Archivos diarios: 21/03/16

LUNES SM 2016

la+uncion

“EL ESPÍRITU SANTO EN LA VIDA Y OBRA DEL SEÑOR JESUCRISTO”

LUNES                                                     “EL ACEITE DE LA UNCIÓN”

TEXTO: Éxodo 30.22.33.

PROPÓSITO: Enseñar que en el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo fue representado en el aceite de la Unción, cuyos ingredientes también representaban a Cristo. Que el Señor Jesús fue Ungido por el Espíritu Santo para ser consagrado en sus oficios de Profeta, Rey y Sacerdote. De la misma manera nosotros hemos sido consagrados por el Espíritu Santo como hijos de Dios; para que cada día a través de los medios de gracia seamos llenos del aceite del Espíritu del Señor.

INTRODUCCIÓN:

El pacto de gracia fue administrado en el Antiguo Testamento, por medio de leyes, y ceremonias que tipificaron o simbolizaron tanto a Jesucristo como al Espíritu Santo. El aceite de la unción fue un tipo del Espíritu del Señor.  Éxodo 30.22-33 nos enseña cómo se elaboraba este aceite; y la utilidad que tenía. Analicemos este hermoso pasaje.

UNA MEZCLA, 22-24 DE:

500 ciclos de mirra, que equivalen a  5.7 kilogramos. La mirra es una sabía que escurre cuando se hacen cortaduras al árbol de mirra. Por lo tanto simboliza los sufrimientos de Cristo en la cruz del calvario. Debemos estar conscientes de que si nuestro Señor sufrió, nosotros que somos sus discípulos, no estamos exentos de pasar por sufrimientos; pero es consolador saber que siempre serán para bien, (Romanos 8.28).

250 ciclos de canela, equivalentes a 2.8 kilogramos. La canela es una corteza de árbol, que es de un olor y sabor agradable. Simboliza el carácter agradable de Jesucristo. Si somos hijos de Dios también nuestro carácter debe ser agradable. Es triste ver que algunos cristianos son de mal carácter y a veces hasta malas personas.

250 ciclos de cálamo, que equivalen a 2.8 kilogramos. El cálamo es una caña delgada, frágil. Simboliza la humanidad de Cristo. El Señor Jesús se cansó, sufrió, tuvo dolores, lloró; pasó hambre y sed. Es verdaderamente un hombre, por eso ocupó nuestro lugar al morir por nuestros pecados y pagarlos.

500 ciclos de casia, equivalentes a 5.7 kilogramos. La casia es un árbol grande y frondoso. Representa la Grandeza y Dignidad de Cristo. Él no sufrió porque no tuviera opción, o porque no pudiera defenderse. Jesucristo es Dios Omnipotente. Él sufrió y murió por amor a nosotros, se entregó de forma voluntaria.

1 hin de aceite de olivas, es decir 6.2 litros. Símbolo del Espíritu Santo, quien engendró al Señor Jesús, le ungió de poder para realizar milagros, y le levantó de la sepultura, (Romanos 8.11).

Nosotros también hemos sido ungidos por el Espíritu Santo, pues Él es quien aplicó en nuestra vida la obra salvadora de Cristo en la cruz. El Espíritu Santo es quien nos santifica y nos ha de glorificar para estar en la presencia de Dios por la eternidad, (Romanos 8.30).

El aceite de la unción representa al Espíritu de Dios. Ahora nosotros tenemos el privilegio de que more de manera permanente en nuestro corazón. Por lo tanto no podemos justificarnos diciendo que no podemos perdonar, servir, ayudar, dar, etc.; porque el Espíritu Santo nos da PODER.

PARA CONSAGRACIÓN, 25-30.

El aceite de la unción se elaboró para consagrar, es decir para apartar para Dios. Era usado para consagrar el Tabernáculo que era un templo portátil; así como las cosas que habían en él. El arca del testimonio que estaba en el lugar santísimo; la mesa de los panes, sus vasos, el altar del perfume que estaban en el lugar santo; el altar del holocausto, sus vasos, la fuente y su basa, que estaban en el atrio del Tabernáculo. Tanto el tabernáculo como sus muebles, todo tipificaba a Cristo, su naturaleza divina, humana, así como su obra de redención; por eso se consagraban con el aceite de la unción.

Con el aceite de la unción también se consagraban a los sacerdotes y sus vestiduras. Estos siervos de Dios encargados de ofrecer los sacrificios, ofrendas y perfume, entre otros oficios; así como sus vestiduras también fueron símbolos de Cristo; por eso se consagraban con el aceite de la unción, representando que el Señor Jesús sería Ungido por el Espíritu Santo.

