Archivos del mes: 28 noviembre 2016

Celebremos alegremente a Jehová en Navidad

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Estudio Anc. Gob. Carlos Alberto Rojano Cruz.

 

SERIE CRECIENTO JUNTOS

MANUAL “CRECIENDO JUNTOS”

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 Tal vez al hacer la pregunta: ¿por qué es usted salvo?, ha recibido respuestas como: “porque estaba enfermo y fui sanado por Dios”, “porque vengo al templo desde pequeño”, “porque mi papá era oficial de la iglesia”. Esto hace evidente la necesidad de discipular a la iglesia, de manera que todos los miembros, a la luz de la Palabra de Dios, conozcamos lo que Dios hizo para que nosotros tengamos vida eterna, y los deberes que tenemos como hijos de Dios.

Vivimos tiempos difíciles, en donde muchos cristianos no desean integrarse a las iglesias locales; y los que son miembros en plena comunión no disfrutan de sus privilegios, ni cumplen con los deberes a los que se comprometieron con el Señor.

Muchos oficiales tienen un ministerio, solo de nombre. La mayoría de los cristianos no practican su don espiritual. Y en general solemos olvidar la gran comisión de predicar el evangelio a toda criatura.

Este manual tiene como propósito discipular a la iglesia en estos temas tan importantes. Se trata de una serie de estudios dominicales, predicados en la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora “El Divino Redentor” de la Col. Nativitas CDMX, durante el año 2016, con el tema general “Creciendo juntos, Discipulando a la iglesia”. Con gratitud a Dios y amor fraternal, compartimos estos temas a todo el pueblo de Dios, con el deseo de que les sean útiles en el crecimiento de la vida espiritual de la Iglesia de Cristo, a quien es toda gloria y majestad.

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DISCIPULADO NOVIEMBRE 2016

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“LOS DONES ESPIRITUALES”. Noviembre 2016.

ANIVERSARIO ADALIDES DEL MAESTRO

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“CAMBIANDO LA FALTA DE GOZO POR REGOCIJO EN NUESTRO DIOS”

“Y ellos partieron de delante del concilio, gozosos de que fuesen tenidos por dignos de padecer afrenta por el Nombre”, Hechos 5.41.

“Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación;

constantes en la oración”, Romanos 12.12.

“Estad siempre gozosos”, 1 Tesalonicenses 5.16.

Se piensa que las necesidades económicas, las enfermedades, y los problemas, entre otros, son la causa de que las personas no tengan gozo. Pero muchos que tienen, dinero, salud, trabajo, familia, y no están enfrentando alguna adversidad, tampoco disfrutan del gozo en su corazón.

La Palabra de Dios en el libro de Eclesiastés nos enseña que todo lo que hay en el mundo es vanidad, es decir, es vacío; puede dar gozo, pero de forma breve. Solamente Dios puede dar gozo verdadero y permanente, cuando perdona nuestros pecados y nos da vida eterna, Salmo 32.1,2. Si somos cristianos debemos tener un gozo permanente en nuestro corazón.

Sin embargo, muchos cristianos influidos por los acontecimientos de la vida diaria, llegan a vivir sin regocijo; por eso la Palabra de Dios nos exhorta a estar siempre gozosos. Analicemos algunos aspectos de este asunto.

 GOZO EN LOS PADECIMIENTOS.

El ejemplo de los apóstoles. El libro de los Hechos nos narra que los apóstoles fueron azotados por el concilio de Jerusalem, con el propósito de que no siguieran predicando a Jesucristo nuestro Señor. Pero los apóstoles continuaron en la predicación del evangelio de Cristo; y además partieron del concilio, gozosos de padecer por causa del Señor. ¿Cómo pudo suceder esto?, ¿Por qué se gozaron en los padecimientos?

Sin duda que los apóstoles se gozaron, porque los padecimientos en la vida de los cristianos, dan testimonio de una fe verdadera. El Señor Jesús dice que estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan, Mateo 7.14. Un hermano decía, si nunca te topas con el diablo, tal vez estás caminando en su dirección. Así es que, si alguno enfrenta padecimientos como cristiano, no debe entristecerse, sino gozarse porque se encuentra en el camino angosto.

