EN LA GRACIA Y CONOCIMIENTO

“CRECIENDO JUNTOS”

“EN LA GRACIA Y CONOCIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO”

Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. 2 P. 3.18.

INTRODUCCIÓN: El apóstol Pedro en su segunda carta, nos dice que en los posteriores tiempos vendrán burladores. Gente que se burlará del advenimiento del Señor Jesús, y del juicio final, diciendo que tales cosas no ocurrirán.

También nos enseña que si bien, estos eventos no han tenido lugar, es porque Dios tiene su tiempo, además de que es paciente no queriendo que ninguno se pierda, sino que las gentes procedan al arrepentimiento.

Somos testigos de esto, muchos predicadores enseñan que estas cosas son sólo metáforas de la Biblia, para ilustrar que el bien triunfará sobre el mal.

San Pedro también nos dice que el apóstol Pablo escribió acerca de la venida del Señor y el juicio final. Y que muchos indoctos han torcido estas enseñanzas.

Por lo tanto nos exhorta a no extraviarnos, para no caer de la firmeza de la Fe.

¿Cómo hacerlo?

Creciendo en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Si no avanzamos corremos peligro de extraviarnos. Si no estamos creciendo, estamos retrocediendo;  no hay opciones tenemos que crecer.

 EN LA GRACIA, Juan 1.14,17.

Gracia es un regalo no merecido. En la Palabra de Dios el término “caris”, de donde se traduce gracia tiene varios significados. Pero en este pasaje se refiere al regalo de la salvación que no merecemos, porque por nuestros pecados más bien merecemos ir al lago de fuego.

Pedro le llama la gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, porque nos fue dada por medio de nuestro Señor. Con esta expresión, el apóstol también reconoce la divinidad de Jesucristo, por eso le llama Señor. Jesús es el Hijo de Dios encarnado, lleno de gracia y de verdad. La gracia vino a nosotros por medio de nuestro Señor Jesucristo, ¿Cómo?

La ley de Dios dada por medio de Moisés, señala que por nuestros pecados debemos morir. Pero Jesús trajo la gracia porque él cargó nuestros pecados, sufrió y murió por ellos, pagando cada uno de nuestros pecados y cumpliendo la ley de Dios. ¿Cómo lo sabemos? Porque el Señor resucitó, esto es evidencia de que satisfizo al Padre. La ley de Dios nunca se abroga, Jesús pagó por nosotros, nos dio gracia; en lugar de ir la lago de fuego, iremos a la presencia de Dios; pero no como inquilinos, sino como familia sus hijos, su familia.

Juan nos dice que el Señor Jesucristo dio testimonio de estar lleno de gracia y verdad. Por eso es que nuestro Señor nos pide que lo que recibimos de gracia lo demos de gracia. Como Cristo, debemos hablar la verdad, pero siempre teniendo en cuenta la gracia de Dios, el perdón del Señor en Cristo, para vida eterna. Recibimos gracia, debemos dar gracia.

Nuestro Señor por medio del apóstol Pedro nos pide crecer en gracia. ¿Significa que podemos ser más o menos salvos? No. Quiere decir entre otras cosas, las siguientes:

a) Debemos compartir la gracia que hemos recibido, es decir, el mensaje de salvación en Cristo. El Señor nos manda dar de gracia.

 b) Tenemos que practicar la gracia de Dios en todas nuestras relaciones personales. Hay a quienes les gusta hablar con verdad, pero sin gracia; entonces se hiere a las personas en lugar de ayudarlas.

c) Debemos crecer en el fruto de la gracia de Jesucristo en nuestra vida. Gálatas 5.22-25. En todo esto debemos crecer, si no lo hacemos, corremos el peligro de caer de la firmeza en Cristo.

EN EL CONOCIMIENTO, 1 Timoteo 4.13; Juan 5.39.