Es importante recordar que realmente ni el oficio de los sacerdotes, ni los sacrificios que ofrecían, lavaban los pecados; solamente representaban el sacrificio perfecto de Cristo. Toda vez que el Señor Jesús fue sin pecado, y se ofreció así mismo en sacrificio por nuestros pecados, su sacrificio es eficaz para perdonar nuestros pecados, y no necesita ser repetido, Hebreos 9.28. Ya no se requiere del sacerdocio levítico, ni de sacrificios como en el Antiguo Testamento.

Nosotros como creyentes en Cristo también hemos sido consagrados o apartados para ser de Dios, por medio del Espíritu Santo. El apóstol San Pablo nos dice que el Espíritu Santo nos ha sellado, lo cual quiere decir que le pertenecemos a Dios, y que tenemos la garantía de que nada podrá arrebatarnos de Él, ni quitarnos la redención que hemos recibido por gracia, Efesios 1.12-14. El aceite de la unción se ponía sobre la oreja, mano, pie y vestiduras de los sacerdotes. Esto significa que nuestros oídos, palabras, acciones, lugares, y aun nuestra ropa, deben estar consagrados a Dios; y nos deben identificar como hijos de Dios.

 EXCLUSIVO DE DIOS, 31-33.

Dios estableció que el aceite de la unción, se usara para siempre; Israel no podía prescindir de él. Claro que esto fue obligatorio hasta el momento que el Señor Jesús ejecutó, la obra de Salvación en la cruz y en la resurrección. Ahora ya no es necesario elaborarlo, ni usarlo. Pero el mandamiento de Dios en el Antiguo Testamento, nos da luz acerca de la naturaleza del Espíritu Santo, Él como Dios es eterno, Hebreos 9.14.

El Señor también mandó que el aceite de la unción no se usara de manera indiscriminada, sino para la consagración de lo establecido en la Ley. Nos cuesta entenderlo, pero la obra Espíritu Santo, que consiste en aplicar el sacrificio de Cristo, no es para todos los hombres. Sino para aquellos que el Padre ha predestinado para vida eterna, a ellos llama de manera eficaz, Romanos 8.29,30. Esto significa dos cosas para nosotros. Primero, que debemos estar profundamente agradecidos con Dios, que tuvo misericordia de nosotros y nos salvó. Segundo, que como nosotros no sabemos a quienes Dios ha predestinado, por lo tanto debemos anunciar el evangelio a todos los que nos rodean.

El Pueblo de Israel tampoco tenía autorizado elaborar el aceite de la unción para tenerlo y usarlo como propiedad personal. El Espíritu Santo es Dios, y por lo tanto no se le puede manipular; Él es quien está sobre nosotros. Tengamos mucho cuidado, para no caer en el pecado de Simón el mago quien pensó que podía comprar el don del Espíritu Santo, Hechos 8.17-24. Lamentablemente muchos que carecen de la enseñanza de la Palabra de Dios, hacen creer que pueden manipular al Espíritu Santo, y dicen hacer milagros de sanación y otras maravillas a su antojo. Dios es soberano y obra conforme a su voluntad, y no la nuestra.

HERMANOS:

Demos gracias al Padre Celestial que nos ha dado al Espíritu Santo, quien nos ha sellado para que seamos se Dios, y sea segura la salvación de nuestras vidas.

Ya tenemos al Espíritu Santo, ahora es nuestro deber y placer, ser llenos de Él. ¿Cómo?, disfrutando de los medios de gracia como la oración, la Palabra de Dios, el canto, el ayuno, las acciones de gracias. Seamos como aquellas vírgenes prudentes que tenían reservas de aceite, y sus lámparas permanecieron encendidas hasta que llegó el Esposo.

Si usted aun no tiene el sello del Espíritu de Dios; reconozca sus pecados, confiéselos a Dios, apártese de ellos, y crea en Cristo como el único medio que le puede salvar de sus pecados y de pasar la eternidad separado de Dios. El Señor le perdonará y le salvará; y el Espíritu Santo le consagrara con su aceite divino.

DOMINGO PALMAS 2016

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MENSAJE AUDIO

LA TERCERA PERSONA DE LA TRINIDAD

TEMA GENERAL: EL ESPÍRITU SANTO EN LA VIDA Y OBRA DEL SEÑOR JESUCRISTO

 “EL ESPÍRITU SANTO EN LA VIDA Y OBRA DEL SEÑOR JESUCRISTO”

DOMINGO                                  “LA TERCERA PERSONA DE LA TRINIDAD”

TEXTO: Juan 14.16.

