Es tiempo de hacer la obra de Dios

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Haggeo

Haggeo significa fiesta. Sin duda que sus padres se pusieron muy alegres cuando él nació. Este profeta fue comisionado por Dios para dar un mensaje muy importante al pueblo de Judá, y que es oportuno tomar en cuenta en estos días.

LA OBRA DETENIDA, Haggeo 1.1,2.  

1 EN el año segundo del rey Darío en el mes sexto, en el primer día del mes, fué palabra de Jehová, por mano del profeta Haggeo, á Zorobabel hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y á Josué hijo de Josadac, gran sacerdote, diciendo:

2 Jehová de los ejércitos habla así, diciendo: Este pueblo dice: No es aún venido el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.

El reino de Judá por su idolatría fue llevado cautivo a Babilonia en el año 606 a. C. Una vez pasado el tiempo de disciplina que fue de 70 años, Judá regresó a Jerusalem en el año 536. Lo primero que hicieron los judíos fue reconstruir el Templo, pero al tener dificultades dejaron la obra pensando que no era tiempo de hacerla. Aquí aprendemos que no siempre las dificultades significan que no sea la voluntad de Dios que realicemos un proyecto. Debemos orar para que el Señor nos indique si quiere que realicemos un plan; si él nos indica que debemos hacerlo, y enfrentamos adversidades; no debemos desanimarnos, pues él hará su obra en medio de los problemas para que nos quede claro que Él es quien hace las cosas, nosotros simplemente somos sus siervos.

Pasaron 16 y Dios envió a Haggeo para llamar al pueblo a retomar la reconstrucción de la Casa de Dios, era el año 520 a. C. Durante este tiempo la casa de Dios estuvo abandonada mientras los judíos se dedicaron a construir sus casas y a hermosearlas, incluso con madera. ¿Cómo están nuestro templos? ¿Cómo tenemos la Casa de Dios? ¿Está abandonada?. Muchas veces olvidamos la casa de Dios porque nos dedicamos a las cosas personales.

Es bueno edificar nuestras casas. Pero debemos poner en primer lugar al Señor y su casa de Oración. Si hacemos una inspección al Templo seguramente podremos elaborar una lista larga de cosas que hacer, reparar, comprar, terminar. Principalmente es responsabilidad de los directivos estar al pendiente de que la obra de Dios no está abandonada; observemos que Haggeo se dirigió al Gobernador y al Sumo sacerdote.

CONSECUENCIAS DE DEJAR LA OBRA, Haggeo 1.4-7; 9-11.

4 ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de morar en vuestras casas enmaderadas, y esta casa está desierta?

5 Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pensad bien sobre vuestros caminos.

6 Sembráis mucho, y encerráis poco; coméis, y no os hartáis; bebéis, y no os saciáis; os vestís, y no os calentáis; y el que anda á jornal recibe su jornal en trapo horadado.

7 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.

9 Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y soplo en ello. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre á su propia casa.

10 Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.

11 Y llamé la sequedad sobre esta tierra, y sobre los montes, y sobre el trigo, y sobre el vino, y sobre el aceite, y sobre todo lo que la tierra produce, y sobre los hombres sobre y las bestias, y sobre todo trabajo de manos.

El Templo era el lugar donde se realizaban los sacrificios, se presentaban las ofrendas, y el perfume que simbolizaban a Cristo. Al no haber templo, naturalmente que esto no se estaba ofreciendo al Señor. Por lo tanto no se estaba administrando la gracia en esos tiempos. Esto afectaba gravemente la vida espiritual del pueblo de Judá.

En los atrios del Templo el pueblo se reunía para alabar al Señor y recibir la enseñanza de la Palabra de Dios. Pero si no había templo, Judá no esta disfrutando de la comunión con Dios. Esto trajo como resultado una crisis no solamente espiritual sino también económica. Había hambre, frío, el campo no daba buen rendimiento, había escasez. Era la forma como Dios estaba reprendiendo al pueblo, pero al no entender, el Señor envió a Haggeo.

¿Cómo está nuestra vida espiritual? ¿cómo está nuestra situación económica? Si tenemos crisis, es tiempo de poner verdadero interés en Dios y su casa; decir como el Salmista: “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré: Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida” (Salmo 27.4). Si hacemos esto seremos prosperados.

MOTIVADOS POR LA PRESENCIA DEL ESPÍRITU SANTO, Haggeo 2.4-9.

4 Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también Josué, hijo de Josadac, gran sacerdote; y cobra ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y obrad: porque yo soy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.

5 Según el pacto que concerté con vosotros a vuestra salida de Egipto, así mi espíritu estará en medio de vosotros: no temáis.

6 Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí á poco aun haré yo temblar los cielos y la tierra, y la mar y la seca:

7 Y haré temblar á todas las gentes, y vendrá el Deseado de todas las gentes; y henchiré esta casa de gloria, ha dicho Jehová de los ejércitos.

8 Mía es la plata, y mío el oro, dice Jehová de los ejércitos.

9 La gloria de aquesta casa postrera será mayor que la de la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.

Gracias a Dios  Judá recibió el mensaje del profeta Haggeo y echó manos a la obra. Pero un mes después hubo un desánimo en el pueblo porque los viejos que conocieron el templo que construyó el rey Salomón, se dieron cuenta que este nuevo recinto no tenía la riqueza ni hermosura del anterior. Ellos pensaban que este edificio no era templo de Dios.

Algunas personas dicen que nuestros templos no son legítimas casas de Dios, argumentan que solamente hay un templo, el de Jerusalem, que por cierto fue destruido en el año 70 d. C. No faltan los hermanos que creen esto; cuando este pensamiento permea la mente la iglesia resta atención a la casa de Dios. Pero cada templo consagrado al Señor, es una casa legítima de Dios, pues el Señor Jesús le dijo a la Samaritana que la hora viene cuando ni en este monte (Gerizim), ni en Jerusalem se adoraría. Este tiempo ha llegado, podemos adorar en cualquier lugar, (Juan 4.20-24).

Dios animó a su pueblo diciéndoles que de hecho el segundo templo tenía mayor gloria, porque él llenaría con su presencia esta casa. De igual manera nosotros debemos estar motivados a hacer la obra de Dios, porque Dios mora en su Casa, él habita en y entre nosotros, y es digno de lo mejor. Todas las cosas le pertenecen a Dios, y es nuestro privilegio ofrendar lo mejor de lo que recibimos de su mano.

HERMANOS:

Oremos por los trabajos en la Casa de Dios.

Ofrendemos con liberalidad.

Participemos en las actividades (limpiar, pintar, arreglar)

Evitemos criticar lo que se hace.

Animemos a los que dirigen estos trabajos.

Si hacemos esto, seguiremos siendo bendecidos por el Señor.

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