DOMINGO PALMAS 2016

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LA TERCERA PERSONA DE LA TRINIDAD

TEMA GENERAL: EL ESPÍRITU SANTO EN LA VIDA Y OBRA DEL SEÑOR JESUCRISTO

 “EL ESPÍRITU SANTO EN LA VIDA Y OBRA DEL SEÑOR JESUCRISTO”

DOMINGO                                  “LA TERCERA PERSONA DE LA TRINIDAD”

TEXTO: Juan 14.16.

PROPÓSITO: Enseñar que el Espíritu Santo es una persona divina. Y que Él participa en las Obras del Padre y del Hijo, incluida la de Redención. Para que siempre le demos el reconocimiento, gratitud y adoración, ya que el Espíritu Santo es Digno de todo esto.

INTRODUCCIÓN: Dios mediante, en esta semana santa, estudiaremos la participación del Espíritu Santo en la vida y obra de nuestro Señor Jesucristo. La encarnación del Hijo de Dios; lo que Él realizó en su ministerio terrenal;  su muerte vicaria y resurrección; fueron posibles gracias a la intervención del Espíritu Santo. De hecho, nuestro Señor Jesús se le llama el Mesías o Cristo, que significa Ungido; porque el Espíritu Santo le ungió de poder.

Lamentablemente solemos pasar por alto al Espíritu de Dios. Se predica y escribe poco acerca de su obra. Al cantar y orar casi no le mencionamos. Esto no debe ser así porque sin la labor del Espíritu Santo, no tendríamos la dicha de recibir los beneficios de la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo; sin Él no estaríamos aquí. Dios permita que la enseñanza de la Palabra de Dios en esta semana avive en nuestro corazón el amor, gratitud y adoración al Espíritu del Señor.

 Comenzaremos hablando de la divinidad y personalidad del Espíritu Santo.

 EL ESPÍRITU SANTO ES DIOS, Hechos 5.3,4.

 Las sectas se caracterizan porque enseñan que no hay Trinidad; los sectarios dicen que el Espíritu Santo no es una persona divina, sino una fuerza o energía de Dios. Ellos de una forma inteligente, con palabras como: honremos a Cristo y al Espíritu Santo, ocultan su doctrina anti trinitaria; pues como no creen en la divinidad de Jesús, ni del Espíritu del Señor, no le dan adoración. Sin embargo, la Palabra del Señor con toda claridad nos presenta que el Espíritu Santo es Dios. El apóstol Pedro le dijo a Ananías que había mentido al Espíritu Santo;  que no había mentido a los hombres sino a Dios.

Toda vez que el  Espíritu Santo es Dios, tiene las mismas perfecciones o atributos que el Padre y el Hijo. Dios tiene cualidades o atributos incomunicables, que solamente le pertenecen a Él; y las tres Personas Divinas las poseen; por ejemplo la Infinitud, Eternidad e Inmutabilidad. El Espíritu Santo es Infinito, es decir que no tiene límites en su conocimiento, presencia y poder, (Salmo 139.7,8). Es eterno, no tiene principio ni fin, (Hebreos 9.14). Es inmutable, es decir que no cambia, (1 Juan 5.7 y Santiago 1.17).

Otra prueba de la divinidad del Espíritu Santo es que Él participa en las Obras de Dios, como son las de: Creación, Providencia, Redención. En la obra de creación, en donde el Señor hizo de la nada todas las cosas, Génesis 1.2. En la obra de providencia, Dios gobierna a todas sus criaturas y sus acciones, de modo que todo acontezca conforme a su plan eterno; y las Escrituras nos muestran que el Espíritu Santo también realiza esta obra, Hechos 13.4. En la obra de redención, además de que el Espíritu Santo engendró al Hijo de Dios, y le ungió para realizar con éxito la obra salvadora; Él la aplica en nosotros, Tito 3.3-7. San Pablo usa la siguiente figura: Cristo proporcionó el jabón, el recurso para lavar nuestros pecados; y el Espíritu Santo es quien nos transforma y lava de todo pecado, usando lo proporcionado por el Señor Jesús.

EL ESPÍRITU SANTO ES UNA PERSONA DIVINA, Hechos 16.6-7.

Es cierto que la palabra Espíritu, no se usa como nombre personal, como es el caso de las palabras padre e hijo. Por ejemplo Abraham, significa padre de muchedumbres; o Benjamín, hijo de la diestra. La palabra Espíritu, que también se usa en la Biblia para viento, aliento, soplo, es impersonal. Sin embargo, las Escrituras con toda claridad nos enseñan que Él es una persona. El libro de los Hechos dice el Espíritu Santo no permitió al apóstol San Pablo hablar en Asia, ni ir a Bithynia; vemos qué Él toma decisiones; si fuera una energía no podría hacer esto. Las personas tenemos tres cualidades: sentimos, pensamos, y elegimos. Nosotros somos personas porque fuimos hechos a la imagen de Dios, quien existe en tres personas divinas.