PROPÓSITO: Enseñar que el Espíritu Santo es una persona divina. Y que Él participa en las Obras del Padre y del Hijo, incluida la de Redención. Para que siempre le demos el reconocimiento, gratitud y adoración, ya que el Espíritu Santo es Digno de todo esto.

INTRODUCCIÓN: Dios mediante, en esta semana santa, estudiaremos la participación del Espíritu Santo en la vida y obra de nuestro Señor Jesucristo. La encarnación del Hijo de Dios; lo que Él realizó en su ministerio terrenal;  su muerte vicaria y resurrección; fueron posibles gracias a la intervención del Espíritu Santo. De hecho, nuestro Señor Jesús se le llama el Mesías o Cristo, que significa Ungido; porque el Espíritu Santo le ungió de poder.

Lamentablemente solemos pasar por alto al Espíritu de Dios. Se predica y escribe poco acerca de su obra. Al cantar y orar casi no le mencionamos. Esto no debe ser así porque sin la labor del Espíritu Santo, no tendríamos la dicha de recibir los beneficios de la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo; sin Él no estaríamos aquí. Dios permita que la enseñanza de la Palabra de Dios en esta semana avive en nuestro corazón el amor, gratitud y adoración al Espíritu del Señor.

 Comenzaremos hablando de la divinidad y personalidad del Espíritu Santo.

 EL ESPÍRITU SANTO ES DIOS, Hechos 5.3,4.

 Las sectas se caracterizan porque enseñan que no hay Trinidad; los sectarios dicen que el Espíritu Santo no es una persona divina, sino una fuerza o energía de Dios. Ellos de una forma inteligente, con palabras como: honremos a Cristo y al Espíritu Santo, ocultan su doctrina anti trinitaria; pues como no creen en la divinidad de Jesús, ni del Espíritu del Señor, no le dan adoración. Sin embargo, la Palabra del Señor con toda claridad nos presenta que el Espíritu Santo es Dios. El apóstol Pedro le dijo a Ananías que había mentido al Espíritu Santo;  que no había mentido a los hombres sino a Dios.

Toda vez que el  Espíritu Santo es Dios, tiene las mismas perfecciones o atributos que el Padre y el Hijo. Dios tiene cualidades o atributos incomunicables, que solamente le pertenecen a Él; y las tres Personas Divinas las poseen; por ejemplo la Infinitud, Eternidad e Inmutabilidad. El Espíritu Santo es Infinito, es decir que no tiene límites en su conocimiento, presencia y poder, (Salmo 139.7,8). Es eterno, no tiene principio ni fin, (Hebreos 9.14). Es inmutable, es decir que no cambia, (1 Juan 5.7 y Santiago 1.17).

Otra prueba de la divinidad del Espíritu Santo es que Él participa en las Obras de Dios, como son las de: Creación, Providencia, Redención. En la obra de creación, en donde el Señor hizo de la nada todas las cosas, Génesis 1.2. En la obra de providencia, Dios gobierna a todas sus criaturas y sus acciones, de modo que todo acontezca conforme a su plan eterno; y las Escrituras nos muestran que el Espíritu Santo también realiza esta obra, Hechos 13.4. En la obra de redención, además de que el Espíritu Santo engendró al Hijo de Dios, y le ungió para realizar con éxito la obra salvadora; Él la aplica en nosotros, Tito 3.3-7. San Pablo usa la siguiente figura: Cristo proporcionó el jabón, el recurso para lavar nuestros pecados; y el Espíritu Santo es quien nos transforma y lava de todo pecado, usando lo proporcionado por el Señor Jesús.

EL ESPÍRITU SANTO ES UNA PERSONA DIVINA, Hechos 16.6-7.

Es cierto que la palabra Espíritu, no se usa como nombre personal, como es el caso de las palabras padre e hijo. Por ejemplo Abraham, significa padre de muchedumbres; o Benjamín, hijo de la diestra. La palabra Espíritu, que también se usa en la Biblia para viento, aliento, soplo, es impersonal. Sin embargo, las Escrituras con toda claridad nos enseñan que Él es una persona. El libro de los Hechos dice el Espíritu Santo no permitió al apóstol San Pablo hablar en Asia, ni ir a Bithynia; vemos qué Él toma decisiones; si fuera una energía no podría hacer esto. Las personas tenemos tres cualidades: sentimos, pensamos, y elegimos. Nosotros somos personas porque fuimos hechos a la imagen de Dios, quien existe en tres personas divinas.

