Archivos del mes: 20 enero 2017

PORQUE POR FE ANDAMOS

“PORQUE POR FE ANDAMOS, NO POR VISTA”

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Texto: 2 Corintios 5. 7.

“Porque por fe andamos, no por vista”

Propósito:  Enseñar que no siempre sabemos ni vemos las cosas que ocurrirán, o cómo sucederán; porque Dios quiere que practiquemos la fe que nos ha dado. De manera que la Iglesia siga poniendo su confianza en Dios, y sea fiel a él.

Introducción:

Para ir a lugares desconocidos podemos usar el GPS. Es interesante lo que sucede al anotar la dirección, y dejar que nos guíe por lugares que no habíamos transitado, hasta escuchar: “ha llegado a su destino”. Algo parecido sucede con nuestra vida cristiana, sabemos que vamos al Cielo, conocemos el camino que es Cristo; pero no sabemos exactamente la ruta por la que nos llevará el Señor, es ahí cuando tenemos la oportunidad de ejercitar nuestra fe; andar por fe y no por vista.

NO SABEMOS TODO LO QUE VENDRÁ, Juan 15.15.

Nos ha revelado algunas cosas. Nuestro Señor Jesucristo dijo que ya no llamaría a sus discípulos, siervos, sino sus amigos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor. Al ser amigos del Señor Jesucristo, nos ha revelado en su Palabra su plan divino; tenemos conocimiento de las cosas que ocurrirán en los últimos tiempos. Sabemos, por ejemplo: que el Señor vendrá a las nubes por su Iglesia; que vendremos con nuestro Salvador a la tierra a reinar mil años; que Jesús ha de juzgar a toda la humanidad, en el juicio del trono blanco, (Apocalipsis 20.11-15).

La Palabra de Dios también nos enseña que hay cosas secretas que pertenecen a Jehová, Deuteronomio 29.29. Dios no nos ha revelado todo. No sabemos, por ejemplo: cuándo ni cómo nos llamará a su presencia; la fecha cuándo vendrá por su Iglesia; tampoco sabemos lo que pasará el día de mañana. Este conocimiento es exclusivo de Dios, todo aquel que diga saber estas cosas, es un engañador.

Por propósitos especiales. Son muchas las razones por las que el Señor no nos revela todo. Entre ellas: porque no tenemos la capacidad de comprender completamente a Dios. Para que en todo tiempo estemos en comunión y buenas relaciones con el Señor, es decir, estemos preparados. Para que practiquemos la fe que el Espíritu Santo nos ha dado, no sabemos lo que ocurrirá, pero podemos confiar en Dios, él sabe lo que hará y su plan es sabio e inalterable, (Romanos 8. 24; 1 Corintios 2.11).

EL SEÑOR TIENE UN PROPÓSITO EN TODO, Mateo 16.21-23.

No siempre lo comprendemos. Mateo nos dice que el Señor Jesucristo, les dijo a sus discípulos que iría a Jerusalem para morir, y resucitar al tercer día. Pedro le dijo: …en ninguna manera esto te acontezca. Jesús lo reprendió: …no entiendes lo que es de Dios. Dios es soberano para obrar conforme a su voluntad; no pide consejo, ni opinión en lo que hace (Romanos 9.20); porque nosotros al tener una mente limitada, como Pedro, no siempre comprendemos las obras de Dios.

Algunas veces alcanzamos los motivos por los que Dios hace las cosas. Cuando el Señor nos ilumina por medio del Espíritu Santo, podemos comprender lo que Dios quiere de nuestra vida. Entonces decimos: “El Señor quiere que le sirva”; “que me consagre a Él”; “que deje este hábito pecaminoso”; “que testifique en este lugar”, etc. Pedro comprendió después, por iluminación divina, que era necesario que Cristo muriera y resucitara, para que, de esta manera, seamos salvos.

Otras veces suceden eventos, sin una razón que nos sea revelada: enfermedades, problemas, escasez, tribulación, como en el caso de Job. Si el Señor no nos revela su propósito, no debemos buscar o dar explicaciones, pues caeríamos en el pecado de los amigos de Job, quienes le condenaron injustamente. Debemos recordar que Dios no siempre nos dará explicaciones de lo que hace o permite. Debemos ser reverentes, respetuosos cuando Dios guarda en secreto las razones de sus obras, esto es “andar por fe, y no por vista”.

ES NUESTRO PRIVILEGIO CONFIAR EN DIOS, Jeremías 17.7,8.

El profeta Jeremías nos dice que es bienaventurado el varón que confía en Jehová. Como andamos por fe; es nuestro privilegio confiar en el Señor. Debemos confiar en que Dios es sabio; vemos su sabiduría en su creación, y en su Palabra; él sabe lo que hace en nuestras vidas, no se equivoca, tiene un plan perfecto. Es un gozo permanente confiar en Dios, y no en nuestra sabiduría o la de los demás, pues somos imperfectos.

