DISFRUTANDO DE LA BENDICION FAMILIAR

Parra-con-uva

SALMO 128

Sabemos que los salmos graduales eran cantados por el pueblo de Israel cuando subía a Jerusalem para celebrar las fiestas solemnes. Es interesante ver que el Salmo 128 nos hable de la familia. Porque cuando viajamos ya sea que vayamos solos o con nuestros familiares, la familia cobra un sentido especial, nos damos cuenta de su importancia y bendición.

La familia es una bendición que debemos disfrutar. Para esto es necesario que cada quien cumpla su responsabilidad. El Salmo 128 nos instruye sobre algunas de las responsabilidades de los miembros de la familia.

EL ESPOSO, 1,2,4.

Primero observemos que el Salmo dice: bienaventurado “todo” aquel…. Una familia de bendición es algo que está disponible para todos. No es exclusivo de algún pueblo. Todos podemos tener una hermosa familia y disfrutar de ella.

Dios pide al esposo que tenga temor de Jehová. Esto quiere decir dos cosas principalmente. RESPETO, RECONOCIMIENTO. Temer a Jehová significa que el varón debe reconocer a Cristo como su Cabeza, su Líder. Cuando se predica de la sumisión de la esposa al marido, los hombres solemos decir: “que buen mensaje predicó el pastor”. Pero la sumisión también es asunto de hombres (1  Corintios 11.3). Cristo es nuestra Cabeza, debemos estar sumisos a él, de manera que todo lo que hagamos sea con su dirección por medio de su Palabra y la Oración.

Temor de Jehová también quiere decir OBEDIENCIA. Debemos obedecer a Dios porque todo lo que Él nos pide funciona para bien. Por ejemplo nos dice que debemos descansar un día de la semana porque funciona. Generalmente pensamos que si tenemos mucho trabajo no podemos descansar; pero si obedecemos a Dios y descansamos, nos volvemos más productivos. Obedezcamos.

El Señor pide al esposo que ande en sus caminos. Por caminos de Dios debemos entender: la comunión con Dios (Aprender la Palabra de Dios, orar, cantar), la adoración con la familia tanto en casa como en el templo, el servicio a la Iglesia, y apartarnos de las cosas pecaminosas. Andar en los caminos de Dios nos librará como familia de problemas financieros, de enfermedades, de problemas sentimentales, emocionales y espirituales.

Dios también pide al varón comer del fruto de sus manos. Los hombres fuimos hechos para trabajar y proveer. Pero el trabajo llega a convertirse en algo que nos absorbe completamente. No debemos permitir esto. Debemos hacer un esfuerzo por revisar la agenda y dar tiempo a nuestra familia, disfrutar con ellos el fruto del trabajo. No hacerlo es vanidad y perjudicial.

LA ESPOSA, 3 a.

El Salmista habla de la esposa como una parra. La parra es la vid que se cultiva y por lo tanto da buenos frutos.

De todo lo cultivado por Israel, la Vid, era lo más cuidado. Se quitaban las piedras de la tierra, se ponía una cerca al viñedo y una torre de vigilancia. Esto nos enseña que Dios pide a la mujer que cuide de su persona, de manera que esté siempre presentable para su marido. Ciertamente la esposa tiene muchas actividades, pero debe guardar tiempo y energías para cuidarse; no debe acontecerle lo que a la Sulamita que por cuidar otras viñas, no atendió la suya, es decir su persona (Cantares 1.6).

De la vid, se obtiene el vino, que está asociado a la alegría. Entonces la mujer tiene la responsabilidad de ser alegre, siempre una amiga para su esposo e hijos. Muchas veces sucede que la novia alegre, se convierte en la esposa rencillosa. San Pablo dijo a Tito, que las mujeres grandes, deben enseñar a las jóvenes a amar a su esposo e hijos. La palabra original, que se traduce por amar, quiere decir que sea amiga.

La vid era una bendición para Israel porque de ella se obtenía: uvas, jugo, vino, mermeladas, pasas. La Biblia dice que la mujer es una parra que lleva fruto a los lados de la casa. La mujer tiene el don de trabajar y tener frutos expansivos. Puede hacer varias cosas al mismo tiempo y tiene una visión panorámica. Su responsabilidad es seguir dando estos frutos multiplicadores.

El vino también simboliza la sangre de Cristo. Por lo tanto la esposa también tiene la tarea de cultivar su vida espiritual y junto con su esposo enseñar la Palabra de Dios a sus hijos.

HIJOS 3 b.

El Salmista habla de los hijos como plantas de olivas. Notemos que habla de plantas, no de árboles viejos y retorcidos. Es decir los hijos al lado de los padres son personas que necesitan dirección. El deber de los hijos es obedecer a sus padres, seguir su liderazgo. Los padres amamos a nuestros hijos y por lo tanto lo que les pedimos es para su bien. Si como hijo obedeces, solamente cosecharás cosas buenas.

Plantas de olivas alrededor de la mesa. En la mesa recibimos el sustento. Los hijos tienen el deber de confiar que Dios por medio de sus padres les dará las cosas que necesitan. Pero deben aprovechar al máximo las bendiciones. La comida, y la ropa, no se deben desperdiciar. Deben dar un buen rendimiento en los estudios, porque si pierden tiempo, no lo podrán recuperar. Y ser agradecidos con lo que sus padres les proporcionan.

Los árboles de olivo, dan aceitunas de las cuales se obtiene el preciado aceite, que era usado como combustible, alimento y medicina. Los hijos tienen la responsabilidad de desarrollarse y dar frutos de bendición. Si eres soltero y vives bajo  el techo paterno, te corresponde cooperar con las tareas y sostenimiento de la familia. Si eres casado, debes buscar tu propia casa y sostener tu hogar sin depender de tus padres; sino ayudarlos en todo lo que puedas.

El aceite de olivo es un símbolo del Espíritu Santo. Los hijos también son responsables de cultivar su vida espiritual, disfrutando de la presencia y poder del Espíritu del Señor.

Mientras cada integrante de la familia esté en Dios; el Señor será el vínculo que mantenga unida a la familia.

HERMANOS:

Si cumplimos con lo que Dios nos pide, nuestra familia disfrutará de grandes bendiciones.

Podrá crecer firme ante las adversidades. De modo que los padres verán a los hijos de sus hijos.

Y nuestra familia será una parte importante para que haya paz en la iglesia y en nuestro país. Por eso dice el Salmista: “Y la paz sobre Israel”.

Que nuestro hogar sea una figura de la hermosa patria celestial que Cristo tiene reservada para nosotros.

 

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