San Pablo nos dice que no debemos contristar al Espíritu Santo, lo cual nos prueba que Él es una persona, pues tiene sentimientos, Efesios 4.30. También nos dice la Palabra de Dios que Él pide por nosotros con gemidos indecibles, Romanos 8.26.

El Espíritu Santo también elige, por ejemplo escogió a Pablo y Bernabé para la obra misionera, (Hechos 13.1,2). También es quien ha puesto a los obispos de la iglesia, Hechos 20.28. Como vemos Él tiene voluntad.

Y es inteligente, pues Él es nuestro Maestro, el Maestro de la Iglesia. El Señor Jesucristo nos dice que el Espíritu Santo nos enseña y recuerda, todas las cosas que Él nos ha dicho, Juan 14.26; 16.13. Por eso al leer la Palabra de Dios, debemos orar para que el Espíritu Santo nos de entendimiento para interpretar y aplicar de forma correcta las Santas Escrituras.

Es hermoso saber que el Espíritu Santo es una Persona Divina, porque Él se comunica con nosotros, nos escucha, nos comprende, nos atiende. No estamos solos el Espíritu de Dios está con nosotros siempre.

EL ESPÍRITU SANTO ES LA TERCERA PERSONA DE LA TRINIDAD, Mateo 28.19.

El Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Trinidad; así lo presenta la Revelación de Dios 2 Corintios 13.13. Pero esto no significa que Él sea inferior al Padre o al Hijo, 1 Juan 5.7.  Pues las tres personas divinas tienen las mismas perfecciones. Simplemente es la forma como la Trinidad se ha organizado para hacer todo en armonía.

Algunos dicen que fue el hombre quien creo a Dios. Es verdad que los hombres han creado dioses; pero éstos son tan imperfectos como sus hacedores: se pelean entre ellos, tienen esposas, pasiones y debilidades. El Dios Verdadero Trino y Uno es perfecto. Un Dios perfecto como el revelado en la Palabra de Dios, no puede venir de una mente imperfecta. La Trinidad ha existido por la eternidad en perfecta unidad y armonía.

Así también nosotros como hijos de Dios debemos vivir en armonía, en buenas relaciones tanto en nuestra casa, como en la iglesia. El Señor Jesús oró porque estemos unidos como, Él y su Padre están unidos, Juan 17.21.

EL ESPÍRITU SANTO ES EL VICACIO DE CRISTO, Juan 14.26.

El Espíritu Santo es el Vicario de Cristo, es decir, quien está con nosotros en lugar del Señor Jesús. Es importante mencionar que cuando el Señor Jesús dijo que el Padre nos daría otro Consolador; el término “otro”, implica alguien igual al Señor, es decir que el Consolador, el Espíritu Santo, también es Dios.

Se llama Consolador al Espíritu Santo porque siempre está con nosotros para santificar, consolar, fortalecer y sostener nuestras vidas, de manera que asegura que llegaremos a las mansiones celestiales, Romanos 8.30.

Por lo tanto todo aquel que dice estar en lugar de Cristo en la tierra es un blasfemo, pues se está haciendo pasar por Dios. Desde la fiesta de pentecostés posterior a la ascensión del Señor Jesús, es el Espíritu Santo quien está en lugar de Cristo. Esto quiere decir que nos ministra en la tierra. Por su puesto que también tenemos al Padre y al Hijo con nosotros, pues Dios es Omnipresente; pero el Espíritu Santo es quien obra ahora para aplicar la obra redentora de Cristo, y sostener a los creyentes.

HERMANOS:

Hoy recordamos aquel momento cuando nuestro Salvador entró a Jerusalem como Rey, para dar inicio a la semana de pasión, muerte y resurrección; con el propósito de redimir nuestras vidas. El Espíritu Santo fue quien Ungió de poder a nuestro Señor Jesús, y le envió para llevar a cabo todo esto. Así lo reconoció el Señor Jesucristo cuando dijo: Lucas 4.18.

Dios nos bendiga para dar el reconocimiento y adoración que el Espíritu Santo merece, sin Él no tendríamos la bendición de ser salvos.

¿Cómo podemos hacerlo?

Que los músicos de las iglesias, escriban himnos al Espíritu Santo; que al orar le demos gracias por habernos llamado a la vida eterna; que al leer la Palabra de Dios le pidamos que sea el Maestro que nos instruya. Y al platicar con los hermanos, les recordemos que no están solos, sino que el Espíritu Santo está con ellos para consolarles y fortalecerles; que el Espíritu de Dios, clama por nosotros con gemidos indecibles.

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