Además, los padecimientos, son un instrumento para ser santificados. El apóstol Pedro nos dice que las pruebas purifican nuestra fe, como el fuego al oro, 1 Pedro 1.6,7. Los padecimientos que enfrentaron los apóstoles sirvieron para que su fe en Cristo fuera fortalecida al ver cómo el Señor los sostenía y los libraba de la persecución. Los padecimientos son un instrumento para ser santificados porque nos mantienen en comunión con Dios por medio de la oración y lectura de la Palabra de Dios; si todo fuera bien seguramente que nos olvidaríamos de orar. Los padecimientos también nos ayudan a enfocarnos en nuestra misión; la persecución fue un medio para que los apóstoles llevaran el evangelio a otros lugares. Así es que en los padecimientos no debemos derrumbarnos, sino gozarnos porque Dios usará estos medios para santificarnos y enseñarnos cosas especiales.

GOZO EN LOS TIEMPOS ACTUALES.

¿Cómo vive la gente de estos tiempos? ¿Podemos observar que está gozosa? Todos los días vemos a la gente estresada, de malas por el tráfico, desesperada por la precaria situación económica, insegura por la terrible delincuencia y corrupción. Y nosotros mismos a veces estamos preocupados por las cosas terribles que suceden todos los días. ¿Cómo estar gozos en estos tiempos actuales, llenos de maldad e incredulidad?

El apóstol Pablo inspirado por el Espíritu Santo, nos da la respuesta: “gozosos en la esperanza”. Nuestra esperanza es el retorno de Jesucristo a las nubes para llevarnos en alma y cuerpo perfectos a la casa de nuestro Padre celestial. No sabemos con exactitud cuándo vendrá el Señor; pero él nos ha dado señales, que se están cumpliendo, lo cual nos indica que él está cerca; por lo tanto, debemos gozarnos de que el retorno de nuestro Salvador es inminente, es decir, está a punto de ocurrir.

Lo que sucede en la actualidad prueba la veracidad de la Palabra de Dios, y desmiente la teoría evolucionista que dice que el hombre ha ido mejorando. Las Santas Escrituras nos enseñan que el hombre fue hecho perfecto, mas ellos se buscaron muchas cuentas, Eclesiastés 7.29. También nos dice que los hombres malos irán de mal en peor, engañando y siendo engañados, 2 Timoteo 3.13. Debemos gozarnos de que la Palabra de Dios es veraz, que podemos confiar en ella porque el Señor cumple todas sus promesas. Y en ese sentido mientras militemos en esta tierra debemos orar por nuestras autoridades, para que podamos vivir quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad, 1 Timoteo 2.1,2.

GOZO PERMANENTE

La instrucción de la Palabra de Dios. Algunos estudiosos dicen que lo primero que se escribió del Nuevo Testamento, fueron las cartas del apóstol Pablo a los hermanos de Tesalónica, por el año 51 d. C. La primera carta responde a preguntas sobre asuntos que preocupaban a los hermanos, por ejemplo: Qué va a pasar con los hermanos que mueran antes de que el Señor regrese. Además de contestar las dudas, el apóstol llamó a los hermanos a que estuvieran gozosos siempre.

San Pablo tenía toda la razón para exhortar a los hermanos a estar gozosos, el apóstol no les pidió algo que no pudieran hacer; pues todo cristiano tiene en su corazón la fuente del gozo que es Dios. En las bienaventuranzas el Señor Jesucristo nos enseña que los que tenemos la bendición de ser salvos y gozar de su presencia, somos bienaventurados. El término griego es macarios que significa una dicha permanente.

La salvación no se pierde, la tenemos siempre; por lo tanto, siempre debemos estar contentos. En los momentos de bonanza, como en los tiempos de tribulación, porque Dios siempre está con y en nosotros. Permanecer tristes o enojados, es olvidar que el Señor está en nuestra vida. Para vivir en el gozo de Dios, es necesario leer todos los días las Santas Escrituras 1 Juan 1.4, además de orar, y disfrutar de las demás ordenanzas de Cristo. La lectura de la Palabra de Dios promueve el gozo en nuestras vidas entre otras cosas, porque es alimento Deuteronomio 8.3, y guía para nuestra vida espiritual Salmo 119.105.

