El nacimiento del Salvador, SS 2016

SEMANA SANTA 2016

“EL ESPÍRITU SANTO EN LA VIDA Y OBRA DEL SEÑOR JESUCRISTO”

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MARTES                                        “EL NACIMIENTO DEL SALVADOR”

TEXTO: Gálatas 4.4.

PROPÓSITO: Enseñar que el Señor Jesucristo fue engendrado por el Espíritu Santo en el vientre de María. Fue una concepción milagrosa, sin la intervención de hombre, para que nuestro Señor naciera sin pecado y pudiera lavar los nuestros. Este milagro nos muestra el poder infinito de Dios, de modo que debemos confiar en Él siempre; para el Señor todas las cosas son posibles.

INTRODUCCIÓN: El Espíritu Santo también participó en el nacimiento de nuestro Salvador. Era necesario que nuestro Redentor fuese Dios para ser sin pecado y poder lavar nuestras iniquidades; y hombre para ocupar nuestro lugar. El Espíritu Santo engendró al Señor en el vientre de la virgen María, para que Jesucristo tuviese dos naturalezas, la divina y la humana. Así el Señor Jesús es nuestro perfecto Redentor. San Pablo nos dice que venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, hecho de mujer. Analicemos este tema tan importante.

LA PROMESA DE DIOS, Génesis 3.15. Dios hizo un pacto con Adam, un pacto de obras. El Señor prometió vida, si el hombre obedecía y no comía del árbol de ciencia del bien y del mal, Génesis 2.17. Como sabemos, nuestros primeros padres desobedecieron, por lo que cayeron en pecado, y de inmediato sufrieron las consecuencias: toda su naturaleza quedó corrompida por el pecado; quedaron separados de Dios; vino la muerte física; y miseria para esta vida terrenal.

Sin embargo, Dios movido por su misericordia, tan luego como el pacto de obras fue quebrantado, hizo un nuevo pacto, se le llama de gracia porque ahora el Señor promete vida al hombre, por medio de la obediencia y obra de su Hijo; sin que el hombre haga algo, porque tampoco puede, ya que ahora está muerto en pecados y delitos, es decir separado e insensible ante Dios, Efesios 2.1.

En Génesis 3.15, encontramos la primera promesa de un Salvador. El Señor dijo que la simiente de la mujer herirá la cabeza de la serpiente; y la serpiente le herirá en el calcañar (talón). En otras palabras el Señor dijo que alguien que viniese al mundo solamente de mujer, destruiría la obra de la serpiente, que es el pecado y la muerte eterna. Aunque la serpiente le heriría. La simiente de la mujer es Jesucristo, pues él no fue engendrado por hombre, sino por el Espíritu de Dios.

La serpiente o Diablo, no quería que Jesús fuera crucificado, pues sabía que así su obra de pecado sería destruida, por ello le ofreció los reinos sin ir a la cruz, Mateo 4.7-10. Pero no pudiendo evitar que Jesús fuera a la cruz, usó de Judas para que el Señor fuera entregado en manos de pecadores, de esta manera le hirió, Juan 13.27. Pero, es importante resaltar que no fue el Maligno quien llevó a Jesús a la cruz, él no tiene potestad sobre el Hijo de Dios; sino que fue el Padre quien entregó a su Hijo por nosotros, Romanos 8.32; y así mismo el mismo Señor quien puso su vida por nosotros; por eso dijo que tiene poder para poner su vida, y para volverla a tomar, Juan 10.17,18.

ANUNCIADO POR MEDIO DEL PROFETA ISAÍAS, Isaías 7.14, 9.6. (También fue anunciado a Abraham, unos 2000 años a. C.; Dios le dijo que en su simiente, serían benditas las naciones de la tierra. Esta simiente es Cristo, Gálatas 3.16. Así mismo, David habló de Cristo en los Salmos, por ejemplo en el 2; unos 1040 años a. C.).

