Como un niño en calma

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Salmo 131

JEHOVÁ, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas para mí demasiado sublimes. 

En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, Como un niño destetado de su madre: Como un niño destetado está mi alma. 

Espera, oh Israel, en Jehová Desde ahora y para siempre.

Somos responsables de educar a los niños, y al hacerlo nosotros también aprendemos. Cuántas cosas aprendemos de los niños, y muchas de ellas, en situaciones agradables, que nos hacen reír. Por ejemplo, un niño que había leído Génesis 2, y tenía un dolor en su costado, dijo a su madre: “Creo que voy a tener una mujer”. El rey David tomó el ejemplo de un niño para escribir el Salmo 131, que vamos a meditar en este momento.

QUE BUSCA LO PROVECHOSO Y ES HUMILDE.

¿Un niño que busca lo provechoso? Sí los hay. Nuestro Señor Jesucristo, a los 12 años estaba ocupado en los negocios de su Padre. En este salmo, David habla con Dios y le dice que era como un niño bien educado. De esta manera, su corazón no se había envanecido, es decir, que no se había llenado de la soberbia que produce la búsqueda y posesión de las cosas materiales que son vanidad, son vacías.  Si alguien sólo tiene bienes terrenales, no tiene nada. El rey había llenado su corazón de Dios, al ocuparse de la comunión con él; en oración, adoración, y contacto con la Palabra del Señor. Nosotros también debemos hacer esto, buscar primero el reino de Dios y su justicia, lo demás nos será añadido.

David no miró de forma altiva a los demás. Dios le dio el privilegio de ser rey de Israel, pero no por ello David, fue un hombre altivo. Él siempre tuvo presente que todo lo debía a Dios, quien le escogió siendo un pastorcito. Lamentablemente en las iglesias encontramos personas altivas, que piensan que, por tener más dinero, bienes materiales, o más preparación académica que los demás, son mejores o superiores. No es así. Todos somos obra de Dios, y por lo tanto tenemos el mismo valor. No es bueno ser altivos porque el Señor aborrece los ojos altivos, y resiste a los soberbios, Proverbios 6.16,17; 1 Pedro 5.5.

David le dice al Señor que tampoco anduvo en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para él. Con cuanta facilidad muchos cristianos olvidamos nuestra posición. Llegamos a pensar que somos grandes en la iglesia, “grandes predicadores”, “grandes músicos”, “grandes maestros”. Pero en realidad los cristianos, somos hombres miserables, con un Dios grande. Sólo Dios es Grande y digno de suprema alabanza. Debemos tener cuidado de no ocupar el lugar que únicamente corresponde al Señor.

QUE NO HACE BERRINCHE.

El rey David tuvo muchos hijos e hijas. Sabía bien en qué consiste la crianza de los hijos. Conocía la hermosa época cuando nuestros hijos son bebés, y son alimentados con la leche materna, o con biberón. David le dice al Señor que se comportaba como un niño destetado de su madre, ¿por qué?

¿Recuerda el momento cuando destetó a sus hijos? ¿Cómo fue ese momento? Se trata de noches sin dormir, y angustia al escuchar a nuestros hijos llorar con fuerza. Pero una vez que han sido destetados, viene la calma. Este es un paso muy importante para los niños, porque aprenden que pueden amar a su madre no por lo que reciben de ella, sino por el hecho de que es su mami.

Cuando David dice que estaba como un niño destetado de su madre, le está diciendo a Dios que le amaba, no por lo que recibía de él, sino porque Jehová era su Señor. De tal manera que no lloraba, ni hacía berrinche, si Dios, retiraba alguna cosa que le había dado.

Destetamos a nuestros hijos por amor, aunque sufran un poco. Porque sabemos que ha llegado el momento en que ellos disfruten del sabor de las frutas, verduras, y más tarde de las carnes, pan y otros alimentos, que son necesarios para su desarrollo saludable. De igual manera, David sabía, que debía permanecer, como un niño destetado, ya que cuando Dios, retira una bendición, es porque quiere que conozcamos otras cosas hermosas, que ayudarán a nuestro crecimiento espiritual.

UN EJEMPLO MOTIVADOR.

David, un escritor excelente, al escribir salmos, algunas veces habla consigo mismo, como en el Salmo 103. Otras veces comienza hablando al pueblo y luego se dirige a Dios como en el Salmo 23. A partir del versículo 3 de este salmo, David cambia de dirección y comienza a hablar al pueblo de Israel, exhortándolo a confiar siempre en Jehová.

Se ha dicho que el mensaje más elocuente, no es el de las mejores palabras, sino el del testimonio. Qué bueno es, que David podía decir a Israel que confiara en Jehová, con la autoridad que le daba su testimonio; pues el rey fue una persona que siempre confió en Dios. Era como el niño que calma a su hermanito, o compañerito, diciéndole: “tranquilo, todo va a estar bien, mírame puedes estar tranquilo como yo”. Que Dios nos bendiga para que seamos como niños en calma, que contagiemos a los hermanos que comienzan a sentirse angustiados, de forma que ellos también tengan paz, confiando en el Señor.

David llamó al pueblo a confiar en Jehová, y fue específico, no usó otro de los nombres de Dios, sino Jehová. Porque Jehová, significa “YO SOY”, “el que tiene existencia por sí mismo”. A Dios nadie le hizo, por lo tanto, nadie puede destruirle. Siempre ha existido, lo que significa que es el Creador y Sustentador de todo el universo. Y en su creación podemos ver su infinitud en todas sus perfecciones, es: Omnipotente, Omnipresente, Omnisciente. También es amoroso y justo. ¿Cómo no confiar en él? Por todo lo que el Señor es, y en especial por su amor, debemos confiar, esperar como niños en calma en Él, ahora, es decir en este momento, y siempre. Dios nunca nos fallará. El cielo y la tierra pasará, pero nunca su Palabra, ni sus promesas.

HERMANOS:

Cuando nuestros hijos no están en calma, y hacen berrinche, se tiran, lloran, manotean, porque no les damos lo que quieren, o porque les quitamos algo.  Tenemos cuidado de que no se lastimen y los dejamos que se tranquilicen. Luego, cuando ellos se dan cuenta, de que había una muy buena razón en nuestra acción, les decimos: ¿ves que te era mejor lo que tenía para ti?, ¿te das cuenta que no tiene sentido hacer berrinche?

Siempre será bueno para nuestra vida, tomar la actitud del rey David. Aprendamos de los niños lo bueno que nos enseñan.

Jesucristo nuestro Dios y Señor, un día cuando sus discípulos le preguntaron quién es el mayor en el reino de los cielos; llamó a un niño, y le puso en medio de ellos, luego dijo: “De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” “Así que, cualquiera que se humillare como este niño, éste es el mayor en reino de los cielos”, Mateo 18.1-4.

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