Archivos del mes: 25 diciembre 2017

Un mensaje de esperanza

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Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto. Isaías 9.6,7.

El profeta Isaías ministró entre los años 740 y 680 a.C. Su libro es difícil de entender porque el profeta habla de acontecimientos de su tiempo y en un instante da un gran salto para anunciar la primera y segunda venida del Mesías. Sin embargo, no debemos desanimarnos en su lectura y estudio, ya que si al leer la Palabra de Dios tomamos notas y consideramos el contexto completo de las Santas Escrituras, haremos buena interpretación de este hermoso libro.

En esta ocasión haremos un sencillo análisis a uno de los pasajes que anuncian al Mesías de Dios.

EN TIEMPOS DIFICILES.

Después de la deportación. Isaías en los primeros versículos del capítulo 9, se dirige a los pobladores de la región norte de la tierra prometida, en donde estuvo Israel, el reino del norte. Por causa de sus pecados y en especial por su falta de arrepentimiento, las tribus del norte fueron disciplinadas por Dios, y llevadas a cautiverio en el año 722 a.C. por los Asirios. Eran tiempos muy difíciles.

 De gran menosprecio. Esta zona fue repoblada por los asirios con gente extranjera que se mezcló con los israelitas que quedaron, así surgió el pueblo samaritano. Los judíos del sur comenzaron a menospreciar a los habitantes del norte ya que no los consideraban legítimos hebreos. A partir de entonces las personas de la región norte sufrieron la daga del menosprecio.

 La promesa de la Luz. El Señor por medio de Isaías dio esperanza a las regiones del norte al decir que su Luz les resplandecería. De acuerdo a lo que el apóstol Juan nos dice en su evangelio, esta Luz es Jesucristo, el Verbo encarnado (Juan 1.1-9). Dios dio mensaje de esperanza al norte de Israel al prometerles que les enviaría a su Hijo. El Todopoderoso cumplió su Palabra, Jesucristo nació en Bethlehem pero creció en Galilea, en el norte. Fue en el norte en donde el Señor Jesús pasó más tiempo de su ministerio terrenal y en donde realizó muchos milagros. Jesucristo llamó a sus discípulos del norte, con excepción de Judas los demás eran galileos. Luz resplandeció a los que andaban en tinieblas y moraban en tierra de sombra de muerte.

EL ANUNCIO DEL MESÍAS SALVADOR.

Sus dos naturalezas. Dios nos dio una importante revelación sobre su Hijo. Nos dice que “niño nos es nacido”, se refiere a la naturaleza humana de Jesucristo. El Hijo de Dios fue engendrado por el Espíritu Santo en el vientre de María, fue encarnado, su naturaleza humana tuvo un principio. También nos dicen las Escrituras: “Hijo nos es dado”, se refieren a la naturaleza divina del Señor Jesús. Significa que el Hijo eterno de Dios, quien es Dios, nos fue dado. Él siempre ha existido, por eso es que sólo nos fue dado; no fue hecho ni creado. Jesucristo es Dios y hombre, por eso es nuestro eficaz Salvador. Como Dios vino al mundo sin pecado para lavar nuestros pecados. Como hombre fue nuestro sustituto en la cruz.

El Esposo de la Iglesia. El principado sobre su hombro, era una frase que se decía al varón en su boda, mientras el velo de la novia se colocaba sobre su hombro, era un recordatorio de que él era la cabeza de su esposa y debía cumplir este papel con responsabilidad. Cristo es el Esposo y Cabeza de la Iglesia, porque Él dio su vida por nosotros y nos gobierna por medio de su Palabra y del Espíritu Santo. Jesucristo ha hecho un pacto o promesa de boda: Los crean en Él serán salvos para siempre (Hechos 16.31).

 Admirable. Jesucristo es Admirable por sus perfecciones divinas, es Eterno, Inmutable, Infinito, Amoroso, Verdadero, Justo y Misericordioso. Es admirable por su Palabra, sus enseñanzas son verdaderas, sabias, prácticas y eternas. Es Admirable por sus obras de creación, providencia y redención. Por su muerte y resurrección para salvarnos. Jesucristo es el tema central de la Biblia; el de muchísimos libros y obras musicales. Él es Admirable.

 Consejero. Algunos dicen que ante una situación difícil debemos preguntarnos ¿qué haría Jesús? Pero más bien la pregunta es ¿qué hizo el Señor? Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la Palabra de Dios nos enseña la actuación sabia del Hijo de Dios en diversos problemas; por medio de esto recibimos el consejo eficaz del Señor. Cristo es nuestro perfecto Consejero; a quien podemos consultar en oración y lectura de la Biblia en todo tiempo y lugar, no tenemos que hacer una cita con Él.

 Dios fuerte. Jesucristo es Dios fuerte, ¿qué tan fuerte? Él es Infinito en su fortaleza, es Omnipotente. Él tiene poder para sanar todas las enfermedades; pagar todas nuestras deudas; para lavar pecados; resucitar muertos y darnos vida eterna. Él hizo el universo y lo sustenta en todo momento. Nada es imposible para Él.

 Padre eterno. Jesús es el Hijo Unigénito de Dios, pero fue anunciado como nuestro Padre porque la función de un padre es dar vida, sustentar y cuidar. El Mesías nos ha dado vida eterna al pagar nuestros pecados en la cruz; nos sustenta con su Palabra; y nos cuida como un Pastor a sus ovejas. Por otra parte por medio del Señor Jesús fuimos adoptados como hijos de Dios. Jesucristo es nuestro Padre eterno porque nunca nos abandonará. Es una experiencia traumática ser abandonados por alguno de nuestros padres, pero Jesús nunca nos dejará.