 Pasaron muchos años después de la primera promesa, y en el siglo VIII a. C., Dios por medio del profeta Isaías ratificó su promesa de Salvación y dio más información acerca del Redentor. Isaías anunció que la virgen concebirá, y parirá hijo, y llamará su nombre Emmanuel. La Palabra de Dios afirmó que el Salvador, vendría sólo de mujer, “la virgen concebirá”, quiere decir sin que tuviera relaciones sexuales, ni fecundación de algún hombre. Que sería varón, y su nombre Emmanuel, que quiere decir, Dios con nosotros. Todo esto se cumplió en Jesucristo, Mateo 1.18-25.

El profeta Isaías también dijo: un niño nos es nacido, Hijo nos es dado, 9.6. Esta profecía nos enseña que el Salvador tendría dos naturalezas, humana y divina. El Señor Jesucristo cumplió esta profecía, Él es el Verbo hecho carne, Juan 1.14. “Un niño nos es nacido”, se refiere a la naturaleza humana del Señor que tuvo un principio, cuando fue concebido. “Hijo nos es dado”, nos habla de su naturaleza divina; Jesucristo es el Hijo eterno de Dios, Hebreos 13.8; Él ha existido siempre, por eso solamente nos fue dado.

Ciertamente la Palabra de Dios dice que el nombre del Mesías-Ungido, sería Emmanuel. Pero leemos en el evangelio de Mateo que al Señor le pusieron por nombre Jesús, que significa Salvador. Algunos dicen que no se cumplió con la profecía en cuanto al nombre del Señor . Pero en primer lugar, nuestro Mesías es Emmanuel, porque es Dios con nosotros, su nombre es de acuerdo a la relación que tiene con nosotros, Él esta con nosotros hasta el fin del mundo, Mateo 28.20. En segundo lugar, el profeta Isaías también anunció que el Mesías se llamaría, “Jesús” o “Salvador”, Isaías 62.11. Así es que Cristo, cumplió perfectamente lo anunciado por el Dios.

ENGENDRADO POR EL ESPÍRITU SANTO, Lucas 1.35-38. Llegado el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, hecho de mujer. La Palabra de Dios nos dice que cuando el ángel Gabriel le anunció a María, que concebiría en su seno, y pariría un hijo; ella preguntó ¿cómo será esto? Porque no conozco varón. María estaba comprometida con José, aun no se casaban por eso hizo esta pregunta. Seguramente que todos los que oyeron la profecía de la virgen que concebirá, se hicieron la misma pregunta.

El ángel le respondió a María que el Espíritu Santo, vendría sobre ella, y el poder del Altísimo le haría sombra. En otras palabras el ángel le dijo que el Espíritu Santo engendraría en su seno, al Hijo de Dios. De tal manera que el bebé que nacería sería Santo, y sería llamado Hijo de Dios. Así sucedió el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Al no ser concebido por hombre, no hubo en nuestro Señor Jesucristo transmisión de pecado; nació y vivió en santidad para así lavar nuestras iniquidades, 2 Corintios, 5.21.

Como una prueba de que realmente el Espíritu Santo, tiene poder para engendrar al Hijo de Dios; el ángel Gabriel también le dijo a María que su parienta Elizabeth tenía seis meses de embarazo. Recordemos que Zacarías y Elizabeth ya no eran unos jovencitos, además de que Elizabeth era estéril. Pero Dios le había dado la bendición de ser padres; porque para él todas las cosas son posibles. Si el Espíritu de Dios pudo hacer esto, también puede resolver toda dificultad en nuestras vidas, conforme a la voluntad divina.

HERMANOS: Este tema no es fácil de comprender, San Pablo le llama un misterio, 1 Timoteo 3.16. Queremos recalcar que nuestro Salvador vino al mundo, fue encarnado por obra del Espíritu Santo. Con lo cual podemos apreciar que la Tercera persona de la Trinidad, ha participado activamente en la obra de salvación.

Jesucristo vino sin pecado, por eso pudo pagar nuestros pecados en la cruz. Y su pago fue aceptado por Dios, por eso el Señor resucitó al tercer día. Ya no tenemos que sufrir la consecuencia de nuestros pecados, que es la separación de Dios, Romanos 6.23. Si no lo ha hecho, confiese sus pecados a Dios, pídale perdón, y crea en Cristo como su Salvador Único y personal. El Señor le lavará y dará vida eterna.

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