El servicio de las misioneras

EL SERVICIO DE LAS MISIONERAS DEL SEÑOR JESUCRISTO

ÉXODO 15

20 Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas. 

 21 Y María les respondía: Cantad á Jehová; porque en extremo se ha engrandecido, Echando en la mar al caballo, y al que en él subía. 

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Hace tiempo hubo un comercial en donde un joven llamaba a su novia, le decía: “María”, y muchas señoritas salían al balcón. En la Palabra de Dios encontramos a varias mujeres que llevaron este nombre, María o Miriam, que significa la amada.

En esta ocasión tomaremos lo que las Escrituras nos enseñan sobre María la hermana de Aarón y Moisés, para hablar del servicio de las misioneras del Señor Jesús.

En nuestro Presbiterio tenemos cinco misioneras en el servicio activo. Y es importante tomar en cuenta lo que la Palabra de Dios nos enseña, en el testimonio de María.

DEBE SER REALIZARLO CON CONVICCIÓN DE SU LLAMADO

Tener misioneras es bíblico. En varias iglesias y congregaciones encontramos a hermanos, y aun hermanas que no están de acuerdo que haya misioneras. No aceptan que una mujer se encargue de la predicación y atención espiritual en la iglesia. ¿Cómo es posible que una hermana dirija la obra de Dios?

Esto se debe en gran parte a una mala interpretación de 1 Corintios 14.34-35, y 1 Timoteo 2.11,12. Sin embargo, es importante decir que en ambas cartas el apóstol Pablo atendió una situación local; y una de las reglas de la hermenéutica nos dice que al interpretar un pasaje debe tomarse en cuenta el propósito del libro, ya que ciertos pasajes fueron dados a personas en específico.

En Corintio se había caído en el desorden en varios aspectos, incluida la participación de la mujer sin un atavío adecuado y tomando el control de la predicación. En Éfeso, los falsos maestros habían introducido herejías a la iglesia, engañando a las mujeres. Por eso Pablo dice: “vuestras mujeres callen en las congregaciones” y “No permito a la mujer enseñar”. Pero esto no significa que en la iglesia en general, la mujer no deba predicar la Palabra de Dios.

Las Escrituras nos dicen que María era profetiza, es decir, predicaba la Palabra de Dios. En el Nuevo Testamento, encontramos que Felipe el evangelista, tenía 4 hijas que también eran profetisas, Hechos 21.9. Entonces, es correcto, que en la iglesia tengamos hermanas que prediquen; y que se preparen para esto. Es legítimo tener misioneras.

Por parte de Dios. Cada misionera debe estar convencida de que su labor es aprobada por las Escrituras, y que Dios le llamó para realizar este servicio. En la iglesia cada hermano y hermana tiene una idea diferente de lo que los siervos de Dios debemos ser y hacer; ¿a quién debemos hacerle caso? Sólo a Dios quien nos llamó, él tiene una misión específica para nosotros en su obra. Algunos hermanos no dudan en decir con frialdad que las hermanas no deberían estar en el servicio de la Predicación de la Palabra de Dios; pero si están convencidas de que el Señor les llamó a su obra, nadie podrá apartarles de su misión.

Para María no habrá sido fácil; si el pueblo cuestionó el liderazgo de Moisés y Aarón, lo hicieron también con María. Pero ella no desistió porque sabía que Dios le había llamado.

 Porque a medida que pasa el tiempo el servicio es más difícil. Servir al Señor, no implica que al pasar los años, y contar con experiencia, todo será más sencillo. Al contrario, el servicio se va tornando más difícil. Porque enfrentamos pruebas mayores conforme vamos creciendo en el Señor. También porque los tiempos son cada vez más complicados, el pecado y la maldad se multiplican. Y porque la iglesia demanda mayor compromiso y responsabilidad a medida que vamos avanzando; por ejemplo: los hermanos esperarán un estudio más profundo de la Palabra de Dios, de quien lleva más años en el ministerio. Estas dificultades pueden llevarnos a desanimarnos, o alejarnos de la Obra de Dios, si no estamos convencidos de nuestro llamado.

María estaba segura del llamado de Dios, y fue profetiza para el pueblo de Israel. Cada misionera debe estar convencida de que este servicio es bíblico, y que el Señor le llamó por medio de su Palabra.

LLÉVALO A CABO CON ALEGRÍA

 Para que sea provechoso. María tomó un pandero y danzó seguida de todas las mujeres, con panderos y danzas; alabaron a Dios conforme a la liturgia judía. Ella estaba muy alegre, y así sirvió al Señor. La Palabra de Dios dice: Obedeced á vuestros pastores, y sujetaos á ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como aquellos que han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no gimiendo; porque esto no os es útil, Hebreos 13.17. El servicio con alegría es útil, es provechoso, porque así las cosas se hacen bien. Sin embargo, al servir a Dios, nos enfrentamos a muchas adversidades que luchan por opacar el gozo en nuestro corazón.

Un pastor dice que un pintor le hizo un retrato, cuando él miró la obra terminada, se asombró y preguntó al artista: ¿por qué me dibujó ojeroso, triste y cansado?; el pintor le respondió: es que lo dibujé 20 años después. ¿qué es lo que especialmente merma la alegría?