 Príncipe de paz. Sólo Jesús da paz verdadera, paz permanente. Esta paz viene de la justificación que recibimos de Jesucristo. Al creer en Cristo, el cumplimiento que Él hizo de la ley de Dios al morir en nuestro lugar, es aplicado por el Espíritu Santo en nuestra vida o cargado a nuestra cuenta. De manera que en Cristo somos declarados inocentes de todo pecado, justos ante Dios. Esto nos da paz que nadie nos puede arrebatar (Romanos 5.1).

RELIZAD CONFIABLE.

El Mesías ya vino. El Mesías anunciado por Isaías ya vino, es el Señor Jesucristo. Él cumplió con precisión lo profetizado en la Palabra de Dios. Jesucristo cumplió más de 300 profecías, por eso podemos confiar en que él es Mesías. La mayoría de los judíos no creen en Jesucristo como su Mesías, porque no pueden ver que Dios anunció dos venidas del Cristo, la primera ya ocurrió. El Mesías vino la primera vez para redimirnos con su muerte y resurrección; y para extender su reino que en el Antiguo Testamento fue visible en Israel, a muchas las naciones del mundo, por eso es que su Iglesia está formada por personas de diversos pueblos. La iglesia o reino del Señor no tiene fin, es para la eternidad.

Porque Cristo vendrá otra vez. Lo que el profeta Isaías nos dice en el versículo 7 se cumplirá de manera total cuando Jesucristo venga por segunda vez a la tierra. Entonces Israel le reconocerá como su Mesías y será salvo. El Señor librará a su pueblo de sus enemigos y establecerá un reino de mil años en la tierra, serán tiempos de paz y verdadera justicia. El celo o cuidado de Dios hará que estos eventos se cumplan. La Palabra de Dios es tan confiable que muchas profecías en Isaías se anuncian en tiempo pasado, como si ya hubieran ocurrido, ya que nada puede frustrar el plan divino. Y todo lo anunciado acerca de esta segunda venida se cumplirá sin faltar un detalle.

Para esperar al Señor preparados. Cuando Cristo vino la primera vez era esperado de las gentes, pero no estaban preparadas y no le reconocieron. Por esto nos preguntamos ¿qué pasó con el testimonio de los sacerdotes, escribas, pastores, magos que fueron testigos del nacimiento del Señor? Fueron ignorados. Que no nos suceda lo mismo. Estemos preparados para cuando Cristo venga otra vez. Que seamos hallados en fe en Él, en adoración sincera, en servicio, en predicación del evangelio en exclamación como Juan: “Ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22.20).

Hermanos: Es interesante observar que Dios prometió enviarnos un Salvador en momentos difíciles; y que cada vez que dio información relevante sobre nuestro Redentor, lo hizo en circunstancias muy difíciles.

  • Cuando Adam y Eva cayeron en pecado, Dios prometió un Salvador.
  • Cuando Achâz el rey de Judá estaba amenazado por los reinos de Israel y Siria, Dios anunció que el Salvador nacería de una virgen.
  • Cuando Israel había sido deportado a Asiria y sus tierras pobladas por gentiles, Dios declaró que el Salvador tendría dos naturalezas y dio una descripción de su carácter.

De esta manera el mensaje del nacimiento del Mesías, fue un mensaje de Esperanza. Porque si Él vino para resolver el problema más grande que teníamos, que era la muerte eterna por nuestros pecados; también puede resolver otras situaciones difíciles que enfrentamos.

¿En esta noche tiene problemas? Aun no es salvo, o está enfermo, tiene deudas, o enemistades; confíe en Cristo como su Dios fuerte y Salvador, como su Médico, su Consejero y Pastor, su Padre eterno y Príncipe de paz. Le invitamos a creer en Cristo y dejar sus cargas o problemas en Él, y verá cómo el Señor resuelve todo conforme a su voluntad. Viva en la Esperanza que nos da Jesucristo y tenga una navidad y vida llena de felicidad, gracia y paz.

ALABANZA CORAL

CORO “JERUSALEM”

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Nuevas de gran gozo

“Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”. Lucas 2.10,11.

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¿Cuántas noticias hemos recibido hoy? Algunas nos han alegrado, tal vez otras nos causado tristeza. Hoy queremos darle una buena noticia, la noticia de la navidad. El anuncio del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo, es una noticia tan grata, que las noticias difíciles son disipadas por la luz de estas buenas nuevas. Veamos dos razones:

1 PORQUE DIOS NOS HA PROVISTO DE UN SALVADOR.

El Mesías o Cristo. Él fue anunciado como el Salvador de nuestras vidas. ¿Por qué necesitamos un Salvador? Porque hemos pecado, es decir, hemos quebrantado la ley de Dios, y en consecuencia estamos desterrados o separados de Dios, pues “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6.23). Este es un problema que nosotros no podemos resolver, pues las obras, la vida religiosa y el dinero no pueden lavarnos de pecados. Las buenas noticias son que Dios tuvo a bien proveernos de un Salvador.

Quien vino para morir en nuestro lugar. Dios en su misericordia, al ver nuestra incapacidad para lavar nuestras vidas de nuestros pecados, nos dio a su Hijo para ser nuestro Salvador, Jesús es el Hijo de Dios y su nombre significa Salvador. Sólo Jesucristo puede salvarnos porque Dios cargó nuestros pecados en Él, y Jesús los pagó con sus sufrimientos y muerte en la cruz del calvario. Jesucristo fue nuestro sustituto en la cruz del calvario, pagó en nuestro lugar. Además de que el Señor resucitó y prepara morada en la casa de su Padre para los que creen en Él. Por estas razones Jesucristo es el único medio de Salvación.

