El Mensajero Ignorado

2 LUNES

“EL MENSAJERO IGNORADO”, Isaías 53.1-2.

De la serie “El Siervo de Dios”

cordero-pascual

1 ¿QUIÉN ha creído á nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?

2 Y subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca: no hay parecer en él, ni hermosura: verlo hemos, mas sin atractivo para que le deseemos.

Ser ignorados es una experiencia que entristece, en especial cuando el mensaje es de advertencia ante una catástrofe. La mayoría de las veces los profetas de Dios fueron ignorados, y el pueblo sufrió terribles consecuencias. Noé no fue escuchado, y el mundo murió anegado por el diluvio. El pueblo de Judá no atendió el mensaje del profeta Jeremías, y fue llevado cautivo a Babilonia por 70 años.

El profeta Isaías anunció que el Mesías como Mensajero también sería ignorado.

POR SU PUEBLO, 1.

Una nación incrédula. El profeta Isaías escribe como si ya hubiera sucedido el rechazo del Mesías por parte de Israel. La pregunta de Dios: ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? Nos comunica que el Mesías sería ignorado. Esto se cumplió en la vida de nuestro Señor Jesucristo, por eso el apóstol Juan escribió: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”, Juan 1.11. Jesucristo vino en primera instancia por su pueblo Israel, pero pocos judíos creyeron en él. Dios permitió la incredulidad de su pueblo, para extender el evangelio y su gracia salvadora a los gentiles. Por esta razón no debemos menospreciar al pueblo judío, sino amarlo y orar por su salvación. No deben existir en nuestro corazón sentimientos antisemitas. El mensaje de la cruz de Cristo, no debe despertar odio a los judíos; pues quien entregó a Cristo, fue el Padre, de manera que podamos ser salvos por él.

Quien no recibió el anuncio del Salvador. El mensaje de Jesucristo, fue y es, un llamado al arrepentimiento de pecados, y la fe en él cómo el único Salvador; pues él vino para pagar nuestros pecados. La mayor parte del pueblo judío no recibió este mensaje, porque no creían necesitar un Salvador de sus pecados, sino un Redentor civil. Para los tiempos de nuestro Señor Jesús, los rabinos enseñaban, que Dios es el autor del pecado; y que se podía tener la vida eterna por medio del conocimiento y cumplimiento de la ley, de las oraciones, y las buenas obras. Por eso muchos preguntaron a Jesús: ¿qué tengo que hacer para poseer la vida eterna?, como si uno pudiera hacer algo para ser salvo.  Los judíos en la actualidad siguen enseñando que se puede ser salvo por medio de obras; por eso debemos seguir en oración por la salvación de Israel.

Sobre el que no se ha manifestó el poder de Dios. Toda vez que la mayoría de los judíos no creyeron en el mensaje del evangelio, se privaron se disfrutar del brazo o poder de Jehová en la salvación de sus vidas. La fe en Jesucristo como él único camino que lleva al Padre, es el don dado por el Espíritu Santo para la salvación. No podemos ser salvos por medio la Ley, porque tendríamos que cumplirla toda, y ningún hombre es capaz de hacerlo. Tampoco por obras, ya que si logramos realizar muchas buenas obras, no alcanzaríamos a cubrir nuestra deuda de pecado, porque todas nuestras obras son imperfectas, y no califican por sí solas ante Dios. Quien cree en Cristo como su Salvador, experimenta el poderoso brazo de Dios, al recibir vida eterna, fortaleza y muchas bendiciones del Señor en nuestra vida.

POR SU ORIGEN HUMILDE, 2 a.

Un renuevo. La Palabra de Dios nos enseña que el Mesías sería descendiente de David. Jesucristo cumplió esta profecía, por ello Mateo en su primer capítulo nos presenta la genealogía del Señor Jesús, desde Abraham hasta José. Pero sucede que en los tempos cuando Cristo vino al mundo, la casa de David, estaba olvidada; José el padre terrenal del Señor, era hijo de David, pero era un hombre humilde, que vivía en Nazareth de Galilea. La dinastía que gobernaba a Judea, era la del idumeo Herodes, gente extranjera. Por eso dijo el profeta Isaías, que el Mesías sería como un renuevo, como raíz de tierra seca; porque es el renuevo de la casa de David que había sido olvidada.

Manifiesta su naturaleza humana. El Señor Jesús nació y se desarrolló como un niño ordinario, aprendió a caminar, a hablar, a leer, y a realizar diferentes tareas. Fue hasta la edad de treinta años, y cuando fue ungido por el Espíritu Santo que nuestro Señor comenzó a realizar maravillas, no antes. Los gnósticos al no creer en la humanidad de Jesucristo, inventaron historias sobre actos fascinantes que Jesús realizó desde bebé, y que se narran en los evangelios apócrifos. Pero Jesucristo en su estado de humillación tuvo una infancia y juventud ordinarias, eso sí, sin pecados. En aquellos días muchos judíos se preguntaban: ¿cuándo vendrá el Mesías? Ignoraban que él ya estaba entre su pueblo.

