La oración en el Gethsemaní

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Gethsemaní significa prensa de aceite. En el monte de los olivos existe un huerto llamado así, en donde el Señor Jesucristo solía pasar tiempo de oración, de intimidad con su Padre celestial. La oración es un asunto fascinante, sencillo y al mismo tiempo profundo. Hoy hablaremos un poco acerca de la oración que nuestro Bendito Salvador hizo en el Gethsemaní, antes de ser aprendido para ser “juzgado”(realmente no fueron juicios, sino farsas) y condenado a morir.

TIPIFICADA POR DAVID, Salmo 18.4-6.

4 Cercáronme dolores de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron. 5 Dolores del sepulcro me rodearon, Previniéronme lazos de muerte. 6 En mi angustia invoqué á Jehová, Y clamé á mi Dios: El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos.

Después de ser librado de sus enemigos. El título del Salmo 18 nos dice que David escribió este cántico cuando fue librado de la mano de sus enemigos, entre ellos el rey Saúl. Desde su juventud David, enfrentó muchas adversidades, recordemos algunas de ellas: 1. La desestima de su familia, al ser el hijo menor y estar confinado al cuidado de las ovejas. 2. Los peligros de las fieras del campo, él luchó contra leones y osos. 3. La envidia e ira del paranoico Saúl, quien en varias ocasiones quiso matarlo, y lo persiguió como un delincuente. 4. El menosprecio de su esposa Mical. 5. La inconstancia de su gente, quienes varias veces quisieron deshacerse de él. 6. La rebelión de Absalón. 7. Las muchas batallas contra los pueblos enemigos. Al presentarse estas luchas, David hizo lo correcto, orar al Señor. No buscó alianzas militares con otros reinos; tampoco actuó de forma unilateral de acuerdo a su parecer. David oró a Jehová de los ejércitos para que él le indicara su voluntad, la estrategia, y le librara de sus enemigos.

En los momentos de aflicción. En este Salmo David expresa lo que sufrió en las diferentes batallas que enfrentó. Él era un hombre de guerra, valiente, y con muchas capacidades, por ejemplo: era excelente músico, cantor, escritor, poeta, actor (se fingió loco ante Aquis el filisteo, y le creyeron); sin embargo, esto no significa que no se quebrantara en las pruebas. Experimentó dolores de muerte. Sintió temor por la perversidad de sus enemigos; perverso es el que se delita al hacer mal. También se sintió al borde del sepulcro. Todos los seres humanos en las pruebas tenemos sentimientos de angustia, miedo, de aflicción tan grande que nos sentimos morir; todo esto es la evidencia de la fragilidad de nuestra vida, y la necesidad que tenemos de Dios. David tipificó a nuestro Señor Jesucristo en su humanidad. Como hombre el Señor pasó por muchos momentos difíciles, por eso es llamado “Varón de dolores, experimentado en quebranto”. En medio de los sentimientos de angustia, tenemos la bendición de orar al Señor.

Quien fue escuchado por Dios. David nos da testimonio de que Dios oyó su clamor, y le contestó. El Señor se manifestó con poder y le libró de todos sus enemigos; también quitó los sentimientos de angustia y le dio gozo en su corazón. David enfrentó muchas batallas, pero no pereció en ninguna de ellas. El Señor atendió sus oraciones y cuidó de él. La oración es el medio para que Dios nos escuche y atienda conforme a su voluntad nuestras peticiones. No debemos menospreciar ni descuidar este hermoso instrumento que Dios nos ha dado. Algunos dirán lo que necesito es dinero, comida, ropa, medicina, salud, trabajo, no oraciones. Pero por medio de la oración Dios puede proveer de esto, y mucho más.

EN LA ANGUSTIA DEL SEÑOR, Lucas 22.41-44.

41 Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, 42 Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya. 43 Y le apareció un ángel del cielo confortándole. 44 Y estando en agonía, oraba más intensamente: y fué su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

El Anti-Tipo de David. David fue un tipo o figura del Mesías. El Señor Jesucristo, es el Anti-Tipo, o cumplimiento de lo representado por David. El prefijo anti, significa opuesto o en contra; entonces, ¿por qué se dice que Cristo es el Anti-tipo? Porque fuera de la similitud que existe entre los personajes del Antiguo Testamento y el Señor Jesucristo; él es contrario a los pecados, y defectos que las personas Tipo tuvieron; El Hijo de Dios vino y vivió sin pecado. David el Tipo, experimentó angustia en las pruebas y oró a Dios; fue una figura o sombra de Cristo en oración ante el Padre, por la terrible angustia, tristeza y temor que sufrió en el huerto de Gethsemaní.

Al saber que bebería la copa de la ira divina. El Señor Jesús se apartó de sus tres discípulos Pedro, Jacobo y Juan, a una distancia de un tiro de piedra, y oró puesto de rodillas. Esta distancia nos comunicaba que estaba solo en su angustia, nadie podía ayudarle, ni comprender lo que estaba sufriendo. Al estar de rodillas, el Señor nos predica su humildad, estaba humillado, para llevar la carga de nuestros pecados, delitos que él no cometió. Jesucristo estaba angustiado porque sabía que se acercaba el momento de sufrir el juicio e ira de Dios, para pagar nuestros pecados. El Señor hizo alusión a la copa de veneno que bebían algunos condenados a muerte. Esta copa implicaba las humillaciones que Jesús sufrió en los seis juicios que se realizaron para condenarle a muerte siendo inocente; el terrible dolor físico de la crucifixión; la horrible soledad en la cruz, al estar desamparado de su Padre, ya que Jesús ocupaba nuestro lugar como el más grande pecador; y la vergüenza de la muerte de cruz.