Por su amor infinito. El gran amor de Dios o su mucho amor como lo dijo el apóstol Pablo a los efesios, es lo que hizo posible que hayamos sido provistos de un Salvador. ¿Quién daría a su hijo para que muriera en lugar del ratero, del mentiroso, secuestrador, homicida, violador, fornicario o adúltero? Sólo Dios pudo hacerlo. En su amor envió a su Hijo a este mundo en humildad, para sufrir todas las adversidades y tentaciones que nosotros enfrentamos de manera que Jesús fuera nuestro perfecto Sustituto en la cruz.

2 PORQUE TENEMOS A JESUCRISTO QUIEN ES DIOS.

Declarado por mensajero del Señor. El ángel les dijo a los pastores que el Mesías es el Señor, es decir es Dios, Señor es un nombre de Dios. Para ser salvos es necesario arrepentirnos de nuestros pecados y creer en Jesucristo como el único Salvador de nuestras vidas. Al hacerlo de inmediato, somos lavados de nuestros pecados, somos justificados, adoptados como hijos de Dios y santificados. Los salvos somos hijos de Dios, pertenecemos a la gran familia del Señor y gozamos de la presencia permanente de Jesús en nuestras vidas. Tenemos a Dios en nuestros corazones.

Todos los días. Jesucristo nos prepara un lugar en el reino celestial, pero también está con nosotros todos los días y nos da su guía, provisión, fortaleza y cuidados (Mateo 28.20). Policarpo, un cristiano del primer siglo, prefirió morir que negar a Jesucristo, porque dijo: ¿Cómo podría negar a Jesús si solamente he recibido cosas buenas de Él? Nosotros también hemos probado y disfrutado la fidelidad del Señor en nuestras vidas, por lo tanto debemos confiar en Cristo siempre y vivir la paz de su presencia.

Con nosotros. Otro de los nombres de Jesucristo es Emmanuel, que significa, con nosotros Dios. Es posible que algunas veces nos sintamos solos, pero no debemos confiar en nuestros sentimientos porque son engañosos; Jesucristo nunca nos abandona ni un instante. En otras ocasiones, tal vez no veamos al Señor a nuestro lado; pero bastará rogar a Dios que ilumine nuestra vista (Salmo 13) y observaremos que Jesucristo está obrando en nuestra vida de manera fiel y poderosa.

 HERMANOS:

 Las buenas noticias son que Dios nos ha dado un Salvador de nuestros pecados, de modo que disfrutemos de la bendición de ser hijos de Dios y recibir herencia eterna en los cielos.

 Las buenas noticias son que el Salvador es Emmanuel, Dios con nosotros. Por lo tanto no debemos temer, sino ser valientes para caminar cada día en adoración y servicio al Señor hasta llegar a su gloriosa presencia. No estamos solos, está con nosotros el Infinito, Eterno e Inmutable Dios.

 Reciba estas buenas noticias en su corazón y disfrute de una feliz navidad y una feliz vida en Jesucristo.

Promesa cumplida

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“No será quitado el cetro de Judá,

Y el legislador de entre sus pies,

Hasta que venga Shiloh;

Y a él se congregarán los pueblos”

Génesis 49.10.

Después de que Dios creó a Adam y Eva, como Padre el Señor les bendijo, (Génesis 1.28). Esta bendición fue la base para que en las familias de Dios se practicara la bendición paternal. El padre ponía sus manos sobre la cabeza de sus hijos y transmitía la bendición de Dios.

En Génesis 49, encontramos que Jacob llamó a sus hijos para bendecirles (1800 a. C., aproximadamente); la bendición que dio a Judá confirma la promesa de Dios de darnos un Salvador de nuestros pecados y de la muerte eterna.

Dios ha cumplido su promesa en Jesucristo, analicemos este importante asunto.

LA PROMESA DE DIOS. La promesa del Señor de un Redentor incluye varias promesas:

  1. El Señor prometió a la casa de Israel que ellos serían un reino. Dicen las Escrituras, no será quitado el “cetro”; los cetros son bastones cortos, bastones de mando, usados por los reyes como símbolo de dignidad y poder. Así es que Dios prometió que la familia de Israel sería un reino. Esta promesa incluye el crecimiento de la casa de Israel y la posesión de una tierra propia; recordemos que en el momento que Jacob bendijo a sus hijos eran extranjeros en Egipto.
  2. Dios prometió que el rey sería de la tribu de Judá. Este derecho le correspondía a Rubén por ser el primogénito, pero como él se metió con Bilha concubina de su padre y perdió este privilegio (Génesis 35.22). Judá fue escogido, no por ser el mejor hijo, pues de él fue la idea de vender a José; Judá fue escogido por gracia de Dios para ser la tribu de la familia real.
  3. La tercera Palabra del Señor. Dios dice que un día sería quitado el cetro de Judá, es decir que alguien diferente estaría gobernando. Así mismo dice que sería quitado el legislador de entre sus pies, lo cual confirma que llegaría el día en que un extranjero gobernaría al pueblo de Dios.
  4. Dios prometió que entonces vendría Shiloh, que significa Pacificador. Unos mil cien años después, esta promesa fue ratificada por el profeta Isaías quien dijo: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isaías 9.6).
  5. La quinta promesa es que los pueblos se congregarán a Shiloh, al Mesías Salvador.

EL CUMPLIMIENTO.

