DISCIPULADO OCTUBRE 2016

“CRECIENDO JUNTOS” “DISCIPULANDO A LA IGLESIA”

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OCTUBRE 2016

“LOS OFICIALES DE LA IGLESIA”

 “Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores; Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo”, (Efesios 4.11,12).

El apóstol San Pablo nos enseña que el Señor Jesucristo ha dado diferentes tipos de oficiales, con dones espirituales especiales, para la edificación de la Iglesia.

Hoy nos corresponde estudiar acerca de los oficiales de la Iglesia. Un oficial es una persona que tiene facultad o autoridad para algo. Los oficiales de la iglesia, son los hermanos han recibido autoridad de la iglesia, quien a su vez la recibió del Señor Jesucristo, quien es nuestro único Jefe y Cabeza.

Los oficiales de la iglesia, tienen autoridad para dirigir y administrar en la iglesia del Señor Jesús.

CAPITULO VIII DE LA CONSTITUCIÓN DE LA IGLESIA.

Veamos lo que nuestra constitución nos enseña de manera general sobre los oficiales de la iglesia, ya que hay otros capítulos dedicados a los oficiales en particular.

Artículo 26.- Nuestro bendito Salvador, al fundar su Iglesia, la escogió de entre las diferentes naciones (Sal. 2.8; Ap. 7.9), formándola en un cuerpo (1 Co. 12.12-27; Ef. 4.16; Col. 2.19), por la misión de hombres dotados del poder de hacer milagros, los cuales han cesado desde hace tiempo, (Mt. 10.1-8).

 Como ya lo hemos señalado en otro estudio, la Iglesia de Cristo, es el número de elegidos para vida eterna de todos los tiempos y lugares. La Iglesia del Señor fue propagada por medio de hombres dotados del poder de hacer milagros, que fueron los apóstoles del Señor Jesucristo. Apóstol significa, enviado con una comisión.

Los apóstoles son los oficiales extraordinarios de la Iglesia, porque solamente fueron los 12 que el Señor llamó, más el apóstol Pablo. Para ser apóstol se requiere entre otras cosas, ser testigo de la resurrección del Señor Jesús, Hechos 1.21,22; por lo tanto, hoy no tenemos apóstoles. Debemos descartar a los que actualmente se llaman apóstoles.

Dios sigue haciendo milagros, nosotros hemos visto algunos de ellos en la iglesia local. Pero nuestra constitución dice que han cesado, porque los apóstoles y algunos hermanos fueron dotados del poder de hacer milagros como hablar nuevos idiomas, beber cosas mortíferas sin ser dañados, poner las manos para sanar, Marcos 1.17,18, con el propósito de demostrar que el mensaje que predicaban es real, ya que ellos no contaban con la Palabra de Dios completa. Hoy nosotros tenemos un ejemplar de las Santas Escrituras, y ellas son testimonio suficiente de la veracidad del evangelio. Es importante saber esto, para no ser engañados por los “obradores de milagros”, quienes son mercaderes de la Palabra. Dios sigue haciendo milagros conforme a su voluntad por medio de la oración de su Iglesia; pero los hermanos no tenemos el don de poner las manos en los enfermos y que sanen de forma inmediata.

Artículo 27.- Los oficiales ordinarios y perpetuos de la Iglesia son:

  • Los Obispos o Pastores, (I Tim. 3.1; Ef. 4.11,12).
  • Los representantes del pueblo, llamados comúnmente Ancianos Gobernantes, (I Tim. 5.17).
  • Los Diáconos, (Fil. 1.1).

Estos oficios son para varones, y no es por machismo, porque la Palabra de Dios nos enseña que hombres y mujeres tenemos el mismo valor ante el Señor Jesucristo. Se trata de ejercer ministerios de acuerdo a las características especiales que Dios puso en cada quien. Pues el Señor nos hizo a hombres y mujeres con funciones distintas.

Estos oficios son para toda la vida. Un oficial permanente por cambio de domicilio, edad avanzada, enfermedad, o alguna otra situación, puede entrar en receso de su oficio, pero seguirá siendo ministro, anciano gobernante o diácono. A no ser que se aplique disciplina de deposición por alguna falta cometida.

Los oficiales permanentes de la Iglesia, son escogidos por Dios, por medio del voto de la iglesia, en las reuniones congregacionales convocadas para la elección de oficiales. Por eso debemos seguirles en el Señor.

