Los milagros del Hijo de Dios

“EL ESPÍRITU SANTO EN LA VIDA Y OBRA DEL SEÑOR JESUCRISTO”

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JUEVES                                        “LOS MILAGROS DEL HIJO DE DIOS”

TEXTO: Mateo 12.22-30.

PROPÓSITO: Enseñar que el Señor Jesucristo realizó milagros con el poder del Espíritu Santo, para dar evidencia de que es el Hijo de Dios quien vino para darnos entrada al reino de Dios. De forma que siempre recordemos que el Señor tiene poder infinito para hacer maravillas, todo lo pongamos en sus manos por medio de la oración, y esperemos la manifestación de su poder para honra y gloria de su Nombre.

INTRODUCCIÓN: Durante su ministerio terrenal, el Señor Jesucristo realizó muchos milagros. El primero de ellos fue el transformar el agua en buen vino, en las bodas de Caná. Antes, durante su infancia y adolescencia el Señor no realizó milagros como algunos dicen. Pero, ¿Cuál es la fuente de poder del Señor Jesús para hacer maravillas? Este es el tema de hoy.

UN ACTO DE SANACIÓN, 22-23.

Nuestro Salvador realizó diversos milagros. Sanó ciegos, paralíticos, gente con extremidades secas, resucitó muertos, multiplicó los alimentos, calmó la tempestad, entre otros. Pero en esta ocasión el Señor sanó a un endemoniado, echando de él al espíritu maligno. El espíritu inmundo hacía que aquella persona estuviera ciega y muda, qué condición tan limitada y triste. Cabe decir, que aunque los hombres no estén endemoniados, están ciegos y mudos espiritualmente. Además la Palabra de Dios nos dice que los hombres sin Dios, andan conforme al príncipe de este mundo, Efesios 2.2.

Los milagros  como este, que consistieron en expulsar demonios de las gentes, tuvieron un propósito particular. Fueron realizados por el Señor para demostrar, que él vino a destruir la obra de Satanás, que es el pecado y la muerte eterna. Destruir su obra; porque recordemos que Maligno y sus demonios, al revelarse contra Dios, ya fueron condenados, de hecho el fuego eterno fue preparado para el diablo y sus ángeles, Mateo 25.41.

Las gentes quedaron asombradas, al presenciar el milagro de nuestro Señor. Este milagro les dio luz para ver que Jesús no era un hombre común, de manera que preguntaron, si era el Hijo de David. Sin embargo, no hubo en ellos un reconocimiento contundente de Jesús como el Mesías de Israel. Porque a parte de que sus corazones estaban endurecidos, como la gente esperaba un Mesías que fuera un rico y poderoso libertador civil, que los librara del yugo romano; y como el Señor no encajaba en esto; no le reconocieron como su Cristo.

LA INCREDULIDAD DE LOS FARISEOS, 24-27.

Los fariseos, maestros de Israel, no podían negar la realidad del milagro de Jesús. Y la gente esperaba una respuesta de ellos, que confirmara si Jesús era el Mesías o no. Pero ellos movidos por la envidia, y porque veían en Jesús una amenaza para su prestigio y ganancias; respondieron de forma irrespetuosa y blasfema: “Este” no echa fuera los demonios, sino por Beelzebub (señor de las moscas), príncipe de los demonios. Aquí vemos cuán duro, incrédulo, y necio es el corazón del hombre. Demos gracias a Dios porque así era nuestro corazón, pero el Espíritu de Dios nos transformó.

El Señor Jesús respondió que la declaración de los fariseos carecía de lógica. Si Satanás echa fuera a Satanás… ¿cómo, pues, permanecerá su reino?. El Maligno no lucha en contra de su reino de tinieblas, mas bien, los demonios se asocian para luchar en contra del pueblo de Dios, Efesios 6.12. Por lo tanto Jesús no echa demonios en nombre de Beelzebub. Los fariseos como maestros estaban reprobados, y avergonzados ante el pueblo. Es importante aprender la lección de nuestro Señor: una casa dividida no permanecerá. De manera que siempre procuremos la unidad de la iglesia por medio de la práctica del amor y respeto mutuos.

Las palabras de los fariseos también carecían de verdad. En aquellos días habían personas que echaban fuera demonios en el nombre de Jehová. Los fariseos enseñaban que estos actos de liberación, eran realizados por el Espíritu de Dios. Por eso el Señor preguntó: ¿vuestros hijos por quien los echan? Si los fariseos reconocían que aquellas personas echaban fuera demonios por el poder del Espíritu de Dios; entonces, ¿por qué cuando Cristo echaba fuera espíritus inmundos, atribuían estos milagros al príncipe de los demonios? Vemos que quedó manifiesta la falta de verdad, e hipocresía de los fariseos.

POR EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO, 28-30.

El Señor demostró que todos sus milagros, incluido el echar fuera demonios, fueron realizados por el poder del Espíritu Santo. Así también nuestro Salvador lo declaró con sus palabras, y todo esto fue el cumplimiento de la Palabra de Dios, Lucas 4.18. Los milagros fueron actos que dieron evidencia de que el Señor Jesucristo, es verdaderamente el Hijo de Dios, el Ungido enviado para salvar nuestras vidas del pecado y la muerte eterna. Por eso dijo el Señor que el reino de Dios ha llegado a nosotros.

Nuestro Salvador agregó que para saquear una casa, primero es necesario prender al valiente. Así el Señor Jesús echó fuera demonios, pero esto fue sólo el principio de su labor, pues a los liberados el Señor también les perdonó sus pecados y les dio vida eterna. Los milagros no fueron un fin en el ministerio del Señor, sino un medio para que la gente tuviera evidencia de que Jesucristo es el Único Salvador, y para que creyeran en Él y tuvieran vida eterna, Juan 3.16.

El que no es con el Señor, contra él es. Los fariseos no estaban con el Señor, aun cuando fueron testigos de los milagros e identidad de Jesús como el Mesías, prefirieron blasfemar atribuyendo sus maravillas al maligno. ¿Qué haremos nosotros ante el testimonio fiel de Jesucristo como el Único Salvador para nuestras vidas? Dios nos bendiga para creer en Jesucristo, de manera que seamos con él y no contra Él. Estar en Cristo es creer en él como nuestro Salvador y seguirle fielmente, ser sus discípulos.

HERMANOS:

El Señor Jesús sigue haciendo milagros. Pero No como las sectas enseñan, ellas hablan de milagros a nuestro gusto y placer; sino milagros conforme a la voluntad de Dios, y para testimonio de la realidad y veracidad de nuestro Señor Jesucristo.

Si usted requiere de algún milagro, pida con fe al Señor, y espere en el poder y soberanía de Dios. Él le contestará conforme a su voluntad, pues para el Espíritu Santo todas las cosas son posibles.

Por otra parte, el más grande milagro, que el Señor desea hacer en nuestras vidas, por medio del Espíritu Santo, es transformar nuestro corazón y darnos vida eterna. Dios le llama a apartarse de sus pecados y creer en Cristo como su Salvador, para librarle del pecado y de la separación eterna de Dios. Le invitamos a que atienda con sinceridad este llamado de Dios y sea salvo, sea parte de la familia de Dios, y tenga una morada en el reino de Dios.

Al igual que en el Señor Jesucristo. El Espíritu Santo da a los hijos de Dios o creyentes en Cristo, poder, y dones para servir a Dios, 1 Corintios 12.4-11. Use los dones que ha recibido para la honra y gloria de Dios.

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