CARA A CARA

“Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar Peniel: porque vi á Dios cara á cara,

y fué librada mi alma”. Génesis 32.30.

Dios es espíritu, es decir, no tiene cuerpo o materia como nosotros. Pero en su poder infinito, cuando él se manifestó a algunas personas en el Antiguo Testamento, se presentó en forma física, con un cuerpo. Así se manifestó a Jacob, para indicarle que sin Dios, estaba muerto; Jacob por gracia lo comprendió, por eso pidió al Señor que le bendijera, y Dios lo hizo, incluyendo un cambio de nombre. A partir de ese momento Jacob fue llamado Israel, como un testimonio de que era un hombre salvo por Dios y transformado por su poder.

Jacob tuvo la bendición de ver a Dios cara a cara, y vivir. Veamos cómo sucedió esto.

NO POR BUENO, JACOB NO FUE EL MEJOR HOMBRE, Génesis 27.19,20.

Para muestra, un botón. La Palabra de Dios nos dice que cuando Isaac pidió a Esaú, que le llevara de comer para bendecirle; Jacob tomó su lugar. Él engañó a su padre, para tomar la bendición de su hermano mayor. Jacob no califica como un buen hombre. Así es que no vió a Dios cara a cara y vivó, por ser una buena persona.

Realmente, nadie ir a gozar de la presencia de Dios, por ser una buena persona, porque todos somos pecadores, y la paga del pecado es muerte o separación de Dios. No importa cuantas acciones buenas realicemos, ellas no pueden limpiar nuestras vidas del pecado. Además solamente Dios es bueno y justo; los hombres somos malos, nuestras obras buenas siempre están manchadas de interés, deseo de reconocimiento, egolatría, y soberbia.

NO POR ASTUCIA, AUNQUE JACOB FUE UN HOMBRE ASTUTO, Génesis 25.31.

La Palabra de Dios nos dice que un día Esaú regresó del campo cansado y hambriento, le pidió a Jacob le diera de la comida que había guisado. Jacob le pidió a su hermano su primogenitura; Esaú aceptó, entonces recibió de su hermano pan y del guisado de lentejas. Así con astucia, Jacob tomó los derechos de primogenitura. Sin embargo, él no vio a Dios cara a cara por su astucia.

Es bueno ser astutos e inteligentes; es bueno ser sabios, tener muchos conocimientos. Pero esto no puede lavarnos de nuestros pecados, ni de su paga. Algunos piensan que por leer la Biblia, y tener conocimientos de ella, irán a morar con Dios. Ciertamente la Biblia, nos habla de Dios, pero el conocimiento de la Palabra de Dios es útil, sólo cuando hacemos lo que ella nos dice: “que nos arrepintamos de nuestros pecados, y creamos en Cristo para ser salvos de nuestros pecados”, Hechos 16.31.

POR LA GRACIA DE DIOS,  Romanos 9.10-16.

¿Cómo es que Jacob pudo ver a Dios y vivir? Por la gracia del Señor; es decir, que Dios tocó  el corazón de Jacob para que pudiera viera sus pecados y la necesidad de que el Señor lo salvara, no pudiendo hacer nada por sí mismo. Por gracia, porque Dios puso fe en Jacob, para creer en el Señor como su único Salvador; por ello él le rogó que le bendijera. De hecho, Jacob no recibió la bendición de Dios por su astucia, sino que la recibió por gracia; pues no fue en el momento cuando engañó a su padre tomando el lugar de su hermano; sino posteriormente cuando Isaac llamó a Jacob para bendecirle, Génesis 28.1-4.

Las Santas Escrituras nos dicen que Dios amó a Jacob. También nos dicen que Dios amó al mundo, por eso nos dio a su Hijo, para que todo aquel que crea en él, no se pierda, mas tenga vida eterna, Juan 3.16. Esto nos incluye a nosotros. La deuda que hemos adquirido con Dios por nuestros pecados es tan grande, que no hay nada que podamos hacer para ser salvos. Sin embargo, Dios que nos ama, envió a su Hijo Jesucristo, quien con su muerte y resurrección pagó todos nuestros pecados.

Esto es gracia, el regalo de la salvación en Cristo. Es gracia, porque lo único que tenemos que hacer, es arrepentirnos de nuestros pecados y creer en Cristo; y aun esto es algo que Dios obra en nuestro corazón.

Estimado lector:

Dios se revela como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, Mateo 22.32. Esto es evidencia de que al dejar este mundo, Jacob se fue e vivir con Dios, y a disfrutar de la bendición de ver al Señor cara cara.

Reconozca sus pecados, apártese de ellos, y dígale a Jesucristo que cree en él como su Salvador. Si lo hace, cuando se encuentre con Dios cara a cara, será para vida eterna, para gozar de su presencia. Si no cree en el Señor, tendrá que pasar la eternidad separado de Dios, y pagando por sus pecados.

Por otra parte, la noche que Jacob vio a Dios cara a cara, fue herido por el Señor, quedó cojo por el resto de sus días aquí en la tierra; desde ese momento él comenzó a depender del Señor. Si usted ya es creyente en Cristo, recuerde que puede y debe depender sólo de Dios, él será siempre nuestro Salvador y sustentador.

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