.

 La promesa de la Luz. El Señor por medio de Isaías dio esperanza a las regiones del norte al decir que su Luz les resplandecería. De acuerdo a lo que el apóstol Juan nos dice en su evangelio, esta Luz es Jesucristo, el Verbo encarnado (Juan 1.1-9). Dios dio mensaje de esperanza al norte de Israel al prometerles que les enviaría a su Hijo. El Todopoderoso cumplió su Palabra, Jesucristo nació en Bethlehem pero creció en Galilea, en el norte. Fue en el norte en donde el Señor Jesús pasó más tiempo de su ministerio terrenal y en donde realizó muchos milagros. Jesucristo llamó a sus discípulos del norte, con excepción de Judas los demás eran galileos. Luz resplandeció a los que andaban en tinieblas y moraban en tierra de sombra de muerte.

EL ANUNCIO DEL MESÍAS SALVADOR.

Sus dos naturalezas. Dios nos dio una importante revelación sobre su Hijo. Nos dice que “niño nos es nacido”, se refiere a la naturaleza humana de Jesucristo. El Hijo de Dios fue engendrado por el Espíritu Santo en el vientre de María, fue encarnado, su naturaleza humana tuvo un principio. También nos dicen las Escrituras: “Hijo nos es dado”, se refieren a la naturaleza divina del Señor Jesús. Significa que el Hijo eterno de Dios, quien es Dios, nos fue dado. Él siempre ha existido, por eso es que sólo nos fue dado; no fue hecho ni creado. Jesucristo es Dios y hombre, por eso es nuestro eficaz Salvador. Como Dios vino al mundo sin pecado para lavar nuestros pecados. Como hombre fue nuestro sustituto en la cruz.

El Esposo de la Iglesia. El principado sobre su hombro, era una frase que se decía al varón en su boda, mientras el velo de la novia se colocaba sobre su hombro, era un recordatorio de que él era la cabeza de su esposa y debía cumplir este papel con responsabilidad. Cristo es el Esposo y Cabeza de la Iglesia, porque Él dio su vida por nosotros y nos gobierna por medio de su Palabra y del Espíritu Santo. Jesucristo ha hecho un pacto o promesa de boda: Los crean en Él serán salvos para siempre (Hechos 16.31).

 Admirable. Jesucristo es Admirable por sus perfecciones divinas, es Eterno, Inmutable, Infinito, Amoroso, Verdadero, Justo y Misericordioso. Es admirable por su Palabra, sus enseñanzas son verdaderas, sabias, prácticas y eternas. Es Admirable por sus obras de creación, providencia y redención. Por su muerte y resurrección para salvarnos. Jesucristo es el tema central de la Biblia; el de muchísimos libros y obras musicales. Él es Admirable.

 Consejero. Algunos dicen que ante una situación difícil debemos preguntarnos ¿qué haría Jesús? Pero más bien la pregunta es ¿qué hizo el Señor? Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la Palabra de Dios nos enseña la actuación sabia del Hijo de Dios en diversos problemas; por medio de esto recibimos el consejo eficaz del Señor. Cristo es nuestro perfecto Consejero; a quien podemos consultar en oración y lectura de la Biblia en todo tiempo y lugar, no tenemos que hacer una cita con Él.

 Dios fuerte. Jesucristo es Dios fuerte, ¿qué tan fuerte? Él es Infinito en su fortaleza, es Omnipotente. Él tiene poder para sanar todas las enfermedades; pagar todas nuestras deudas; para lavar pecados; resucitar muertos y darnos vida eterna. Él hizo el universo y lo sustenta en todo momento. Nada es imposible para Él.

 Padre eterno. Jesús es el Hijo Unigénito de Dios, pero fue anunciado como nuestro Padre porque la función de un padre es dar vida, sustentar y cuidar. El Mesías nos ha dado vida eterna al pagar nuestros pecados en la cruz; nos sustenta con su Palabra; y nos cuida como un Pastor a sus ovejas. Por otra parte por medio del Señor Jesús fuimos adoptados como hijos de Dios. Jesucristo es nuestro Padre eterno porque nunca nos abandonará. Es una experiencia traumática ser abandonados por alguno de nuestros padres, pero Jesús nunca nos dejará.

