NUESTRA ÚNICA AUTORIDAD

“LAS SAGRADAS ESCRITURAS NUESTRA ÚNICA AUTORIDAD”

2 Timoteo 3.

16 Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,

17 Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra.

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Un padre prometió a su hijo que cuando se titulara en su profesión le regalaría un automóvil. Cuando llegó este día, el joven recibió una Biblia en su caja, por lo que se enojó con su papá y dejó de hablarle durante el resto de su vida. Después de muchos años, aquel hijo sacó la Biblia y al revisarla encontró dentro de sus páginas la factura de un automóvil. Muchas veces nos sucede algo parecido: perdemos grandes bendiciones al mantener nuestra Biblia cerrada. En esta ocasión analicemos un poco este interesante tema: “Las Sagradas Escrituras nuestra única autoridad”.

 POR EL TESTIMONIO DE DIOS QUIEN ES LA VERDAD.

La autoridad de la Palabra de Dios no depende de ningún hombre ni de la iglesia. Tampoco fueron los concilios quienes le dieron autoridad a la Palabra de Dios. El Pueblo de Dios solamente hizo un reconocimiento de los libros Inspirados y dejó fuera del canon los que no lo son ya que tienen errores y enseñanzas ilógicas, por ejemplo, el libro de Tobías que dice que los demonios se ahuyentan al quemar vísceras de pescado.

Muchas personas han dicho que sus escritos son Palabra de Dios, pero con la Biblia es diferente, porque es ella quien nos dice que es la Palabra del Señor. La autoridad de las Escrituras depende de Dios quien dice que ellas son su Palabra y son verdad, Juan 17.17, 2 Pedro 1.21, 1 Juan 5.9. Las Escrituras son los 66 libros, 39 del A.T., y 27 del N. T. La congruencia de su mensaje; la veracidad de sus profecías; la sabiduría de sus principios, son evidencia de que son Palabra divina.

Un falso maestro dice que cuando Pablo escribió “Toda Escritura”, esta frase incluye a los libros apócrifos que la Septuaginta incluyó en la traducción del Antiguo Testamento a la lengua griega. Pero esto es totalmente falso, los libros apócrifos no son la Escritura porque tienen errores históricos y doctrinales. Por lo tanto, tampoco se debe llamar a estos libros Deuterocanónicos porque no hay segundo canon, son libros apócrifos o de origen desconocido.

Por otra parte, la completa seguridad de la veracidad, inerrancia, y autoridad de la Palabra de Dios, es obra del Espíritu Santo en el corazón de los creyentes, 1 Corintios 2.10-14. Por ello no debe escandalizarnos el menosprecio del mundo a las Escrituras. Hasta que el Espíritu Santo toque sus corazones entenderán, verán que la Biblia es la Palabra de Dios. Nuestro deber es darles testimonio y orar por ellos.

EN LOS TRIBUNALES O GOBIERNO DE LA IGLESIA

En realidad, quien gobierna a la Iglesia es el Espíritu Santo el Vicario de Cristo, o quien está ahora con nosotros en lugar del Señor. El Espíritu Santo habla en las Escrituras Hechos 28.25. Los oficiales de la Iglesia somos administradores, pero no los dueños, ni jefes de la Iglesia.

Por lo tanto, los oficiales debemos cumplir nuestro ministerio en obediencia y con la guía de la Palabra de Dios. Los acuerdos que se toman deben ser Bíblicos, no deben estar en contra de algún principio de la Palabra de Dios. El ejercicio de la disciplina debe realizarse conforme al procedimiento bíblico; en base a las enseñanzas de la Palabra de Dios; y con las Santas Escrituras, como se dice: “Con Biblia en mano”, de tal forma que se tenga un resultado poderoso. Los oficiales debemos ser cuidadosos de que la doctrina en la exposición de los mensajes, y la liturgia que se usa en los cultos, sean conforme a la enseñanza de la Palabra de Dios.

La iglesia no debe ser conducida por tradiciones, mandamientos de hombres contrarios a las Escrituras, ni por el contexto cultural. En la cultura que nos rodea no es malo tener una pareja del mismo sexo, divorciarse por cualquier causa, practicar abortos, drogarse, celebrar a los muertos, entre otras cosas; sin embargo, Dios dice que son pecado, por lo tanto, no debemos practicar estas cosas.

EN NUESTRA VIDA DIARIA

Muchos hermanos no leen la Palabra de Dios porque piensan que sus enseñanzas no son para la vida práctica de todos los días. Sin embargo, en las Escrituras encontramos a Cristo como el único y suficiente Salvador de nuestras vidas del pecado y la condenación. Y tenemos enseñanza para cada situación de nuestra vida desde que fuimos engendrados hasta la eternidad.

La Palabra de Dios debe conducir nuestros pensamientos, palabras y acciones diarias. No los pensamiento o frases de lo políticos, de los religiosos, o de nuestros amigos de las redes sociales. El Señor promete una vida próspera si meditamos en su Palabra todo el tiempo, Salmo 1.

 Todo lo que el Señor nos manda en su Palabra es sabio y funcional para nuestra vida personal y familiar. Por eso las Escrituras deben ser la autoridad en nuestra vida, no los consejos de los compañeros o amigos. Por ejemplo, Dios manda a los maridos a amar a su mujer, Efesios 5.33; cuando cumplimos esto, es resultado es el respeto de la esposa, esto propicia un círculo de amor y respeto. Los principios divinos funcionan para tener una vida personal y familiar próspera.

 HERMANOS:

  • Es necesario que volvamos a la Palabra de Dios.
  • Adquiera una Biblia que pueda leer bien.
  •  Adopte un plan de lectura de la Palabra de Dios, para leerla de forma completa.
  • Medite, memorice, estudie; pero sobre todo practique la Palabra de Dios, aplíquela en su vida diaria.

 La oración de quien no oye las Escrituras es abominable a Dios, Proverbios 28.9.

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