Se cuenta que un changuito pequeño al salir a conocer su habitad, vio a un pez, y lo sacó para que no se ahogara. Con la gracia sin conocimiento del Señor Jesucristo ocurre lo mismo. Por eso hay hermanos que poseen la gracia de Dios, es decir la salvación; pero están llenos de temores; porque les falta el conocimiento del Señor Jesús. Hermanos que dicen: “tengamos cuidado para que el Espíritu Santo no se vaya de nosotros”. “Hay que portarse bien para no perder la salvación”. “¿Qué te reveló el Señor anoche?, pues soñé que tenía mucho dinero, pues decláralo hermano para que suceda”. “Si no hablas en lenguas no eres salvo”. “El libro de apocalipsis solo  es una alegoría, nada de eso acontecerá realmente”.

¿Cómo crecer en el conocimiento del Señor Jesucristo?

En primer lugar leyendo, leyendo la Palabra de Dios. Por eso San Pablo exhortó al joven Timoteo a que entre tanto que iba, él se ocupara de leer. Somos tan privilegiados de tener la Palabra de Dios completa, en nuestro idioma, a bajo costo. Que por amor al Señor debemos leer nuestra Biblia, SIGAMOS EL PLAN DE LECTURA. Además de que no hay otra forma de prosperar espiritualmente, de la misma manera de que no hay otra forma de crecer, sino comiendo sanamente.

Nadie tiene porque decir: “me imagino que el Señor Jesús es así…”, “Yo creo que su voluntad es…”, “Me parece que Dios quiere decir…”. No tenemos que andar imaginando, porque las Escrituras dan testimonio del Señor, y en ellas tenemos la vida eterna, es decir que ellas nos instruyen acerca de la salvación. Así es que tenemos que crecer, leyendo y escudriñando la Palabra de Dios.

PARA LA GLORIA DEL SEÑOR, Efesios 1.5,6; Apocalipsis 4.8-11.  

Tenemos que crecer en la gracia y conocimiento. Pero debemos tener cuidado de que al crecer, no crezca el ego o la soberbia en nuestro corazón. Luego escuchamos a pastores decir: “agradezco a los hermanos que siguen mis enseñanzas”. O a hermanos que dicen: “cuanto me ha costado que la iglesia salga adelante”, como si no dependiéramos del Señor. Por eso San Pedro dice que a Jesucristo sea la gloria.

Ahora. San Pablo nos enseña que fuimos predestinados para la gloria de Dios. Que la iglesia de Cristo fue fundada para la gloria de Dios. Hace algunos días se propagó como una gripa, que el fin principal del hombre no es la gloria de Dios. Pero con toda claridad la Palabra de Dios nos dice que tanto los hombres como la Iglesia, somos para la gloria de Dios. Entonces, ahora, debemos dar toda gloria a Jesucristo. Debemos decir: “gracias a Dios” cuando somos felicitados; “la Palabra de Dios dice” cuando enseñamos; hablar de lo que Dios hace por nosotros, y no de lo que nosotros hacemos por Dios. Para que los que nos escuchan digan: “Qué grande es el Señor”.

En la eternidad. Cuando estemos en la presencia de Dios, el Señor Jesucristo nos recompensará, nos dará coronas. San Juan quien tuvo la bendición de ver la gloria de Dios, nos dice que los ángeles adoran a Dios, y que los miembros de la iglesia se postraban y adoraban, echando sus coronas delante del trono, porque Dios es único digno de toda gloria. Un día haremos esto; en tanto llega ese momento, no permitamos que la soberbia crezca en nuestra vida; mientras tengamos mayor crecimiento en gracia y conocimiento, más debemos crecer en humildad. Quien no da la gloria a Dios, se convierte en su rival, porque la gloria es exclusiva de Él.

HERMANOS:

Ya el Señor nos redimió. El propósito es caminar cada día hasta llegar a la presencia de Dios. Hay peligros, en el camino, para no extraviarnos debemos crecer. Dios nos ha dado su Gracia y su Palabra, no hay pretextos. Crezcamos, y al hacerlo demos la gloria a Dios, durante todo el tiempo que militemos en esta tierra.

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