Que nadie nos engañe

“QUE NADIE NOS ENGAÑE”

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Mateo 24.1-13.

1 Y SALIDO Jesús, íbase del templo; y se llegaron sus discípulos, para mostrarle los edificios del templo. 2 Y respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? de cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra, que no sea destruida. 3 Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron á él los discípulos aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo? 4 Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos engañarán. 6 Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin. 7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares. 8 Y todas estas cosas, principio de dolores. 9 Entonces os entregarán para ser afligidos, y os matarán; y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10 Y muchos entonces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros, y unos á otros se aborrecerán. 11 Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán á muchos. 12 Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará. 13 Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.

Nos encontramos conmovidos por los acontecimientos que el Señor en su soberanía ha permitido en nuestro país y en la iglesia. En estos momentos es oportuno recordar parte del mensaje profético de nuestro Señor Jesucristo de manera que seamos fortalecidos y vivamos la paz del Señor en nuestro corazón.

Y salido Jesús… Al salir del templo de Jerusalem los discípulos le mostraron al Señor los edificios o cámaras que rodeaban al templo, en las que se tenían reuniones y se guardaban las cosas de la Casa de Dios. Este templo comenzó a ser edificado por Herodes el grande unos 20 años a.C., y fue terminado en el 63 d.C. Era un orgullo nacional. Nuestro Redentor hizo un anuncio que seguramente impactó los corazones de sus seguidores: “no será dejada aquí piedra sobre piedra”. ¿Qué tendría que pasar para que aquellas piedras que pesaban toneladas fueran destruidas? ¿Cómo podría Dios permitir que su casa de oración fuera demolida?

La profecía de nuestro Salvador se cumplió en el año 70 d.C. Tito, el general romano destruyó la ciudad de Jerusalem y el templo que apenas tenía siete años de haber sido terminado. Sólo quedó un muro occidental como testimonio de la verdad de la Palabra del Señor, sin este muro, es posible que muchos críticos dirían que no hay evidencia de que haya existido el templo de Jerusalem.

De la misma manera se cumplirán todas las cosas que el Señor dijo en este sermón; y de hecho muchas de ellas se están cumpliendo frente a nuestros ojos. Por eso debemos confiar, creer siempre en Dios y en su Palabra.

Los discípulos le preguntaron al Señor: 1. Cuándo serán estas cosas; 2. Qué señal habrá de tu venida 3. y del fin del mundo. La destrucción del templo ya aconteció. Acerca de la venida del Señor, las Santas Escrituras nos enseñan que el Hijo de Dios vendrá a las nubes por su iglesia, pero que sólo el Señor tiene conocimiento del día y la hora. Sin embargo, nuestro Redentor nos ha dado señales para que en todo tiempo estemos preparados para su venida a las nubes, que será el arranque de los eventos que Dios tiene preparados para el fin de los tiempos.

Mirad que nadie os engañe. Antes de enseñarnos las señales, Jesucristo nos habla de uno de los propósitos de este mensaje: “que no seamos engañados”. Porque el engaño es un arma poderosa de Satanás para apartarnos del Señor. El engaño fue utilizado por el Maligno para que Adam y Eva comieran del árbol de ciencia del bien y del mal.

Algunos enseñan que las profecías sobre los eventos de los últimos tiempos no se cumplirán porque no fueron dadas en un sentido literal. Otros dicen que Cristo ya vino y estamos viviendo el milenio. Y muchos son engañados. Para que no nos ocurra lo mismo pongamos atención al mensaje del Señor.

Veamos las señales que nuestro Salvador nos dio y que indican que Él está más cerca de venir por nosotros.

1 Falsos Cristos.

Porque vendrán muchos en mi nombre… La lista de personas que han dicho ser Cristo es larga, a partir del siglo XIX hay más gente que comete esta blasfemia.

2 Guerras y rumores de guerras.

Y oiréis guerras… Hoy somos testigos de los conflictos que existen entre los Estados Unidos y Corea del Norte, entre otros casos. El Señor nos pide que no nos turbemos, que no nos alteremos, pues es necesario que esto acontezca, para que se cumpla su Palabra.

