Yo y mi casa serviremos a Jehová

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Queridos hermanos, para este año de gracia 2017, Dios mediante estaremos meditando y estudiando el libro de Josué, con el tema general “Yo y mi casa serviremos a Jehová”. Estudiaremos dos capítulos por mes. Los mensajes del primer domingo del mes, estarán basados en los capítulos correspondientes. La actividad “Serviremos a Jehová”, de los domingos a las 16:00 horas en donde estaremos todas las organizaciones, estudiando la Palabra de Dios, también se llevaran a cabo en contexto con lo que nos toque estudiar en el mes sobre el libro de Josué.

Como una introducción, dejamos el bosquejo siguiente, que será utilizado en el mensaje del culto de acción de gracias a Dios por el año 2016. Que el Señor nos bendiga en este viaje interesante, hermoso y edificante, del estudio de su Bendita Palabra.

“ESFUERZATE Y SÉ VALIENTE PARA REPARTIR LA HEREDAD DE DIOS”

De la serie “Yo y mi casa serviremos a Jehová” 2017.

 Josué 1

Esfuerzo es cuando empleamos gran fuerza física o moral para un fin determinado. Valentía es la determinación a enfrentar las dificultades. Dios le pidió a Josué que se esforzara y fuera valiente para repartir la tierra prometida al pueblo de Israel.

La encomienda de Dios, significaba una gran empresa, Josué sabía muy bien esto, pues fue uno de los 12 espías que vieron la hermosura de la tierra, y lo terrible de sus habitantes.

Sabemos que a medida que pase el tiempo, nos enfrentaremos a un mundo más complicado y peligroso, por eso el Señor también nos pide esforzarnos y ser valientes. Veamos otras razones por las que Dios nos demanda esto.

PORQUE LAS CIRCUNSTANCIAS SON DIFICILES.

El libro de Josué comienza diciéndonos que Moisés había muerto. Eran días de duelo, especialmente para Josué. Después de 40 años de ministerio, sin duda que Josué enfrentaba una prueba muy difícil, ante la falta de Moisés, el gran profeta. En medio de esto el Señor le pidió que pasara el Jordán, junto con el pueblo de Israel, a la tierra que él les había dado.

Josué pudo haber dicho al Señor que no estaba listo, porque aún le dolía mucho la partida de Moisés, que necesitaba de terapia; y porque el pueblo esperaba un líder como Moisés. Además de que la tierra a la que iban a entrar estaba habitada por los pueblos cananeos, gente muy mala, idólatra e inmoral, con ciudades amuralladas y poderosos guerreros. Por otra parte, el pueblo de Israel no tenía ningún entrenamiento militar, carecían de armas, y no tenían aliados. Pero Josué obedeció a Dios, él entendió que, si esperaba a que las circunstancias fueran buenas, nunca cruzarían el Jordán, pues siempre enfrentaremos adversidades.

En nuestras diferentes responsabilidades. Tenemos que guiar y sostener una familia, realizar un ministerio, celebrar una actividad, cumplir con el trabajo secular; y las circunstancias se aprecian muy difíciles. Los compromisos son muy grandes, los recursos escasos, la salud no está muy bien, no tenemos la preparación necesaria, no tenemos el apoyo de todos. Por esto Dios nos dice: “esfuérzate y se valiente”. No tomes el camino “difícil” de renunciar, porque estarás faltando a tu fidelidad para Jesucristo y su iglesia. Renunciar no es el camino fácil, pues complica las cosas, te pone mal ante Cristo y su cuerpo; si en el servicio fiel a Dios las cosas no están como quisiéramos, ¿fuera del Señor estarán mejor?

¿Por qué Dios no crea circunstancias fáciles? Porque estaríamos tentados a vivir y hacer todo de forma unilateral, teniendo experiencias de fracaso y amargura. Las complicaciones en nuestras tareas, nos ayudan a buscar la dirección de Dios por medio de la oración, lectura de las Santas Escrituras, y unidad con otros creyentes. Además de que las circunstancias difíciles nos ayudan a no quedarnos con la gloria que sólo pertenece a Dios; y que a nosotros nos hace daño porque nos vuelve soberbios, ¿a quien le agradan los altivos? Cuando en los momentos más adversos se lleva a cabo la obra de Dios, ¿para quién es la gloria?, tenemos que reconocer que es exclusiva de nuestro Señor.

PORQUE ES LA TIERRA QUE EL SEÑOR YA NOS HA DADO.

