El Pastor que dio su vida por sus ovejas

5 JUEVES

“EL PASTOR QUE DIO SU VIDA POR SUS OVEJAS”, Isaías 53.6. De la serie: “El Siervo de Dios”

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6  Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Desde sus inicios el pastoreo de ovejas, ha sido un oficio especial en el pueblo de Israel. Los pastores obtienen de sus ovejas, lana, cuero o piel, cuernos para ser usados como trompetas o recipientes de líquidos, carne, leche y queso. En los tiempos del Antiguo Testamento, además de que los israelitas se beneficiaban de estos productos; empleaban a sus ovejas para los sacrificios que la ley de Dios debandaba como símbolo de la expiación por el Mesías.

En el 4º Cántico del Siervo, el profeta Isaías nos presenta a los pecadores como ovejas descarriadas. Es un símil, poderosamente ilustrativo, como lo veremos en este mensaje.

El Mesías, es el Buen Pastor que dio su vida por sus ovejas, con el propósito de que tengamos vida eterna. El Señor Jesús también cumplió esta porción de la Palabra de Dios. Veamos de qué manera lo hizo.

PORQUE NOS DESCARRIAMOS

Todos nosotros. En este versículo de las Escrituras, el profeta Isaías volvió a incluirse, él escribió: “todos nosotros”. El profeta reconoció que él también era una oveja descarriada. Esta es la condición de toda la humanidad; porque al ser descendientes de Adam, quien desobedeció y pecó ante Dios, todos nosotros somos pecadores desde el momento de nuestra concepción, y estamos descarriados o lejos de Dios. Nos preguntamos, ¿por qué llevamos el pecado de la desobediencia de Adam, si ni siquiera habíamos nacido? Porque Adam era nuestro representante; lo que él hiciera sería cargado a nuestra cuenta, ya sea la obediencia o el pecado, Romanos 5.18,19.

Cada cual se apartó por su camino. No veremos un acto circense realizado por ovejas, porque son animales muy desorientados, se pierden con facilidad. Por eso la Palabra de Dios dice que somos como ovejas descarriadas; porque Dios nos hizo perfectos, pero cada uno de nosotros se descarrió, se apartó por su camino. Si bien el pecado entró a nuestras vidas por la desobediencia de Adam; tenemos que reconocer que nosotros hemos añadido a nuestra cuenta muchos pecados; delitos que hemos cometido por decisión propia, sólo nosotros somos responsables de ellos, no podemos culpar a nadie. Lo terrible del pecado es que ha apartado a la humanidad de Dios, y la ha llevado por caminos que terminan en muchos problemas, y en condenación eterna, Eclesiastés 7.29; Romanos 3.23, 6.23.

Sin poder retornar al redil de Dios. Las ovejas que se descarrían, están condenadas a morir si no son halladas de su pastor. Ellas no pueden orientarse para regresar al corral; no poseen garras, ni colmillos afilados para defenderse; tampoco pueden asearse por sí solas, se han encontrado ovejas sufriendo por lo abundante de su lana, y por las bolas de tierra que se forman en ella. Los seres humanos como ovejas descarriadas, no podemos hacer nada por nosotros mismos para retornar al redil del Señor. No tenemos capacidad para lavarnos de nuestros pecados, ni para librarnos de la muerte eterna, que es la separación definitiva de Dios en el lago de fuego. No podemos hacer nada porque el pecado, nos ha quitado la capacidad de desear y buscar a Dios de forma natural, somos como muertos, que nada pueden hacer, Efesios 2.1. Necesitamos del Buen Pastor.

POR LA PROMESA DE DIOS.

Movido por su misericordia. El Señor, al ver nuestra incapacidad para volver a Él, por su amor prometió enviar a su Hijo al mundo; para ser el Buen Pastor que nos lleve de regreso a Dios. Al leer las Escrituras, puede ser que a algunos les parezca que Dios es cruel, por los castigos que aplicó a pueblos que fueron destruidos, por ejemplo, Sodoma y Gomorra. Pero estos castigos del Señor fueron justos; pues fueron dados en la medida de los pecados de aquellos pueblos. Dios es Justo, y ciertamente es Terrible, porque es Infinito en su poder; pero la Palabra de Dios, también nos muestra que el Señor es Grande en Misericordia. Cuando Adam desobedeció, Dios tenía el derecho de dejar a toda la humanidad descarriada y perdida. Sin embargo, prometió darnos a su Hijo para salvarnos de nuestros pecados, Génesis 3.15, Juan 3.16.

De manera fiel. El Señor, en su fidelidad, cumplió su promesa y envió a su Hijo, para salvarnos de nuestros pecados y de la condenación eterna. Es verdad que los sacerdotes, escribas y ancianos de Israel, condenaron a Jesús a morir crucificado; es cierto que el gobernador Pilato no libró al Señor aun siendo inocente de delitos, y le entregó a muerte; también es verdad, que los soldados romanos fueron quienes ejecutaron la sentencia de muerte, y crucificaron al Señor Jesucristo. Sin embargo, la Palabra de Dios nos dice, sin quitar la responsabilidad a los verdugos del Señor, que fue el Padre Celestial, quien entregó a Jesús para salvarnos. Si el Padre no hubiera hecho esto, nadie le hubiera tocado un cabello a Cristo. Cuánto amor tiene Dios hacia nosotros que no nos negó a su Hijo, Romanos 8.32. Fue el Señor quien entregó a su Hijo, y lo hizo para lavar a sus ovejas de sus pecados, incluidos los nuestros. Por eso no debemos tener sentimientos de odio contra el pueblo de Israel.