Los ancianos gobernantes forman el Honorable Consistorio, que es el primer Tribunal eclesiástico, y que ejerce su ministerio de forma colegiada; es decir que toma acuerdos en consenso de todos o la mayoría de sus miembros. Un solo anciano gobernante no puede tomar determinaciones.

Artículo 28.- Los Ancianos Docentes o Ministros de la Palabra, están comisionados para predicar el Evangelio, administrar los Sacramentos e impartir la Bendición Apostólica, (Hch. 6.2,4). Los Ancianos Gobernantes tienen por oficio ocuparse en el gobierno y cuidado espiritual de la Iglesia, (Hch. 20.28). Los Diáconos tienen por oficio colectar, recibir y administrar las ofrendas del pueblo para sostener la Obra de la Iglesia y socorrer a los necesitados, bajo la vigilancia del Consistorio, (Hch. 6.3), y cuidar de la conservación del templo y de los útiles para el culto.

Este artículo es bastante claro, y es importante que todos los oficiales lo tengamos presente, para cumplir con nuestros deberes, de esta manera la iglesia tendrá una mejor marcha.

Artículo 29.- Ninguno que tenga algún cargo en organizaciones de la Iglesia, debe usurpar la autoridad o títulos que corresponden a oficiales de la misma.

Nuestra Constitución reconoce que existen otros oficiales. Se trata de los oficiales temporales, que son los directivos de las Organizaciones, los cuales son electos para fungir un año.

Deben tener cuidado de no usurpar las funciones de los oficiales permanentes. Su servicio es administrativo. No pueden desempeñar las funciones del Consistorio, por ejemplo, el ejercicio de la disciplina.

Las hermanas miembros de la Iglesia, sí pueden desempeñar cargos como oficiales temporales en las organizaciones.

Debemos dar gracias a Dios cuando somos electos como oficiales temporales. Y si no nos toca un cargo, no debemos enojarnos, pues el Señor tiene un propósito en nuestras vidas. Tampoco debemos dejar de apoyar a los oficiales, cuando no nos tocó un cargo en la directiva, pues todos somos miembros del cuerpo de Cristo.

 SIERVOS DEL SEÑOR, (Romanos 1.1; Santiago 1.1).

Como podemos ver, tanto el apóstol Pablo, como Santiago el hermano uterino del Señor Jesucristo, que ocupaban cargos importantes en la Iglesia del primer siglo, se presentan como siervos del Señor Jesús. La palabra siervo, significa esclavo. Los oficiales de la Iglesia somos esclavos de Jesucristo, porque le pertenecemos, así como toda la iglesia. Los oficiales permanentes o temporales no somos dueños de la iglesia, ni del templo, no debemos tomar señorío, sino ser siervos del Señor, y servir a la Iglesia con amor, (1 Pedro 5.2,3). Recordemos que no existen los grandes hombres de Dios, sino hombres pecadores y miserables con un Dios Grande y Omnipotente.  Veamos algunos aspectos de lo que implica ser siervos del Señor.

Una vida consagrada a Dios, (Gálatas 2.20). 

La vida de un siervo, le pertenece a otra persona. Nuestra vida es del Señor porque él nos compró con su sangre, para que no muriéramos a causa del pecado. Pero ser siervos de Jesucristo, no significa esclavitud, sino libertad, pues mientras servimos al Señor somos librados de desperdiciar la vida, dones y recursos que él nos da.

Los oficiales somos llamados a una vida consagrada a Dios, como Pablo que decía: vivo no ya yo, mas Cristo vive en mí. Es verdad que toda la iglesia estamos llamados a la perfección, (Mateo 5.48). Pero especialmente los oficiales tenemos el compromiso de una vida consagrada a Dios, manifestada en el cumplimiento fiel, puntual, responsable, lleno de amor, de cada uno de nuestros deberes; ya sea como ministros, ancianos gobernantes, diáconos, o directivos de alguna organización.

También es importante guardar un equilibrio. Debemos servir a la Iglesia, pero sin descuidar el cultivo de nuestra propia vida espiritual; San Pablo le dijo al ministro Timoteo, que tuviera cuidado de su vida, (1 Timoteo 4.16). Si colapsamos, afectaremos a la iglesia. Y sin desatender la vida espiritual, emocional y material de nuestra familia; pues el que no tiene cuidado de su casa, la fe negó, (1 Timoteo 5.8); además de que quien no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?, (1 Timoteo 3.4,5).

 Motivados por el Señor Jesucristo, (Colosenses 3.23,24).

