Los niños miembros de la iglesia.

“LOS NIÑOS MIEMBROS DE LA IGLESIA”

Hechos 2

  1. Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo.
  2. Entonces oído esto, fueron compungidos de corazón, y dijeron á Pedro y á los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
  3. Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
  4. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Dos niños jugaban sobre un lago congelado. Entonces sucedió que el hielo se rompió, y uno de ellos cayó al agua, siendo arrastrado por la corriente. Su amigo, sin demora, golpeó el hielo con sus zapatos de patinar, lo rompió y le rescató. Cuando los adultos se preguntaban, cómo un niño pudo romper el hielo tan grueso, un anciano respondió: “Lo hizo porque no había nadie que le dijera que no lo lograría”.

Cuántas veces en el hogar hacemos menos a los niños, y además limitamos sus capacidades. Esto también sucede en la iglesia, sin embargo, debemos cambiar esta mala mentalidad y actitud, porque ellos también son miembros de la Iglesia de Cristo; y si son miembros son útiles, y pueden hacer grandes cosas. Analicemos algunos aspectos de este asunto.

¿Qué es la iglesia?

La Palabra de Dios presenta a la Iglesia de diferentes maneras.

Es el reino de Dios, formado de los elegidos para vida eterna, de todos los tiempos y lugares, Colosenses 1.12,13, 1 Tesalonicenses 2.12. Etimológicamente “iglesia”, significa los que han sido llamados fuera. Fuera del mundo de pecado y perdición, al reino de Dios. La iglesia es una sola, y se compone de todos elegidos para salvación, y que son redimidos en Jesucristo. Por lo tanto, la iglesia tiene un sólo Rey: Cristo nuestro Señor. Esto significa que, si somos cristianos, no nos conduciremos solos, sino que Jesucristo gobernará nuestra vida. Debemos obedecer a nuestro Rey, guardando lo que nos dice en su Palabra.

Es el cuerpo de Cristo, 1 Corintios 12.12,27; Romanos 12.5. Algunas veces nos preguntamos por qué tenemos que llevar la culpa de la desobediencia de Adam, quien comió del árbol de ciencia del bien y del mal, si nosotros aun no nacíamos. La respuesta es que al ser él la raíz de toda la humanidad, era nuestro representante. Una vez que pecó y falló dejó de serlo, y sus demás pecados no fueron cargados a nuestra cuenta.

Para salvarnos, Dios escogió a su Hijo como el segundo y último Adam, es decir nuestro nuevo representante. Por eso la obra Redentora de Cristo, por medio de la cual nuestros pecados son lavados; es aplicada a nuestras vidas. Entonces, Cristo es nuestra Cabeza. La iglesia somos el cuerpo de Cristo, y entre otras cosas, significa que por medio de nuestras vidas el mundo ve a Cristo. Como Tomás, todo aquel que duda de la resurrección de Cristo, debe mirar y tocar el cuerpo del Señor, el cuál es su Iglesia. A menudo vemos milagros de salvación, transformación, sanidad, de provisión, y protección en la Iglesia; ¿Cómo podría ocurrir todo esto en el nombre de Cristo, si Él no está vivo? La iglesia, el cuerpo de Cristo, damos testimonio de su realidad y verdad.

Es la esposa de Jesucristo, Efesios 5.25; Apocalipsis 19.6-8. La iglesia somos la esposa de Cristo, porque él ha pactado-prometido tomar nuestras vidas para que seamos suyos por siempre, sin que nada, ni nadie, nos separe de Él. Ha prometido amarnos y bendecirnos, con iniciativa y de manera incondicional. Este pacto de bodas entre Dios y nosotros, depende totalmente de él. El catecismo infantil dice que un pacto es un concierto hecho entre dos o más personas; y debemos entender que esta respuesta está elaborada para la comprensión de nuestros niños. Porque en el pacto de Dios, no hay concierto entre dos, es decir, no entre Dios y el hombre, pues esto colocaría al hombre a la altura de Dios; o quebrantaría el pacto, pues los hombres somos incapaces de cumplir totalmente un pacto. El pacto de gracia o salvación es un pacto de Dios enteramente. Por eso podemos estar confiados que él jamás nos abandonará; cumplirá con fidelidad sus promesas.

¿Por qué los niños son miembros de la Iglesia?

Por la gracia de Dios, Mateo 20.1-7. Salvación por gracia significa que Dios mismo reúne en nuestro lugar, los requisitos para tener vida eterna en el cielo, que son el arrepentimiento de pecados y la fe en Cristo como nuestro único Salvador. Es el Espíritu Santo quien hace esto en nuestro corazón. La gracia de Dios se aplica en la vida de las personas conforme a su plan eterno; para algunos sucede en la edad madura, o en la vejez; y a otros en la juventud, y aun en la niñez. Esto es ilustrado en la parábola de los obreros de la viña que fueron llamados a diferentes horas del día, y que recibieron un denario. Dios llama a su iglesia a personas siendo niños; por eso no podemos excluirlos.

Por la promesa del Señor. El apóstol Pedro inspirado por el Espíritu Santo nos dice que para nosotros y para nuestros hijos es la promesa de Salvación. El hecho de que el Señor nos haya elegido de forma libre, no significa que lo haya hecho al azar. Dios nos escogió de modo que se cumpla su promesa. Por eso también dice la Palabra de Dios: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa”, Hechos 16.31. Dios cumplirá esta promesa conforme a su voluntad sabia y perfecta.

Por su inclusión a través de los sacramentos. En el Antiguo Testamento la circuncisión que se aplicaba a los ocho días del nacimiento, fue la señal por medio de la cual los hijos de Israel, fueron incluidos en el pueblo de Dios. Ahora por medio de bautismo que ha sustituido a la circuncisión, los niños son incluidos como miembros de una iglesia local. Todos los niños bautizados son miembros no comulgantes de la iglesia local. Esto significa un compromiso de los padres, para evangelizarlos, y educarlos en la vida cristiana. También implica una responsabilidad de la Iglesia para amar a los niños e instruirles en la Palabra de Dios. Los niños tienen los privilegios de ser atendidos y cuidados en su vida espiritual; y el deber de obedecer a los hermanos que dirigen la Iglesia.

Queridos niños:

Les invito a dar gracias a Dios porque ustedes son miembros de la iglesia, pertenecen al equipo del Señor, a la familia de Dios.

En la iglesia tienen a hermanos, amigos, padres y madres, que les aconsejarán, guiarán y enseñarán conforme a la Palabra de Dios; mantengan un oído y corazón atentos y obedientes a estas indicaciones que serán una bendición en sus vidas.

Ustedes pueden hacer muchas y grandes cosas, porque tenemos a un Dios Omnipotente. Recuérdenlo siempre, y sirvan al Señor de la mejor manera, hagan cosas grandiosas para él.

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