CONSAGRACIÓN TOTAL A DIOS

Cocina completa cordero

QUERIDOS HERMANOS:

De las lecturas de la Palabra de Dios que corresponden al plan 2016, me llamó la atención el pasaje de Éxodo 29.19-29, que nos habla sobre la consagración de Aarón y sus hijos como sacerdotes de Israel. Analicemos este tema tan hermoso.

LA CONSAGRACIÓN DE AARÓN Y SUS HIJOS, Éxodo 29.19-21.

Aarón y sus hijos ya habían sido escogidos para ser sacerdotes. Ellos entre otras ocupaciones, tenían la función de ofrecer los sacrificios que simbolizaban la muerte de Cristo que nos lava de pecados. También eran intercesores del pueblo de Israel ante Dios.

Era necesario que Aarón y sus hijos fueran consagrados, para que pudieran iniciar sus labores. Para esto Dios mandó que se sacrificaran y quemaran en el altar: 1 becerro para expiación (limpiar), 1 carnero para holocausto (ofrenda), y 1 carnero para consagración. Estos tres animales tienen cuernos que simbolizan el poder del sacrificio de Cristo, ya que es suficiente para lavar todos nuestros pecados (Hebreos 9.27,28). Esto echa por tierra la doctrina romana de la misa, donde según ellos Cristo vuelve a ser sacrificado.

Los sacerdotes debían poner sus manos sobre el carnero de la consagración, antes de que fuera inmolado. Con este acto se simbolizaba que el carnero llevaba sus pecados. La sangre de ésta víctima se ponía en la oreja derecha, y pulgares de la mano y pie derechos de los sacerdotes. Esto quiere decir que los cuerpos, sentidos y acciones de los sacerdotes quedaban consagrados a Dios.

Las Escrituras nos dicen que por medio de nuestro Señor Jesucristo nosotros somos reyes y sacerdotes. Reyes porque gobernaremos con Cristo; sacerdotes porque ahora tenemos la bendición de presentar nuestra ofrenda y vida a Dios sin la necesidad de un sacerdote levita, sino solamente por medio de Jesucristo, (Apocalipsis 1.6). Por lo tanto debemos consagrarnos de manera que lo que oímos, hablamos, hacemos, y los lugares a donde vamos, todo sea para la gloria de Dios. Como sacerdotes tenemos esta responsabilidad.

Las vestiduras sacerdotales también eran consagradas. Estas vestiduras simbolizaban a Cristo. Eran vestiduras hermosas, elegantes. Eran de honra, no como las vestiduras de los sacerdotes paganos que eran sensuales. Eran de identidad, pues los identificaban como sacerdotes de Jehová.

Es incomodo cuando decimos que los cristianos debemos tener cuidado en la forma en que vestimos. Algunos se molestan y dicen que lo externo no es importante. Pero este pasaje nos enseña que como sacerdotes debemos consagrar nuestra ropa, es decir que ella nos identifique como hijos de Dios. Las minifaldas, escotes, ropa ajustada al cuerpo, hace que despertemos pasiones carnales, malos pensamientos, tanto en la casa de Dios como fuera de ella. Vistamos dando honra a Dios.

Sobre los sacerdotes se derramaba la sangre del carnero; sobre nosotros ha sido vertida la sangre de Jesucristo; por eso debemos tener mayor consagración.

EL ACEITE DE LA UNCIÓN.

La Palabra de Dios también nos dice que tanto los sacerdotes como sus vestiduras, debían ser ungidos con el aceite de la Unción. Éxodo 30.23-33 nos enseña cómo se elaboraba este aceite.

Era una mezcla de:

500 ciclos de mirra, que equivalen a  5.7 kilogramos. La mirra es una sabía que escurre cuando se hacen cortaduras al árbol de mirra. Por lo tanto simboliza los sufrimientos de Cristo en la cruz del calvario. Debemos estar conscientes de que si nuestro Señor sufrió, nosotros no estamos exentos de pasar por sufrimientos; y debemos estar confiados de que siempre serán para bien, (Romanos 8.28).