 La Palabra de Dios nos dice que debemos hacer todo, con ánimo, como al Señor y no a los hombres. Los oficiales debemos estar motivados a realizar nuestro ministerio, solamente por el Señor. La iglesia no siempre agradecemos, no valoramos, no siempre apoyamos a los oficiales. Si la iglesia es la motivación de los oficiales, seguramente, en algún momento desmayaremos.

Pero si nuestra motivación es el Señor Jesús, podremos realizar un servicio fiel. Porque nuestro Salvador siempre está presente en lo que realizamos, (2 Corintios 2.17); y porque él nunca nos falla. Pensar en el amor, salvación, y bendiciones que Cristo nos ha dado, nos llena de gratitud y del deseo de servirle siempre.

San Pablo dice, que cuando predicamos, lo hacemos delante del Señor, cuando estamos conscientes de esto hacemos las cosas bien. Por esto el Señor debe ser nuestra motivación; para hacer todo con ánimo, y bien ejecutado. Es oportuno pensar en lo que no hemos realizado de forma correcta, o con una buena actitud. Para pedir perdón al Señor, pues los malos modos, o malas maneras, en realidad han sido contra nuestro Salvador. Después de tantas bendiciones del Señor, ¿nos comportaremos mal para con él?

En el espíritu, (Romanos 1.9).

 El apóstol Pablo al escribir a los romanos, nos dice que servía al Señor en su espíritu. Lo que el Siervo de Dios nos quiere decir es que no servía a Dios de manera sentimental o emocional, sino con inteligencia. Actualmente vivimos en una sociedad de gente sentimental. Un siervo de Dios no puede ser emocional, o sentimental, sino firme como un soldado.

En Josué 1.6, encontramos que Dios le dijo a Josué que se esforzara, porque él repartiría la tierra que el Señor prometió a su pueblo. Sabemos que Josué era un hombre valiente, así lo demostró cuando participó en el grupo de espías que fueron a reconocer la tierra de Canaán. ¿Por qué le dijo Dios que se esforzara? Porque Josué estaba viviendo un momento difícil. Nos dice el primer versículo del libro de Josué, que Moisés había muerto. Ellos pasaron al menos 40 años juntos, compartiendo muchas experiencias. En medio de la tristeza, del dolor, y tal vez la inseguridad, Dios le pidió a Josué, que conquistara la tierra prometida. Esto es servir con el espíritu. Josué no le dijo al Señor que le diera tiempo para reponerse.

Muchas veces los oficiales de la iglesia enfrentamos pruebas, para que realicemos un servicio en dependencia de Dios por medio de la oración y lectura de la Palabra de Dios. En medio de los problemas, necesidades o enfermedades, nuestra alma siente deseos de dejarlo todo. Pero debemos ser oficiales que en medio de las pruebas, sirvamos en el espíritu, es decir, que realicemos un ministerio inteligente, firme, perseverante, en humildad y fidelidad; porque sólo así recibiremos la corona de vida y victoria, además de que nuestro Señor es digno de todo esto.

Escuche a un oficial que le decía a un pastor de experiencia: “Estoy pasando momentos difíciles, estoy pensando en retirarme”. El pastor le contestó: ¿Tú crees que si te retiras, van a mejorar las cosas? Lejos del lugar donde Dios te puso, nada será mejor. Retirarse pensando que estaremos mejor, no es nada inteligente.

HERMANOS:

Es necesario orar siempre por nuestros oficiales, agradeciendo a Dios por sus vidas. Pedir al Señor que los dirija por medio del Espíritu Santo.

También es importante que participemos activamente en los planes y trabajos que nos propongan nuestros oficiales. No debemos ser hermanos “contreras”. Porque cuando hay oposición, los oficiales realizan el servicio, pero con preocupaciones innecesarias; además que se detiene la buena marcha de la obra de Dios, Hebreos 13.17.

 Sirvamos en unión oficiales e iglesia, pues somos el mismo cuerpo de nuestro Señor Jesucristo.

 GUIA DE ESTUDIO

  1. ¿Qué son los oficiales de la Iglesia?
  2. ¿En la actualidad tenemos apóstoles?
  3. ¿Cuáles son los oficiales ordinarios de la Iglesia?
  4. ¿Puede un anciano gobernante tomar decisiones de forma personal?
  5. ¿Quiénes son los oficiales temporales de la Iglesia?
  6. ¿Qué no deben hacer lo oficiales temporales?
  7. ¿Qué significa la palabra siervo?
  8. ¿Quién debe ser la motivación de los oficiales, y por qué?
  9. ¿Qué significa servir en el espíritu?
  10. ¿Qué debemos hacer por los oficiales de la Iglesia?

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