  1. La primera promesa se cumplió, Israel fue transformado en un reino. Primero el Señor hizo crecer a su pueblo en medio de la esclavitud en Egipto, lo cual es un milagro. Después Dios los libertó y llevó a la Tierra que fluye leche y miel (1446 a. C. aproximadamente). Por 400 años Israel fue gobernado por jueces, hasta que el pueblo pidió un rey, y fue ungido Saúl, así comenzó la monarquía en el año 1050 a. C., aproximadamente.
  2. Dios prometió que el rey de su pueblo sería de Judá; pero Saúl era de Benjamín. Sabemos que Saúl fue rechazado como rey por su desobediencia (1 Samuel 13.13-14;15.22-26); entonces fue ungido David como rey, quien era de la tribu de Judá, (1010 a. C. aproximadamente). A este rey, Dios le prometió un reino para siempre, (2 Samuel 7.1-17). Así se cumplió la segunda promesa.
  3. El Señor dijo que sería quitado el cetro de Judá. Después de la muerte de David sus hijos siguieron gobernando; pero pasaron muchas cosas terribles: el reino fue dividido en dos; Israel el reino del norte fue deportado a Asiria en el 722 a. C.; y Judá, el reino del sur, por el pecado de idolatría fue deportado a Babilonia en el 606 a. C. En el año 586 a.C. los babilonios destruyeron la ciudad de Jerusalem y Sedecías fue exiliado a Babilonia, así dejó de reinar la casa de David. En el año 539   C., Ciro el persa conquistó Babilonia y el 536 ordenó el regreso del pueblo de Dios a su tierra. Los judíos estuvieron bajo la dominación de los Medo-persas, y luego del imperio Greco-macedónico; hasta que en el año 37 a. C., el sanado romano nombró a Herodes rey de los judíos, quien era Idumeo, es decir, un extranjero. Así fue quitado el cetro de Judá.
  4. La llegada del Pacificador. En el año 5 o 4 a. C. (esto porque nuestro calendario es incorrecto), nació en Bethlehem de Judea, Shiloh, el Pacificador, nuestro Mesías. Se cumplió con precisión la Palabra de Dios. Mateo 2.1; y Lucas 2.1-3, nos hablan de este momento histórico. Jesucristo es Shiloh, o el que trae la paz, porque Él vino para salvarnos de nuestros pecados y de la muerte eterna (Romanos 5.1).
  5. La quinta promesa. El Señor dijo que los pueblos se congregarán al Mesías. Esta Palabra también se ha cumplido porque de todos los pueblos el Señor tiene creyentes o discípulos. Jesucristo mandó que el evangelio sea predicado a todos los gentiles, no solamente a judíos (Mateo 28.19). La iglesia de Cristo está formada por elegidos de todos los pueblos. Y esta promesa se cumplirá de manera plena cuando Jesucristo venga por segunda vez y establezca un reino de mil años en la tierra (Apocalipsis 20.4).

HERMANOS: Pasaron 1800 años pero Dios cumplió en tiempo y forma su promesa de darnos un Salvador. El mensaje de la NAVIDAD es un mensaje de fe y seguridad. FE porque debemos creer en todas las promesas de Dios, ya que Él es fiel para cumplirlas. SEGURIDAD, porque nada frustró el plan de Dios, por lo tanto, estamos seguros en Él. Si Dios cumple todas sus promesas, debemos esforzarnos por cumplir las cosas que prometemos a nuestro Señor, de manera que seamos fieles siervos de Dios.

Navidad oportuna

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MATEO 2.1-12.

Gracias a Dios hemos llegado a una época hermosa del año, Navidad. Es un tiempo para dar gracias al Señor por el don de la salvación en Cristo, a través de una adoración ferviente , la oración y  la meditación en las Santas Escrituras. En esta ocasión le invitamos a reflexionar en la historia de los magos que nos presenta Mateo, con el pensamiento de que el nacimiento de nuestro Salvador fue oportuno en todos los aspectos.

EN EL TIEMPO ADECUADO, 1-3.

En días del rey Herodes (37-4 a.C.). La Palabra de Dios nos dice que el Señor Jesús nació cuando Judea era gobernada por Herodes el idumeo. Los magos de oriente le preguntaron dónde estaba el Rey de los judíos que había nacido; esto desconcertó a Herodes porque el emperador romano le había nombrado rey del pueblo judío, y no debería haber otro monarca.  De inmediato Herodes a los estudiosos de los judíos para saber el paradero del Señor. El Idumeo era una persona muy celosa de su trono, al grado que había matado a sus hijos para conservar el poder.

Durante el imperio romano. La venida del Hijo de Dios a este mundo, su ministerio, muerte, resurrección y ascensión ocurrieron  dentro del dominio del imperio romano. De esta manera, el mensaje de salvación en  Jesucristo  llegó a muchas partes, ya que Roma abarcaba  la cuenca del Mediterráneo, Europa, África  y Asia. La historia de nuestra redención no sucedió en un rincón como Pablo se lo expresó a Festo y al rey Herodes Agripa (Hechos 26.26).

En condiciones especiales. Durante este tiempo se tenían las condiciones necesarias para la difusión del evangelio. Los romanos habían construido muchas y buenas carreteras; circulaba una moneda imperial; el griego y el latín eran idiomas que se hablaban en el imperio; existía la posibilidad de viajar por el territorio romano sin necesidad de visa; toda vez que la filosofía de los griegos no había dado satisfacción a los corazones, el mensaje del evangelio fue escuchado con atención.

EN EL LUGAR IDEAL, 4-8.

No en Jerusalem. Los príncipes de los sacerdotes y los escribas informaron a Herodes que el Rey de los judíos estaba en Bethlehem porque así lo declaraba el libro del profeta Miqueas. Jesús nació en Bethlehem y no en Jerusalem en cumplimiento a la Palabra divina. Nuestro Señor cumplió más de 300 profecías en su primera venida, por eso podemos confiar que Jesucristo es el Mesías prometido por Dios.