Agonía única. En su humanidad el Señor pidió al Padre, si pudiera no beber la copa; pero que no se hiciera su voluntad, sino la de su Padre. Esto es una evidencia de la verdadera agonía y temor del Señor. Se trata de una agonía que nadie jamás experimentará en este grado. Los dolores de muerte rodearon al Señor, por eso sudó sangre; esto no es una expresión retórica, sino un acontecimiento real del cual Lucas el médico tenía conocimiento. En estos terribles padecimientos nuestro Maestro hizo lo que enseñó a sus discípulos, orar intensamente. La oración no libró al Señor Jesús de beber la copa de la ira divina, pero sí lo fortaleció para tomar esta copa con poder, sin dejar una sola gota que tengamos que beber nosotros. Al ser fortalecido, el Señor no se resistió al injusto arresto, ni se defendió de los maltratos que le hicieron, fue al matadero como Codero para dar morir por nuestros pecados y pagarlos todos; por eso dijo: “Consumado es”, la copa había sido terminada.

CONTESTADA POR EL PADRE, Hebreos 5.7-9.

 5 Así también Cristo no se glorificó á sí mismo haciéndose Pontífice, mas el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy; 6 Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote eternamente, Según el orden de Melchîsedec. 7 El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído por su reverencial miedo. 8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9 Y consumado, vino á ser causa de eterna salud á todos los que le obedecen;

Por la humildad del Señor. El Señor Jesús, el Hijo de Dios, vino al mundo en humildad para poder ofrecerse en sacrifico perfecto por nuestros pecados. Él como Sumo Sacerdote y Cordero, se ofreció así mismo en sacrificio único y eficaz para lavar todas nuestras iniquidades. No se hizo Pontífice o Sumo Sacerdote así mismo, sino que este oficio le fue dado por su Padre, según el orden del sacerdote y rey Melquisedec, pues el Señor Jesús no perteneció a la tribu de Leví, sino a la de Judá y a la familia de David, para ser también legítimo Rey. El carácter humilde de nuestro Señor se manifiesta en sus oraciones, incluida la que realizó en el Gethsemaní la noche en que fue entregado. Él se postró a tierra, y ofreció ruegos y súplicas. Una oración sin humildad no puede ser atendida por Dios, porque él resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes. Humildad significa postrarnos ante Dios al orar, además de hacerlo en lo físico, también con el corazón, reconociendo la Majestad e Infinitud del Señor. No debemos orar con vanagloria, “Escúchame a mí porque hago muchas cosas, o porque soy muy importante”; tampoco debemos pedir cosas para ensalzarnos, “Señor concédeme este trabajo para que todos vean mi gran capacidad”

Por el clamor y lágrimas de nuestro Salvador. El Señor Jesucristo oró con ruegos, no de manera autoritaria. Oró con clamor y lágrimas, de forma pasional, no de labios solamente, sino desde su corazón lleno de angustia y temor. Su Padre escuchó su oración y la respondió, pues las Escrituras nos dicen que fue confortado por un ángel. Debemos recordar que al orar debemos acercarnos a Dios con respeto, pues su nombre es santificado, no tenemos ninguna facultad para exigirle algo al Señor, ni para declarar cosas; tenemos el privilegio de rogar, eso sí. Pero al elevar nuestras oraciones Dios nos da la confianza de expresarle nuestros sentimientos de soledad, tristeza, angustia, desesperación, enojo o miedo. Si oramos abriendo nuestro corazón seremos fortalecidos por nuestro Dios.

Para nuestra salvación. La respuesta de Dios aparte de la fortaleza para nuestro Señor Jesús, fue que él continuara con el plan de salvación por medio de su muerte y resurrección. Por lo tanto, Jesucristo bebió la copa de la ira de Dios por nuestros pecados, este vaso o copa no pasó de Él. Dios hizo la promesa de un Salvador de nuestras vidas y la cumplió, al darnos a su Hijo Unigénito. Se requiere que reconozcamos que somos pecadores, que merecemos permanecer separados de Dios; y al mismo tiempo que creamos que Cristo pagó nuestros pecados con su muerte y resurrección; y por lo tanto que es el Único que puede lavarnos de nuestras maldades. Si creemos en Cristo como nuestro Salvador, tenemos la bendición de ser adoptados como hijos de Dios, de ser transformados a su imagen, y recibimos una herencia eterna en su reino. La obediencia a Dios, llevó a Cristo a cumplir su misión salvadora. Esto significa que todos los que creemos en él como nuestro Salvador debemos distinguirnos por una vida de obediencia al Señor.

Hermanos:

Si usted ya es salvo, obedezca a Cristo, y manténgase en oración y lectura de la Palabra de Dios. Respecto a la oración, no es una carga para el cristiano, es un momento deleitoso, porque la oración es la comunicación que tenemos con Dios. Debemos tomar en cuenta la importancia de orar con humildad. Orar de rodillas es algo poderoso para recibir la fortaleza divina, y la respuesta a nuestras peticiones conforme a la voluntad de Dios.

Si usted aun no es salvo. Le invitamos a hacer la oración más importante de su vida; platique con Dios para decirle que ha quebrantado su ley, que le perdone por medio de su Hijo quien pagó sus pecados; dígale a Jesucristo que cree en Él como su Salvador.

Como hijos de Dios, vivamos en obediencia a nuestro Señor, como testimonio de gratitud hacia Cristo, ya que él sufrió la horrenda cruz, para que nosotros ahora disfrutemos de la gracia, paz y amor de Dios. 

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