Confiemos en que el Señor es amoroso. Dios nos ama con amor eterno. Por lo tanto, todo lo que obra en nuestras vidas es para nuestro bien; sobre todo el Señor busca nuestro bienestar espiritual, y nos da aquello que nos dé bendición eterna, (Romanos 8.28).

También debemos confiar, tener fe en que Dios es Poderoso. Puede librarnos, resolver, solucionar, todo lo que se presente en nuestra vida; porque es Omnipotente. Nada se sale de sus manos, oremos con fe, y él hará maravillas. Y si en alguna situación, no obra para resolverla, no es que no pueda, sino que tiene un propósito especial en nuestras vidas; el Señor le dijo al apóstol Pablo: “bástate mi gracia”; porque en ese momento no quitó el aguijón de su carne, pero lo fortaleció espiritualmente por medio de su gracia.

Hermanos:

Un piloto no siguió las señales que le daban los instrumentos del avión. Se guió por la vista y aterrizó en otra pista. Aterrizó un gigantesco avión en una pista pequeña. Los pasajeros se admiraron de la destreza del piloto; pero la empresa lo sancionó.

No nos dejemos llevar por la vista; porque aterrizaremos lejos de Dios. No nos dejemos guiar por lo que vemos, o no vemos. Más bien tengamos fe en el Señor, y afirmemos esta fe por medio de la Palabra de Dios; y en medio de estos tiempos difíciles, estaremos bien.

GRACIA EN JERICÓ

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GRACIA EN JERICÓ

De la serie “Yo y mi casa serviremos a Jehová”

Enero 2017.

Josué 2

A algunas personas al leer la Palabra de Dios, les ha parecido que Dios ha cambiado en su carácter. Que el Dios que nos presenta el Nuevo Testamento no es el mismo que nos relata el Antiguo Testamento. Pero las Santas Escrituras nos enseñan que Dios es inmutable, él no cambia. El Señor es justo, amoroso, sabio, perfecto, infinito, siempre. De esta manera Dios es un Dios de gracia, en todos los siglos; como lo veremos en la historia de Rahab.

EN LA VIDA DE RAHAB.

Una mujer pecadora. Rahab significa tumulto o arrogancia. Fue una mujer de Jericó, una ciudad cananea, lo cual nos indica que era habitada por gente malvada, idolatra e inmoral. La gente de Jericó era adoradora de la luna. La idolatría cananea consistió en la práctica del sacrificio de niños, y la prostitución “sagrada”. Rahab participó de las costumbres e idolatría de Jericó, pecando contra Dios. Además de que era ramera o prostituta. Posiblemente Rahab llevaba una vida aislada de su familia y sociedad, una vida muy difícil, como suele ser en las personas que se dedican a la prostitución.

Una mujer salva. Siendo Rahab una mujer idólatra, inmoral, y perteneciente a un pueblo gentil, el Señor tuvo misericordia de ella y la salvó. Cuando ella escuchó que el Dios de los israelitas había secado las aguas del mar rojo, y había destruido a los dos reyes Amorreos, creyó en la realidad de Jehová, y que sus dioses eran falsos; supo que el Señor daría la tierra de los cananeos a Israel. Ella creyó en Jehová como el Dios vivo y verdadero, y como el Dios de misericordia, que perdona a los que han pecado contra él. Por eso pidió a los espías que hicieran misericordia con ella y su familia, salvándoles la vida.

Los espías guiados por la gracia de Dios, concedieron la petición de Rahab, pero le pidieron que ella y su familia permanecieran en su casa, y ataran un cordón rojo a la ventana.

Transformada. Rahab creyó en Jehová como su Salvador. Por eso ocultó a los espías y ató el cordón en la ventana de su casa. Ella reconoció que debería morir como los demás cananeos, pero creyó en el poder de Dios para perdonar y salvar, y el Señor la redimió junto con su familia. Cuando se han cometido pecados inmorales, queda una etiqueta muy difícil de quitar. Cuando Pablo escribe la carta a los Hebreros, menciona a Rahab, y nos recuerda que fue ramera, Hebreos 11.31. Pero cuando el evangelista Mateo nos habla de la genealogía del Señor Jesús, y menciona a Rahab, omite la palabra ramera, Mateo 1.5. Porque en Cristo nuestros pecados son perdonados, borrados, alejados como está lejos el oriente del occidente, Salmo 103.12. Rahab fue salva porque Dios puso fe en su corazón, para arrepentirse y creer en Jehová como su Salvador. El testimonio de su salvación es evidente; fue incluida en la familia de Dios, y se preocupó por que su familia también fuera rescatada por el Señor.

PREDICADA POR ESPÍAS.