250 ciclos de canela, equivalentes a 2.8 kilogramos. La canela es una corteza de árbol, que es de un olor y sabor agradable. Simboliza el carácter agradable de Jesucristo. Si somos hijos de Dios también nuestro carácter debe ser agradable. Es triste ver que algunos cristianos son de mal carácter y a veces hasta malas personas.

250 ciclos de cálamo, que equivalen a 2.8 kilogramos. El cálamo es una caña delgada, frágil. Simboliza la humanidad de Cristo. El Señor Jesús se cansó, sufrió, tuvo dolores, lloró; pasó hambre y sed. Es verdaderamente un hombre, por eso ocupó nuestro lugar al morir por nuestros pecados y pagarlos.

500 ciclos de casia, equivalentes a 5.7 kilogramos. La casia es un árbol grande y frondoso. Representa la Grandeza y Dignidad de Cristo. Él no sufrió porque no tuviera opción, o porque no pudiera defenderse. Jesucristo es Omnipotente. Él sufrió y murió por amor a nosotros, se entregó de forma voluntaria.

1 hin de aceite de olivas, es decir 6.2 litros. Símbolo del Espíritu Santo, quien engendró al Señor Jesús, le ungió de poder para realizar milagros, y le levantó de la sepultura, (Romanos 8.11).

Nosotros también hemos sido ungidos por el Espíritu Santo, pues Él es quien aplicó en nuestra vida la obra salvadora de Cristo en la cruz. El Espíritu Santo es quien nos santifica y nos ha de glorificar, (Romanos 8.30).

El aceite de la unción representa al Espíritu de Dios. Ahora nosotros tenemos el privilegio de que more en nuestro corazón. Por lo tanto no podemos justificarnos diciendo que no podemos perdonar, servir, ayudar, dar, etc.; porque el Espíritu Santo nos da PODER.

LA BENDICIÓN DE LA CONSAGRACIÓN Éxodo 29.22-29.

Excepto la espaldilla derecha y el pecho del carnero, lo demás era mecido ante Dios, y después quemado en el altar. El mecer o levantar esta ofrenda ante el Señor, simbolizaba la resurrección de Cristo, quien fue levantado del sepulcro.

El pecho del carnero (carne abajo del cuello), y la espaldilla derecha (carne superior a la pata), eran apartadas para que las comieran los sacerdotes. Este fue un acto tanto de provisión como de cuidado. Dios prohibió a los sacerdotes comer el cebo, pues no es saludable. Estos siervos de Dios podían estar tranquilos pues tenían comida segura.

Así mismo las vestiduras de Aarón debían ser transmitidas a sus hijos. Esto para siempre. Ser sacerdote era una gran responsabilidad, pero también una enorme bendición. A ellos no les faltaría el sustento, ni el abrigo.

Nosotros como sacerdotes de Dios también gozamos de la provisión de Dios. Pero recordemos que en la economía de Dios, debemos buscar primero su reino y su justicia, y lo demás nos será añadido (Mateo 6.33). Más importante que lo material, es que en Cristo tenemos sustento y ropa espiritual; el que está en Cristo no tiene hambre ni sed espiritual; y está vestido de Cristo, (Juan 6.35; Colosenses 3.12).

HERMANOS:

En varios momentos los sacerdotes se corrompieron. Por ejemplo en los tiempos del Señor Jesús. Ellos hicieron del templo, una cueva de ladrones. Y es que por citar un caso, en la pascua, rechazaban los corderos que el pueblo llevaba, alegando algún defecto, y vendían los de la casa sacerdotal. El historiador Flavio Josefo dice que por estos días en la pascua se sacrificaban unos 250 000 corderos. Pensemos que por cada uno había una ganancia de $500.00; entonces en un día el sumo sacerdote ganaba $125 000 000.00.

¿Por qué el sacerdocio se corrompía?

Porque se olvidaban de la Palabra de Dios.

¿Qué necesitamos para vivir en consagración total?

Verdaderamente estar en las Escrituras, todos los días, leerlas, meditarlas, estudiarlas; y sobre todo aplicar sus enseñanzas.

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu Palabra” (Salmo 119.9)

 

 

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