3 Violencia.

Porque se levantará nación contra nación… No solamente observamos enfrentamientos entre países, sino que también podemos ver cómo la gente se levanta contra sus connacionales. Vivimos tiempos de mucha violencia.

4 Pestilencias.

El virus H1N1 que ha causado muertes es un ejemplo del cumplimiento de esta señal.

5 Hambres.

En México 1 de cada 2 personas vive en pobreza, es un dato impactante si tomamos en cuenta que el hombre más rico del mundo es mexicano. En nuestro país un 35.8% vive en pobreza alimentaria. A nivel mundial se estima que 1 de cada 9 personas no tiene alimentos suficientes.

6 Terremotos.

El Señor dijo: “por todos los lugares”. En días recientes acontecieron en nuestro país. No fue casualidad que el 19 de septiembre de este año 2017, un terremoto causara estragos. Algunos dicen que a diferencia de lo ocurrido el 19 de septiembre de 1985, ahora estábamos preparados. Sin embargo, fuimos testigos de que la alarma sísmica no sonó antes del temblor, y que los sistemas de comunicación colapsaron, fue muy difícil ponernos en contacto con la familia. Dios nos recordó que sin Él nada somos.

7 Persecución contra la iglesia.

 Entonces os entregarán… Es impactante saber que después del último terremoto los hermanos que tuvieron oportunidad de orar con los vecinos comentan que notaron un rechazo hacia el Señor. La persecución contra el pueblo de Dios no ha cesado, sino más bien va aumentando. La Palabra del Señor nos dice que si alguno padece como cristiano no debe avergonzarse, sino glorificar a Dios; porque significa que estamos viviendo conforme a las Escrituras, por eso somos locos o raros al mundo y por eso nos rechazan.

8 Falsos predicadores.

Y muchos falsos profetas… Son muchos los falsos predicadores, maestros, evangelista, escritores y sectas que no es posible hablar de todos ellos, pero podemos identificarlas por sus características generales: 1. Se fundan en un hombre no en Cristo. 2. Tienen una fuente humana de enseñanza, no la Biblia. 3. Hacen mercadería con la fe. 4. Utilizan técnicas de manipulación. 5. Prohíben comer ciertos alimentos.

9 Multiplicación de la maldad.

Y por haberse multiplicado… La maldad no se suma, se multiplica cada día. Es tan grande la maldad que las personas afectadas por los temblores, han sido víctimas de la rapiña. Vemos como muchos se aprovechan de la desgracia de otros.

10 Resfrío del amor fraternal.

¿Quién de nosotros daría hospedaje a una persona que no conoce? Ya no lo hacemos porque no sabemos si en realidad necesita ayuda o sólo busca una oportunidad para robar o cometer otro delito. La práctica de la caridad o amor fraternal se ha resfriado.

Mas el que perseverare… Hoy vemos el cumplimiento de las señales del regreso de nuestro Redentor. Por eso Él nos llama a perseverar, a ser fieles, a estar firmes. Seamos como las vírgenes prudentes con nuestras vidas llenas del Espíritu de Dios.

Pero en especial, después de los sismos, es tiempo de agradecer a Dios la vida que nos da. No sólo las personas rescatadas tienen otra oportunidad de vida. Nosotros también porque pudimos haber partido, sin embargo, Dios nos ha guardado para sigamos sirviéndole, demos testimonio al mundo y le adoremos.

Nuestra actitud debe ser de humildad ante la grandeza de Dios, y la fragilidad de nuestra vida. Humildad para depender sólo de Dios y hacerlo siempre, porque es un hecho que sólo Él nunca falla.

El mundo llena sus redes sociales de mensajes de crítica y violencia, pocas cosas edificantes encontramos allí. Nosotros debemos tener acciones diferentes, es tiempo para predicar la Palabra de Dios, orar, y ayudar mayormente a nuestros hermanos en Cristo. Es tiempo para compartir al mundo que la única esperanza y refugio está en Cristo nuestro Salvador y que él viene pronto. “Maranatha”.

 

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