En Bethlehem. El Señor nació en este pequeño pueblo en las montañas de Judea porque Él pertenece a la familia del rey David, y Bethlehem era el lugar de la casa davídica. Como Hijo de David el Señor Jesús es el legítimo Rey de Israel, con esto nuestro Salvador cumplió otra profecía. Hacía mucho tiempo que la casa de David había sido olvidada por eso no se encontraba en Jerusalem, ni en el trono de Israel. Esta es otra razón por la que Jesús no nació en Jerusalem, y es el motivo por el cual José y María, descendientes de David, eran personas de condición precaria.

En humildad. El nacimiento del Señor en el pueblo de Bethlehem y no en la gran ciudad de Jerusalem, es un mensaje de humildad. Él es el Rey de reyes, pero vino humilde, como esclavo, para dar su vida en rescate por muchos (Mateo 20.28). Recodemos que años después Jesucristo entró a Jerusalem montado sobre un burrito y no en un corcel, para declarar otra vez, su carácter humilde (Mateo 21.7). Los creyentes en Cristo, los hijos de Dios debemos distinguirnos por ser humildes como nuestro Maestro.

CON LOS RECURSOS NECESARIOS, 9-12.

En tiempos difíciles. José y María estaban comprometidos cuando recibieron la misión de ser los padres terrenales de Jesús. La boda, el viaje a Bethlehem para el censo, y la llegada temprana de nuestro Salvador fueron eventos en los que se necesitaron recursos económicos. Entendemos que cuando los magos llegaron a Jerusalem en busca del Rey de los judíos, el Señor Jesús tendría unos dos años de edad, lo que significa que las necesidades iban incrementando, como sucede en todos los hogares, cuando los hijos van creciendo.

Ante un traslado inmediato. Herodes pidió a los magos que le informaran la ubicación exacta del Rey de los judíos con el argumento de que deseaba adorarle. En realidad su intención era deshacerse de Él. Se hacía necesario que José, María y Jesús realizaran un viaje para estar en un lugar seguro. Para esto necesitarían de recursos económicos. Dios ya tenía preparados los medios para estas y otras necesidades, de manera que nada les faltara. El Señor siempre provee las cosas que necesitamos.

Por medio de los dones. Al llegar a la casa donde estaba el Señor, los magos creyentes en Cristo, se postraron ante Jesús y le adoraron, en reconocimiento de que Él era su Dios y Salvador. Como parte de su adoración le ofrendaron dones, le entregaron oro, incienso y mirra. Dones que nosotros no llevaríamos a un niño; sin embargo, los magos lo hicieron guiados por la providencia divina. Estos dones declaran la identidad y misión de Jesús. Oro, Él es Rey; incienso, es Dios; mirra, Él es el Hijo del hombre, quien vino para morir en nuestro lugar y pagar nuestros pecados. Estos dones tan caros, también fueron los recursos que Dios proveyó para satisfacer las necesidades de su Hijo y de sus padres terrenales.

HERMANOS: El nacimiento de nuestro Señor Jesucristo tuvo lugar en el momento decretado por Dios. En el tiempo, lugar y condiciones, que en su Sabiduría Él estableció. Todo aconteció de una forma oportuna, perfecta, nada frustró el plan divino.

Confiemos en Cristo nuestro Salvador, Él es nuestro Pastor que nos alimenta, cuida y salva, nada nos faltará. Bethlehem significa casa de panes, y esto no es casualidad sino providencial, pues Jesús es el Pan de Vida.

Quien reconoce sus pecados, se aparta de ellos, y cree en Cristo como su Salvador, es adoptado como hijo de Dios, hecho heredero del reino del Señor. Los salvos por Cristo recibimos sus cuidados y sustento todos los días, en nuestra vida espiritual y material. Así como en la navidad, el Señor obra de manera oportuna en nuestra vida, por eso debemos depender de Él siempre y agradecer todas sus bendiciones.

Gracia en navidad

Mateo 1. 2,3,5,6,17,21-23.

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Gracia significa un regalo que se da a quien no lo merece. La salvación, es decir, la bendición der adoptados como hijos de Dios y recibir una herencia en el reino del Señor, se recibe de Dios por medio de su gracia, pues nadie merece ser salvo.

La navidad es una historia de gracia, veamos algunos aspectos de la gracia divina en el capítulo primero del evangelio de Mateo. A algunos hermanos les parece que los pasajes con genealogías no tienen mucho sentido, pero son muy importantes e interesantes.

PORQUE DIOS NO DESECHÓ A LOS PECADORES, 2, 3, 6, 17.

La vida de Abraham y su familia estuvo llena de pecados, sin embargo Dios no les desechó, les salvó por gracia y les dio del privilegio ser el pueblo a través de quien nos dio al Mesías Salvador .

Abraham, 2. Perteneció a Ur de los caldeos, una ciudad idólatra, lo que nos indica que él practicó este pecado. Mintió al decir que su esposa era su hermana. No esperó al Señor al tener un hijo con la sierva de su esposa. No obstante, Dios le salvó.

Judá, 3. Bisnieto de Abraham, fue quien tuvo la idea de vender a su hermano menor José para deshacerse de él y sus sueños. Mintió a su padre Jacob al llevarle a la deducción que José había muerto. Tuvo relaciones sexuales con la mujer que había sido esposa de su hijo. Sin embargo, el Señor le redimió.

David, 6. Fue rey de Israel; entre otros pecados, cometió adulterio con Bethsabé y además mató a su marido. Pero Dios le salvó por gracia y no quebrantó su promesa hecha a David, de que tendría un reino para siempre por medio del Mesías.

El reino del sur, Judá, 17. El pueblo de Judá cayó en idolatría y fue deportado a Babilonia en el 606 a. C. La nación se corrompió, reyes, sacerdotes y profetas fueron deportados a la tierra de los caldeos; pero una vez que se arrepintieron, Dios les restauró, y regresaron a su herencia en el año 536 a. C. Dios no destruyó a Judá, le salvó por gracia.