No era el Mesías que los judíos esperaban. El pueblo de Dios esperaba al Mesías, pero se formaron la idea equivocada de un Redentor político; que nacería en el seno de una familia poderosa; derrocaría al imperio romano, y establecería su reino en la tierra. Esto surgió de una mala interpretación del tiempo del cumplimiento de las profecías sobre el reino milenial, que Jesucristo establecerá después de que venga por segunda vez a la tierra. Por eso incluso, Juan el Bautista mandó preguntar al Señor, si él era el Mesías; ya que le pareció que Jesús se estaba tardando en establecer su reino. La respuesta del Señor, confirmó que él es el Cristo, y añadió que su reino no es de este mundo. Su reino es la Iglesia, en donde las enfermedades son sanadas; los espíritus inmundos echados; y en donde la muerte ya no tiene poder, pues los muertos son resucitados. Especialmente al ver a Jesús morir en la cruz del calvario los judíos, incluso sus discípulos pensaron que él no podía ser el Mesías, porque según ellos, el Cristo no habría de morir. Pero en realidad Dios anunció que su Siervo, vendría la primera vez para morir por nuestros pecados.

POR NO HABER HERMOSURA FÍSICA EN ÉL, 2 b.

Un hombre sencillo. De José, la Palabra de Dios nos dice que era de hermoso semblante y bella presencia, Génesis 39.6. De David, nos enseña que era rubio, de hermoso parecer, y bello aspecto, 1 Samuel 16.12. Acerca del Mesías se nos dice que sería sin hermosura. Esto no significa que el Señor Jesús fuera feo; de hecho, no hay personas feas, todos somos creaciones únicas de Dios. Quiere decir que el Cristo no destacaría por su belleza física; el atractivo físico no sería lo más importante en su persona; pues su misión no fue la de ganar un concurso como Míster Universo, sino redimir nuestras vidas del pecado.

De belleza interior. Al leer los evangelios podemos observar en nuestro Señor Jesucristo, infinita hermosura de carácter. Él es infinito en amor, por eso murió en nuestro lugar; es inmenso en gracia, la cual vemos cuando perdonó a la mujer adúltera; es infinito en compasión, por eso sanó a muchos enfermos; es grande en comprensión, de esta manera es nuestro perfecto intercesor, pues entiende lo que vivimos. La belleza del carácter del Señor se manifiesta en que la gente lo seguía, y le invitaban a su casa. Son muchas las veces que encontramos al Señor disfrutando de la comida en las casas. Si Jesucristo vive en nuestro corazón, nosotros también debemos ser personas de hermosura interior; no puede haber cristianos malos, o de terrible carácter.

Para no desearle. Dios pudo usar su poder divino, y formar para su Hijo, el cuerpo más hermoso de todos los tiempos. ¿Por qué no lo hizo? Para que los creyentes en Jesucristo, sus discípulos, no le siguieran guiados por lo físico; sino por un amor verdadero, y limpio, como su Dios y Salvador. De esta manera los apóstoles y los primeros creyentes fueron conquistados no por el cuerpo del Señor, sino por su amor y carácter hermoso, manifestados en su muerte y resurrección. Por esto, ellos no se preocuparon en dejarnos una pintura o retrato del Señor Jesús; más bien, dieron sus vidas porque nosotros conozcamos la hermosura de su obra redentora de Jesucristo.

HERMANOS:

Comenzamos con ejemplos de profetas que fueron ignorados, y que esto trajo consecuencias terribles. Israel rechazó al Mesías, y somos testigos de todos los conflictos que ha sufrido desde entonces.

Aunque queremos insistir en que no debemos menospreciar a los judíos. Muchos de ellos tienen temor al nombre de Jesús; porque en este Nombre, el falso cristianismo ha perseguido y asesinado a muchos israelitas. Esto no debe suceder.

Las naciones vecinas de Israel, que conocieron el mensaje del evangelio, pero que en algún momento lo dejaron, están enfrentando problemas muy grandes, como los que vive actualmente Siria.

Cristo no fue ignorado por no ser claro en su mensaje; tampoco por no cumplir con las profecías; sino por la dureza del corazón de su pueblo. No se puede ignorar a Jesús, sin sufrir la consecuencia de permanecer en condenación eterna.

Por eso, usted, que hoy sabe que Cristo murió por sus pecados, no le ignore, no le rechace. Reconozca sus pecados, pídale perdón a Dios; y dígale a Cristo que cree en él como el único que puede lavarle de sus pecados. De esta manera el Señor morará en su corazón, le bendecirá en este mundo, y le dará vida eterna en su reino celestial.

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