La alabanza de los jóvenes

“LA ALABANZA DE LOS JÓVENES”

“Y Jesús les dice: Sí: ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?” Mateo 21.15,16.

Por la gracia de Dios tenemos en la Iglesia coros de niños y jóvenes. Qué hermoso y cuán edificante es a nuestra vida espiritual el canto al Señor de nuestros hermanos. Es oportuno reflexionar en la alabanza de los jóvenes.

DEBER SER ELEVADA A JESUCRISTO.

Así fue anunciado por el Salmista. David en el Salmo 8.2, profetizó que nuestro Señor Jesucristo recibiría la Alabanza de los pequeños, de los jovencitos. Jesucristo es digno de ser adorado por medio del Canto porque es Dios. Él es el Creador de todo el universo, incluyendo nuestras vidas que son únicas. Es bueno saber que no somos un accidente, sino que fuimos hechos por el Señor con el propósito de alabarle y servirle.

Como los muchachos en el templo de Jerusalem. El Evangelista Mateo registra el cumplimiento de esta profecía; cuando los muchachos en el templo aclamaron a Jesucristo como el Hijo de David. Esto fue después de la entrada triunfal de nuestro Señor a Jerusalem. Confiemos en Dios, porque su Palabra siempre se cumplirá con toda precisión (Mateo 24.35).

Como nuestro Salvador Personal. Las palabras de aquellos jovencitos nos indican que le reconocieron como el Mesías Salvador; pues decían “Hosanna al Hijo de David”; la palabra hosanna significa “sálvanos”. Todo el que cante en un coro cristiano, debe hacerlo con el reconocimiento de Jesús como su Salvador; en gratitud por la salvación recibida.

ES ACEPTADA POR EL SEÑOR

Aunque algunos se opongan. Los sacerdotes y escribas de Israel, se indignaron con la alabanza de los muchachos y esperaban que nuestro Señor callara esta alabanza. Ellos tenían una idea equivocada del Mesías; por eso no identificaron a Jesús como su Salvador; aunque el Señor dio evidencia clara de su identidad Mesiánica, (Juan 8.14).

Porque Jesucristo es Dios. Jesús no calló la alabanza porque se agradó de ella. Él como Dios es digno de nuestra adoración; ya que en su misericordia nos rescató del pecado y la condenación. Si Jesús no fuera Dios, hubiera dicho a los jóvenes: no me alaben; pero al admitir la adoración, manifiesta su divinidad, (Juan 1.1).

Por su sencillez y sinceridad. La alabanza de los niños y jóvenes es agradable al Señor porque es sincera, sin intereses ni obligaciones. Además, es sencilla, humilde. En este sentido los adultos debemos aprender de los pequeños; ya que muchas veces cuando alabamos a Dios, estamos preocupados en nosotros, por ejemplo, en cómo nos vemos; en lugar de tener nuestro pensamiento en el Señor, (Salmo 27.4). Aquellos jovencitos pusieron un ejemplo a los sacerdotes y maestros, que fueron fríos a Jesús nuestro Salvador.

REQUIERE LA PARTICIPACIÓN DE LOS PADRES.

Los jóvenes se encontraban en el templo porque fueron llevados por sus padres. Nuestros jóvenes aun requieren que los padres les llevemos a sus diversas actividades. Es triste que como padres ponemos interés en las cosas pasajeras; nos esforzamos y esforzamos a nuestros hijos para que cumplan en la escuela, deporte, actividades en casa; pero que no ponemos el mismo interés en lo espiritual. Debemos velar para que nuestros hijos hagan su profesión de fe, cumplan sus responsabilidades en su sociedad de esfuerzo cristiano, y participen en el coro, (Proverbios 22.6).

Quienes deben dar ejemplo. Por otra parte, los jóvenes del texto bíblico alababan porque seguían el ejemplo de sus padres. ¿Cómo aprenderán los pequeños a adorar a Dios? Por medio de lo que vean en nosotros como sus mentores espirituales; por ello debemos ser cristianos responsables, que enseñemos con el ejemplo (Éxodo 13.14).

Los coros de jóvenes requieren el apoyo de los adultos.  Sobre todo, porque la mayoría de los jóvenes aun dependen de sus padres. Necesitan que los motivemos con palabras de ánimo y felicitación; además de que los llevemos a sus ensayos y presentaciones, (Colosenses 3.21).

Hermanos: Jóvenes, algunas veces decimos que cuando seamos grandes haremos esto y aquello. Pueden hacerlo ahora, y ser empleados como Samuel, Josías, Timoteo; quienes hicieron grandes cosas en su juventud. Un ministerio en el que pueden hacer grandes cosas para el Señor es la alabanza. Sigan alabando a nuestro Dios por medio del coro juvenil “Salem”.

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