San Pablo nos dice que no debemos contristar al Espíritu Santo, lo cual nos prueba que Él es una persona, pues tiene sentimientos, Efesios 4.30. También nos dice la Palabra de Dios que Él pide por nosotros con gemidos indecibles, Romanos 8.26.

El Espíritu Santo también elige, por ejemplo escogió a Pablo y Bernabé para la obra misionera, (Hechos 13.1,2). También es quien ha puesto a los obispos de la iglesia, Hechos 20.28. Como vemos Él tiene voluntad.

Y es inteligente, pues Él es nuestro Maestro, el Maestro de la Iglesia. El Señor Jesucristo nos dice que el Espíritu Santo nos enseña y recuerda, todas las cosas que Él nos ha dicho, Juan 14.26; 16.13. Por eso al leer la Palabra de Dios, debemos orar para que el Espíritu Santo nos de entendimiento para interpretar y aplicar de forma correcta las Santas Escrituras.

Es hermoso saber que el Espíritu Santo es una Persona Divina, porque Él se comunica con nosotros, nos escucha, nos comprende, nos atiende. No estamos solos el Espíritu de Dios está con nosotros siempre.

EL ESPÍRITU SANTO ES LA TERCERA PERSONA DE LA TRINIDAD, Mateo 28.19.

El Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Trinidad; así lo presenta la Revelación de Dios 2 Corintios 13.13. Pero esto no significa que Él sea inferior al Padre o al Hijo, 1 Juan 5.7.  Pues las tres personas divinas tienen las mismas perfecciones. Simplemente es la forma como la Trinidad se ha organizado para hacer todo en armonía.

Algunos dicen que fue el hombre quien creo a Dios. Es verdad que los hombres han creado dioses; pero éstos son tan imperfectos como sus hacedores: se pelean entre ellos, tienen esposas, pasiones y debilidades. El Dios Verdadero Trino y Uno es perfecto. Un Dios perfecto como el revelado en la Palabra de Dios, no puede venir de una mente imperfecta. La Trinidad ha existido por la eternidad en perfecta unidad y armonía.

Así también nosotros como hijos de Dios debemos vivir en armonía, en buenas relaciones tanto en nuestra casa, como en la iglesia. El Señor Jesús oró porque estemos unidos como, Él y su Padre están unidos, Juan 17.21.

EL ESPÍRITU SANTO ES EL VICACIO DE CRISTO, Juan 14.26.

El Espíritu Santo es el Vicario de Cristo, es decir, quien está con nosotros en lugar del Señor Jesús. Es importante mencionar que cuando el Señor Jesús dijo que el Padre nos daría otro Consolador; el término “otro”, implica alguien igual al Señor, es decir que el Consolador, el Espíritu Santo, también es Dios.

Se llama Consolador al Espíritu Santo porque siempre está con nosotros para santificar, consolar, fortalecer y sostener nuestras vidas, de manera que asegura que llegaremos a las mansiones celestiales, Romanos 8.30.

Por lo tanto todo aquel que dice estar en lugar de Cristo en la tierra es un blasfemo, pues se está haciendo pasar por Dios. Desde la fiesta de pentecostés posterior a la ascensión del Señor Jesús, es el Espíritu Santo quien está en lugar de Cristo. Esto quiere decir que nos ministra en la tierra. Por su puesto que también tenemos al Padre y al Hijo con nosotros, pues Dios es Omnipresente; pero el Espíritu Santo es quien obra ahora para aplicar la obra redentora de Cristo, y sostener a los creyentes.

HERMANOS:

Hoy recordamos aquel momento cuando nuestro Salvador entró a Jerusalem como Rey, para dar inicio a la semana de pasión, muerte y resurrección; con el propósito de redimir nuestras vidas. El Espíritu Santo fue quien Ungió de poder a nuestro Señor Jesús, y le envió para llevar a cabo todo esto. Así lo reconoció el Señor Jesucristo cuando dijo: Lucas 4.18.

Dios nos bendiga para dar el reconocimiento y adoración que el Espíritu Santo merece, sin Él no tendríamos la bendición de ser salvos.

¿Cómo podemos hacerlo?

Que los músicos de las iglesias, escriban himnos al Espíritu Santo; que al orar le demos gracias por habernos llamado a la vida eterna; que al leer la Palabra de Dios le pidamos que sea el Maestro que nos instruya. Y al platicar con los hermanos, les recordemos que no están solos, sino que el Espíritu Santo está con ellos para consolarles y fortalecerles; que el Espíritu de Dios, clama por nosotros con gemidos indecibles.

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