Que corroboraron la Palabra de Dios. Josué envió a Jericó dos espías con el propósito de reconocer la tierra y la ciudad. No se trataba propiamente de un reconocimiento militar. El propósito de esta investigación era dar testimonio a Israel, de que Dios realmente había dado la tierra a su pueblo. Ellos encontraron en Jericó lo que no esperaban, una ciudad llena de temor ante Jehová; y fe en el corazón de una mujer. Cuando ellos comunicaron esto al pueblo de Israel, seguramente que alentaron el ánimo del pueblo. Podemos ver cómo al recibir el informe de los espías, Josué confirmó que el Señor les había dado la tierra.

Misioneros. También estos espías hicieron una labor misionera. Qué paradójico, espías misioneros. Al escuchar las palabras de Rahab y ver la fe que había en su corazón en Jehová como el Dios Omnipresente y misericordioso, ellos prometieron salvar la vida de Rahab y su familia, si ataba un cordón rojo, y permanecían en su casa el día que tomaran la ciudad. Tuvieron la capacidad de resolver esta situación, no le dijeron a Rahab, necesitamos saber que piensa Josué. Entendieron que esto era uno de los propósitos de su misión, y creyeron en la gracia de Dios para salvar a aquella mujer cananea y su familia.

Agradecidos. Los espías vieron el poder de Dios para proteger y salvar, aun en los lugares más peligrosos. Rahab fue el medio utilizado por el Señor para guardar sus vidas. Pues ella los ocultó cuando el rey de Jericó, los mandó buscar; les dio una salida de escape, haciéndoles descender de la muralla con una cuerda por su ventana; y les instruyó bien para que no fueran encontrados por los hombres del rey. En agradecimiento, ellos compartieron la gracia de Dios. ¿Qué haremos con las personas que Dios usa para bendecir nuestras vidas, con trabajo, servicios, o enseñanza, cuidados médicos, entre otros? La mejor forma de agradecer es darles lo que de gracia hemos recibido: las buenas nuevas de salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.

POR MEDIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

Tipificado en el cordón rojo. No fue casualidad que los espías pidieran a Rahab que atara un cordón rojo a su ventana para ser salva. Los espías sabían que sin derramamiento de sangre no hay perdón ni limpieza de pecados. Los israelitas habían aprendido que, para ser perdonados, alguien tenía que pagar y morir en su lugar, y esto era simbolizado en los sacrificios que se ofrecían a Dios todos los días, mañana y tarde. Así es que, seguramente pensando en esto, ellos le pidieron atara un cordón rojo.

 Quien murió en nuestro lugar. Todos los sacrificios del Antiguo Testamento fueron solamente un simbolismo del sacrificio perfecto de Cristo. En realidad, no quitaban pecados, pues eran imperfectos por ser ofrecidos por sacerdotes pecadores. Pero el sacrificio de Jesucristo es perfecto y eficaz, porque se ofreció sin pecado alguno, pudiendo llevar sobre sí, y pagar todos nuestros pecados. Por eso sólo fue necesario que Cristo fuera ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos, Hebreos 9.28. La evidencia del pago efectivo es la resurrección de Jesucristo, él venció al pecado y la muerte; así garantiza nuestra completa salvación.

El único Salvador. Aunque no seamos cananeos, ni nos dediquemos a la prostitución, todos los hombres somos pecadores porque hemos quebrantado la ley de Dios, y estamos muertos, separados de Dios. Para ser librados de pasar la eternidad en un lugar de tormento, es necesario como Rahab, reconocer que somos pecadores, que debemos morir, y creer que Jesucristo es el único que puede salvarnos porque él hizo las maravillas de pagar nuestros pecados son sus sufrimientos, muerte cruenta en la cruz, y resurrección.

Podemos decir que Todo creyente en Jesucristo, tiene un cordón rojo atado a su corazón; que garantiza su salvación, San Pablo nos dice que estamos sellados por el Espíritu Santo, quien garantiza nuestra redención, Efesios 1.13,14. Y nuestros pecados son borrados de tal manera que las etiquetas que teníamos por ellos, como: borracho, inmoral, mentiroso, defraudador, son quitadas por la sangre de Cristo, 1 Juan 1.7.

HERMANOS:

Dios es maravilloso, su gracia es sublime. Es oportuno recordar al hermano John Newton, quien antes de ser redimido por Jesucristo, fue un traficante de esclavos. Pero ya no tenemos que decir el “traficante”, en Cristo es solamente John, un hijo de Dios. Él entendió bien esto por eso escribió:

Sublime gracia del Señor

Que a mí pecador salvó;

Fui ciego mas hoy miro yo

Perdido y él me amó.

En los peligros o aflicción

Que yo he tenido aquí

Su gracia siempre me libró

Y me guiará feliz.

Su gracia me enseñó a temer

Mis dudas ahuyentó

Oh, cuán precioso fue a mi ser

Al dar mi corazón.

Y cuando en Sión por siglos mil

Brillando esté cual sol

Yo cantaré por siempre allí

Su amor que me salvó.

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