Con gozo y paz.

“Agradando a Dios en el Esfuerzo Cristiano” (Semana esfuerzo cristiano mundial)

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“Con gozo y paz”

Filipenses 4.3,4,7.

El principal propósito por el cual existe la iglesia, es la gloria de Dios, Efesios 1.6. Esto es bueno porque cuando Dios es glorificado, nosotros somos bendecidos. Como cuando el médico, se “luce”, se lleva el reconocimiento, al atendernos, nosotros somos beneficiados. Dios no se quedará sin gloria, sino le glorificamos; pero es nuestro privilegio glorificarle siempre.

Además, cuando damos gloria a Dios, evitamos quedarnos con esto que nos hace daño, quedarnos con la gloria, nos vuelve soberbios, y nos hace desagradables a todos los que están a nuestro alrededor. Ya que el orgullo es un pecado, aparta nuestras relaciones, incluida la de Dios, pues él resiste a los soberbios, 1 Pedro 5.5.

Entonces, debemos esforzarnos por agradar a Dios, por glorificarle; y podemos hacerlo a través de lo que hacemos en el esfuerzo cristiano. Y debemos hacer todo con gozo y paz en nuestros corazones.

Gozo en el servicio a Cristo y a su iglesia.

El lema del esfuerzo cristiano mundial, es “Por Cristo y por su iglesia”. Es un lema importante porque nos ayuda a recordar que la iglesia es el cuerpo de Cristo, y por lo tanto no puede estar separada del Señor. ¿Puede nuestro cuerpo vivir sin cabeza? Como redimidos debemos estar en completa y estrecha comunión con Jesucristo. Y no debemos pretender separar a la iglesia de Cristo. Algunos hermanos dicen: “estoy dispuesto a servir a Cristo; pero no a la iglesia”. Si servimos a Jesucristo, serviremos también a su Iglesia.

Todos los salvos somos siervos de Cristo. Porque fuimos comprados por medio de su sangre preciosa. Lo que hacemos en la iglesia es un servicio, no un trabajo que espera una remuneración. Cuando el apóstol San Pablo, dice: “ayuda a las que trabajaron juntamente conmigo en el evangelio”, se refiere a las que sufrieron con él por predicar el evangelio. No es lo mismo servir que trabajar. Debemos grabar en nuestra mente y corazón, que tenemos la bendición de servir al Señor y a su iglesia. Si lo hacemos así, no tendremos problemas en esperar una paga; ni tampoco lucharemos con la vanagloria, pues somos siervos del Señor.

El servicio debe realizarse con gozo. No con flojera, de mala gana, con tristeza, o enojo. Debemos servir con gozo, porque tenemos el privilegio de ser útiles en el reino del Rey de reyes y Señor de señores. Además de que el servicio, es una respuesta de gratitud a nuestro Señor Jesucristo, quien nos libró de nuestros pecados y la muerte eterna. Debemos estar gozosos porque el Señor ha transformado nuestras vidas, y nos ha dado su amor, dones y bendiciones.

Paz que sobre pasa las adversidades.

La paz que el Señor nos da. San Pablo describe la paz de Dios, como aquella que sobrepasa todo entendimiento. La paz de Dios viene de saber que él ha perdonado y borrado nuestros pecados. Es la paz de su presencia permanente en nuestras vidas, que nos bendice, fortalece, guía, consuela, y sostiene. Cuando el mundo mira esta paz en nuestra vida, no la entiende; ellos preguntan: ¿cómo puedes tener paz en la enfermedad, en un deceso, ante un problema? Por eso esta paz sobrepasa todo entendimiento; tenemos paz porque Dios esta con y en nosotros.

Servir al Señor no es fácil. Nos enfrentamos al mundo que es enemigo de Dios, al diablo y sus ángeles caídos, y muchas veces a la misma iglesia que no quiere ver que lo que hacemos es para su bien espiritual. Podemos desesperarnos, desanimarnos, llenarnos de tristeza, o de preocupación y estrés. Pero el Señor nos manda tener paz.

Debemos recordar que la obra es de Dios. Los siervos del Señor siempre han enfrentado adversidades, consideremos lo que la Palabra de Dios nos dice acerca de Elías, de Pedro, de Juan, y Pablo, entre otros. Ellos enfrentaron fuertes persecuciones; sin embargo, podemos ver en sus vidas, la paz del Señor. Porque entendieron que nadie jamás podrá destruir la iglesia del Señor; y que él permite situaciones difíciles para pulir nuestra fe, y para que no dejemos de orar y leer su Palabra. Si todo fuera fácil, seguramente estaríamos distantes del Señor.

Por otra parte, debemos tener cuidado de no ser nosotros quienes quebrantemos la paz de la iglesia. Que ninguno de nosotros sea un siervo, murmurador, criticón, pleitista, ni chismoso.

Hermanos:

Si servimos con gozo y paz, agradaremos a Dios; y lo que hagamos será de bendición para la iglesia. Además, contagiará a otros a servir al Señor.

Todo lo que se hace con gozo, se caracteriza por esta bien hecho, nuestro Dios es digno de esto; y su esposa la Iglesia también debe recibir el mejor servicio que podamos dar. Dios bendiga a nuestros esforzadores para que sigan haciendo todo con gozo y paz en sus corazones.

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