Y deseo de su Hijo Amado. Lo expuesto en el punto anterior, no significa que el Hijo de Dios fue obligado a encarnarse y morir en nuestro lugar. Las Santas Escrituras nos enseñan que el Padre determinó darnos a su Hijo; pero también nos dicen que el Hijo, tuvo a bien venir y ofrecerse en sacrificio para lavar nuestros pecados, él quiso hacerlo. Por ello nuestro Señor Jesucristo dijo: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre”, Juan 10.17,18. Esto nos muestra la Grandeza de nuestro Dios Trino y Uno; en la Trinidad hay amor infinito, unidad, y acuerdo en armonía. El Dios Vivo y Verdadero es Perfecto; los ídolos son tan imperfectos como sus inventores.

ES EL SEÑOR JESUCRISTO.

Quien dejó su reino celestial. Cuando un pastor se daba cuenta que hacía falta una oveja en su rebaño, dejaba la comodidad y seguridad de su hogar, y se dirigía a los peligroso valles y montañas, hasta que la hallaba y la regresaba a casa. El rey David, hizo esto por sus ovejas, y las arrebató de leones y osos, 1 Samuel 17.34-36. Jesucristo es el Buen Pastor, porque dejó su casa celestial, y vino como Dios y hombre, en un estado de humillación, a sufrir las miserias de este mundo, con el propósito de hallarnos y volvernos al hogar de Dios.

Porque murió en nuestro lugar. Los pastores hebreos arriesgaban sus vidas al ir en rescate por sus ovejas. Jesús el Buen Pastor, dio su vida por sus ovejas. Jesucristo nunca cometió delitos, sin embargo, murió crucificado, porque llevó sobre sí todos nuestros pecados, y cumplió todas las demandas de la ley divina, con sus sufrimientos infernales y muerte en la cruz. De esta manera nos libró de tener que sufrir la paga de nuestras iniquidades. “Las ovejas” del Buen Pastor, no se limitan al pueblo de Israel, nos incluyen a los gentiles; por eso el Señor Jesucristo dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”, Juan 10.16.

Quien resucitó y va al frente de su pueblo. Así como Jesucristo es el Médico y el medicamento; Él es el Buen Pastor, y también es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, Juan 1.29. Después de morir como un Codero por nosotros, el Señor Jesucristo, resucitó al tercer día, así venció el poder de la muerte, y aseguró nuestra redención. Pasados cuarenta días, el Señor ascendió a su reino celestial, y está a la diestra del Padre, para interceder por nosotros. También que está con nosotros, porque es Omnipresente. Los pastores israelitas, acostumbraban guiar a su rebaño caminando al frente. Así Jesucristo, ha tomado la delantera, y nos ha dejado su ejemplo para que sigamos sus pisadas, 1 Pedro 2.21. Por esto, como lo expresa el Salmo 23, andamos en un valle de sombra de muerte, pero no tenemos temor, porque nuestro Pastor nos infunde aliento al ir al frente, nos da seguridad y dirección con su vara y cayado.  A propósito, observemos que la Palabra de Dios, dice: “valle de sombre de muerte”, no es el valle de muerte, sino de “sombra”; porque nuestro Buen Pastor, nos ha librado del poder de la muerte eterna. Podemos morir físicamente, pero nuestra alma vivirá con Dios, y nuestro cuerpo será resucitado por el Señor.

HERMANOS:

Una oveja no puede vivir sin su pastor. Sin Cristo, todo hombre está condenado a permanecer descarriado y morir. Sólo Jesucristo es el Buen Pastor que salva nuestras vidas, porque él se ofreció en sacrificio perfecto.

Si usted aun no goza de salvación, pida perdón a Dios por sus pecados, y dígale a Cristo que sea su Pastor, que le lave de todas sus maldades, y le retorne a Dios.

El Diablo luchará por guiarle, de manera que usted siga por sendas de perdición. Él es ladrón y destructor. No le escuche.

Escuche a Jesucristo. Si usted cree en Jesús como su Salvador y Buen Pastor, él le dará vida eterna en los cielos, y le guiará a buenos pastos, es decir a grandes bendiciones.

Si ya es oveja del Señor, esté atento, a la voz de Cristo: sus ovejas oyen su voz y le siguen, Juan 10.2-4. La voz de nuestro Pastor se encuentra en las Santas Escrituras. Por eso debemos disfrutar de su lectura, meditación, estudio y memorización; de manera que podamos conocer la voluntad del Señor y ejecutarla en nuestras vidas, de esta manera seremos buenas ovejas, para honra y Gloria de nuestro Señor.

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