HERMANOS:

Al iniciar un nuevo año con un compromiso especial como lo son las Bodas de Diamante de la Unión de Sociedades de Esfuerzo Cristiano, es importante hacerlo con regocijo permanente en el Señor. De manera que:

Todo lo hagamos bien, recordando que es para nuestro Señor Jesucristo.

Seamos edificados al hacer todo en amistad y compañerismo, en lugar de servir enemistados.

Demos testimonio a las demás sociedades de esfuerzo cristiano de nuestra fe en el Señor, motivándolos a desear llegar a la Sociedad de adultos.

CONSAGRACION NOVIEMBRE

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MENSAJE, ANC. GOB. CARLOS ALBERTO ROJANO CRUZ

ESCUELA PARA PADRES

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MENSAJE POR EL HNO. ADOLFO LÓPEZ VÁZQUEZ

 

Clausura III Convención

Bosquejo, mensaje clausura III Convención General. PNOCM.

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“REFORMADOS PARA EXPERIMENTAR LA VOLUNTAD DE DIOS AGRADABLE Y PERFECTA”

Romanos 12.2.

“Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Las Santas Escrituras nos enseñan que Dios es inmutable, él no cambia. Los hombres estamos en constante cambio. Como hijos de Dios debemos atender el llamado del Señor a cambiar para mejorar. Debemos ser reformados, es decir, volver a la imagen de Dios; y no volvernos a la forma del mundo pecaminoso.

Veamos algunas de los principios que podemos seguir para ser reformados de modo que podamos experimentar la voluntad de Dios.

POR MEDIO DE UN COMPROMISO FIEL CON EL SEÑOR.

Mateo 10.37,38.

“El que ama padre ó madre más que á mí, no es digno de mí; y el que ama hijo ó hija más que á mí, no es digno de mí.

Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de mí, no es digno de mí”.

Desde sus inicios la iglesia cristiana sufrió persecución. Primero por parte de los judíos; posteriormente los emperadores romanos trataron de exterminar al cristianismo. Los cristianos eran desterrados, quemados vivos, llevados a la arena romana para luchar como gladiadores, confinados a vivir en catacumbas, entre otros sufrimientos. Hasta que en el año 313 d.C., el emperador Constantino promulgó el edicto de tolerancia, en el cual se abolió la persecución contra los cristianos. Este emperador también estableció como religión del imperio, la fe cristiana. El mundo romano se acercó a la iglesia, y fue más fuerte su influencia, de tal manera que el paganismo se introdujo a la iglesia. Para el siglo V, ya había imágenes en los templos, y la Santa Cena se celebraba como un sacrificio.

Gracias a Dios el evangelio en nuestros tiempos está llegando a muchas vidas. En algunos lugares los templos evangélicos rebosan de personas. Un pastor comentó que si miramos a los cristianos podemos vernos como un océano de personas; pero con poca profundidad. Es decir, que son pocos los que tienen un compromiso verdadero con el Señor Jesucristo. Si las personas del mundo se acercaran a los templos, ¿tendríamos la presión necesaria para influir en sus vidas; o nos ocurriría lo que a los hermanos del siglo IV?

Para ser reformados a la imagen de Dios, necesitamos un compromiso fiel con Jesucristo, el cual comienza con el hecho de que él sea nuestro Salvador. Es fundamental que cada uno de nosotros en verdad se haya arrepentido de sus pecados, y crea en Jesucristo como su Salvador. También es necesario que Jesucristo ocupe el primer lugar en nuestras vidas. El Hijo de Dios nos dice que el que ama más a sus padres, o hijos, no es digno del Señor.

No es que nuestro Salvador sea egoísta, sino que, si Cristo ocupa el primer lugar en nuestro corazón, será de bendición, pues la voluntad de Dios es agradable y perfecta. Veámoslo de esta manera: cuando nuestro cónyuge, padres, hijos, o hermanos de la iglesia hacen algo que nos lastima; nuestra respuesta es una reacción para desquitarnos; pero cuando el Señor ocupa el primer lugar, obedeceremos su Palabra que manda: a los esposos amar; a las esposas respetar; a los padres no irritar a los hijos; a los hijos obedecer; a los hermanos de la iglesia a hacer todo como al Señor; todo esto sin condiciones. De esta forma si Cristo está en primer lugar, actuaremos de forma correcta y mantendremos relaciones sanas en la familia y la iglesia.