 Príncipe de paz. Sólo Jesús da paz verdadera, paz permanente. Esta paz viene de la justificación que recibimos de Jesucristo. Al creer en Cristo, el cumplimiento que Él hizo de la ley de Dios al morir en nuestro lugar, es aplicado por el Espíritu Santo en nuestra vida o cargado a nuestra cuenta. De manera que en Cristo somos declarados inocentes de todo pecado, justos ante Dios. Esto nos da paz que nadie nos puede arrebatar (Romanos 5.1).

RELIZAD CONFIABLE.

El Mesías ya vino. El Mesías anunciado por Isaías ya vino, es el Señor Jesucristo. Él cumplió con precisión lo profetizado en la Palabra de Dios. Jesucristo cumplió más de 300 profecías, por eso podemos confiar en que él es Mesías. La mayoría de los judíos no creen en Jesucristo como su Mesías, porque no pueden ver que Dios anunció dos venidas del Cristo, la primera ya ocurrió. El Mesías vino la primera vez para redimirnos con su muerte y resurrección; y para extender su reino que en el Antiguo Testamento fue visible en Israel, a muchas las naciones del mundo, por eso es que su Iglesia está formada por personas de diversos pueblos. La iglesia o reino del Señor no tiene fin, es para la eternidad.

Porque Cristo vendrá otra vez. Lo que el profeta Isaías nos dice en el versículo 7 se cumplirá de manera total cuando Jesucristo venga por segunda vez a la tierra. Entonces Israel le reconocerá como su Mesías y será salvo. El Señor librará a su pueblo de sus enemigos y establecerá un reino de mil años en la tierra, serán tiempos de paz y verdadera justicia. El celo o cuidado de Dios hará que estos eventos se cumplan. La Palabra de Dios es tan confiable que muchas profecías en Isaías se anuncian en tiempo pasado, como si ya hubieran ocurrido, ya que nada puede frustrar el plan divino. Y todo lo anunciado acerca de esta segunda venida se cumplirá sin faltar un detalle.

Para esperar al Señor preparados. Cuando Cristo vino la primera vez era esperado de las gentes, pero no estaban preparadas y no le reconocieron. Por esto nos preguntamos ¿qué pasó con el testimonio de los sacerdotes, escribas, pastores, magos que fueron testigos del nacimiento del Señor? Fueron ignorados. Que no nos suceda lo mismo. Estemos preparados para cuando Cristo venga otra vez. Que seamos hallados en fe en Él, en adoración sincera, en servicio, en predicación del evangelio en exclamación como Juan: “Ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22.20).

Hermanos: Es interesante observar que Dios prometió enviarnos un Salvador en momentos difíciles; y que cada vez que dio información relevante sobre nuestro Redentor, lo hizo en circunstancias muy difíciles.

  • Cuando Adam y Eva cayeron en pecado, Dios prometió un Salvador.
  • Cuando Achâz el rey de Judá estaba amenazado por los reinos de Israel y Siria, Dios anunció que el Salvador nacería de una virgen.
  • Cuando Israel había sido deportado a Asiria y sus tierras pobladas por gentiles, Dios declaró que el Salvador tendría dos naturalezas y dio una descripción de su carácter.

De esta manera el mensaje del nacimiento del Mesías, fue un mensaje de Esperanza. Porque si Él vino para resolver el problema más grande que teníamos, que era la muerte eterna por nuestros pecados; también puede resolver otras situaciones difíciles que enfrentamos.

¿En esta noche tiene problemas? Aun no es salvo, o está enfermo, tiene deudas, o enemistades; confíe en Cristo como su Dios fuerte y Salvador, como su Médico, su Consejero y Pastor, su Padre eterno y Príncipe de paz. Le invitamos a creer en Cristo y dejar sus cargas o problemas en Él, y verá cómo el Señor resuelve todo conforme a su voluntad. Viva en la Esperanza que nos da Jesucristo y tenga una navidad y vida llena de felicidad, gracia y paz.

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