La iglesia. Los miembros de la iglesia de Cristo, fuimos salvos por gracia. Recordemos que estábamos muertos en delitos y pecados, merecíamos la ira divina. Sin embargo, Dios por su gran amor nos salvó por medio de Cristo, y sólo por gracia.

 PORQUE EL SEÑOR INCLUYÓ A LOS GENTILES, 5.

Rahab. La esposa del israelita Salmón fue una mujer cananea. La Palabra de Dios nos enseña que Rahab era ciudadana de Jericó en Canaán. Se dedicó a la prostitución y es seguro que participó en la adoración idólatra de su pueblo que incluía el sacrificio de niños. Ella debió morir con todos los habitantes de Jericó, sin embargo, Dios la salvó en compañía de su familia, por medio de Cristo, simbolizado en el cordón rojo que ató en la ventana de su casa.

Ruth. Fue una mujer moabita que se casó con un israelita y enviudó. Era extranjera por lo que no debía ser tomada por esposa por ningún hijo de Israel. Pero Dios la salvó y le permitió formar una familia con Booz un varón trabajador, poderoso y temeroso del Señor. Su historia es una hermosa historia de gracia.

Nuestro testimonio. La mayoría de los redimidos por Cristo de estos tiempos somos gentiles, no pertenecemos al pueblo de Israel en la sangre, pero sí por la fe. Dios envió a su Hijo para salvar tanto a judíos como a gentiles. Por la gracia de Dios ya no somos extranjeros, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios (Efesios).

PORQUE DIOS NOS DIO A SU HIJO, 21-23.

 Para pagar nuestros pecados. El Mesías vino para salvarnos de nuestros pecados por eso fue nombrado Jesús que significa Salvador. Jesucristo llevó nuestros pecados sobre sí y los pagó con sus sufrimientos y muerte en la cruz ocupando nuestro lugar. Cuando un bebé nace deseamos y oramos para que Dios lo guarde de padecimientos. Sin embargo, el Señor Jesús se encarnó para salvarnos con su muerte cruenta y resurrección, cuán grande es la gracia de Dios.

Nacido de mujer. El Hijo de Dios fue engendrado por el Espíritu Santo en el vientre de María cuando ella era virgen. Al no ser engendrado por ningún hombre pecador, Jesucristo estuvo libre de todo pecado para lavar nuestras maldades. Vemos que la gracia de Dios obra con inteligencia, de una manera perfecta y eficaz.  Cristo es Dios y hombre, nuestro perfecto Salvador.

Dios con nosotros. La salvación significa que pertenecemos a la familia de Dios, y que tenemos un lugar seguro en su reino eterno. En tanto llegamos a nuestra morada celestial, ya disfrutamos de la presencia transformadora del Señor en nuestra vida, por eso Jesucristo es Emmanuel, es decir, Dios con nosotros. Cristo siempre está con nosotros para cuidar nuestra vida.

 HERMANOS:

Mateo 1 nos muestra que la navidad o el nacimiento de nuestro Salvador, es una manifestación de la gracia de Dios. También nos recuerda que nada puede frustrar el plan divino, tampoco su Palabra, ni promesas. Disfrutemos de la gracia del Señor que produce paz en nuestra vida. Demos gracias a Dios por su gracia y compartamos la gracia que hemos recibido.

Devocional familiar

Para motivar a las familias de la iglesia a realizar su devocional al menos una vez a la semana, desde el domingo pasado aparece en el boletín un espacio con ideas para llevar a cabo este momento de intimidad con Dios. Deseamos y oramos para que cada hogar se deleite en estos devocionales. Agradeceremos mucho nos compartan sus experiencias.

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PLANES DE LECTURA

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Estimados hermanos la lectura de la Palabra de Dios es indispensable para el desarrollo de nuestra vida espiritual. Si Dios nos lo permite en el año 2018, volveremos a leer la Biblia en orden cronológico, anexo este plan y otro en el que se puede leer el Antiguo y Nuevo Testamento de manera simultánea, deseo que todos disfrutemos de este banquete espiritual.

PLAN CRONOLÓGICO

PLAN A Y NT

PLAN G-A

Navidad es compartir

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“Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, é incienso y mirra. 12 Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen á Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino. Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, é incienso y mirra. Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen á Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino”.

Mateo 2.11,12.

En navidad solemos hacer intercambio de regalos. No siempre todos están conformes con sus regalos. Es importante que tomemos en cuenta que dar regalos en navidad es una forma de simbolizar la gracia que hemos recibido. Por lo tanto, no debemos permitir que los regalos materiales opaquen el gozo por el regalo tan grande que hemos recibido, el de la salvación en Cristo. Hoy recordaremos el momento en que Jesús regaló salvación a los magos de oriente.

Los magos o sabios de oriente al ser guiados por el Señor por medio de la Estrella llegaron a la casa donde estaba el Señor Jesús y su madre, en cumplimiento a lo profetizado por el Señor en Isaías 60.3: “Y andarán las gentes á tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento”.

Los magos se postraron y le adoraron. No lo hicieron con Herodes, sino con Jesús porque le reconocieron como su Dios y Rey. Ellos también le dieron regalos, nada convencionales con los obsequios para un bebé, ya que Jesús es hombre, pero también es Dios.

ORO, JESÚS ES EL REY DE REYES.

Los magos dieron a Jesús oro, símbolo de la realeza. Este regalo anunció que Jesús es el Rey de reyes. El evangelista Mateo nos presenta a Jesús como el Rey de la iglesia de Dios. Esta iglesia fue visible en el Antiguo Testamento en Israel; y en el Nuevo Testamento en los elegidos de Israel y de muchas naciones gentiles, nosotros tenemos el privilegio de ser parte de ella.