El Señor Jesucristo también nos dice que quien no toma su cruz y le sigue no es digno de él. En algunos momentos y lugares, ser cristiano ha significado morir; por eso el Jesucristo dice que debemos tomar la cruz. Nuestro compromiso con el Señor debe ser fiel, al grado que estemos dispuestos a dar la vida por la fe en Cristo. Los apóstoles, muchos hermanos a través de los siglos, y varios pre-reformadores, murieron por ser creyentes en Cristo. Dios ha utilizado esto para dar testimonio de la realidad del evangelio; si la Palabra de Dios no fuera cierta, ¿los apóstoles hubieran dado sus vidas?

Por otra parte, el Señor nos dice que debemos tomar nuestra cruz y seguirle. Además de estar listos a morir para dar testimonio de nuestra fe en Cristo; debemos estar dispuestos a vivir para el Señor. Un compromiso fiel implica que vivamos no nuestros planes, o deseos, sino lo que Jesucristo tiene planeado para nuestras vidas; recordemos que su voluntad es agradable y perfecta; el plan del Señor para nosotros siempre será lo mejor que podamos hacer. Si vivimos de esta manera podremos, ser reformados cada día por el Espíritu Santo, y seremos luz y sal a los que nos rodean, de modo que se conviertan a nosotros, y no nosotros a ellos.

POR MEDIO DE LA PALABRA DE DIOS.

Juan 5.39.

“Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

Antes de terminar el primer siglo, Dios ya había dado toda su revelación escrita. Juan escribió por inspiración del Espíritu Santo el libro de Apocalipsis en el año 96 d.C. En el año 383 Jerónimo tradujo la Biblia al latín, a esta traducción se le conoce como la Vulgata Latina, y es muy importante, porque fue la que leyeron los pre-reformadores y los reformadores. En el año 393, en el concilio de Hipona, se ratificaron los 27 libros del Nuevo Testamento, como Escritura canónica. Es importante aclarar que no fue la iglesia quien le dio autoridad a estos libros. La Palabra de Dios tiene autoridad por sí sola. Lo que aquellos hermanos hicieron, fue un reconocimiento, y separación de los Libros inspirados, de los que no lo son; pues los evangelios o cartas no inspiradas, tienen errores y contradicciones doctrinales. Para el año 1455, ya se tenían ejemplares impresos de la Palabra de Dios, gracias a la invención de la imprenta por Gutenberg.

Sin la lectura y estudio de la Palabra de Dios, la verdad no se hubiera predicado a través de los siglos. Sin la Palabra de Dios, los reformadores no hubieran hecho esta obra tan importante. Martín Lutero, fue alcanzado por Cristo, cuando leyó Romanos 1.17, y entendió que somos justificados o perdonados en la justicia de Cristo, es decir, en el pago que él hizo de nuestros pecados, y solamente por medio de la fe en él como nuestro Salvador. No por medio de indulgencias, ni por obras. Él se dio cuenta que las enseñanzas romanas estaban en contra de las Escrituras; por ello el 31 de octubre de 1517, dio a conocer sus 95 tesis en contra de las indulgencias.

Por todo esto nuestro Señor Jesucristo nos manda estudiar las Santas Escrituras. En los Estados Unidos, unos pastores hicieron una investigación en mil iglesias, para saber qué es lo que hace prosperar espiritualmente a una iglesia. Encontraron que las iglesias que prosperan en su vida espiritual, y en otras áreas, son las que leen más la Palabra de Dios. Aquellos pastores concluyeron que es deber de los siervos de Dios velar para que la iglesia se alimente con los sermones dominicales; así como motivar a que los hermanos se alimenten con la lectura y estudio diarios de las Santas Escrituras.

