Siervos de Jehová

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De la serie “Yo y mi casa serviremos a Jehová”

 Y si mal os parece servir á Jehová, escogeos hoy á quién sirváis; si á los dioses á quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron de esotra parte del río, ó á los dioses de los Amorrheos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos á Jehová.

 Josué 23 y 24

Josué era viejo y entrado en días y faltaba conquistar buena parte de la tierra prometida. Además, el siervo de Dios conocía la dureza del corazón de Israel, por lo que llamó a todo el pueblo para llevarlo a un compromiso sincero de fidelidad al Señor confiando sólo en Él. En este estudio final de la serie “Yo y mi casa serviremos a Jehová” veremos lo que la Palabra de Dios nos enseña en los últimos dos capítulos del libro de Josué.

PARA CONQUISTAR TODA LA TIERRA, Josué 23.

La porción pendiente. Al final del ministerio de Josué, faltaba tomar un 40% aproximadamente de la tierra que Dios prometió a su pueblo. Era necesario que Israel conquistara esta porción, porque de lo contrario los pueblos que la habitaban le ocasionarían fuertes problemas. Con tristeza tenemos que decir que los israelitas no lo hicieron. El libro de los jueces nos explica que Dios permitió que quedaran algunos de los pueblos cananeos para probar a su pueblo; y ellos fallaron varias veces por lo que enfrentaron muchas opresiones de sus vecinos (Jueces 2.21,22; 3.1-4).  Es importante que sigamos venciendo con la gracia de Dios las cosas que afectan nuestra vida espiritual, pues de esta manera evitaremos muchos problemas.

Por medio de la obediencia a la Palabra de Dios. Josué motivó a Israel a confiar en el Señor para continuar con la conquista, pues Él vencería a los reyes faltantes, así como había destruido a poderosos reinos cananeos.  También exhortó al pueblo a ser obediente a la Ley divina, pues la obediencia al Señor trae victoria en toda empresa. Para prosperar en nuestra vida espiritual es indispensable leer las Santas Escrituras y practicarlas todo el tiempo, además de orar al Señor siempre.

Con fidelidad al Señor. En tanto el Señor destruía a los malvados pueblos faltantes, los israelitas debían ser fieles a Jehová, no apartarse de Él para seguir a sus ídolos. Si Israel era infiel, Dios no echaría a estas gentes, ya que el Señor no puede recompensar al pecado. Debemos ser fieles a Dios, no ceder su lugar en nuestro corazón a la familia, los amigos, el trabajo, el deporte o las distracciones. Seamos cuidadosos para no convertir a personas, eventos, o cosas en ídolos, pues la salvación, fortaleza y bendición sólo están en nuestro Dios Vivo y Verdadero.

EN GRATITUD POR SU REDENCIÓN, Josué 24.1-14.

Del pecado y la muerte eterna. Josué recordó a los israelitas que el Señor sacó a Abraham de la idolatría, el pecado y la condenación, para hacerle padre de su pueblo redimido. Es bueno que no olvidemos que tenemos un lugar en la iglesia de Cristo, porque fuimos rescatados por el Señor del pecado y la muerte eterna, ya que de esta manera seremos humildes y tendremos un corazón agradecido a Dios.

Para ser familia de Dios. Al llamar a Abraham el Señor le prometió una simiente numerosa para ser bendición a las naciones de la tierra, aun cuando él y su esposa ya eran viejos. Dios cumplió su Palabra, en los tiempos de Josué Israel era una familia de varios millones de personas. Y años más tarde de Israel nos fue dado Jesucristo nuestro Redentor quien es Salvador de muchas personas entre las naciones del mundo. Por medio de Cristo fuimos adoptados como hijos de Dios, y tenemos un lugar en su familia que es la Iglesia, por eso también debemos estar agradecidos.

Y su hermosa herencia. Josué recordó al pueblo que el Señor les sacó de la esclavitud en Egipto y les dio posesión de la hermosa tierra de Canaán al echar a los pueblos paganos con su poder. En Cristo tenemos una herencia eterna en los cielos, un motivo más para que rebosemos en gratitud a nuestro Dios. El propósito de Josué en este mensaje fue resaltar la redención eficaz y gratuita de Dios, para que Israel tuviera en su corazón reconocimiento y gratitud sincera al Señor que le llevara a un servicio con entereza y verdad. La iglesia de Cristo servimos a Dios no para ser salvos, sino por gratitud al Señor que salvó nuestras vidas del tormento eterno por su misericordia y amor incondicional.

EL EJEMPLO DE JOSUÉ, Josué 24.15-33.

Con iniciativa. Para servir al Señor, Josué fue un ejemplo; él tomó la iniciativa y dijo: “que Yo y mi casa serviremos a Jehová”. No esperó a que otro comenzara. Esto dio resultado, Josué contagió al pueblo del deseo de ser siervos de Dios y no a los ídolos. Muchas veces nosotros esperamos a que algún hermano haga algo en la obra de Dios para seguirle; y si deja el servicio nos detenemos también. Es momento de seguir el ejemplo de Josué y servir a Jehová con iniciativa; con nuestros ojos puestos sólo en el Señor Jesucristo para no desmayar.

Un líder en su casa. Josué apuntó a su familia como siervos del Señor. Esto implicó un liderazgo espiritual en su casa. El servicio a Jehová comienza en nuestra familia, a ellos en primer lugar debemos predicar y enseñar la Palabra de Dios; con ellos y por ellos debemos orar; nuestro ministerio debe comenzar en casa. No podemos engañar a nuestra familia, por eso a ellos en primera instancia debemos dar buen testimonio. De lo contrario nuestro servicio será falso y sin poder; la gente dirá, ¿por qué no empieza en su casa? Por otra parte, si somos siervos fieles en nuestra familia, los motivaremos para que también sirvan al Señor de corazón.

Quien confió en Dios. La respuesta del pueblo fue que ellos también servirían a Jehová. Pero Josué les dijo que no podrían hacerlo porque eran rebeldes. Esto nos enseña que solos no podemos servir a Dios porque aún somos pecadores; sólo con la gracia, poder y bendición del Señor podemos ser siervos perseverantes. No debemos confiar en nuestras propias fuerzas, sino en el Señor. La confianza en Dios para ser siervos fieles significa una vida de dependencia en comunión estrecha con Él. Israel entendió esto e hizo un compromiso de obediencia a Dios.

 Hermanos:

Josué cumplió su misión, tomó la tierra prometida y la repartió a las tribus de Israel. Fue llamado por el Señor a su presencia a la edad de 110 años. La Palabra de Dios le llama siervo de Jehová, un título hermoso.

Recordemos que este personaje se llamó Oseas que significa salvación, y de manera providencial Moisés le puso por nombre Josué, que significa Jehová salva (Números 13.16). Josué fue un siervo de Dios que dio testimonio que sólo Jehová salva.

Al concluir nuestro humilde estudio de este libro deseamos que nuestra vida y la de nuestra familia proclame que la salvación sólo se halla en Jesucristo el Hijo de Dios.

Si el Señor permite el próximo año en el boletín semanal se publicará un devocional para que cada familia de la iglesia lo realice en algún día de la semana. Hoy confiando en nuestro Dios y movidos por la gratitud de nuestro corazón, hagamos el compromiso de ser siervos fieles de Jehová. Digamos como Josué: “Que yo y mi casa serviremos a Jehová”.

Hagamos el compromiso de hacer estos devocionales, con el propósito de servir a nuestro Señor en casa para luego hacerlo en todo lugar, de manera que todos sepan que la salvación pertenece a Jehová.

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