La misión de Josué era cruzar el Jordán con el pueblo, conquistar la tierra, y repartirla al pueblo de Israel. Pero notemos que Dios le dijo a Josué: “la tierra que les doy”; “Yo os he entregado”; “No te dejaré, ni te desampararé”; “tú repartirás”; “Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres”. Es decir, la tierra que ocupaban los cananeos, ya estaba dada a Israel, y la compañía del Señor asegurada. Josué sólo necesitaba entrar a tomar y repartir lo que el Señor ya había dado a su pueblo.

Se trata de una conquista segura. San Pablo nos dice somos hechura de Dios, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que andemos en ellas, Efesios 2.10. Las cosas que Dios quiere que hagamos, ya las ha preparado, ya nos las ha dado, no es una cuestión de: “ya veremos si se puede”, o “tal vez las cosas salgan bien”. La tierra ya nos ha sido dada, y además contamos con la bendición y protección de Dios. Por esto necesitamos esforzarnos y ser valientes.

De lo contrario seremos como Israel en el desierto. Allí vemos un pueblo incrédulo, desobediente, contradictor, murmurador, quejumbroso; con ánimos de regresar a la esclavitud por comida; en lugar de avanzar a la tierra que fluye leche y miel. Más bien, debemos ser como Israel a la entrada de la tierra que el Señor les prometió, un pueblo conquistador, que realiza lo que Dios le pide, y toma lo que el Señor le ha dado.

POR MEDIO DE LA LECTURA Y MEDITACIÓN CONSTANTE DE LA PALABRA DE DIOS.

Dios también le pidió a Josué no se apartara de su ley, ni a derecha, ni a izquierda, es decir que hiciera exactamente lo que Dios pide; que no hiciera de más ni menos; que no hiciera lo que la ley prohíbe; ni dejara de realizar lo que ella manda. También le mandó meditar en la ley de Dios, día y noche; es decir que debía reflexionar, analizar la ley del Señor, para conocerla y cumplirla, aplicarla a su vida. De esta manera Josué sería prosperado en todas las cosas que emprendiera, y en su camino.

Para vencer el pecado de olvidarnos del Señor. La tierra que Dios dio a Israel, es una tierra hermosa, de buenos pastos, y campos de bellas flores; por eso dice que fluye leche y miel. Se ubica en la media luna fértil del cercano oriente. Israel sería prosperado en esta tierra, y esto es bueno; pero también tenemos que decir que la abundancia es una tentación a olvidarse de Dios. Además, que al cruzar el Jordán Israel conocería a los pueblos cananeos y sería tentado a seguir sus costumbres e idolatría. Por eso antes de entrar Dios le dijo a Josué que tenía que tomar su ley y no apartarse de ella.

La prosperidad en nuestro trabajo, e incluso en el servicio de la iglesia, igualmente nos podría apartar de Dios; si llegamos a creer que se debe a nuestras capacidades. Nos enfrentaremos a un mundo con conceptos sin Dios, como la búsqueda egoísta del bien propio, los matrimonios entre personas del mismo sexo, la prohibición de la predicación pública del evangelio, entre otros. Nosotros también necesitamos atender al pie de la letra la Palabra de Dios; y meditarla todo el día para lograr este fin.

Tenemos una bendición muy especial, que es contar con la revelación de Dios escrita, completa, y accesible en nuestro idioma, así como en su costo. No es que debamos esforzarnos en leer, meditar y estudiar la Palabra de Dios, pues ella no es una tarea pesada, sino un deleite, es un alimento nutritivo y placentero. Más bien, necesitamos tomar las Santas Escrituras y alimentar nuestra vida espiritual para poder esforzarnos y ser valientes en el ministerio que el Señor nos ha dado.

Así es que aprovechemos la bendición que tenemos de leer la Palabra de Dios completa en este nuevo año. Busquemos fortalecernos en conjunto con nuestra familia e iglesia.

HERMANOS:

Josué por la gracia de Dios, se esforzó y fue valiente, en el nombre de Dios conquistó la tierra y la repartió a Israel. Esta tierra para nosotros es nuestra herencia eterna en los cielos, la bendición de ser hijos de Dios, y las bendiciones del Señor en nuestra vida diaria. ¿Verdad, que deseamos repartir, o compartir con los demás estas misericordias que nuestro Salvador nos ha dado?

La determinación de Josué a obedecer a Dios, contagió a los oficiales y al pueblo mismo para tomar lo que Dios les había dado.

Si tomamos el ejemplo de Josué, además de agradar a Dios, podremos influir de forma positiva en la vida de los que están a nuestro alrededor, para que ellos también posean la tierra prometida y dada por nuestro Dios. ¡Que el Señor nos bendiga para que sea así!

Que en este 2017 y todos los días de nuestra vida seamos cristianos esforzados y valientes.

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