Nuestro Dios Trino y Uno

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Génesis 1.1,26.

“EN el principio crió Dios los cielos y la tierra. Y dijo Dios: Hagamos al hombre á nuestra imagen, conforme á nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra”.

¿Cómo te sentirías, si alguien te describiera diferente de cómo eres? Posiblemente te moleste. Algunos han dicho que Dios es como un trébol que tiene tres pétalos unidos. Otros dicen que la Trinidad es como el agua que existe en tres estados. Pero Dios no tiene comparación; su creación lleva su sello, pero no se puede comparar al Creador, con la creación. No tenemos que imaginar cómo es Dios; ni decir cosas falsas sobre él, ya que su Palabra de revela de forma perfecta.

Es verdad que no encontramos la palabra Trinidad, en las Santas Escrituras; sin embargo, ellas nos revelan que hay un sólo Dios Vivo y Verdadero, y que existe en tres Personas divinas.

La palabra “Dios”, de Génesis 1.1, en la lengua original, que es el hebreo, se encuentra en plural, y hace alusión a nuestro Dios Trino. Luego en el versículo 26, vemos que dijo Dios: “Hagamos al hombre”, observamos un diálogo entre las Personas divinas, no con los ángeles como dicen algunos. Veamos otros pasajes de la Palabra de Dios, que nos enseñan más sobre nuestro Dios y Redentor.

SUS NOMBRES.

Los nombres de Dios nos revelan su posición, por ejemplo: “Señor”, nos indica que es el dueño de todo el universo. Nos muestran sus acciones, por ejemplo: “Jesús”, significa que es nuestro Salvador. También nos manifiestan la perfecta relación que hay entre las tres Personas divinas. Padre, Hijo, y Espíritu Santo, son nombres que nos hablan de la armonía, amor, y unión que hay en la Trinidad. (Cada Persona divina, también se ha revelado con más nombres). La Biblia nos revela a un Dios perfecto, que no fue inventado por los hombres, pues nada perfecto puede surgir de una mente corrupta de todos los hombres.

No son nombres de una sola Persona divina; como algunos de nuestros hermanos, quienes tienen dos o más nombres. Padre, es el nombre de la primera Persona; Hijo, es el nombre de la segunda Persona, y Espíritu Santo, es el nombre de la Tercera persona de la Trinidad. Son tres personas distintas en un sólo Dios, por eso se le llama Trinidad. Algunos hablan de la trinidad diabólica, Satanás, el Anti-cristo, y Falso Profeta; pero ellos no son iguales en sustancia, por lo tanto no son trinidad, en todo caso como dice el teólogo Charles Hodge, son una tríada.

Veamos algunas citas sobre los nombres de Dios, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, tomando en cuenta que la revelación de Dios en las Escrituras fue progresiva, es decir, Dios fue dando más información al paso del tiempo.

Padre. Jehová, Génesis 3.14,15; Mateo 6.9; 1 Corintios 1.3.

Hijo. El ángel de Jehová, quien es Dios, Génesis 16.7-11; de esta manera pudo hacer promesas a Agar. Gálatas 4.4.

Espíritu Santo. Génesis 1.2; Hechos 5.3,4.

SUS PERFECCIONES.

Nuestro catecismo menor en la respuesta a la pregunta 6, dice que las tres Personas de la divinidad son las mismas en sustancia, iguales en poder y gloria. La expresión “las misma en sustancia”, quiere decir, que tienen las mismas perfecciones, atributos o características. Veamos algunas de ellas.

Inmutabilidad. Significa que Dios no cambia. El Padre: Santiago 1.17. El Hijo: Hebreos 13.8. El Espíritu Santo: Juan 14.16, “otro Consolador”, significa, alguien igual a Él.

Eternidad. Quiere decir que Dios no tiene principio, ni fin, siempre ha existido. El Padre: Salmo 90.1,2. El Hijo: Apocalipsis 1.8. El Espíritu Santo: Hebreos 9.14.

