32 ANIVERSARIO CORO SALEM

32 ANIVERSARIO CORO JUVENIL SALEM

DIRECTOR DANIEL ALVAREZ PADILLA

 

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PRIMERA PARTICIPACION

MENSAJE

SEGUNDA PARTICIPACION

“JUVENTUD SANA Y FUERTE EN DIOS” Proverbios 3.5-8.

5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no estribes en tu prudencia.

6 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.

7 No seas sabio en tu opinión: Teme á Jehová, y apártate del mal;

8 Porque será medicina á tu ombligo, Y tuétano á tus huesos.

Se piensa que ser joven implica estar sano y ser fuerte. Cuando un joven nos dice que se siente mal o que está cansado, decimos: ¿cómo?, deja eso para los de más edad.

Estar en la juventud, no necesariamente significa gozar de salud y fortaleza. Por eso las Escrituras nos dicen que es en Dios en donde podemos hallar estas cosas necesarias para la vida.

Veamos cómo podemos recibir del Señor salud y fuerza, para realizar nuestras tareas y compromisos.

CONFIANDO PLENAMENTE EN JEHOVA, 5.

Confiamos en que Jehová o el Señor Jesucristo, es Poderoso para lavar nuestros pecados y salvarnos de la muerte eterna. Pero no mostramos la misma confianza cuando se trata de resolver un problema; aprobar un examen; ingresar a una escuela; superar un noviazgo que no prosperó; resolver un asunto económico; o superar alguna otra adversidad.

Pero la Palabra de Dios nos llama a confiar en el Señor con todo el corazón, de una forma plena, en todo asunto. Cuando San Pablo escribió a los romanos, dice que si Dios entregó a su Hijo por todos nosotros; ¿cómo no nos dará con él todas las cosas?, Romanos 8.32. Y el Salmo 121, nos hace reflexionar en que, si Dios hizo los cielos y la tierra, entonces puede socorrernos en todo lugar, tiempo y situación. Si el Señor tiene el poder para salvar nuestras vidas del tormento eterno, también es Poderoso para resolver todo en nuestra vida conforme a su voluntad.

No confiar en Dios, o no creer que Él puede resolver las cosas que enfrentamos en el día a día, es olvidarlo. Cuando no confiamos en Dios corremos el peligro de actuar como si no le conociéramos. Quien no conoce a Dios ante una adversidad, reniega del Señor, habla mal de Dios; y recurre a medios ilícitos para resolver las cosas. Pero los que confiamos en Dios no podemos hacer esto, porque hemos probado la fidelidad de Dios, hemos visto su poder y amor infinitos.

No cometas el pecado de confiar en ti, o en los hombres en lugar de Dios. No estribes de tu prudencia. Confiar en algo o alguien fuera de Dios, es como cambiar un manantial de agua, por una cisterna rota, Jeremías 2.13. Sólo de Dios procede toda dádiva y don perfecto, confiemos solamente en Él.

DEPENDIENDO DEL SEÑOR EN TODO, 6.

Tenemos la tendencia a vivir en extremos; ya sea que vivamos de forma unilateral, sin tomar en cuenta consejos de nuestros padres y personas mayores; o que esperemos que ellos dirijan nuestra vida, que nos digan qué hacer. Lo correcto es tomar decisiones, guiados por Dios; es bueno escuchar consejos, pero nosotros debemos tomar las decisiones con la dirección del Espíritu Santo.

En la juventud hay que tomar decisiones importantes, por ejemplo: qué estudiar; a qué dedicarse en la vida; con quien casarse; en dónde trabajar. En estas decisiones importantes, como en aquellas que tomamos todos los días, no podemos prescindir de la dirección del Señor, debemos depender de Él siempre. Porque Dios tiene un plan para nuestra vida; Él sabe lo que es bueno para nosotros; y porque el Señor es Sabio, Amoroso, Perfecto y Poderoso.

Para vivir dependiendo de Dios, es necesario que todo lo pongamos en oración. Debemos orar por todas las cosas. Dios nos va a contestar por medio de su Palabra, las Santas Escrituras. Por eso es importante que siempre leamos nuestra Biblia, y pongamos atención a los mensajes de la Palabra de Dios, en nuestra Sociedad, e Iglesia; así conoceremos la voluntad del Señor para nuestras vidas. Muchas veces Dios enderezará nuestra vereda; es decir, nos llevará por un rumbo distinto al que habíamos pensado; entonces debemos sujetarnos al plan del Señor, Él nunca se equivoca.

APARTÁNDONOS DEL MAL

La Palabra de Dios nos dice que el principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Temer a Dios significa, aborrecer el mal, la soberbia, la arrogancia, y el mal camino, Proverbios 8.13. Dios nos manda dejar todo pecado, porque la consecuencia del pecado siempre es muerte. De hecho, si somos hijos de Dios, debemos aborrecer el pecado; por todo el daño que hace a las personas, familias, sociedad, e iglesia.

El pecado es atractivo a nuestra carne. Tomar alcohol, fumar, fornicar, chismear; son cosas deleitosas a nuestra carne; pero su fin es dolor, enfermedad, tristeza, y llanto. Algunas veces pensamos que podemos pecar, y que nada malo nos va a pasar. Qué barbaridad, estamos declarando que somos más sabios que Dios, quien nos dice que el pecado genera muerte. No debemos ser sabios en nuestra opinión; sino ser sabios temiendo a Dios y apartándonos de lo malo.

Apliquemos el principio de sustitución. Sustituyamos las obras de la carne por las obras del Espíritu. En lugar de ir de antro, invita a jóvenes de la sociedad a convivir en tu casa. En lugar de ceder a los deseos sexuales, construye buenas y sanas amistades; el amor fraternal maravilloso. Sustituye, los vicios, con lectura, ejercicio, aprende a tocar un instrumento musical. Todo cristiano es una persona libre del pecado, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Y dotado del poder del Espíritu Santo para obedecer a Dios. Así es que tú puedes apartarte del mal.

QUERIDOS JÓVENES: La Palabra de Dios dice que los jóvenes se fatigan y se cansan, flaquean y caen; pero los que confían en Jehová tendrán nuevas fuerzas, Isaías 40.30,31. Si hacemos lo que Dios pide de nosotros dice que será medicina a nuestro ombligo, es decir salud en nuestros órganos; y tuétano a nuestros huesos, que quiere decir fortaleza.

Confiar en el Señor, depender de Dios, y apartarse del mal, darán salud y fuerza a nuestra vida; tanto porque traen frutos buenos, como porque Dios recompensa nuestra obediencia a él.

Es necesario aclarar que algunos jóvenes fieles a Dios, han padecido enfermedades muy delicadas. Sin embargo, la Palabra del Señor no se quebranta, porque Dios, ha sostenido su fe; y en medio de la enfermedad les ha dado paz en su corazón.

El propósito de una vida sana y llena de fuerza, es que el mundo conozca a Jesucristo por medio de nuestro testimonio. Bien se dice que nuestra vida, será la única Biblia que muchos leerán. Que nuestra vida glorifique a Dios siempre.

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