La iglesia es el reino de Dios y no es de este mundo. Es un reino diferente, pues en él los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio (Mateo 11.4,5). Es un reino en el que suceden milagros, la muerte no tiene poder, y en el que no se hace acepción de personas.

Sólo Jesús es el Rey. Porque Él murió y resucitó para dar vida a cada miembro de su reino. Debemos apartarnos de todo intento de ser reyes en la iglesia. Todos somos miembros los unos de los otros y sólo Cristo nuestra Cabeza. Él ejerce su autoridad por medio de su Palabra, la cual es nuestra única norma de vida cristiana. Algunos hermanos han dicho que necesitamos un hermano que sea líder de las iglesias evangélicas, pero en realidad no se requiere, porque ya tenemos un Dirigente que es Cristo.

INCIENSO, JESÚS ES DIOS.

 Perfume. Dios mandó a su pueblo Israel, que los sacerdotes le ofrecieran perfume que debía ser elaborado con las siguientes especias: estacte, uña olorosa, gálbano aromático e incienso que es una resina aromática (Éxodo 30.34-38).

El altar. Los sacerdotes por suertes quemaban el perfume todos los días en el altar del incienso, que estaba en el lugar santo y que representó a Cristo en sus naturalezas humana y divina, pues estaba hecho de madera y oro. Se hacía dos veces al día, por la mañana y en la tarde (Éxodo 30.1-10). El incienso también se ofrecía una vez al año en el lugar santísimo, por medio del sumo sacerdote, en el día de la expiación (Hebreos 9.3,4).

El incienso simbolizó las oraciones del pueblo de Dios. Como somos pecadores nuestras oraciones no pueden ser atendidas a menos que el Hijo de Dios sea nuestro Mediador o intercesor. Si oramos con fe en el nombre de Cristo el Padre nos escucha por medio de su Hijo (Juan 14.13,14). El incienso ofrecido a Jesús es el reconocimiento de su divinidad como Hijo del Altísimo.

 MIRRA, JESÚS ES HOMBRE.

Símbolo del dolor físico. La mirra es una sabia que escurre cuando se hacen cortaduras al arbusto de mirra, por eso representa el dolor. Se empleaba como droga para mitigar el dolor, para elaborar perfumes, para embalsamar los cuerpos de los muertos, y para elaborar el aceite de la unción que se usaba para las consagraciones. La Mirra fue un símbolo de la humanidad de nuestro Señor Jesucristo. Jesucristo fue varón de dolores experimentado en quebranto.

Como hombre Jesús es nuestro vicario. Él ocupó nuestro lugar. Llevó nuestros pecados sobre Él, y los pagó con sus sufrimientos y muerte en la cruz del calvario. Cristo sufrió la ira de Dios que nosotros merecíamos, bebió la copa de la ira divina hasta la última gota, no nos dejó nada. Como hombre el Señor Jesús sufrió y murió en sustitución de cada uno de nosotros; también resucitó para ser Primicia de los que hayan partido de este mundo cuando Él venga a las nubes.

El Señor Jesús como hombre es nuestro perfecto Pontífice. Es nuestro Intercesor ante el trono del Padre, pues pasó por las dificultades y tentaciones que nosotros sufrimos y las venció todas. Él sabe lo que significa tener estas luchas. Por eso nos socorre de manera efectiva. Comprende de manera perfecta cada una de las situaciones que pasamos. Gracias a esto podemos acercarnos con confianza en oración a nuestro Padre Celestial.

HERMANOS:

Los regalos de los magos son de alto valor, fueron enviados por el Padre para sostener el hogar terrenal de su Hijo durante su infancia.

Es importante precisar que los obsequios de los magos le pertenecen a Jesús pues Él es del poseedor de todas las cosas. Aquel día en lugar de dar, los magos recibieron gracia de Dios. El Señor tocó sus corazones para que reconocieran su necesidad de Jesús, le aceptaran como su Rey y Dios, le adoraran y fueran salvos.

Nosotros también hemos recibido esta gracia; y el Señor nos dice que si recibimos de Gracia, debemos dar de gracia.

Todo pertenece al Señor, nosotros solamente somos sus administradores. Así es que Navidad es compartir la gracia que hemos recibido.

En esta Navidad, compartamos el mensaje y las bendiciones que Dios nos ha dado:

  • En el camino, con folletos en bolsas con dulces o galletas.
  • Con la familia, compartiendo la Palabra de Dios en las fiestas a las que somos invitados; así como las bendiciones materiales en los momentos que pasen pruebas.
  • Con los hermanos necesitados en la Iglesia por medio de despensas.
  • Con una campaña permanente de acopio de alimentos y ropa para nuestros hermanos en la fe y demás prójimos.

Que esta navidad y cada día compartamos un poco de la mucha gracia divina que hemos recibido en Cristo nuestro Salvador.

La carrera nivel 2

Jeremías1

“Si corriste con los de á pié, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz estabas quieto, ¿cómo harás en la hinchazón del Jordán?”, Jeremías 12.5.

Este texto de la Palabra de Dios es un desafío del Señor a Jeremías ya que el profeta estaba a punto de dejar su ministerio. Dios le dice que no se canse porque apenas había corrido con los de a pie, y el Señor le tenía preparada una carrera contra los que iban a caballo. El Señor también hace reflexionar a Jeremías al decirle que si en tierra de paz estaba quieto, ¿qué haría cuando el río Jordán se desbordara y las cosas se complicaran? Veamos la respuesta del profeta, que es un mensaje de aliento para nosotros en estos tiempos.