Infinitud. Es decir, Dios no tiene límites en cuanto a su presencia, sabiduría, ni poder; Dios es infinito en todas sus perfecciones. El Padre es Omnipresente, Salmo 33. 13,14; es Omnisciente, Jeremías 17.10; y es Omnipotente, Job 42.2. Cristo es Omnipresente, está en todas partes, Mateo 18.20; es Omnisciente, sabe todas las cosas, Juan 2.25; es Omnipotente, todo lo puede, Mateo 8.27. También el Espíritu Santo es Omnipresente, Salmo 139.7-10; es Omnisciente, 1 Corintios 2.11,12; y Omnipotente, Job 33.4.

SUS OBRAS

La Palabra de Dios nos revela que las tres Personas divinas participan en las Obras de Creación, Providencia, y Redención, realizando funciones específicas en armonía. Las acciones tanto del Hijo, como del Espíritu Santo, ponen de manifiesto que son Personas Divinas. El Espíritu Santo no es solamente una fuerza, pues recuerda, enseña, guía, consuela; es decir realiza acciones propias de una persona. Veamos algunas citas que nos hablan de la participación de las tres Personas divinas en las obras de creación y redención.

En la obra de Creación. El Padre: Génesis 1.1. El Hijo: Juan 1.1-4. El Espíritu Santo, Génesis 1.2.

En la Obra de Redención. El Padre dio a su Hijo Unigénito como medio de salvación: Génesis 3.14,15; Juan 3.16, Romanos 8.32. El Hijo, llevó nuestros pecados sobre sí, y los pagó con su muerte y resurrección: Juan 10.17,18. El Espíritu Santo, nos da vida espiritual y aplica la obra de Cristo en nuestras vidas: Tito 3.5.

SU ADORACIÓN

Solamente Dios es digno de adoración. Quienes niegan la divinidad de Jesucristo y del Espíritu Santo, pretenden engañarnos al decir: “demos honor a Jesucristo o al Espíritu Santo”. Desde luego que debemos honrar a Dios; pero también podemos honrar a nuestros padres, y hermanos. Sin embargo, además de honrar al Señor, debemos adorarle. En las Santas Escrituras encontramos que las tres Personas divinas son adoradas, juntas y por separado.

Adoración a la Trinidad. En la administración del sacramento del bautismo, es necesario adorar a la Trinidad, porque las tres Personas divinas participan en nuestra Salvación, Mateo 28.19; en la bendición apostólica, que es parte del culto a nuestro Dios, 2 Corintios 13.13.

Al Padre, Salmo 100.1; Salmo 145.1-3.

Al Hijo, Mateo 9.18; Juan 12.3.

Al Espíritu Santo, 1 Timoteo 3.16, este pasaje es parte de un himno de los tiempos apostólicos.

HERMANOS:

Desde el primer siglo muchas personas han negado a la Trinidad, al rechazar la divinidad de nuestro Señor Jesucristo y del Espíritu Santo. En el siglo IV por ejemplo, el concilio de Nicea (325 d. C.), condenó la herejía de Arrio de Alejandría, en contra de la divinidad de nuestro Salvador; allí surgió el Credo Niceno que tenemos al principio de nuestros himnarios.

La herejía anti-trinitaria no se ha extinguido. Las sectas, que son los movimientos religiosos que no pertenecen a la Iglesia de Cristo, se caracterizan por rechazar la Divinidad de Jesucristo y del Espíritu Santo. Naturalmente que no lo dicen de forma abierta. Por eso debemos de ser muy cuidadosos.

Es importante estar bien instruidos en la doctrina de la Trinidad, para conocer más a nuestro Dios y Redentor. De tal manera que disfrutemos mejor de su comunión y bendiciones. Por ejemplo, si tenemos presente, que el Espíritu Santo es Dios, igual en perfecciones, poder y gloria, que el Padre y el Hijo; y que está con nosotros y en nosotros; seremos fortalecidos para seguir con fidelidad la carrera que Dios nos ha dado.

Un pastor decía: “No trate de entender la Trinidad, perderá la razón; pero no la niegue porque perderá su alma”. Al estar frente a la doctrina de la Trinidad, nuestro corazón se llena de admiración, ante la grandeza de Dios. No le podemos abarcar con nuestra mente finita; pero, ¿Qué confianza tendríamos en un Dios que comprendiéramos de forma total?

Que esta admiración nos lleve a vivir en adoración y servicio fiel a nuestro Dios y Salvador, Trino y Uno.

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