El próximo año, Dios mediante, celebraremos 500 años de la reforma religiosa. Si usted no está llevando a cabo un plan de lectura, le invito a que ahora inicie uno. De tal manera que para el próximo año haya leído toda la Palabra de Dios, y presente esto como una ofrenda al Señor. Que podamos decirle: Gracias Dios por tu Palabra, gracias porque la puedo leer en mi idioma, gracias porque me diste la bendición de leerla en este año.

Si leemos todos los días nuestra Biblia, podremos ser reformados a la imagen del Señor; porque la Palabra de Dios nos limpia del pecado, ella es un espejo en el cual podemos ver lo que tenemos que cambiar en nuestras vidas, y lo que tenemos que hacer para agradar al Señor.

POR MEDIO DE LA UNIDAD EN LA IGLESIA.

Romanos 12.5.

“Así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de los otros”.

El catolicismo romano no se quedó quieto ante el movimiento de reforma religiosa. Lanzó la contra-reforma. Llevó a cabo el concilio de Trento, entre los años 1545-1563, de donde entre otras cosas surgió la inquisición, y el acuerdo de “evangelizar” a América. Pero la iglesia evangélica no pudo unificarse, surgieron desacuerdos en algunos asuntos teológicos. Tuvieron lugar las denominaciones. Las diferencias de gobierno, y liturgia, han sido motivo de separación y burlas hasta nuestros días.

La Iglesia de Cristo es una sola. Es el número de elegidos para vida eterna de todos los tiempos y lugares. San Pablo nos dice que somos un cuerpo, no muchos cuerpos, sino uno solo en Cristo. Somos miembros los unos de los otros. El Señor Jesucristo, no planeó que los creyentes en él, viviéramos aislados, sino en una familia espiritual, porque la unidad con la iglesia nos ayuda a seguir en el Señor. Qué hermoso es cuando los hermanos se preocupan por nosotros y nos motivan a seguir fieles.

 Debemos comenzar a unirnos en nuestra iglesia local. Lo que más daña la unidad de la iglesia, es el chisme. La Palabra de Dios dice que el chismoso separa los mejores amigos; y que donde se acaba el chisme, se terminan los problemas. Para vivir en unidad no debemos permitir que los hermanos nos platiquen chismes; tampoco debemos divulgar las cosas que llegamos a saber, porque no conocemos lo que realmente está pasando, y si somos chismosos podemos generar problemas y heridas difíciles de superar.

Otro factor que atenta contra la unidad de la iglesia es el espíritu de inconformidad por todo. Vivimos tiempos en que muchos hermanos toman una actitud infantil en la que por nada están contentos. Si hay o no proyectos, si se hacen cosas, o no se hacen; por todo critican y murmuran. Debemos recordar que al ser recibidos como miembros de la iglesia prometimos, conducirnos gustosos en las reglas de la iglesia, y seguir a los hermanos que dirigen la iglesia. Por lo tanto, debemos apoyar en lugar de criticar.

Vivir en unidad, significa que los miembros de la iglesia, debemos ayudarnos, debemos ser compañeros fieles. Debemos vivir en amistad, en amor fraternal y con mucho respeto. Si los hermanos del siglo XVI, se hubieran unido, la reforma hubiera tenido mayor impacto. Pensemos en practicar la unidad en nuestra iglesia local, de manera que podamos hacer lo que expuso el Salmista: “En Dios haremos proezas”.

HERMANOS:

Gálatas 2.20.

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí”.

El resultado de una vida que va siendo reformada a la imagen de Dios, es esto que expuso el apóstol Pablo: “vivo, no yayo, mas vive Cristo en mí”.

Las publicaciones en las redes sociales, que nos muestran mensajes como: “Mi vida”, “Mis planes”, “mis proyectos”. Son evidencia de que tenemos que ser reformados a la imagen de Dios, y no a la del mundo.

Se dice que cuando alguien tocaba la puerta de la casa de Martín Lutero, él preguntaba: ¿a quien busca?, Le respondían al hermano Martín; él entonces decía: ya no vive aquí. Cuando le contestaban, ¿cómo, si esta es su dirección?, Martín decía: le digo que él ya no vive aquí, aquí vive Jesucristo.

Que este sea nuestro testimonio también, para vivir la voluntad de Dios, agradable y perfecta.

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