EL TESTIMONIO DE JEREMÍAS

El llamado de Dios. El Señor llamó a Jeremías al ministerio profético en el año 627 a.C., en los días del reinado de Josías, un rey que tuvo temor de Dios en su corazón. Habían sido tiempos de reformas importantes, pero de impacto sólo externo, pues el corazón de Judá seguía en la idolatría. Esto hacía difícil el ministerio de la predicación, pues el pueblo pensaba que estaba bien ante Dios. Al llamar a Jeremías el Señor le dijo que se ciñera y no tuviera temor; el pueblo pelearía contra él, pero Dios estaría con el profeta para librarlo (Jeremías 1.17-19).

Dificultades en el ministerio. Jeremías comenzó el ministerio de la predicación con los siguientes temas: La santidad primera de Israel; la infidelidad de Judá al dejar al Señor por los ídolos; el llamado al arrepentimiento; la desolación de la tierra por el rechazo del llamado divino; la impiedad de los poderosos, los males sociales; la vanidad de los ídolos; la cautividad de Judá por su apostasía y rebeldía. Después de estos lindos sermones los varones de Anathoth, el pueblo de Jeremías, una villa de sacerdotes, amenazaron de muerte al profeta.  

Los sentimientos del profeta. Después de que Jeremías recibió las amenazas de su familia, en lugar de apoyo, experimentó desaliento y deseos de dejar el ministerio; fue uno de varios momentos de desánimo que enfrentó el profeta. Jeremías ya había llorado mucho porque Dios le había revelado la muerte de muchos judíos a causa de su falta de arrepentimiento (Jeremías 9.1,2). Qué difícil era para los profetas recibir la visión de las cosas terribles que iban a acontecer. Fue en ese momento de prueba cuando el Señor desafió a Jeremías.

La aceptación del siguiente nivel. Jeremías aceptó el reto y continuó con el siguiente nivel de la carrera. Terminó bien la carrera con los de a pie, y siguió corriendo contra los de a caballo. En el siguiente nivel Jeremías enfrentó una terrible sequía; recibió la orden de no casarse; fue golpeado y puesto en cepo por el sacerdote; fue azotado; encarcelado; puesto en un pozo de lodo; encerrado en el patio de la cárcel; vio a mucha gente morir a filo de espada, de hambre y sed, fue testigo de todas las atrocidades de los caldeos al deportar a Judá a Babilonia. Sin embargo, Jeremías fue fiel profeta hasta el final. ¿Cómo lo logró? Fue el poder de Dios y su Palabra en su vida, así lo expresó Jeremías en los siguientes pasajes: Jeremías 20.7-9, Lamentaciones 3.22-26.

NUESTRO TESTIMONIO

El llamado del Señor. Dios también nos ha llamado a la vida eterna y a servirle en un ministerio. Y nos ha advertido que la ruta es difícil. Veamos algunos versículos en los que el Señor nos dice que no debemos esperar un camino fácil: Mateo 7.13,14; Mateo 10.16; Juan 16.33; 1 Pedro 5.8; Juan 15.18,19. Todos los creyentes en Cristo podemos constatar la verdad de las Palabras de nuestro Señor, pues enfrentamos diferentes adversidades.

Tiempos cada vez más difíciles. Hemos corrido con los de a pie. ¿Cómo nos estamos ahora?, ¿Estamos cansados? Dios nos dice que tiene preparada para nosotros una nueva carrera, pero será con los que van a caballo. La Palabra de Dios nos enseña que los tiempos y las pruebas serán más difíciles (Mateo 24.4-8). Es necesario que sea así porque los niveles más altos en nuestra carrera son un testimonio al mundo de la veracidad de Dios, cuando la gente ve nuestra fidelidad en medio de la adversidad, mira a Dios y su poder. Son un instrumento para nuestro desarrollo espiritual, las pruebas pulen la fe que el Señor nos ha dado y la hacen crecer. Son la comprobación de la verdad de la Palabra de Dios; el mundo nos aborrece porque aborrece a Dios; esto es triste, pero nos consuela que somos hijos de Dios y tenemos su amor eterno.

Dispuestos a los siguientes niveles. ¿Alguno ha pensado dejar la carrera? Dios nos llama a no cansarnos, aceptemos el reto porque no depende de nosotros, sino de la obra de Dios en nuestras vidas. Veamos algunos pasajes de las Escrituras: Mateo 1.23; Mateo 28.19,20; Juan 10.28; Filipenses 1.6; Efesios 5.25.27. Al decir sí a la siguiente carrera o al siguiente nivel, estamos confiando en la Obra perfecta del Señor en nosotros, estamos descansando en su Palabra, promesas y en sus perfecciones.

Hermanos:

Nuestro Señor Jesucristo nuestra Cabeza es la razón por la que no debemos huir de un siguiente nivel en nuestra carrera. Él corrió con los de a pie, con los de a caballo, y podemos decir que aun con los poderosos motorizados, y venció. Nuestro Salvador venció al pecado, la muerte y a todos sus enemigos, al resucitar y ascender al Padre celestial. Cristo nos da la victoria (1 Corintios 15.57,58).

La falta de resultados es algo que generalmente nos desanima en nuestra vida cristiana y en el ministerio. Claro que debemos buscar frutos de nuestro servicio al Señor, pero es Dios quien evalúa los resultados, y muchas veces lo hace de un modo distinto. Se podría decir que los 47 años de ministerio de Jeremías no tuvieron resultados buenos porque Judá fue deportado a Babilonia. Sin embargo, el ministerio del profeta sí tuvo sus frutos; de Babilonia regresó un pueblo que no volvió más a los ídolos. Judá tuvo que tocar fondo para ser restaurado por el Señor.

 Dejemos el resultado al Señor y sigamos fieles en esta carrera, el apóstol Pablo nos dice: Filipenses 3.12-14: No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si alcanzo aquello para lo cual fuí también alcanzado de Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante, Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús.

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