Aunque a veces no haya comunicación de amor y reconocimiento de la Iglesia. Un pastor comentó que las iglesias presbiterianas se caracterizan porque no aman a sus pastores, misioneras y obreros; porque de alguna manera sólo tienen que pedir al Presbiterio atención espiritual, y el Tribunal eclesiástico, atiende de acuerdo a sus posibilidades estas solicitudes. En otras denominaciones las iglesias tienen que buscar quien les atienda; y no es fácil encontrar a un siervo de Dios, de buena doctrina, comprometido con la obra de Dios.

Cuántas veces los que servimos a Dios llegamos a una iglesia, y escuchamos a hermanos quejarse del pastor o misionera anterior, de su esposa o hijos; y cuando se recibe una visita de ellos; los mismos hermanos suelen decir: “Cuánto lo extrañamos”, “queremos que vuelva”; ¿esto es amor? La iglesia debe aprender a amar a los siervos de Dios, y reconocer su labor con apoyo moral y materia. Y los pastores, misioneras y obreros, debemos servir con alegría, aunque a veces la iglesia sea dura; porque el Señor siempre es fiel y grandioso con nosotros; él nunca nos falla; por lo tanto, es digno de que le sirvamos con amor y alegría.

Desde luego que los siervos de Dios también debemos amar a la iglesia, los hermanos deben saber y ver que los amamos; que compartimos el amor que hemos recibido de Dios.

Por medio de una comunión estrecha con Dios. ¿Cómo servir con alegría en medio de las dificultades en la obra de Dios? La alegría viene de estar en Dios, Salmo 4.7; y de estar en comunión con él, por medio de la lectura de las Escrituras, la oración, y la alabanza. Toda la iglesia tiene el deber de emplear los medios de gracia; pero los siervos de Dios tenemos un compromiso mayor con Él, no podemos hacernos concesiones para descuidar nuestra vida espiritual. Al estar todo el tiempo en comunión con nuestro Señor, Dios nos da fortaleza, paz, alegría, fe, confianza, entre otros. También nos da dirección para saber qué hacer, y cómo hacer las cosas en su obra. Y prospera las cosas que hacemos, Josué 1.8.

A servir con alegría a nuestro Señor, el Rey de Reyes, y Señor de Señores.

CÚMPLELO CON GRATITUD AL SEÑOR JESUCRISTO

Porque te ha rescatado de la esclavitud y muerte. María cantó al Señor porque había muerto a los caballos y al ejército egipcio, es decir estaba agradecida porque Jehová los había librado de la esclavitud y la muerte en Egipto. Como siervos de Dios, debemos estar contentos y agradecidos, en primer lugar, por haber sido rescatados del pecado y la condenación eterna. El Señor nos dice que debemos gozarnos de que nuestro nombre esté escrito en los cielos, Lucas 10.20. Si existe verdadero agradecimiento estaremos motivados para servir al Señor con presteza toda la vida, porque la salvación de Dios es para siempre, nunca se pierde, pues se basa en su promesa inmutable.

Por sus bendiciones. En el ministerio también se tienen grandes bendiciones. María fue testigo de muchos milagros. Nosotros también al estar en cercanía con los hermanos en sus alegrías y pruebas, somos testigos de muchas maravillas del Señor. Hay cosas que sólo los siervos de Dios sabemos sobre la vida de la iglesia; y tenemos el privilegio de ver cómo en verdad el pueblo del Señor es su cuerpo, su esposa amada, la cual bendice de forma especial. Por medio de todo esto, somos fortalecidos en fe; por eso también debemos estar agradecidos a Dios, y saber que servirle tiene sentido, y es un placer.

Para permanecer humilde. Por las bendiciones que recibimos al servir al Señor, puede surgir soberbia en nuestro corazón. Cuando nos molestamos si somos corregidos; o si creemos que sabemos más que otros siervos del Señor; cuando dejamos de orar y leer la Palabra de Dios de manera ferviente; significa que estamos olvidando la humildad. Es necesario recordar siempre de dónde nos sacó el Señor, que fue él quien nos llamó a este ministerio; y que sin Dios no permaneceríamos ni un día. Si somos humildes agradaremos a nuestro Señor, y también tendremos gracia delante de la iglesia; ya que el soberbio siempre será chocante a todos.

La humildad es muy importante para mantener una relación sana con el pueblo del Señor. Si somos humildes reconoceremos cuando hemos fallado y pediremos perdón, los hermanos nos apreciarán mucho al ver que aceptamos nuestras fallas. La humildad también nos ayudará a perdonar a la iglesia cuando los hermanos nos dicen o hacen cosas que lastiman, debemos recordar que nadie es perfecto. De esta manera superaremos muchos conflictos.

HERMANA:

Gracias a Dios por la labor de nuestras hermanas misioneras, y por su trayectoria recorrida; es conveniente decir y hacer lo que Pablo expresó en Filipenses 3.13,14:

13 Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante,

14 Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús.

De esta manera tendrán un servicio de éxito o bendición; es decir podrán ser y hacer lo que Dios planeó para ellas, para que también se cumpla en su vida lo que el apóstol le dijo al joven Timoteo:

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo á mí, sino también á todos los que aman su venida.

Una respuesta

  1. Dios le bendiga Pastor muy edificante el mensaje gracias por compartir

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